En las entrañas de San Quintín

16 febrero, 2012

ALFONSO VÁZQUEZ

Edward Bunker (Los Ángeles, 1933-Burbank, 2005) es más efectivo que sutil cuando de describir el mal se trata. Expresidiario como Jean Genet, está en las antípodas del escritor francés. Lo suyo es una narración sin concesiones literarias ni tampoco florituras, que opta por ir al grano sin caer en la falta de alma de muchos best-seller.

El de Bunker es un camino intermedio, recorrido por un escritor experimentado que conoce como pocos eso que llamamos los bajos fondos y en concreto el mundo criminal de la costa Oeste de Estados Unidos. Lo hemos podido comprobar en obras como No hay bestia tan feroz, Stark o Perro come perro de Sajalín Editores y ahora lo constatamos una vez más en la electrizante La fábrica de animales, una implacable narración que pone a los pies de los caballos el sistema carcelario norteamericano que, a juicio de su autor, sólo produce animales en lugar de rehabilitar personas.

La novela narra las andanzas de Ron Decker, un traficante de drogas de 25 años que es encerrado en la prisión de San Quintín en los años 70 y que pronto entrará en contacto con uno de los presos más veteranos del famoso presidio californiano. De la mano de estos dos personajes Edward Bunker nos presenta un relato terrible sobre el comportamiento de los hombres en cautiverio y de paso, aprovecha para denunciar la corrupción que inunda todos los estratos de la administración carcelaria.

Bunker huye de los tópicos y también del efectismo, prefiere mostrar el lado más descarnado de este mundo que tan bien conoce con un realismo casi implacable. El resultado es una novela que resulta difícil de olvidar. Será que el camino elegido por Edward Bunker, aunque no muy vistoso, llega directo al corazón del lector. Si le gustan los relatos carcelarios este libro no debe faltar en su currículum.

FICHA

La fábrica de animales
EDWARD BUNKER
SAJALIN EDITORES
19,50 € Ron Decker acaba con sus huesos en la temible prisión de San Quintín tras su primera detención por «vender droga como si tuviese licencia». Allí, en la fábrica de animales, donde los conflictos raciales y las peleas están al orden del día, el novato Ron aprenderá que para sobrevivir hay que estar dispuesto a todo.

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