En el dulce patíbulo de Joyce Mansour

25 abril, 2013
La escritora Joyce Mansour (1928-1986)

La escritora Joyce Mansour (1928-1986).

LUCAS MARTÍN

Periférica publica Islas flotantes, el libro convaleciente de la poeta favorita de los surrealistas. Un espectáculo estilístico, fatal y vivo.

Más allá del tópico de Cleopatra y de las desmembraciones de los cuentos rusos, la nariz, que se sepa, no es un valor en sí mismo. En el caso de la poeta Joyce Mansour no se sabe exactamente si el hecho de contar con una de las mejores y más cuarteadas narices de la historia de la literatura ha sido determinante en la construcción y, sobre todo, en la recepción de su obra, pero una cosa está clara: sin esa prodigiosa napia, gancho o punta su iconografía sería sin duda radicalmente distinta. En todas las imágenes que se conservan de la escritora, la nariz aparece como un mordisco definitivo. Joyce Mansour saliendo de una tumba. Joyce Mansour de perfil. Fumando. Altiva. Con todos los atributos de la musa epocal, y por tanto, dando lugar a equívocos.

Entre otras cosas porque Mansour no se aviene, ni mucho menos, con una de esas bellezas frágiles y malcaradas que frecuentaban el grupo surrealista. La autora no representó el papel de Nadja, el prototipo femenino de Breton, sino el de uno de los componentes más activos y singulares de toda la generación de aritstas agrupada bajo el marbete de las vanguardias. Sin necesidad de adherirse a ninguna corriente, Mansour, que rechazaba, incluso, hasta el título de egipcia, alcanzó un timbre poético autónomo y cautivador; ciertamente conectado con la ebullición plástica del momento, pero con una pátina sombría, empapada de humor, que la distingue de las gratuidades y los excesos de buena parte de sus contemporáenos.

En Mansour cada línea deja pasar la vida y la muerte, hay algo trágico y al mismo tiempo deslumbrante en la poesía de la autora, compilada en el volumen Gritos, desgarraduras y rapaces (Igitur, 2009), pero también en la novela Islas flotantes, la primera traducción al español de su prosa, que llega a las librerías de la mano de Antonio Ansón y del sello Periférica. Entre ambos títulos se extiende un pasillo estético que habla de complemento, aunque no de prolongación, porque con este último libro, la novela, Mansour da una auténtica bofetada que sirve de manifiesto a su propia idea de la vida y de la literatura.

La autora, obsesionada con la muerte y la enfermedad, construye un relato sobre el cáncer y la vida patibularia de los hospitales; un texto que no viaja en línea recta, en el que zumban el sexo y la muerte como mecanismos extremos. Es como si el Bernhard de la pentalogía se hubiera tragado una colección de libélulas, probablemente uno de los relatos más hermosos y agitados sobre el cáncer y la deshumanización progresiva de la muerte. Mansour es en Islas flotantes la conciencia que se sabe condenada, llena de babosas, de luces polvorientas. Sigan su discurso, iluminado y terrible.

FICHA
Islas flotantes
JOYCE MANSOUR
EDITORIAL PERIFÉRICA
16,50 €

Una novela nunca antes publicada en España. Una autora mítica y por descubrir. Una obra fascinante y cruda donde sexo y enfermedad se convierten en protagonistas. No es ésta una novela «fácil»: algunos lectores podrían sentirse agredidos por tanto sexo y tan explícito; y otros, por la manera tan cruda de mostrar enfermedades y hospitales. Pero Islas flotantes satisfará a muchos otros lectores por esas mismas cuestiones: por cómo muestra el sexo y por cómo muestra la enfermedad. Sin tapujos, sin eufemismos. Y con una prosa tan apabullante como extraordinaria.

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