Baile de máscaras

10 agosto, 2015

GUILLERMO BUSUTIL

El corazón humano es una interesante y profunda novela policiaca. Y también una magistral creación novelesca. Lo primero lo podría haber afirmado Benjamín Black. Lo segundo es lógico que correspondiese a John Banville. Dos autores y un mismo escritor. Uno es el álter ego best sellers del yo que se considera más serio. No sé si el desdoblamiento es algo habitual entre los irlandeses que se suelen tener dentro a un hombre tranquilo y a un tipo pendenciero después de dos cervezas. En cualquier caso no le ha ido nada mal al tándem Banville/Black en el panorama de las letras. Diversos premios gordos, cuyo cheque debe custodiarse en el ala de la chaqueta donde viaja también el revólver y el corazón elegante del erudito, y algún que otro gran reconocimiento como el Premio Príncipe de Las Letras. Excelente botín para el escritor que ahora abrocha un inquietante trilogía con su novela Imposturas.

La historia protagonizada por Axel Vander, un conocido académico y filósofo belga, algo dandi, que recibe una carta en su residencia de California en la que una joven llamada Cass Cleave, le dice que sabe quién es y le advierte de su disposición a desvelar sus secretos. El escritor empieza a ponerse nervioso, ya que ha conseguido mantener una impostura toda su vida respecto a la persona que es en realidad, pero decide acudir a Italia para verse con la persona que le manda la carta. Ese encuentro será con alguien que no esperaba, que no entraba en la idea que se había hecho de la persona y la manera con la que sería descubierto. Con este cebo, Banville nos engancha y nos embarca en una novela de sombras, de desvanecimientos, de pensamientos, de falsedades, de explicaciones, que dejará bastantes sombras incluso al final de leerla.

El pensamiento es una puesta en escena. Esta idea, que Nietzsche aprendió de Hamlet, anima buena parte de la obra narrativa de John Banville. Sus personajes son antihéroes encumbrados que renunciaron a la felicidad humana e intentan representar ¿quiénes somos? Y que «Uno no está jamás donde está, sino siempre ahí donde uno no es más que el actor de ese otro que uno es». Una descripción y un juego simbolizados por los protagonistas de su dos últimas novelas: Eclipse (2000) e Imposturas (2005), en cuyas páginas Alexander Cleave y Axel Vander, actor y escritor, son tipos célebres que fingen saber quiénes son, pero sus discursos diluyen la nitidez de sus rostros. Los une, además del conflicto con su identidad, una mujer perturbada, Cass Cleave, hija del primero, amante del segundo. Tres años después, en Imposturas, Banville vuelve a explorar la difusa silueta de esta mujer fatal y de los últimos días de su vida. Pero ahora desde la óptica de otro hombre confundido por su propio crepúsculo: Axel Vander. Un célebre teórico de la literatura (claramente inspirado en el deconstruccionista Paul de Man, póstumamente identificado como autor de artículos de tono antisemita en periódicos belgas colaboracionistas) a quien Cass persigue y cita en Turín para enfrentarlo a una insoportable y hasta entonces bien escondida grieta de su pasado.

Algunos críticos consideran a Banville el heredero natural de Vladimir Nabokov por la precisión de su prosa y el humor negro que destila en forma de cuchillo. Lo cierto es que cada una de sus novelas atrae y deleita por la maestría en el desarrollo de la trama, por el dominio de los registros y matices expresivos. Pero su gran cualidad es el sfumato con el que vuelve difusos los contornos de sus protagonistas, envolviéndolos en una especie de neblina consiguiendo que mientras más hablan de sí mismos, más indefinidos resultan sus perfiles de antihéroes. Y también por su maestría en crear conflictos de remolinos de conciencia y pasiones, contundentes, humanos, oscuros, que provocan en sus lectores una inevitable reflexión sobre los perturbadores secretos del corazón humano.

Imposturas, de John Banville

FICHA
Imposturas
JOHN BANVILLE
ALFAGUARA
17 €

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