El doble del héroe

14 abril, 2013

GUILLERMO BUSUTIL

EN MÁS DE UNA OCASIÓN, los escritores han echado mano del recurso del manuscrito encontrado para reconstruir el pasado de un protagonista con sombras de ficción o con un destello secundario en los desvanes de la Historia. También hay autores a los que les gusta convertirse en personajes de sí mismos, elaborados desde la ironía o el distanciamiento, insertándose en una historia en la que se reflejan como voz y personaje narrativo. Pero hasta ahora no había aparecido ninguno que encontrase un fecundo yacimiento literario al buscarse, en un día de desánimo o aburrimiento, en google sin sospechar que podía toparse con alguien del mismo nombre y apellidos, como le ha ocurrido a Pablo Martín Sánchez. Y precisamente esta recreación ficticia de una realidad posible o este regalo del azar con huellas ocultas en la Historia (que nunca hay que dar por sentado lo que cuentan los autores al hablar del chispazo que los condujo a una historia), es la que subyace en su excelente novela El anarquista que se llamaba como yo, publicada por Acantilado.

POCAS VECES, LA PRIMERA NOVELA DE UN AUTOR joven posee la fuerza narrativa, el profundo conocimiento de la tradición, la ambición de lenguaje y estructura y la carnalidad de los personajes, como sucede con el debut en la narrativa larga de Pablo Martín Sánchez con la reconstrucción de la infancia y juventud condenada de un anarquista de su mismo nombre, fallecido en 1924 en el patio de una prisión en la que iba a ser ajusticiado, después de que una manipulación militar lo acusase de ser uno de los cabecillas de un fallido intento de provocar la revolución en Bidasoa contra la dictadura de Primo de Rivera. Una historia que, ya en el prólogo, rezuma espléndida literatura, rigor documentalista y guiños de metaliteratura, a la vez que insufla emoción, suspense y la intuición de esconderse un as en la manga por si acaso le sirve en la última mano de la narración.

A PARTIR DE ESTAS PÁGINAS, el autor del volumen de cuentos Fricciones (E.D.A.), compone un sólido personaje que no llora al nacer en el barrio del Desierto, que carece de olfato y al que el corazón le late en el lado derecho. Señas de identidad poética de un soñador idealista, asombrado con los inicios del cinematógrafo, combatiente en imprentas y en periódicos, enamorado shakesperiano y auténtico héroe barojiano. De su mano, los lectores recorrerán sin aliento el fresco sepia de una España en crisis, crispada entre la oligarquía, las injusticias, los duelos de clase, los sueños libertarios del anarquismo y la soflamas del acomodado izquierdismo aburguesado que representó Blasco Ibañez en su exilio parisino, cuyo eco de miseria, inmoralidad y revueltas se vuelve presente en este momento actual.

PABLO MARTÍN SÁNCHEZ, HIJO DE TIERRA Y LIBERTAD por las heridas que su destino le provoca, es una emotiva entidad romántica que sostiene un recorrido, a través de su mirada, por los postulados del movimiento anarquista español anterior a la guerra civil, pespuntado de atentados fallidos y logrados, de traiciones, miedos y delaciones. La vida del protagonista errará por un Madrid galdosiano, por la Barcelona inmigrante y sindicalista, por el frente de Verdún, por una Argentina convulsa, por zulos y las fronteras geográficas de la vieja utopía revolucionaría. Y lo hará acompañado de espléndidos personajes secundarios como Robinsón, estupendo contrapunto de ficción a otras criaturas entrecruzadas que enriquecen unas páginas intensas entre las que es difícil destacar unas sobre otras, por la perfección de la estructura, del ritmo, de las escenografías, de la ficción voluntariamente ambigua y de las reconstrucciones de hechos reales o recreados, igual que el magnífico juicio a los jóvenes anarquistas. El resultado del juego y de la arriesgada apuesta, con el que un escritor mira a la Historia a través de un héroe accidental de su mismo nombre, es una novela que conjuga a la perfección el género de aventuras y el daguerrotipo historicista, resuelta con atrevimiento y brillantez que haya que celebrar.

FICHA
El anarquista que se llamaba como yo
PABLO MARTÍN SÁNCHEZ
ACANTILADO
26 €

En 1924 era condenado a garrote vil el anarquista Pablo Martín Sánchez, acusado de atenta contra la dictadura de Primo de Rivera. Su homónimo, el escritor Pablo Martín Sánchez, busca, en esta inquietante novela, reconstruir su historia. A través de la vida del personaje y de su mundo, asistimos a momentos capitales del devenir de la Europa contemporánea, como el nacimiento del cine, el movimiento anarquista en París y en la Argentina, la vida de relevantes intelectuales exiliados en Francia, la Semana Trágica de Barcelona o la crispación social del viejo continente en la época de entreguerras. El lector, con el ánimo en suspenso, asistirá atónito al destino que aguarda al protagonista. Sus aventuras y desventuras lo mantendrán atrapado en una trama tan apasionante como difícil de olvidar.

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