En el país de Mario Bellatin

28 noviembre, 2014
El escritor británico Patrick Leigh Fermor

El escritor británico Patrick Leigh Fermor

LUCAS MARTÍN

Alfaguara publica el primer tomo de la obra reunida de uno de los escritores más inquietantes e imaginativos de la literatura mundial; un volumen cien por cien Bellatin, mórbido, plástico, divertido, espeluznante, original.

En este punto de la aldea global, tan dado a los fetiches identitarios y las parcelaciones, nos estamos volviendo a acostumbrar a la cuota de peaje territorial con la que la crítica saludaba a los escritores latinoamericanos cuando ser latinoamericano era todavía una declaración de búsqueda e independencia -como si en la vida se pudiera hacer otra cosa-. Cada vez que se publica un volumen en España de Mario Bellatin, al igual que antes con Piglia o con Bolaño, el primer arrullo de la prensa no se deja nunca fuera el adjetivo latinoamericano; se dice entonces de él que es un gran escritor latinoamericano, como si la referencia geográfica fuera una aclaración necesaria para distinguirlo de otros grandes escritores por ejemplo de Marte o del Ampurdán, al estilo de los pesos pluma  y mosca en el boxeo.

La reserva a este tipo de etiquetas de catálogo se hace todavía más imprescindible cuando se habla de un autor como Bellatin, decididamente universal, cuando no de tiempo mitológico, flotante, inmemorial. Si existe algo semejante al terruño en su escritura es quizá el peso de la vida llevada al extremo, aunque quizá menos como legado cultural que como marca biográfica, lo mismo que la ausencia de brazo.

Por más que aderece sus historias de motivos japoneses e incluso vagamente antillanos, en Bellatin sucede un tipo de literatura que está fuera del tiempo y del espacio; y no como juego de artificio posmoderno, sino a modo de regreso a un limbo beckettiano, radicalmente poético en el que la narración surge como respuesta a una intención lírica y  genuinamente espiritual.

El autor, para quien la escritura es sobre todo y fundamentalmente un suplicio del que no puede abdicar, reconcilia como pocos con ese tipo de sustancia identificada como literatura que los amantes de las técnicas de departamento y de la narración periodística no hacen más que convertir en otra cosa. En los textos de Obra reunida (Alfaguara) está toda la violencia imaginativa de su prosa, completamente y por fortuna para él fuera de escena, poblada casi siempre de seres deformes. Hay en Bellatin un acento que más allá de su imponente estética y de la musicalidad de su prosa, resuena apabullante y verdadero, por más connotaciones platónicas que tenga esto último.

En sus textos nunca se va de vacaciones la sensación de desamparo, de búsqueda desesperada de ungüentos para un espíritu, el del ser humano, que se intuye siempre monstruoso e insatisfecho. Historias de miembros arrancados que duelen, de sectas dedicadas a la tortura, de veneno, de  morgues, de hombres que se devoran a sí mismos, con sexualidad descarnada y violencia y fotos y extraordinaria fabulación. Bellatin sigue siendo un golpe de aire fresco y una redención que nunca se salva. Siempre sorprendente y deslumbrante.

Tres cartas desde los Andes, de de Patrick Leigh Fermor

FICHA
Obra reunida (Tomo I)
MARIO BELLATIN
ALFAGURA
19,50€

Un peluquero decide dar refugio a los enfermos de una extraña peste que invade la ciudad en su célebre salón de belleza, pero al parecer sin motivos filantrópicos; un fármaco defectuoso origina malformaciones masivas en una generación de recién nacidos; un escritor al que le falta una pierna investiga sobre prácticas sexuales alternativas…

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