Imprescindible para entender la I Guerra Mundial

4 febrero, 2014
Una trinchera en el Somme, en 1916, ocupada por el Regimiento de Cheshire.

Una trinchera en el Somme, en 1916, ocupada por el Regimiento de Cheshire.

TINO PERTIERRA

«¿Por qué recordamos aún el 11 de noviembre? ¿Por qué seguir conmemorando los casi diez millones de solados caídos entre 1914 y 1918 cuando en el mundo unos veinte millones perdieron la vida en accidentes de tráfico entre 1898 y 1998 y más de 30 millones murieron durante la primera epidemia de gripe de 1918 y 1919?»

David Stevenson responde a esas preguntas, y a muchas más, en 1914-1918, Historia de la I Guerra Mundial (Debate), sin duda uno de los mejores libros jamás escritos sobre la feroz contienda que cambió al mundo, y de la que mucho se escribirá durante el año que estamos a punto de estrenar. Una obra de rigor admirable, profundidad incuestionable y y una pasmosa capacidad para narrar al tiempo que se analiza lo que sucedió y por qué sucedió. Stevenson apunta que «la Primera Guerra mundial tuvo unas características que la hicieron emblemática de otras guerras modernas, no solo del siglo XX, sino también posteriores. Supuso para los combatientes unas experiencias nuevas y terribles, y obligó a los distintos frentes a llevar a cabo una movilización sin precedentes. Además de representar un verdadero desastre, se convirtió en condición previa de futuros desastres, incluida la Segunda Guerra Mundial, cuya víctimas fueron muchos millones más. Impulsó la creación de nuevos mecanismos de supervivencia sociales para afrontar la muerte, la mutilación y la desolación, y, sin embargo, en muchas regiones del mundo, su legado sigue provocando derramamientos de sangre en al actualidad». Fue un tipo especial de «cataclismo, una catástrofe causada por el hombre a través de sus actos políticos, y como tal puede suscitar, un siglo después, emociones poderosas y plantear, como presagio, cuestiones espinosas. Sus víctimas no perecieron ni por un virus desconocido ni por un fallo mecánico o un error humano. La suerte que corrieron fue el resultado de una política de Estado deliberada, decidida por gobiernos que una y otra vez rechazaron cualquier alternativa a la violencia no solo con la simple aquiescencia, sino también con el apoyo activo de millones de sus súbditos».

El estallido de la guerra pareció que provocara un salto atrás «a lo primitivo, un resurgimiento atávico de violencia interétnica. Pero lo cierto es que el conflicto tenía por protagonistas a las sociedades más ricas y tecnológicamente avanzadas de la época». Llegó el prototipo de «un nuevo modelo de conflicto armado. Los cuatro años de guerra fueron testigos de una revolución militar más que notable, en la que ambos bandos buscaron afanosamente la forma más efectiva de utilizar armas modernas». Stevenson muestra profundiza en los procesos y las decisiones de fondo «que sirvieron para equipar con aras devastadoras a millones de hombres para hacer que se enfrentaran unos contra otros en combates mortales y para mantenerlos durante años en unas condiciones atroces». Todas las empresas militares, recuerda el autor, comportan «un peligro inherente de que tal vez violen el principio de proporcionalidad entre medios y fines, y de que también ellas pueden desembocar en una mala guerra y una mala paz. El conflicto de 1914-18 y los pactos que vinieron después continúan siendo arquetipos de ambas cosas». Un libro, en fin, imprescindible, como obra maestra que es.

1914-1918: la historia de la Primera Guerra Mundial, de David Stevenson

FICHA
1914-1918, Historia de la I Guerra Mundial
DAVID STEVENSON
DEBATE
37,90€

Stevenson revisa las causas, el curso y el impacto de esta ‘guerra para acabar con todas las guerras’, la sitúa en el contexto de su era y revela su estructura subyacente. Este libro es una amplia historia internacional del conflicto, que ofrece sugerentes respuestas a las preguntas clave sobre el desarrollo de la primera guerra mundial.

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