Espías en la guerra fría

19 noviembre, 2013
Ian McEwan llega a España con su última novela, Operación Dulce.

Ian McEwan llega a España con su última novela, Operación Dulce.

JAVIER GARCÍA RECIO

De nuevo el camaleónico McEwan hace una nueva pirueta para recrearse con una de espías. Y algo más, mucho mas, porque Operación Dulce (Anagrama), su nueva novela, es también una comedia amorosa y una recreación del mundo interior de las novelas, de manera que tal como muñecas rusas  encontramos en su interior otros pequeños y bellos relatos.

McEwan es el gran burlón de la novelística británica actual. Con una fuerza narrativa sin par ha ido sacando punta a temas y asuntos muy incrustados en los pliegues de la preocupación social. Así lo ha hecho con el cambio climático o con la educación ñoña y encorsetada de los años cincuenta del pasado siglo y con otras preocupaciones sociales. Ahora el camaleónico McEwan hace una nueva pirueta para recrearse con una de espías. Con una de espías y algo más, mucho más, porque Operación Dulce, la nueva novela de McEwan, que sigue editando Anagrama, es también una comedia amorosa  y una recreación del mundo interior de las novelas, de manera que a modo de muñecas rusas encontramos en su interior otros pequeños y bellos relatos. Se trata de un McEwan plenamente aposentado, dueño de un magisterio literario que ejerce con brillantez y sabiduría.

En Operación Dulce McEwan nos muestra un Londres muy en su papel de protagonista de ese periodo de la guerra fría. Pero además en un escenario que nos recuerda mucho al actual. Son los primeros años sesenta y Londres sufre una situación caótica, sometida a severas restricciones energéticas por la crisis del petróleo, atemorizada por el creciente terrorismo del IRA y con la fuerza de los entonces poderosos sindicatos mineros poniendo en jaque la actividad de la City. Es la  reconstrucción de una época de guerra fría con un gran componente ideológico y que presagiaba ya la década dura del thatcherismo.

De manera genial, McEwan se transforma en mujer para contarnos en primera persona la incursión en el espionaje británico de Serena Frome, una joven veinteañera, licenciada en Matemáticas que, por mediación de su primer amante, fue captada por el MI5, el servicio de seguridad británico, para una misión de la que «no salí indemne. Me despidieron dieciocho meses después de mi ingreso, tras haberme deshonrado yo y haber arruinado a mi amante, aunque sin duda él colaboró  en su perdición».

Después de unos primeros meses de trabajo de recopilación burocrática y aburrida, Serena recibirá un atrayente encargo: formar parte de una fundación que, financiada con fondos públicos, debe atraer a intelectuales y escritores a la órbita del ‘mundo libre’y alejarlos de la sútil y eficaz propaganda  soviética de aquellos años. Ella, en concreto, debe atraer a un joven y atractivo escritor. El novelista acepta la propuesta, que como es obvio oculta algunos datos básicos sobre quién está detrás de todo. El problema es que la comedia de amor irrumpe pronto entre los jóvenes.  Pero como las cosas, incluso en el sofisticado mundo del espionaje, se rigen por las miserias mundanas más comunes, un amante despechado dará al traste con todo

Operación Dulce representa, sin duda una vuelta de tuerca, un registro diferente en la exposición de personajes sociales que McEwan desarrolla en cada uno de sus trabajos literarios. Así, en su anterior novela Solar nos presenta a Michael Beard, de 53 años, adúltero en serie, medio calvo, gordo, lascivo y lujurioso; ganador del Premio Nobel de física que no ha hecho una pizca de ciencia real en dos décadas, y que no duda en apropiarse de la genial idea de uno de sus becarios para luchar contra el cambio climático.
En Sábado, McEwan nos presenta a un personaje, Henry, de 49 años, monógamo, alto, moderadamente atractivo, apto. El respetado neurocirujano de Londres, con una perfecta y bella esposa, y sus dos hijos con talento y al borde del éxito. Honesto hasta la exageración, hasta llegar a salvar la vida del hombre que le agrede por amor a su esposa.

En su anterior trabajo, Chesil Beach, McEwan dibujó un escenario amoroso con una obra que se celebró por su ligera claustrofobia, por el retrato de un período de mediados de siglo XX, con unos personajes fuertemente encorsetados todavía por unas costumbre asfixiantes y que mostró la textura y las finas sensibilidades y matices que McEwan es capaz de dibujar.

Leyendo Operación Dulce encontramos a un McEwan con  nuevos registros para introducirse con éxito en la comedia y la burla de un periodo y un escenario social que describe con brillantez y resuelve con gran talento.

Operación dulce, de Ian McEwan

FICHA
Operación Dulce
IAN MCEWAN
ANAGRAMA
19,90 €

Inglaterra, comienzos de los setenta. La guerra fría parece no tener fin, y la joven y bella estudiante de Matemáticas  Serena Frome, con aficiones literarias, es reclutada para trabajar en tareas menores dentro del MI5. Pronto tendrá el encargo de atraer a un prometedor escritor hacia una Fundación que, con fondos del Gobierno, realiza propaganda anticomunista.

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