Entre el dorado y el negro

18 febrero, 2012

El escritor Javier Márquez. Foto de Laura Muñoz.

JESÚS LENS

Cuando tengáis este libro en vuestras manos y, tras haber alucinado con la fantástica portada, le deis la vuelta para ver el «de qué va» que todos los libros incluyen en la contraportada; fijaos en la faja que lo rodea: «A través de unos diálogos tan cínicos como chispeantes y de una narración que corta el aliento, Javier Márquez nos muestra los entresijos de Las Vegas en los años 50». No me queda más remedio que suscribir, una por una, esas palabras además que son mías.
Un consejo: no empiecen a leer el libro un lunes o un martes. Salvo que quieran tener problemas con sus jefes y llegar tarde al trabajo, desaseados, ojerosos e impresentables. Porque estoy al ciento por ciento con Juan Ramón Biedma cuando, hablando de Letal como un solo de Charlie Parker señala lo siguiente: «Les advierto que les será imposible separarse de estas páginas hasta agotarlas». ¡Verdad total y absoluta!
Para quienes nos hemos criado viendo películas norteamericanas, leyendo novelas policíacas yanquis y escuchando música anglosajona; libros como éste son una gozada, de lectura imprescindible y necesaria. Por resumirlo en pocas palabras: si tuviera que regalar un libro a Carlos Boyero, a Ramón Trecet o a José Luis Garci, no se me ocurriría otro mejor.
Pero, si no eres adicto a la cultural yanqui, no pasa nada: el último libro de Javier Márquez, que los sagaces chicos de Salto de Página han estado listos, rápidos y hábiles a la hora de publicar; encantará a cualquier lector. Porque Letal como un solo de Charlie Parker está escrita con la pasión y la fuerza de un autor de raza y sus personajes, perfectamente canónigos y reconocibles, no dejan de dar sorpresas al lector.
Una trama adictiva y sorprendente en la que tipos como John Wayne, Dean Martin, Frank Sinatra o el capo mafioso Johnny Roselli son personajes secundarios de lujo para una narración escrupulosamente basada en hechos reales. Y tan, tan increíble… que sólo puede ser verdad.
Los Ángeles, Nevada, Hollywood y el rodaje de una desastrosa película mítica, El conquistador de Mongolia, sirven como contexto para una historia de tipos duros y chicas de hielo. De hombres con los puños de hierro y mujeres con las uñas afiladas. Y viceversa. Porque Márquez va trufando su novela de sorpresas, cada una más atractiva que la anterior. Y, ojito con dejarse engañar por la insultante juventud de Javier: en todo lo referente a Las Vegas y los años de oro de la mafia y el Rat Pack, es una reconocida autoridad, con varios estudios y ensayos publicados sobre el tema.
Créanme: si ustedes leen Letal como un solo de Charlie Parker sin conocer al autor y les hicieran una encuesta sobre su hipotética paternidad, nombres como los de Michael Connelly, Nicholas Pillegi o algún otro monstruo de las letras negras norteamericanas podrían perfectamente salir a la palestra.
Letal como un solo de Charlie Parker será una bomba. Atómica. Y exponerse a su radiación, por una vez, solo tendrá efectos positivos y reconfortantes.
FICHA
Letal como un solo de Charlie Parker
JAVIER MÁRQUEZ
SALTO DE PÁGINA
18 €

Eddie Bennett, alias el Figura, es uno de los tipos más populares de Las Vegas en 1955. Es un «solucionador de problemas» que vive en una suite del Hotel Flamingo, conduce un Pontiac Silver Streak y se codea por igual con estrellas como Frank Sinatra y capos de la mafia como Johnny Roselli. Un día recibe el encargo de gestionar el papeleo sobre una joven actriz que se ha suicidado. Pero tras husmear un poco, descubrirá que detrás de esa muerte hay algo más que un desengaño amoroso.

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