La magia del fabulador

8 septiembre, 2012

El escritor judío Isaac Bashevis Singer, en la Feria Internacional del Libro de Miami, en 1988.

El escritor judío Isaac Bashevis Singer, en la Feria Internacional del Libro de Miami, en 1988.

JAVIER GARCÍA RECIO

Hablamos de Isaac Bashevis Singer y su colección de Cuentos, editada por RBA, una selección de cuarenta y siete relatos escogidos por el propio escritor que nos permite gozar de este simpar contador de historias, escritas siempre en su idioma natal, el yidis, el que empleaban los judíos askenazíes de Centrouropa.

He empleado muchas horas de mis vacaciones agosteñas en una lectura pendiente que dejé deliberadamente para esas fechas, vaticinando un deleite mayor, pero sobre todo con la idea predestinada de entregar las mejores horas, las más lúcidas, las más queridas, a esa lectura. La satisfacción ha sido plena. Hablamos de Isaac Bashevis Singer y su colección de Cuentos, editada por RBA, una selección de cuarenta y siete relatos escogidos por el propio Singer que nos permite gozar de este simpar contador de historias, escritas siempre en su idioma natal –el yidis– el que empleaban los judíos askenazí de Centroeuropa.

Hoy el yidis anda herido de muerte; el propio Singer era consciente de ello al señalar con ironía que «me gusta escribir cuentos de fantasmas y nada le queda mejor a un fantasma que un idioma moribundo». Uno de los grandes aciertos de esta edición de RBA es que los cuentos de Singer no vienen, como antes, de una previa traducción inglesa, sino que son vertidos al español directamente del yidis, con lo que gana la calidad de la materia narrativa.

Singer tiene novelas y escritos de enorme singularidad como El mago de Lublín o La familia Moskat, pero sin duda es su obra narrativa breve el género en el que el autor destacó por encima de todo. El propio Singer en el prólogo a esta colección de cuentos destaca que «aunque el relato breve no está en boga en nuestros días, todavía creo que supone el supremo desafío para el autor creativo». Un desafío que Singer supo ganar con soltura y su enorme capacidad de fabulación.

Y es que los Cuentos de Isaac Bashevis Singer ganan la batalla al lector por su increíble encanto como contador de historias. Eso es fundamentalmente el escritor judío, un memorable creador de fábulas contadas e impregnadas con la magia del narrador popular. Sus apasionantes páginas nos introducen de lleno en mundos donde reinan duendes judíos, diablos, maleficios, amuletos, males de ojo y exorcismos judíos.

Los Cuentos versan sobre el tema que monopolizó en buena parte la obra narrativa de Singer, la vida tradicional de los pequeños pueblos y comunidades judías de Centroeuropa y su paulatina disgregación por obra del cambio de las costumbres y del progreso, con unos personajes que se ven impelidos a decidir entre el apego a unas tradiciones en las que se han formado y la obligada incorporación a la vida moderna. La tensión entre esos dos rostros del ser humano es la inquietante materia prima con la que está construida su obra literaria. Como en Guimpl, la tensión entre lo racional y lo irracional está presente a lo largo de toda la obra de Bashevis. Sin embargo, no moraliza, no trata de dictar lecciones, es una literatura muy característicamente judía.

La colección se abre con Guimpl, el ingenuo, que deviene en una entrada deslumbrante que demuestra el talento narrativo de Singer. Hay otras joyas como Un amigo de Kafka, El Spinoza de la calle del mercado, La destrucción de Kreshev o Yentl, el muchacho de la Yeshive, que sirvió de base años después a la película Yentl que protagonizó Barbra Streisand.
La suya es una obra hondamente judía y genuinamente universal. Detrás de los conflictos en apariencia exclusivamente judíos, late la universalización de esos problemas, la preocupación por la humanidad, pues el choque entre lo tradicional y lo nuevo es un conflicto al que nadie es ajeno. Finalmente Singer lo que hace es describir un desgarramiento común a todos. Narrar con maestría la comedia humana..

FICHA
Cuentos
ISAAC BASHEVIS SINGER
RBA LIBROS
35 €

Los cuarenta y siete relatos de la presente antología, seleccionados por el propio Bashevis Singer entre un total de casi ciento cincuenta, comprenden los incluidos en la primera y ahora clásica recopilación Gimpel, el tonto y otros relatos, de 1957, más los publicados hasta 1981. Dentro de esta antología se hallan cuentos de temas sobrenaturales como Táibele y su demonio y El violinista muerto; estampas realistas de la vida en Varsovia y en los shtétlaj de la Europa del Este, como los clásicos Un amigo de Kafka y El Spinoza de la calle Market, así como relatos, como Viejo amor y El reencuentro, que nos hablan de los judíos desplazados desde aquel viejo mundo al nuevo, desde el East Side de Nueva York a California y Miami.

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