Fred Vargas: La reina de la novela negra

25 septiembre, 2018

La escritora francesa Frédérique Audoin-Rouzeau recogerá dentro de un mes el premio Princesa de Asturias de las Letras 2018, un reconocimiento a la auténtica reina de la novela negra como Fred Vargas, una autora imprescindible.

JOAN CARLES MARTÍ

Frédérique AudoinRouzeau

Frédérique AudoinRouzeau

La saga como recurso literario es un éxito de la cultura de masas. Las series televisivas lo han copiado bien. Mucho antes de las temporadas de Netflix o HBO, los escritores y las editoriales se zambullieron en la fórmula de las historias de personajes en múltiples escenarios. Una manera de mantener al lector enganchado durante muchas páginas en diversas entregas.

La novela negra, policiaca, de suspense, lo que ahora se simplifica como «thriller» goza de buena salud, y desde que la dama del misterio por excelencia, Agatha Christie, creó los míticos personajes del género -Hércules Poirot y Miss Marple-, grandes autoras han seguido la senda de los asesinatos e investigaciones enrevesadas.

La reina indiscutible de la novela es Fred Vargas, el seudónimo de la parisina Frédérique Audoin-Rouzeau que -tanto ella como su hermana gemela pintora Jo (Joëlle)- decidieron tomar como alias del apellido de Ava Gardner en la película La condesa descalza.

Frédérique Audoin-Rouzeau ganó el premio Princesa de Asturias de la Letras por revitalizar el género con una escritura que «combina la intriga, la acción y la reflexión con un ritmo que recuerda la musicalidad característica de la buena prosa en francés», tal como reconoció el presidente del tribunal y director de la Real Academia Española, Dario Villanueva, ya que en sus novelas, «la Historia surge como metáfora de un presente desconcertante».

«El vaivén del tiempo, la revelación del Mal se conjugan en una sólida arquitectura literaria, con un fondo inquietante que, para goce del lector, siempre se resuelve como un desafío a la lógica», añade el acta que reconoce como la obra de Vargas ha sumado a la novela negra de forma brillante «novedosas piezas, atmósferas y espacios hasta componer una obra de proyección universal».

Las aventuras y desventuras del comisario Adamsberg las acaba de recopilar con acierto y oportunidad la editorial Siruela en la Biblioteca Fred vargas. Doce libros en tres entregas, a cuatro relatos por semana, que estarán en las librerías a partir de la sema próxima. El protagonista es el comisario Adamsberg. Natural de un pueblo de los Pirineos, es un hombre con don de gentes, pese a que él parece no saberlo ni tenerlo en cuenta. Su cerebro inconsciente funciona a toda velocidad, si bien el consciente no es igual, y siempre parece encontrarse entre brumas, tal y como le describe su creadora. Su intuición, su particular forma de reflexionar son las grandes armas de Adamsberg. Atento a todo, parece no prestar atención a nada.

La intuición del inspector parisino seduce en cada título. En la primera entrega, El hombre de los circulos azules, esas marcas con tiza aparecidas durante la noche en las aceras de la ciudad que hacen las delicias de los parisinos, levantan la sospecha del comisario Adamsberg sobre la crueldad de su contenido. Como así sucede. Una perspicacia solvente también en un pueblo de los Alpes (El hombre al revés); en colaboración con el dibujante Edmond Baudoin (Los cuatro ríos); en la investigación de los asesinatos en París (Huye rápido, vete lejos); en el Quebec (Bajo los vientos de Neptuno) o en la misteriosa Normandía atemorizada por una leyenda medieval (El ejército furioso).

La condesa descalza influyó tanto en la novelista gala que empezó a utilizar el apellido de la bailarina que interpretó Ava Gardner (María Vargas). Una película bajo la estela de la mítica Cenicienta, con un Humphrey Bogart genial en el papel del director de cine Harry Dawes.

La narrativa de Frédérique Audoin-Rouzeau se envuelve en ese humo del pitillo de Bogart en los fotogramas en blanco y negro. Una literatura llena de misterio, alimentada por la timidez de la novelista, siempre alejada de los focos por una indisimulada timidez, tanta que le lleva a negarse a firmar autógrafos.

Fred Vargas aseguró en una visita a la Semana Negra de Gijón en 2009 que entendía la literatura como «un medicamento contra la angustia». Hija del escritor surrealista Phlippe Audoin sus historias nacen de un conflicto social y su resolución suele ser angustiosa. Su lectura, en cambio, es terapéutica.

Arqueozoóloga, historiadora, especialista en la Edad Media, en su obra se mezclan la cultura, la intriga y cierto esoterismo, situaciones inicialmente inexplicables que, finalmente, tienen una resolución lógica.

No hay comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: