Estampas de Nueva Inglaterra

14 febrero, 2016
La escritora Sarah Orne Jewett fue una de las más destacadas de su generación.

La escritora Sarah Orne Jewett fue una de las más destacadas de su generación.

ENRIQUE BENÍTEZ

La editorial Dos Bigotes publica en España una deliciosa novela de finales del siglo XIX de Sarah Orne Jewett y que nos acerca a la vida  de un pueblo costero de Nueva Inglaterra

Llevaba razón Henry James cuando definió esta deliciosa novela como «una pequeña y hermosa obra maestra». Escrita a finales del siglo XIX por una de las más destacadas autoras estadounidenses del momento, La tierra de los abetos puntiagudos pertenece a esas lecturas que aportan sosiego, tranquilidad y bienestar. Una plácida sensación de calma vital transpira sus páginas y llega al lector curioso, que siente la brisa del mar y los templados rayos del sol de verano en Maine en carne propia, en sus pulmones y arterias.

La protagonista es una escritora que llega a Dunnet Landing en busca de aislamiento e inspiración para finalizar su inacabada novela. Se aloja en casa de Almiry Todd, una mujer de 67 años –esto lo averiguamos leyendo el libro– «voluminosa, hospitalaria, preeminente». La señora Todd es viuda, recoge hierbas y elabora jarabes y remedios caseros que distribuye por el pueblo en tácita alianza y complicidad con el doctor. Con ella la vida es fácil y no hay tiempo para el aburrimiento ni la pereza.

Los días se suceden luminosos en la pequeña comunidad costera. La escritora se sumerge en la vida pausada y deliciosa del verano de Nueva Inglaterra, lejos del bullicio y el mundano ajetreo de Boston, tan cosmopolita. La señora Todd la cuida como a una hija, pero no según la maternidad al uso, protectora o entrometida. Las mujeres de esta novela son fuertes, sólidas, independientes. Y eso no impide que su propia casera visite de vez en cuando a su madre, la señora Blackett, admirable octogenaria que vive apartada en una pequeña isla en compañía de su hijo William, o reconocer en cierta ocasión que «una nunca deja de ser niña mientras tiene una madre a la que acudir».

Una tarde llega una vieja amiga de la señora Todd, la campechana y amigable señora Fosdick, cuya personalidad repite el patrón femenino de la novela. Apareció de repente, «como una vela extraña en el horizonte», pero muy pronto su presencia dejó de ser una suerte de intromisión para convertirse en una pieza más del engranaje cotidiano. Los días transcurren, las conversaciones y las confidencias fluyen y al lector le gustaría formar parte de la pequeña pero educada comunidad pesquera de Dunnet Landing, con sus nostálgicos pescadores viudos y sus mujeres decididas y sobresalientes.

En un país como España una novela como ésta, escrita por una mujer y protagonizada por cuatro convincentes mujeres, con apenas un puñado de varones en personajes secundarios, corre el riesgo de ser catalogada como literatura femenina, dirigida por tanto a un público femenino. Es decir, como una obra menor. Hay que rebelarse de inmediato contra esa tentación peyorativa. La escritura de Sarah Orne Jewett es tan amable como exacta, tan sencilla como poco pretenciosa, en el sentido más nefasto de esta palabra. Nos proporciona una visión de la madurez humana tan alejada del conflicto amargo y el victimismo que nos envuelve e hipnotiza hasta el punto de buscar Dunnet Landing en el mapa, con el deseo sincero de que sea real, de que haya existido alguna vez un lugar así. Un refugio escondido para la indómita naturaleza humana, generoso y conmovedor, casi mágico.

La tierra de los abetos puntiagudos, de Sarah Orne Jewett.

FICHA
La tierra de los abetos puntiagudos
SARAH ORNE JEWETT
DOS BIGOTES | Traducción de Raquel G. Rojas
19,95 €

El verano acaba de empezar y a la localidad costera de Dunnet Landing llega una escritora en busca de un lugar tranquilo donde refugiarse del ajetreo de la ciudad y poner punto final a su libro.

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