Celebración de la vida

25 abril, 2014

GUILLERMO BUSUTIL

MORTAL Y ROSA, LA HORA VIOLETA, EL HIJO, son tres libros terribles y hermosos. Encierran un corazón roto por la pérdida del hijo. Francisco Umbral, Sergio del Molino, Michael Rostain descarnaron en sus páginas, impregnadas de LSD (lucidez, soledad, desolación), ese desgarro que conduce al abismo, al sufrimiento que algunas veces puede suturarse con la palabra como aguja. No es fácil enhebrar el hilo de la razón, a veces casi invisible, y traspasar los labios de la herida. Despacio, estirando el dolor que se pespunta y que sigue latiendo con intensidad bajo el envés del hilo. Hace falta que la palabra sea valiente, limpia, tensa, que también duela en sí misma. Y que, al enhebrarlo, convierta el hilo en amor, silencio y tiempo. De ese modo, el dolor terminará cicatrizando y la cicatriz se transformará en una piel nueva. Aunque siempre se vea, bajo el resplandor del agua y del sol, la cicatriz que fue dolor, el dolor que produjo la herida. Así lo cuenta, lo duele y lo sana con exquisita y siempre introspectiva literatura, Ricardo Menéndez Salmón en Niños en el tiempo, publicado por Seix Barral.

CONOCEMOS A RMS ESCRITOR. La mirada haneke con la que ha explorado el mal dibujando narrativamente sus desnudos, sus máscaras, sus interpretaciones desde la filosofía, el arte, el cine. Lo mismo que ha explorado la belleza como conocimiento y refugio. Sabemos que su literatura es intensa y diáfana, sólida en las referencias que avalan la seria construcción del tema, de su afición a excavar en el corazón del hombre aunando lo científico, la sobriedad expresionista de un lenguaje plástico que utiliza a modo de escarpelo frío para diseccionar lo dramático, las atmósferas cerradas, los resortes de la psicología emocional de sus personajes. Igual que opta por restañar heridas a través de la palabra convertida en aguja. Todas estas cualidades están implícitas en esta hermosa novela donde el duelo del amor, la reconstrucción de ese amor, el dolor como exorcismo y redención, son también la historia de tres niños sujetos a la pérdida. El primero pierde la vida; el segundo, una infancia hurtada; el tercero la posibilidad de no nacer. Tres niños, un mismo cordón umbilical: la sombra de sus vidas entre el ser y la ausencia. El relato de la pérdida como búsqueda que, en cierto modo, es el sentido de la escritura.

EN LA HERIDA, RMS ABORDA las diferentes exigencias del dolor: el impacto emocional de sobrevivir al hijo, la conducta automática de la rutina, la ausencia como fantasma, el repliegue depresivo, la pérdida que conduce al extravío. Un estrecho pasillo por el que caminan Antares y Elena. Él sin saber cómo enfrentarse a la escritura como terapia; ella indefensa ante la devastación del dolor y el insomnio emocional que desintegran el deseo, la razón, la posibilidad de reaprender a vivir. Dos criaturas, vivas y muertas a la vez, en pugna por encontrar la paz y su propio camino con la huella del dolor. En La cicatriz, le regala la nieve de la infancia apócrifa a un Jesús que renuncia a las matemáticas y juega con una niña romana que sangra y le nombra los insectos, las estrellas, el relámpago de la escritura en una tablilla de cera. RMS construye el tesoro de la formación, el hueso fracturado y el destello inocente y curioso de esos años invisibles. Un relato entre el relato del hijo al que una madre llorará crucificado. Esa misma mujer, frágil, incómoda, recelosa, ante el mensaje de un ángel. Temblor y humanidad al óleo de Simone Martini en su retablo. La ficción dentro de la Historia. La piel es el broche. En una isla una mujer que duda acerca de la maternidad como oráculo de la vida, encuentra que su destino es un libro. El alma de un hombre que ha aprendido la incapacidad de la palabra para adueñarse de determinadas realidades. Un escritor que perdió aquello que nacerá, que se exilió en la escritura y en un monte azul.

EN ESTE PERSONAJE, se funden las dos anteriores historias, la conmovedora novela que es una herida suturada por la aguja de la palabra. Al final, en la orilla, donde la ficción se despide, una ola araña en la arena una espuma RMS: escribimos como nacemos, soñamos y morimos, solos. De ese modo, conjuramos la muerte, celebramos la vida.

Niños en el tiempo, de Ricardo Menéndez Salmón

FICHA
Niños en el tiempo
RICARDO MENÉNDEZ SALMÓN
SEIX BARRAL
17,50 €

Stephen Lewis, un joven y renombrado autor de libros infantiles, vive en Londres con su mujer Julie y su hija Kate, de tres años, y participa con un escepticismo a la vez resignado y divertido en las reuniones de una comisión gubernamental sobre la educación de los niños. Los Lewis parecen componer la típica familia feliz, pero un día Stephen va al supermercado con la niña, la cual desaparece de improviso: éste es el dramático punto de partida de esta extraordinaria novela.

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