Boris Izaguirre: “Venezuela está secuestrada por sus dirigentes políticos”

24 marzo, 2018

MARÍA DOLORES MEDINA

‘Tiempo de tormentas’ (editorial Planeta) es la última publicación del reconocido personaje televisivo Boris Izaguirre que vuelve al papel para contar, a modo de novela, su propia historia. Una historia que no tendría sentido sin la presencia de su madre que fue quién, en palabras del autor, le recordó que nunca olvidara «lo extraordinario» que era y que «jamás lo escondiera». Esta semana el escritor venezolano presentó su nueva novela en la Fnac.

Boris Izaguirre

Boris Izaguirre, autor de ‘Tiempo de tormentas’. CARLOS RUIZ B. K.

Boris Izaguirre presentó el jueves su nuevo libro, Tiempo de Tormentas en Fnac Málaga. Esta nueva novela habla de su vida y se conforma como una autobiografía en la que el autor cuenta su historia junto a su madre y las enseñanzas que ésta le transmitió durante años. El libro se desarrolla a través de diferentes etapas en las que se habla de Venezuela, país de origen del autor, así como de su primera experiencia en España y su gran salto a la televisión. Conocido por sus múltiples apariciones en la pequeña pantalla, el autor confiesa que necesitaba crear este libro «para expulsar todo aquello que pocos sabían» y que necesitaba soltar «para avanzar».

Tiempo de tormentas es una novela autobiográfica. ¿Qué significa para usted?
Para mí significa muchísimo. Es una novela, con una gran historia de realidad tras de sí en la que mi madre es un pilar fundamental. Cuando ella murió quise expulsar todo aquello que había vivido con y sin ella. Una historia en la que siempre quiso dejarme claro cuál era el valor de lo extraordinario, lo diferente, para que nunca olvidara, en palabras de ella misma, que era diferente.

¿Diferente en qué sentido?
En mi caso, mi sexualidad no era como la de mi padre o mi madre. Ellos lo comprendieron y lo aceptaron. Sin embargo, no en todas las familias es igual. He tenido amigos que no eran aceptados por su familia. Por parte de otros, yo también sufrí lo que significa tener una sexualidad diferente al resto. De ahí, que con este libro quiera también mostrar esa parte de mi vida.

El título del libro está relacionado con el de un cuadro que perteneció a su familia. ¿Cómo de importante era para usted?
Ese cuadro fue un símbolo en mi casa. Es el que, de cierta forma, ha observado la historia de mi hogar. Estaba dispuesto en el salón de casa y allí siempre se producían momentos de reflexión, tensión, discusión o debates. Fue un regalo de un amigo a mi madre. Para ella suponía un vínculo muy fuerte de amistad. Su autor pertenecía a un movimiento literario de Venezuela llamado El techo de la ballena. Finalmente, tras muchos años con nosotros, siendo ya parte de nuestras vidas, el autor lo reclamó a mi madre que en un principio no quiso entregarlo, pero antes de morir, decidió hacerlo.

¿Cuál es el objetivo que quería alcanzar con este volumen?
Varios. Por un lado la historia con mi madre, por otro el reflejo de mi país, Venezuela. Una ayuda para aquellos que sientan que son diferentes. Una forma propia de vaciar el equipaje que llevaba conmigo, historias y tormentas que me atormentaban desde hacía años y me impedían avanzar.

¿Cómo refleja Venezuela en la novela?
No soy analista político ni quiero serlo. Pero tengo sensaciones como ciudadano, como alguien que ve lo que ocurre y ese es el reflejo que muestro de Venezuela a través de las páginas. Allí apareció un régimen político que en un principio parecía ser una gran oportunidad, un regalo. Sin embargo, ahora considero que mi país está secuestrado por sus dirigentes políticos. Esto puede comprenderse muy bien con una frase que mi madre me dijo antes de morir: «Nací en una dictadura y moriré en una dictadura».

¿Qué supuso para usted darse cuenta que su madre había vivido, como ha dicho anteriormente, «secuestrada» en su propio país?
Me conmovió darme cuenta de ese hecho. Yo había vivido allí por muchos años y me fui, precisamente por estar disconforme con muchas cosas. Mi madre nunca pudo encontrar esa libertad que tan importante era para ella, y para mí eso siempre será muy injusto.

¿Qué cambios experimentó al llegar a España?
Muchos. Fue una grandísima experiencia que recomiendo a todo aquel que, por unos u otros motivos, no se sienta cómodo en su lugar de origen. Para mí, ésta fue una gran decisión. Como cuento en el libro, una violación hizo que todo se transformara en mi vida. Es una parte que llama mucho la atención y que me afectó mucho en mi vida personal. Esa transformación hizo que tomase decisiones muy importantes. Llegar a España fue una de ellas, y me gustaría que el lector entendiera que esta parte es muy importante. Aquí conocí el amor. Porque para mí el amor es muy importante y creo en él por encima de todo. El amor llegó a mí para salvarme. Además, en España comencé en el mundo de la televisión, algo a lo que he dedicado muchos años de mi vida y continúo haciéndolo, ahora, en Latinoamérica.

¿Qué ha aprendido durante estos años trabajando en la televisión?
Ella y yo siempre nos hemos entendido muy bien. Entiendo que es un medio muy importante ya que es el que más lejos llega y el que más penetra en los hogares. Está perfectamente organizada, más que las redes sociales, éstas nos manipulan y la gente coincide en que la televisión también manipula, sin embargo, yo no lo veo así. Y agradezco mucho todo lo que ella me ha permitido hacer durante estos años.

Ese mundo de la televisión le otorgó bastante fama. ¿Cuál es la parte positiva y la negativa de la fama?
La fama no es azar. La fama te escoge a ti, nunca al revés. Al principio, la fama hizo que tuviese muchísima impaciencia, pero al mismo tiempo me hizo ver que, si aguantaba, podría encontrar un equilibrio. Aprendí muchas cosas, crecí mucho a nivel personal. Gracias a eso ahora sé qué es la paciencia. Una gran tormenta que, como dice el dicho, hace que después llegue la calma.

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