‘1948’, crónica del final de la inocencia de Israel

18 enero, 2013
El escritor Yoram Kaniuk escribió también «El hombre perro» (Libros del Asteroide, 2007).

El escritor Yoram Kaniuk escribió también «El hombre perro» (Libros del Asteroide, 2007).

MIGUEL FERRARY

Libros del Asteroide trae a las librerías españolas 1948, el desconcertado relato que hace el escritor israelí Yoram Kaniuk con sus recuerdos de su participación en la guerra de la independencia del Estado de Israel.

Una guerra suele llevar aparejada una literatura de héroes y antihéroes. Traiciones y sacrificios. Lucha y sangre. Victoria y derrotas. Enemigos y amigos. La guerra de la independencia de Israel dio lugar a la llamada Generación Palmaj, tomando como nombre al grupo de partisanos hebreos que combatió en la guerra de 1948 y que culminó con la creación del Estado de Israel. Esta generación, aún encontrando grandes autores, se dejó llevar por esa tentación de convertir en leyenda cada acto, cada hecho vivido en el frente. Hasta que llegó Yoram Kaniuk y escribió 1948.

Empecé a leer esta novela con cierta curiosidad por adentrarme en un hecho histórico del que apenas conocía algunos retazos, pese a ser uno de los elementos clave del siglo XX y del que surgen un conflicto constante e indisimulado en Palestina y Judea. Conforme avancé en la lectura de 1948 descubrí mucho más que una serie de hechos recordados con nostalgia o idealizados. Yoram Kaniuk compone un retrato de una generación que perdió la inocencia en el campo de batalla. Que se presentó voluntaria para la guerra animada por una serie de ideas abstractas poco claras y que crearon un Estado casi sin darse cuenta.

El relato de Kaniuk es muy personal. Con un enorme lirismo y delicadeza, va detallando recuerdos que se mezclan con la imaginación, de forma que el propio autor reconoce que no sabe distinguir qué hay de real en los recuerdos que le van asaltando en la madurez, años después del final de la guerra. Pero sí hay un elemento común que va hilando los distintos capítulos de la novela, donde hay saltos temporales, idas y venidas en el espacio y una narración fragmentaria. Ese pegamento es la sensación constante de desconcierto, desagrado y lucha contra los bajos instintos de un joven Yoram Kaniuk, que con apenas 16 años se enrola en el Palmaj y en pocas semanas se encuentra conviviendo con la muerte y la brutalidad en las trincheras.

Su novela fue una pequeña revolución literaria en su época. Libros del Asteroide ha tenido el buen tino de publicarla en España, aportando no sólo una novela buena o brillante, sino de imprescindible lectura. Está en un escalón por encima de un buen libro.

Quien piense que se va a encontrar con un libro de guerra está equivocado. Tampoco es un libro de héroes, ni de antihéroes. Es una novela sobre el desencanto, la pérdida, la muerte y la pérdida de humanidad cuando las personas cogen un fúsil. También de la inútil lucha por mantener la integridad en la batalla y después de ella, cuando las heridas en el alma empiezan aflorar por la endurecida piel de estos jóvenes soldados.

Fractura interna

Uno de los aspectos que trasluce en la narración es la fractura interna que viven los israelíes desde la Segunda Guerra Mundial. Los nacidos en palestina se encuentran con un complejo de inferioridad ante los que han sobrevivido a la Shoah –el Holocausto–, con quien asumen que tienen una deuda para compensarles por los horrores sufridos.

A la vez existe una notable incomprensión entre unos y otros, con dos culturas distintas que chocan en una contradicción que todavía se percibe en el Estado de Israel y que no ha sido capaz de superar casi 65 años después de su fundación. La mentalidad yiddish, centroeuropea, tiene poco que ver con el hebreo mediterráneo criado en ese entorno. Esta fractura se pone de manifiesto cuando un desconcertado Yoram descubre cómo un gran grupo de estos refugiados recala en un pueblo árabe que ha sido desalojado de sus habitantes originales para ser sustituidos por los supervivientes del Holocausto.

El horror ante lo que ve como la semilla de la discordia, la injusticia y el resentimiento se translucen en su prosa, que no busca ajustar cuentas ni tomar partido. Sólo aspira a transmitir las sensaciones de un sensible joven judío en un mundo que creía conocer y que, de repente, descubre que no es como pensaba.

Su postura de comprensión choca con la dureza de una guerra de exterminio por ambos bandos, donde no está permitido hacer prisioneros y que termina por marcar su vida de forma irremediable.

Yoram Kaniuk escribió este libro casi 60 años después de que ocurrieran los hechos. Quizá esa inseguridad sobre lo que es real o inventando, la escritura fragmentaria que rompe el continuo espacio-tiempo y la precisión y belleza de su prosa hacen que esta obra sea distinta y necesaria, una lectura que llevará al lector a emocionarse, horrorizarse, reír y llorar durante el recorrido por la vida de su autor.

La importancia de 1948 se mide por el recibimiento en Israel, ya que rompió con una literatura de guerra y de héroes por apostar por una visión tan subjetiva e inocente como la de cualquier persona que hubiera vivido esos hechos. Esta naturalidad es quizá uno de sus grandes logros, al conseguir que el lector se identifique con un joven que se dejó arrastrar por el idealismo, al que la realidad le robó la poca inocencia que le quedaba y que, en el camino, ayudó a la creación del Estado de Israel casi sin darse cuenta.

FICHA
1948
YORAM KANIUK
LIBROS DEL ASTEROIDE
18,95 €

En 1948, cuando tenía solo diecisiete años, el jovencísimo Yoram Kaniuk luchó en la guerra de Independencia israelí. Más de sesenta años después, Kaniuk vuelve sobre sus recuerdos para retratar a toda una generación de jóvenes burgueses que se vio de pronto inmersa en una guerra cuya lógica estaba lejos de comprender. Evitando justificarse, buscando la autocrítica, el viejo Kaniuk nos habla del sinsentido de la guerra y de cómo él y sus amigos, niños de mamá convertidos en atípicos camaradas de armas, fueron tan inconscientes como para pensar que la perspectiva de morir jóvenes podía tener algo de glorioso.

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