El hermoso escepticismo del poeta

29 febrero, 2016

GUILLERMO BUSUTIL

Me gustan los escritores raros. Aquellos que no siguen un canon, que nunca serán best sellers y cuya lectura requiere una buena enciclopedia humana, y la humildad de acceder a ella sin echarle la culpa al escritor ni al crítico que nos acerca la riqueza de sus reflexiones y conocimientos. Me gustan porque viven fuera de los campos de fuerza de la literatura en la que sufren su imantación los famosos, los de clase media, los aspirantes, los que se consideran a cierta altura sin otro respaldo que su sueño, su constancia o las ventas mediáticas. Y también los que sólo escriben para entretener. Por todo lo contrario me gusta Mark Strand, un poeta filosófico y sabio, dueño de un inteligente y culto escepticismo a la hora de traducir el arte, la narrativa, la propia vida y su envés doméstico, y sobre todo la poesía. Esa poesía como expresión de la pérdida de algo, de ausencia y de vacío, a la que se le pregunta por el valor del tiempo y de las palabras.

Nos quedan pocos tipos como Mark Stand, capaces de recodarnos que huimos de nuestra mortalidad a través de las ficciones que creamos y que leemos, y sobre todo de ese género lírico inquieto, sin ninguna certeza como aliento o como sombra, donde los lectores buscan responderle a su espíritu. Para Strand la poesía es la manifestación del lenguaje en su forma más engañosa y seductora, a la vez que imprecisa. Y su función es facilitarnos sus múltiples significados. Un poema es la búsqueda de lo desconocido. Una variante, a veces, de un texto sagrado que también busca lo inalcanzable, lo desconocido, la razón del existir que se nos ha negado desde el nacimiento. Afirma Strand en algunas de las hermosas y convincentes piezas de este libro, Sobre nada y otros escritos, traducido, a salvo de su miedo a las falsificaciones, por  Juan Carlos Postigo Ríos. Un traductor que selecciona, que edita y pacta con el lenguaje sin traicionar el espíritu de su autor, dejando que sea la cultura de su voz y de su mirada la que interprete. Postigo Ríos, al igual que defiende Strand, sabe que el  poema habla por sí mismo, que nos hace creer que lo que leemos nos pertenece. Es la razón por la que hay que ponderar este trabajo, como si al igual que su traducido rindiese homenaje a los que le precedieron.

Escribe fino Strand. Reflexiona sobre la belleza y la banalidad en Neruda, un esteticista que otorga importancia y misterio a lo cotidiano de la vida y convierte al lector en un flaneur de la poesía, de la narrativa, de la fotografía, del arte, al igual que él lo es. Nos habla también del silencio que se aproxima a la nada, que definió Samuel Beckett como una profundidad de la mente, aquel lugar donde la luz no puede alcanzarnos. La capacidad de Strand para trazar paralelismos entre géneros y autores –Kafka, John Ashebery, Wallace Stevens– convierte estas páginas en un libro transversal de cultura en el que aprender sobre  la memoria interior de las fotografías, y cómo la fotografía sustituye a la vida y se convierte en historia. Un arte que deslumbró a Rilke y le inspiró unos versos dedicados a su padre: «Tú, daguerrotipo, qué rápido te desvaneces / entre mis manos más lentamente desvanecidas».

No hay tema que Strand no enhebre, celebre o cuestione. Con el mismo talento nos susurra sobre la libertad de la desmemoria, las políticas de la publicación, el paisaje del yo, la importancia de saber tachar y destruir lo escrito, el hades –el más poético de todos lugares, junto a los lagos, corazón de agua en la topografía del poema-. Y también de la muerte de su madre, de la democratización del monte de las musas del parnaso, de cómo la novela nos invita a avanzar y la poesía a la lentitud. Y de la pintura, espléndidamente auscultada en su ensayo sobre las mujeres en la Frick Collection.

En Sobre nada y otros escritos Strand no enseña, nos interroga y nos pasea. Y nos deja claro que tal vez en la poesía no exista un método de escritura pero sin la poesía, dice, sólo tendríamos vacío y banalidad.

FICHA
Sobre nada y otros escritos
MARK STRAND
TURNER
18,90 €

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