García Lorca: su mundo en cien entrevistas

12 mayo, 2018

JAVIER GARCÍA RECIO

El mundo de Federico era inabarcable, inconmensurable y vasto. De ahí la trascendencia del riguroso trabajo realizado por el editor malagueño Rafael Inglada recopilando las más de cien entrevistas concedidas por el poeta que la editorial Malpaso ha publicado en el libro: Palabra de Lorca, declaraciones y entrevistas completas. Un Lorca total.

 

Una imagen de Federico García Lorca hablando en la emisora Radio Unión en 1929 L.O.

Mucho se ha escrito sobre Federico García Lorca y mucho queda aún por descubrir, más allá del descubrimiento de sus restos mortales. A esa tarea de sacar a la luz la gran variedad del mundo lorquiana se ha dedicado durante varios años el poeta malagueño Rafael Inglada. Inglada, poeta, editor, investigador y biógrafo de Picasso, ha dedicado varios años a rastrear en archivos periodísticos, hemerotecas y bibliotecas todas las declaraciones y entrevistas realizadas y concedidas por Lorca. Lo ha hecho con la colaboración del periodista Víctor Fernández.

Fruto de ello es el extraordinario trabajo publicado por la editorial Malpaso: Palabra de Lorca: declaraciones y entrevistas completas. En total 133 textos sacados de los artículos originales, y traducidos al castellano aquellos que originalmente se editaron en catalán, inglés, italiano y francés. El trabajo de Inglada comprende «la totalidad de las entrevistas concedidas por Federico» a la prensa de la época, desde 1922 hasta la última, que concedió pocas semanas antes de ser asesinado en agosto de 1936, en un lugar aún no determinado en las afueras de Granada. La mayoría son de periódicos españoles, pero también son abundantes las que realizó en sus viajes a periódicos de Argentina, de Cuba, de Uruguay, de Francia, Italia y firmadas muchas de ellas por afamados periodistas o escritores de la época como Indro Montanelli, Francisco Ayala, Giménez Caballero, González Ruano o Mathilde Pomés, aunque de la que le hizo esta última no quedó muy satisfecho y apuntó al margen de la página que quizá no se había enterado bien de casi nada.

El propio Inglada comienza por aclararnos y advertirnos en el prólogo del libro que a Lorca «no le gustaba ser entrevistado», pero añade que es evidente que «todas estas declaraciones son fundamentales para poder comprender su manera de pensar, el tejido con el que se construye parte de su poesía o su teatro, sus preocupaciones sociales o, sencillamente, su manera de entender la vida».

No le gustaban pero las recortaba y las guardaba todas y las aireaba ante sus padres a los que escribía feliz sobre el «escandalazo» que se armó con su visita a Buenos Aires, donde Federico tuvo un baño de masas como un héroe popular. «Ya veréis los periódicos, una cosa como cuando vino el príncipe de Gales», les cuenta.

En esas entrevistas está retratado todo el populismo de Lorca, sus mil caras, el intuitivo, el valiente, el fantasioso; el de la tragedia y el mito. En todas ellas se apercibe una cierta teatralidad, muy propia de Federico, como cuando espera en bata al periodista Felipe Morales, cuya foto ilustra la portada de este libro, o otros juegos propios del personaje como recibir al reportero en la cama o en pijama y no dudar, cuando el entrevistador se prestaba a ello, en recitarle o cantarle alguna canción al piano.

Pese a ello, leyendo estas entrevistas, que en su mayoría tienen que ver con sus obras de teatro, se percibe un Lorca que sabía muy bien lo que decía y que se cuidaba de transmitir unas ideas propias que consideraba imprescindibles para entender al personaje y a su obra. Por ello, más allá de su espontaneidad, se trasluce un personaje que se interpreta a sí mismo siendo consciente de la importancia de ello.

Ello no le privaba de lanzar opiniones contundentes y graves contra el que consideraba necesario. Así, habla del «fascista» de Valle Inclán, al que ve «detestable, como poeta y como prosista. Salvando el Valle-Inclán de ‘Los esperpentos ’, ése sí, maravilloso y genial, todo lo demás de su obra es malísimo». De Azorín, exclama, en la misma charla: «No me hablen ustedes… Merecería la horca por voluble. Como cantor de Castilla es pobre, muy pobre. Viniendo ayer por tierra de Campos me convencí de que toda la prosa de Azorín no encierra un puñado de esa tierra única. ¡Qué gran diferencia entre la Castilla de Azorín y la de Machado y Unamuno!» De Rafael Alberti lamenta que «luego de su viaje a Rusia (…) ya no hace poesía, aunque él lo crea, sino mala literatura de periódico». Por el contrario, al músico Falla lo ve como «un santo… Un místico… Yo no venero a nadie como Falla…»

A modo de prólogo, el libro recoge el testimonio escrito de su amigo Rafael Martínez Nadal que relata el último día de Federico en Madrid, el 16 de julio de 1936. Federico comió aquel día en casa de Martínez Nadal que encontró que el desasosiego de aquellos días previos al golpe de Estado de los militares tomaba en el poeta «forma de desorientación y abatimiento». Lorca dudaba entre quedarse en Madrid o marcharse a Granada con su familia. Finalmente, mientras tomaban una copa de Fundador en un kiosco de Puerta de Hierro y aplastando un cigarro recién encendido se puso en pie: «está decidido, me voy a Granada y que sea lo que Dios quiera». Y se marchó.

FICHA
Palabra de Lorca: declaraciones y entrevistas completas
FEDERICO GARCÍA LORCA
EDITORIAL MALPASO
25 €
 Edición Rafael Inglada y Víctor Fernández.

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