Una visión sobre el 11-S: El azar y la muerte

13 febrero, 2012
Momento previo al choque de uno de los aviones contra una de las Torres Gemelas.

Momento previo al choque de uno de los aviones contra una de las Torres Gemelas.

ENRIQUE BENÍTEZ

Se cumplen diez años del ataque más arriesgado e inimaginable posible llevado a cabo por un grupo terrorista. Todos sabemos o recordamos, con cierta precisión, dónde estábamos el 11 de septiembre del año 2001, cuando vimos en directo, sin intermediarios y sin interferencias, el impacto de los aviones secuestrados en dos de los edificios más emblemáticos de Nueva York, es decir, de Occidente.

Errata Naturae, la inteligente editorial madrileña, saca al mercado un volumen –Nueva York, 8:45 A.M.– compuesto por diversos reportajes periodísticos, galardonados en diversas categorías de los Premios Pulitzer, a partir de una idea previa italiana (de Simone Barillari), pero completada con sendas adhesiones de alto valor añadido: el prólogo de la valiente periodista española Ana Pastor, y un anexo dedicado a la muerte de Bin Laden –Ana Pastor escribe «asesinato», y yo lo suscribo– acaecida este mismo año y que fue cubierta de manera brillante por los periodistas del Washington Post. Periodismo del bueno, basado en fuentes fidedignas y hechos verificables, muy alejado del escándalo de las escuchas protagonizado por la cabecera del magnate Murdoch, ese amigo íntimo de Tony Blair y José María Aznar.

El libro de Errata Naturae ofrece cuatro reportajes sobre el 11-S y sus secuelas. De uno de ellos, escrito por C. J. Chivers y David Rosenbaum para The New York Times cojo la cabecera para este artículo. A través de ellos podemos sentir el impacto real, en la población estadounidense, del ataque terrorista. Los investigadores, al igual que en el volumen similar dedicado a la crónica negra americana, visitan los lugares de los hechos, preguntan, hablan con la gente, deslizan detalles cotidianos. Hay una búsqueda de la verdad en el periodismo norteamericano, alejado de estupideces superfluas y de ataques velados a la política, que debería ser materia de estudio en las facultades de periodismo españolas. No sé en qué momento de la cadena de producción nuestros periodistas se transforman en burócratas o en opinadores. Deberían hacer más caso al gigante Gay Talese: «Para la verdad siempre hay mercado».

El ataque es trágico, sus consecuencias imprevisibles. Los ciudadanos están confusos, la sociedad consternada. Sobresalen los héroes: bomberos, policías, servidores públicos, gente anónima también. Y allí hay periodistas de raza para contarlo, gente como Chivers, que llega a la Zona Cero, se viste de marine voluntario, y trabaja como uno más durante semanas, consciente de que si sale de allí luego no le van a dejar entrar de nuevo, ya que no es un profesional del desescombro.

Los efectos del 11-S se hicieron notar muy pronto: Irak, Afganistán, deterioro de las libertades individuales en nombre de la seguridad del Estado, controles, vigilancia, orden. Y, por supuesto, Guantánamo. Escuchas ilegales, intercepción de comunicaciones privadas, invasión de la intimidad personal con la excusa de la seguridad nacional. Y más vueltas de tuerca al lenguaje políticamente correcto: las torturas a los detenidos pasan a ser «técnicas de interrogatorio ampliadas». No sabemos qué opinaría Jorge Semprún de todo esto, pero lo imaginamos.

El 11-S trajo consigo un nuevo orden global, con más violencia para garantizar la paz. Extraña paradoja. Se acuñan neologismos, como «islamofobia», para tratar de definir los efectos en las sociedades occidentales de la paranoia colectiva fabricada contra cualquier cosa que oliera a mundo árabe. Por eso hay que hablar de interrogantes, de dudas: cuando se nos ha dicho en todos los idiomas del mundo que detrás de cada joven árabe o musulmán había un terrorista potencial, la maravillosa Primavera Árabe nos ha demostrado que todo era mentira y que realmente detrás de cada joven árabe lo que había era un potencial demócrata, una persona normal, harta de sátrapas apoyados por Occidente o por la antigua URSS, cansada de la corrupción institucionalizada, dispuesta a perder la vida por la libertad colectiva. ¡Qué gran lección han dado millones de árabes a Occidente! Y nadie ha explicado todavía cómo ha sido posible condenar de esa manera a miles de personas cuyos deseos reales no eran otros que más libertad y más oportunidades.

No se habla de eso en el libro, pero es una reflexión oportuna. De la misma manera que también lo es el anexo incorporado con diversos artículos sobre el asesinato de Bin Laden, el gran éxito exterior de la administración Obama.

Más asépticos que en España –La muerte de Osama Bin Laden es el neutral y casi hospitalario titular de cabecera elegido por el Washington Post– los artículos sin embargo demuestran valentía y una clara conciencia crítica. Hay en ellos preguntas, se cuestiona si celebrar una muerte violenta, un asesinato, es oportuno. Los periodistas reconocen el valor de la operación militar, y están de acuerdo con que sólo un desenlace así puede contribuir a cerrar las heridas abiertas en los Estados Unidos el 11-S de 2001. Pero inquieren, cuestionan, preguntan, averiguan. No dan por buena la versión oficial y tratan de ir siempre más allá para reconstruir lo ocurrido con la máxima veracidad. No hay concesiones ni a la improvisación ni al aparente éxito político. Buscan la verdad, por descarnada que sea, porque ése es su oficio.

Gracias a estos artículos, los lectores más curiosos e independientes pueden conocer mejor las técnicas de propaganda moderna. Se insistió en la presencia de Bin Laden en una mansión valorada en un millón de dólares, para establecer un marco de riqueza y despilfarro, en contraposición con la pobreza extrema de muchos de sus seguidores. Se afirmó con rapidez que Bin Laden se escudó en una mujer, para matarlo después de muerto con una acusación no probada de cobardía. Se trasladó a la prensa que hubo un intenso tiroteo que obligó a matar a varios civiles desarmados sin más pruebas que la propia palabra del portavoz oficial. Toda una estrategia de comunicación bien diseñada para acabar con el mito, y no sólo con el hombre.

El buen periodismo sigue siendo necesario. Esta excelente selección de artículos y reportajes así lo demuestra. La traducción de Antonio García Maldonado es siempre una garantía. Gracias a ellos, además, curioseo y descubro que hay catorce categorías periodísticas en los Premios Pulitzer, y otras siete para temas artísticos. Hay, por lo tanto, una buena veta con la que seguir regalando al público español libros como éste. Ojalá que Errata Naturae lo siga haciendo.


FICHA
Nueva York, 8:45 A.M.
SIMONE BARILLARI (Ed.)
ERRATA NATURAE
19,90 €

Errata naturae presenta a sus lectores este volumen, que recoge los mejores artículos y reportajes sobre la tragedia del World Trade Center y sus consecuencias en diversos ámbitos. Todos ellos fueron publicados en los más importantes periódicos norteamericanos y recibieron posteriormente el prestigioso Premio Pulitzer. os maestros actuales del periodismo norteamericano, como Bob Woodward o Judith Miller, nos explican cómo ocurrió aquello que parecía imposible.


FICHA
Tan fuerte, tan cerca
JONATHAN SAFRAN FOER
LUMEN
21 €

Oskar Schell es un niño de nueve años muy especial, dotado de una aguda sensibilidad y de un talento versátil, que, tras perder a su padre aquel 11 de septiembre de 2001, encuentra entre los enseres del difunto un sobre con la palabra «Black» escrita en el dorso y una llave en su interior. Inmediatamente el pequeño decide que esa llave resolverá el misterio del último día de su padre, explicará por qué estaba en las torres, cuál fue el motivo de su muerte.


FICHA
El hombre del salto
DON DELILLO
SEIX BARRAL
19 €

El hombre del salto es una novela que sobrecoge, asombra, hipnotiza. Don DeLillo esculpe cada palabra para contar cómo la devastación afecta las vidas de un pequeño grupo de personas entre las que se encuentra la familia de Keith, pero también abre una ventana a la paradójica normalidad con que uno de los terroristas, Hammad, se prepara para el martirio. Keith Neudecker emerge de una enorme nube de humo aferrándose a un maletín y, cubierto de cenizas y cristales rotos, deambula confuso por las calles de Manhattan hasta llegar a la casa de su mujer, de la que lleva un tiempo separado, y de su hijo. Es el 11 de septiembre de 2001.


FICHA
Un trastorno propio de este país
KEN KALFUS
TUSQUETS
19 €

Marshall y Joyce, que están enzarzados en un amargo proceso de divorcio, escapan por los pelos de la muerte el aciago 11 de Septiembre : poco faltó para que a Marshall le cayera encima una de las torres, y Joyce perdió sólo por minutos uno de los vuelos secuestrados. Sin embargo, cada uno de ellos se alegró ante la perspectiva de que su ex hubiera pasado a mejor vida… hasta que la cruda realidad les devolvió sanos y salvos al hogar que comparten por obligación, a la espera de la sentencia de divorcio.


FICHA
La torre elevada
LAWRENCE WRIGHT
DEBOLSILLO
9,95 €

La torre elevada narra la increíble historia de varios hombres cuyos destinos se entrecruzan y confluyen de forma dramática el 11 de septiembre de 2001. Con una precisión poco común, sustentada en más de quinientas entrevistas realizadas a lo largo de cinco años, nos describe el auge del fundamentalismo islámico, la creación de al-Qaeda y los errores cometidos por los confiados servicios de inteligencia que culminaron en el atentado de las Torres Gemelas.


FICHA
El segundo avión
MARTIN AMIS
ANAGRAMA
16,50 €

Martin Amis publicó su primer artículo sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 pocos días después de que tuvieran lugar. Pero ha seguido merodeando alrededor de aquel día en ensayos posteriores, en críticas de libros y de películas, y en dos espléndidos relatos, Los últimos días de Mohamed Atta –que vuela a inmolarse con un vientre lleno de excrementos que no puede expulsar desde hace meses–, y En el Palacio del Fin, donde los dobles del hijo y sucesor de un dictador actúan cada día como si fueran él.

No hay comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: