Andrés Ortega: Cuando la digitalización nos alcance

9 octubre, 2017

FRANCISCO N. ROMERO

Andrés Ortega publica en Alianza un ensayo sobre el presente que vivimos y el futuro que nos aguarda ante el avance de la digitalización

La imparable marcha de los robots (Alianza Editorial) no es, pese a su grandilocuente título, una fantasía de ciencia ficción en la que las máquinas toman conciencia de sí mismas y arrasan con la humanidad, sino un ensayo del veterano analista Andrés Ortega donde se abordan los procesos de digitalización en los que actualmente estamos inmersos y se reflexiona sobre sus posibles consecuencias. O sea, sobre el futuro al que pueden llevarnos la automatización, el procesamiento de datos, las mejoras en el hardware robótico e incluso la inteligencia artificial.

Estos procesos afectan de manera clara y su repercusión es cada vez mayor debido a la inercia acumulativa de conocimientos que estas mismas tecnologías fomentan: si en el año 2013 ya existían 1.330 millones de robots en el mundo, para 2018 se vaticina que ese número aumente hasta los 2.327 millones. Las consecuencias en todos los ámbitos de la realidad, tal y como expone Ortega, van a ser inmediatos: desde los cuidados geriátricos hasta el placer, pasando por el modo en que desarrollarán en el futuro los conflictos armados.

Los robots han llegado para quedarse, para cambiarlo todo; incluida la concepción que tenemos de los propios robots. Y es que los procesos de automatización, digitalización y big data son prácticamente invisibles. Al menos, no los relacionamos con la imagen que la cultura pop ha generado del autómata, cuando en la mayoría de los casos se esconden en nuestros propios smartphones.

Andrés Ortega perfila con su ensayo el futuro a unos veinte años vista, delimitando las posibles consecuencias en lo particular y lo global. Por ejemplo, las luchas geopolíticas que se avecinan derivarán en gran parte de los desarrollos robóticos que cada país sea capaz de implementar. Por no hablar del impacto de la robotización sobre el empleo: según los datos que maneja nuestro autor, se pueden destruir entre un 30% y un 60% de los empleos actualmente existentes. La cantidad es impactante, pero no es una cuestión sólo de número -esto ya ha ocurrido a lo largo de la historia- sino que atañe también a nuevas variables como la velocidad de destrucción (en dos décadas o menos) y la calidad del empleo destruido. No acabará con todo el trabajo humano, pero sí dejará a muchas personas atrás sin posibilidad de reciclarse. Repensar la relación del ser humano con el trabajo se convierte en una clara necesidad, que nadie parece atreverse a afrontar.

La barrera entre los robots y los humanos se ha roto. Ortega no niega que existen teorías más optim

istas sobre el futuro que nos deparará la digitalización, pero no da demasiados detalles sobre el modo en que podemos detener la imparable marcha a la que alude el título. Sí nos recuerda la necesidad de reestructurar nuestra sociedad en todas sus vertientes, aunque tampoco quede claro cómo debemos hacerlo. Como dice Ortega, estamos construyendo una nueva época en la que tal vez no podamos vivir con los robots, pero tampoco sin ellos. Ante el futuro todos estamos indefensos, aunque gracias a este ensayo puede que algo menos desvalidos.

 

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