Bryce Echenique vuelve a la ficción

8 enero, 2013
El escritor Bryce Echenique.

El escritor Bryce Echenique.

JAVIER GARCIA RECIO

La última novela de Bryce Echenique, Dándole pena a la tristeza llega en el momento en que un volcán polémico parece consumir al novelista. Echenique del que se ha comprobado que ha realizado plagio en diversos artículos periodísticos, lo que resulta totalmente rechazable, ha recibido el premio de Literatura de la Feria del Libro de Guadalajara, en México. Ello ha destapado ese volcán que, de alguna manera está afectando a Bryce Echenique como personaje literario, pero que no parece que vaya a devorar su importante obra novelística. Dicho de otra manera, el reproche absoluto a la utilización del plagio en su trabajo periodístico de articulista no debe ensombrecer ni aniquilar la enorme importancia de su obra de ficción trabajada en los últimos cuarenta años y desde sus inicios cuando deslumbró a todos con su novela Un mundo para Julius.

Dándole pena a la tristeza llega con el oportunismo de salvar a Bryce Echenique del torbellino desatado por la concesión del premio de la Feria de Guadalajara, pero más allá de su oportunidad temporal, contiene la solidez suficiente para remachar con fuerza la obra del peruano. Es su gran obra de ficción la que le ha encumbrado y su incursión engañosa en el mundo periodístico ha sido un error que Bryce Echenique parece querer resolver con esta novela que supone la vuelta a sus orígenes con la historia de la decadencia y la degeneración moral hasta el límite de la vileza de la decrépita burguesía peruana representada en la familia Ontañeta Tristán.

Con una ironía de la que hace modelo, con un humor muy genuino y casi de autor, con un tono casi de comedia, aunque de comedia sorda y negra, Bryce Echenique nos ofrece el retrato de esta saga burguesa, en el que se miran las otras, que inició el fundador, don Tadeo de Ontañeta, el minero de finales del siglo XIX que con enorme creatividad y no poco sacrificio, viajando por los Andes de mina en mina, funda un gran imperio financiero, que sus descendientes se encargarán de dilapidar .

El tono de comedia no deja de ser una brutal representación de estos tipos, que poco a poco se descubren desalmados, miserables y finalmente dispuestos a la eliminación del contrario para tratar de preservar sus privilegios. Pero nadie más que ellos con su ignorancia, con su desprecio a los que no son de su clase los pone en peligro. Ellos finalmente consuman su propio suicidio clasista. El barniz de civilización con el que adornan sus vidas no los libra de lo muy primario, instintivo y hasta animal que late en su ser. Solo ello explica que el juego de la vida consista, para algunos de los protagonistas de esta novela, en dirigir otras vidas, contrariar destinos y, en un extremo sobrecogedor, deshacerse, como quien elimina un desecho, de quienes ponen en riesgo el orden señorial. «En las familias así tan De Ontañetas, siempre lo peor está aún por venir», advierte el narrador.

Y Bryce Echenique nos cuenta todo esto con el don natural del narrador que sabe entretener, inventar tramas, crear personajes, algunos con un sesgo delirante.

Dándole pena a la tristeza nos devuelve al Bryce Echenique más puro, mas encomiable, el de Un mundo para Julius, aquel que dibuja con maestría un retrato nostálgico de la aristocracia peruana, venida a menos por el surgimiento de un amplio sector de burguesía comercial al promediar la década de 1950. En ese sentido, el modelo que motiva la memoria del narrador se presenta como un microcosmos perfecto, a pesar de sus desajustes y contradicciones.

FICHA
Dándole pena a la tristeza
ALFREDO BRYCE ECHENIQUE
ALIANZA EDITORIAL
18 €

Esta novela relata los avatares de una acaudalada y muy limeña familia. El autor nos ofrece el vívido retrato del fundador de esta saga –un minero de finales del siglo XIX que con enorme creatividad y no poco sacrificio funda un gran imperio financiero y de sus descendientes. Con esta novela Bryce logra el retrato tierno, violento, feroz e incluso inmisericorde de una familia que lo pierde absolutamente todo y cuyos últimos descendientes encarnan la más atroz decadencia de un linaje. Sólo ello explica que el juego de la vida consista, para algunos de los personajes, en dirigir otras vidas o contrariar destinos.

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