El Ángel de la Muerte

22 julio, 2018

JOSÉ ANTONIO SAU

Tusquets Editores publica La desaparición de Josef Mengele, una ambiciosa novela del periodista francés Olivier Guez que relata la huida del médico y SS después de la Segunda Guerra Mundial y sus agónicos años de exilio en Argentina, Paraguay y Brasil.

En 1979, un anciano braceaba agonizante mientras se bañaba en la playa de La Ensenada, en Bertioga (Estado de Río de Janeiro, Brasil). Un ictus o un ataque cardiaco acabó con él. Con el tiempo se supo que aquel viejo solo y desesperado, que habitaba en una modesta casa en Sao Paulo, no era otro que Josef Mengele, el Ángel de la Muerte de Auschwitz, un médico y capitán de las SS que experimentó con niños gemelos judíos y otros miembros de la fe de David, y que participó en decenas de selecciones tras la llegada de los trenes. Su siniestra leyenda ha llegado a nuestros días. Se convirtió en uno de los criminales de guerra más buscados del mundo.

Olivier Guez (Estrasburgo, 1974). EP

Tusquets Editores acaba de publicar en España La desaparición de Josef Mengele, una novela que se ha alzado con el prestigioso premio Renaudot, obra del periodista francés Olivier Guez, que narra la huida del médico nazi desde Alemania, al finalizar la II Guerra Mundial, hasta Argentina, donde fue protegido por el régimen de Juan Domingo Perón; Paraguay, donde se escondió con la ayuda del dictador Stroessner, y Brasil, donde pasó los peores años de su vida, escondido, casi sin recursos económicos y con una paranoia constante por el hecho de que alguien pudiera reconocerlo y detenerlo. Esa percepción se vio multiplicada por mil una vez que el Mosad secuestró en 1960 al administrativo del Holocausto, Adolf Eichmann, a quien sometió a juicio y ahorcó poco tiempo después en uno de los procesos más mediáticos y que inspiró el famoso libro de Hannah Arent sobre la banalidad del mal.

Con una profusa documentación como base, el periodista francés usa la inventiva para rellenar los huecos que nadie ha podido explicar en la trayectoria vital de Mengele, cuya huida estuvo sostenida por su rica familia industrial durante años y que, incluso, llegó a volver a Alemania dos veces, con la aquiescencia de las autoridades locales y la impotencia de los agentes del Mosad, que estuvieron a punto de acorralarlo en varias ocasiones, pero finalmente abandonaron o relajaron su búsqueda para centrarse en otros objetivos por orden de las autoridades israelíes, una decisión que nunca perdonaron los cazanazis.

La novela, de esta manera, está escrita con un pulso documental muy acertado, recreando detalles, situaciones y los rasgos de una personalidad que se apoyó en los principios de la cosmovisión nazi para superar la difícil batalla del exilio y la ocultación, siempre con papeles falsos, de toda esa maquinaria que trataba de localizarlo. Especialmente fascinante es el trabajo de Guez con la personalidad del genocida, su progresiva paranoia acerca de un posible secuestro, cómo varios empresarios y acaudalados filonazis lo protegieron, en muchas ocasiones, pese a la austeridad y a su colérico carácter y a sus años en una granja paraguaya, alejado de los focos de los medios, ya por entonces muy espoleado por la caza de los nazis escondidos en Argentina; también retrata a la perfección el ambiente de apoyo institucional, económico y social de la dictadura argentina de Perón con genocidas de toda condición y altos oficiales nazis de la Segunda Guerra Mundial, una réplica del apoyo velado de Franco a personajes parecidos.

La prosa, envolvente y seductora, muestra el hermetismo de esa comunidad, la diferencia de carácter de Mengele y Eichmann, el primero tendente a pasar desapercibido, y el segundo, parapetado en su falsa identidad pero que valoró la posibilidad de contar sus logros asesinos en un libro. La obra, por cierto, no pretende justificar ni entender a Mengele, sino relatar la huida agónica y denunciar los andamios institucionales y familiares que lo protegieron de la Justicia israelí y que, en cierta forma, da por buena la agonía mental que sufrió el alemán.

FICHA
La desaparición de Josef Mengele
OLIVIER GUEZ
TUSQUETS
17,95 €
Desde 1949, año en que llegó clandestinamente a Argentina, y hasta su muerte en 1979, Josef Mengele, bajo otros nombres (pero por un tiempo con el suyo), se escondió o vivió discretamente en Argentina, Paraguay y Brasil. Sostenido económica y moralmente por su familia desde Alemania o por oportunos protectores filonazis y protegido por Perón y Stroessner.

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