Ben Lerner: Extranjero en Madrid

3 mayo, 2013
Plaza de Santa Ana en Madrid, uno de los escenarios de la novela.

Plaza de Santa Ana en Madrid, uno de los escenarios de la novela.

ALFONSO VÁZQUEZ

La primera novela del joven poeta norteamericano Ben Lerner es una inteligente, sufrida y divertida reflexión sobre el hecho de vivir en otro país, así como una descripción detallada del proceso creador, todo ello en un Madrid de carne y hueso, alejado del tópico, que vive los atentados del 11 de marzo de 2004.

No se dejen llevar por los tópicos. Cierto que Saliendo de la estación de Atocha, de Ben Lerner (Topeka, EEUU, 1979) trata de un estudiante americano que, becado en la capital de España, se dedica a vivir la vida más que a estudiar, pero de ninguna manera es un tratado de iniciación americana a la siesta y la sangría.
Este libro está a años luz de cualquier guiri desnortado, sorprendido por el clima, las tapas y los toros, así que tampoco es una actualización de la mirada de Ernest Hemingway sobre España.

Saliendo de la estación de Atocha, la primera novela de Lerner, nos descubre a un escritor tan original como profundo (que no plúmbeo) y con muchas cosas que decir, quien en 2003 viajó a Madrid para estudiar con una beca Fulbright.

Qué haya de autobiográfico o no en esta novela es lo de menos. Adam el protagonista, un joven sin rumbo, esclavo de los tranquilizantes y que realiza un etéreo trabajo sobre poesía española y Guerra Civil, conforma uno de los retratos más veraces del veinteañero, cuando todavía no está asentado en un mundo que sigue explorando con inseguridad pero también con pasión.

Pero hay mucho más en esta novela, porque Lerner ha conseguido plasmar con ironía e intimismo el proceso de aprendizaje de una lengua extranjera, en este caso el español, y esa sensación universal de frustración del estudiante que quiere transmitir más de lo que le permite su vocabulario, ahondando con reflexiones originales en el proceso de entrada en un universo lingüístico ajeno: «La poesía repelía mi atención, era opaca y material y se negaba a absorberme; sus artículos y conjunciones y preposiciones no conseguían disolverme en un sentimiento y una velocidad».

El autor también explora con mucho acierto la relación entre arte y literatura, en una obra en la que está muy presente el Museo del Prado. Porque el Madrid que este joven autor nos presenta es la ciudad real –si es que se puede llamar así en una aproximación tan literaria– con sus luces y sombras y con el añadido de ofrecernos el punto de vista del recién llegado extranjero, pero sin caer en cansinos tópicos.

En este sentido, uno de los mayores aciertos de esta novela, cargada de cuadros del Prado, galerías de arte, amores y hastíos idiomáticos, es la aparición de los atentados de Atocha de 2004, y la descripción de todo el remolino político que desembocaría en la derrota electoral de Aznar. Un trasfondo que en manos de este peculiar estudiante sin norte se convierte en un enfoque atractivo que al español le ayuda a vislumbrar algo de luz en ese maremágnum de muerte, terrorismo y política que envolvió el 11-M.

Otro de los aciertos de Saliendo de la estación de Atocha reside en que las reflexiones más sentidas, los momentos más dramáticos, se contraponen con un gran número de pinceladas de humor, así que no hay más remedio que sentir simpatía por el protagonista, una figura tierna, aislada y anárquica a la que no le duelen prendas si tiene que transformar a su civilizado padre en un ser despiadado para conquistar a una mujer. El título del libro es un verso de John Ashbery, un poeta muy presente en esta obra, como también lo están Lorca o Miguel Hernández y sin duda se nota ese plus que el escritor, nacido en Kansas, aporta gracias a su faceta poética, lo que le da a la obra un toque muy personal.

Ben Lerner, autor de tres libros de poesía y profesor de escritura en el Brooklyn College de Nueva York, ha tenido un sólido debut como novelista con esta obra inteligente y laberíntica sobre un joven de la América profunda que como decía Battiato, busca su «centro de gravedad permanente» al otro lado del charco. Y precisamente en Madrid.

FICHA
Saliendo de la estación de Atocha
BEN LERNER
MONDADORI
16,90 €

Adam Gordon disfruta de una prestigiosa beca en Madrid para llevar a cabo lo que él grandilocuentemente llama «proyecto poético». Sin embargo, también trata de desentrañar su identidad y su relación con el arte.

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