Diego Alatriste se la juega en Venecia

10 febrero, 2012
El escritor cartagenero ha sacado una nueva entrega de su popular personaje del Siglo de Oro.

El escritor cartagenero ha sacado una nueva entrega de su popular personaje del Siglo de Oro.

Aún queda para que los tercios españoles sean destrozados en la batalla de Rocroi (1643), punto de inflexión para la hasta entonces imbatida corona española, pero el capitán Diego Alatriste, su fiel Íñigo de Balboa y sus hombres –el moro Gurriato, los  andaluces Manuel Pimienta y Pedro Jaqueta, el catalán Joaquín Quartanet y el vizcaíno Zenarruzabeitia– andan metidos en peligrosísimas empresas mucho antes, en 1627, en Nápoles, Roma y Venecia, la eterna Italia donde se ambienta la séptima entrega de Las aventuras del Capitán Alatriste: El puente de los asesinos.

Hay quien dice que esta serie de ficción ha sido la que le ha procurado una silla en la Real Academia de la Lengua a Arturo Pérez-Reverte, aunque si algún mérito y lisonja hay que prodigar al escritor cartagenero es el haber acercado a la lectura a decenas de miles de jóvenes con las historias del Capitán Diego Alatriste, un hijo de su tiempo, miembro de los tercios que un día recorrieron Europa atemorizando a propios y extraños, que tiene un particular código de honor por el que mide la vida y se rige en su devenir: es cruel y apasionado a su manera, y ha aceptado lo que la vida le ofrece con esa socarronería e indiferencia ante el destino tan revertianas, cualidades que adornan, sin duda, a personajes de otras novelas del escritor.

Es Alatriste un héroe humanizado, dibujado con luces y sombras, un hombre que pone y ha puesto su espada al servicio del mejor postor en una España tan perra como ingrata que paga a sus hijos con el más absoluto desprecio. Ahora, en Italia, la corona española planea dar un golpe de mano en Venecia eliminando al dogo durante la misa de Navidad. Se quiere propiciar que un gobierno proclive al rey católico y a los intereses españoles en ese estado, ubicado en una zona tan convulsa como bella. Y para eso, el conde duque de Olivares, valido de Felipe IV, necesitará del acero de Alatriste y sus hombres, los curtidos soldados españoles que jamás se rinden y que prefieren fiarlo todo al honor de una muerte digna antes que entregar el pendón y cantar derrota.

Es Quevedo, una vez más, el encargado de transmitir los planes a Alatriste y los suyos, que, en esta ocasión, contará con el concurso de su álter ego, del antihéroe Gualterio Malatesta, un espadachín italiano con poco aprecio a la vida que, como su antagonista, quiere solucionar viejas rencillas: pese a ello, sobre esa curiosa relación de venganza y odio sazonada con respeto y admiración mal disimuladas se construyen buena parte de las entregas de la serie, siendo El puente de los asesinos la séptima entrega.

Todo va de perlas, la idea es ir desde Nápoles hasta Venecia pasando por Milán y Roma, donde se residencian algunos de los conspiradores que dan aire al golpe de mano que se prepara en la Serenísima, pero los protagonistas tienen la sospecha de que alguien se ha ido de la lengua: todo está en peligro, por lo que todo queda ahora en manos de Alatriste, de Íñigo de Balboa, el joven a cargo del capitán que narra las diferentes entregas de la serie, y del propio Gualterio Malatesta.

Me parece necesario en este momento destacar dos aspectos de la novela: el magnífico trabajo que hace el escritor con el lenguaje, repleto de arcaísmos respetando el espíritu del español de entonces –y el habla de Venecia, donde se respetan los italianismos, de lo que él mismo advierte–; y la magnífica construcción de los personajes femeninos, un debe para algunos críticos en el trabajo revertiano que, a mi modo de ver, no lo es en absoluto. Ya en El asedio, su antepenúltimo trabajo, el personaje de Lola Palma es un homenaje a la mujer ilustrada de principios del XIX.

Los fieles a Reverte lo encontrarán en estado puro: peleas al borde de la muerte, entrechocar de espadas, asesinatos, intrigas, medias verdades, rivalidad malsana regida por férreos y particularísimos códigos de honor… Nadie puede decir que no se le ha avisado: el fresco de una época crepuscular para un imperio desgarrado por las guerras y los problemas de hacienda es espectacular, y, bajo el pretexto de contar una historia con principio, nudo y desenlace, el autor vuelve a una de sus obsesiones: mostrar la dureza de España para con sus hijos de todas las épocas, enseñando y señalando, al mismo tiempo, los claroscuros de un país que alumbró su primer Siglo de Oro en las artes, y sobre todo en las letras.

Dos entregas le quedan a la serie, tras el éxito logrado con las seis anteriores, y muchas y buenas son las críticas cosechadas por este trabajo en el que tal vez se muestra el Pérez-Reverte más puro, el admirador de Dumas que preconiza que el arte de novelar es contar historias con principio y fin, diseccionando al mismo tiempo al ser humano y sus circunstancias. Si buscan algo así, ésta es su novela y Pérez-Reverte, su escritor.

FICHA

El puente de los asesinos
ARTURO PÉREZ-REVERTE
ALFAGUARA
19,50 € Nápoles, Roma y Milán son algunos escenarios de esta nueva aventura del capitán Alatriste. Acompañado del joven Íñigo de Balboa, a Alatriste le ordenan intervenir en una conjura crucial para la corona española: un golpe de mano en Venecia para asesinar al dogo durante la misa de Navidad, e imponer por la fuerza un gobierno favorable a la corte del rey católico en ese estado de Italia.

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