Boyd, de actor a espía en la Gran Guerra

12 abril, 2013
William Boyd, en una imagen promocional.

William Boyd, en una imagen promocional.

JOSÉ VICENTE RODRÍGUEZ

Los espías no son sólo cosa de la Guerra Fría. William Boyd plantea una estupenda intriga ambientada en la Primera Guerra Mundial con un joven actor inglés que, tras pasar por la Viena de Freud, será reclutado por la Inteligencia Británica.

Depositario de la tradición de escritores como Graham Greene o John Le Carré, preocupados ante todo por escribir para entretener, el «afroescocés» William Boyd insiste en el relato de espías con Esperando el alba, una elaborada trama que abarca desde la fascinante Viena de Freud en 1913 hasta el Londres bombardeado de la Primera Guerra Mundial. Nada es lo que parece en esta intriga, que comienza con formato de aventura pasional y acaba como una investigación de agente secreto, al estilo de un pionero 007 (no en vano, el próximo proyecto del autor es escribir una nueva aventura de Bond).

Lo mejor de Esperando el alba, que tiene mucho de inteligente alegato antibélico, es su calculadísima ambigüedad. Tan importante es lo que muestra como lo que esconde o, mejor dicho, lo que se sugiere porque Boyd deja muchas puertas abiertas y múltiples claroscuros con los que el lector puede llegar a sus propias conclusiones.

El protagonista de la novela es el joven actor Lysander Rief, hijo de un gigante de las tablas londinenses, que acude a Viena para tratarse de un desarreglo sexual por la vía del psicoanálisis, entonces en boga. Rief logra borrar ciertas sombras de su pasado, resuelve sus disfunciones sexuales y, de paso, inicia una tórrida relación con la alocada escultora Hettie Bull, que finalmente le obligará a retornar a Londres como fugitivo. Arranca entonces una segunda parte de la novela donde el joven actor será reclutado por la Inteligencia Militar británica, aunque sus peripecias vienesas seguirán misteriosamente ligadas a su devenir como agente secreto. Las trincheras entre Francia y Alemania o la siempre neutral Suiza son algunos de los escenarios que recorrerá un Lysander Rief al que su oficio de actor le vendrá que ni pintado para moverse entre las bambalinas de la Gran Guerra, en busca de un traidor que está vendiendo los planes británicos a los alemanes.

Boyd maneja una ambientación exquisita, donde la belleza del teatro, la desenfadada experimentación del arte de vanguardia y los curiosos hallazgos del psicoanálisis se entremezclan con los horrores de una maquinaria militar que haría de esta guerra la primera carnicería industrial de la Historia. Brillan con especial intensidad las escenas en las que Boyd retrata el tenebroso y cruel escenario de las trincheras, en el que se dejaron la vida decenas de miles de soldados, o el famoso ataque aéreo a Londres en 1915 a cargo del entonces imparable zepelin alemán.

Pero en Esperando el alba destaca poderosamente la espléndida galería de secundarios que jalonan la trama, repleta de diálogos centelleantes: la madre de Lysander, Lady Anne Faulkner –una diva del teatro casada en segundas nupcias con un aristócrata inglés–, su tío Hamo Rief, un explorador de la estirpe de Burton o Livingstone, o la atractiva madame Duchesne, una viuda que trabaja de topo para los británicos. Todos ellos serán cruciales en un desenlace que, quizá a muchos, les lleve a una relectura de la novela.

FICHA
Esperando el alba
WILLIAM BOYD
DUOMO
21 €

William Boyd nació en Accra, Ghana, el 7 de marzo de 1952, en una familia de descendencia escocesa. Es miembro de la Real Sociedad de Literatura británica y Oficial de la Orden de las Artes y las Letras francesa. Mientras ejercía la docencia publicó su primera novela, Un buen hombre en África. Entre sus obras figuran Tormentas cotidianas, Bambú, Sin respiro, Las aventuras de un hombre cualquiera o Armadillo. También ha escrito guiones televisivos y cinematográficos. Varias de sus obras se han adaptado a televisión. Boyd de los novelistas británicos más reconocidos.

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