Antonio Soler: el pulso vital de la gran urbe

13 octubre, 2018

JAVIER GARCÍA RECIO

Tras su espléndido trabajo con Apóstoles y asesinos, Antonio Soler convierte a Málaga en protagonista de su última novela, Sur, un fresco mundano y portentoso de una urbe, con personajes universales que vomitan las grandes ciudades, donde Soler deja su impronta con una novela perfecta.

Aquella ciudad del paraíso, que poetizó Aleixandre, «ciudad graciosa, ciudad honda», es la ciudad que Antonio Soler convierte en protagonista de su última novela, Sur, un fresco mundano y portentoso de una urbe, Málaga, en la que por supuesto se reconocerán muchos paisanos, pero también, de ahí su dimensión ecuménica, todos aquellos que aquí o en un pequeño barrio de Buenos Aires o de Pekín, convivan con el vacío de su futuro o la soledad de su presente, personajes universales que vomitan las grandes urbes.

 

Antonio Soler, que con su anterior trabajo, Apóstoles y asesinos, había cambiado su registro narrativo, para ofrecernos una espléndida novela con trazos históricos, que recreaba la vida del anarquista Salvador Seguí, el Noi del Sucre y de aquel anarquismo violento y luchador de la Barcelona de los años veinte, vuelve con Sur a sus querencias literarias más propias, con su sello más genuino que le permite dibujar esa sociedad en conflicto permanente con sus hijos, a los que empequeñece y destruye, como una madrastra déspota.

Es el ‘territorio Soler’, el de unos personajes condenados por su cuna y sin destino o, más aún, con el destino de los perdedores tachonado en sus pliegues más ásperos, pero siempre buscando un sueño. Son náufragos sociales, con independencia del brillo social o la sombra que les rodee, que pelean con dignidad y en otros casos sin ella y a los que Soler reviste de una ternura sórdida, y pese a ello verosímil. Como tantos, buscan y persiguen un sueño y con ello la liberación.

Esa construcción coral de la novela, con personajes de clase y condición social diferentes, con lenguaje y modos diferentes también, obliga a Soler a diversificar sus recursos narrativos, que emplea con acierto para dar en cada momento el lenguaje y el tono que la novela necesita, ya sean los diálogos, el monólogo interior e incluso los mensajes de whatsapp.

Las claves de Sur, descritas con un regusto muy joyceano, dibujan una gran ciudad que comienza a desperezarse por la mañana, azotada por un viento terral que, a lo largo de las apenas veinte horas en que se desarrolla el deambular de sus personajes mundanos, los deja sin hálito y exangües. Se trata de un día para olvidar, «pero un día que nunca olvidaremos». Tras la aparición de un moribundo, Dioni, un abogado homosexual en una zona del extrarradio de la ciudad, ésta comienza a abrirse paso en Portada Alta, «un matadero donde corre la sangre» y donde el Rai, el Tato, la Penca o el Nene Olmedo, entre papelina y tirón de bolso, tratan de sortear la vida, una vida que les estorba al igual que la miseria; se adentra en el Centro, donde Raimundo Chinarro, con su colega Rai a la guitarra entona una y otra vez el Cantinero de Cuba para las buenas almas que degustan su cerveza en la terraza de La Reserva; sube hasta Pinares de San Antón donde Céspedes, empresario triunfador de sus negros negocios, trata de engatusar a una estoica francesita, mientras huye de su mujer y de su desidia. El paro y su aliento pútrido se eternizan en El Atleta, uno de los personajes más conseguidos, que mata el tiempo haciendo running y escribiendo diarios donde esconde sus sueños. El pijerío insolente y desnortado se llama Guille y sus amigos Cabello, El Juno y otros niños bien del Limonar. El listado se cierra con la doctora Ana Galán, la mujer de Dioni, que mira la noche con desasosiego tras acabar de verlo morir en una sala del hospital donde trabaja.

La ciudad en sus cuatro puntos cardinales, en sus hijos ilustres, sórdidos, despreciables o amados. El lector de Málaga reconocerá a muchos de ellos, algunos apareciendo con actividades supuestas, como Moreno Peralta, devenido en entrenador de la Olímpica Victoriana, o Carlos San Emeterio; otros tal cual como los profesores José Damián Ruiz Sinoga o Fernando Arcas e incluso el propio Antonio Soler, al que el empresario Céspedes recuerda haber visto una madrugada, en compañía de Alfredo Taján y Garriga Vela, montarse en un carro de chatarras por el Paseo del Parque, mientras reían su melopea. Hay, en fin, episodios como el que la abuela del Atleta cuenta sobre el famoso vampiro de la Cruz del Molinillo, un suceso local acaecido en 1960, muy al estilo de las historias contadas a la luz de la lumbre y que Soler recrea y ficciona de manera proverbial. Pero Sur va más allá. En Sur encontramos una gran novela. Su ritmo es igualmente brillante, se inicia con un amanecer lento y arduo por el terral y acaba en un magnífico y vertiginoso final, largo y exhausto que deja sin respiro al lector. Es lo más grandioso de la novela, su colofón perfecto a una novela perfecta.

FICHA
Sur
ANTONIO SOLER
GALAXIA GUTENBERG, 2018
21,63 €

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