Almudena Grandes: Tras la huella de Galdós

6 noviembre, 2017

JAVIER GARCÍA RECIO

Llega la cuarta entrega de la saga de Episodios de una guerra interminable, con la que Almudena Grandes trata de arrebatar del olvido las decenas de causas perdidas que propició la guerra civil española. Los pacientes del doctor García supone la más emblemática de las historias emprendidas por Grandes en este descomunal reto que ennoblece la historia

 

La escritora madrileña Almudena Grandes

La escritora madrileña Almudena Grandes

Los pacientes del doctor García es la cuarta entrega de ese empeño novelístico descomunal de Almudena Grandes de arrebatarle al olvido un puñado de episodios, de historias de segundo orden que toda guerra deja atrás. La dimensión de este ambicioso proyecto literario de Almudena Grandes, el propósito moral e ideológico del ciclo, empeñado en demostrar que la guerra civil y sus efectos se extendieron muchos años más allá de su terminación, lo convierte en un caso absolutamente singular en la literatura española. Hay poco retos novelísticos de ese tipo.

El ciclo, que tiene el significativo título generalista de Episodios de una guerra interminable, se inició con Inés y la alegría la historia de la fracasada invasión de España por el valle de Arán por un pequeño grupo de republicanos procedentes de Francia, en plena Segunda Guerra Mundial, seguido de El lector de Julio Vernes, con la represión franquista contra los maquis en plena sierra de Jaén vista por los ojos de un niño, y la tercera entrega, Las tres bodas de Manolita que retrata la digna resistencia diaria y rocosa de los perdedores en los años más crueles frente a la infamia y la ignominia que practicaban el falangismo y el franquismo.
Esta cuarta entrega, Los pacientes del doctor García, es por su condición mas totalizadora y amplia una de las más emblemática de la escritora. El protagonismo y el peso narrativo de la novela lo llevan dos amigos republicanos, un médico y un diplomático, que deben asumir identidades falsas para adaptarse a la realidad de la guerra y de la derrota posterior. No representan, como en episodios anteriores, a los obreros o a las clases populares que sucumbieron en defensa de la República y la revolución, sino a esa burguesía republicana formada intelectualmente que finalmente sufrió la misma suerte que el resto. Ellos, como dice la propia Almudena, son héroes a su pesar no tienen ninguna vocación heroica.

La novela abarca desde la resistencia república al asedio de las tropas de Franco al Madrid de 1936, y extiende sus últimos flecos a los años de la transición tras la muerte del dictador. Es un viaje por la guerra y la posguerra española y europea, el Berlín sitiado por los rusos, las masacres de los nazis en Estonia y otros, con el telón de fondo de la guerra fría y su efecto balsámico sobre la dictadura dado que los liados prefirieron aliarse con Franco por su condición de enemigo del gran enemigo: Stalin. En el centro del relato, uno de los episodios más oscuros y silenciados por el régimen franquista: la red de espionaje montada en Madrid para dar cobijo y exportar luego a Argentina a muchos responsables nazis acusados de crímenes de guerra. La red estaba dirigida por una española de origen alemán, Clara Stauffer, ‘Clarita’, íntima de Pilar Primo de Rivera y responsable de Propaganda de la Sección Femenina de Falange. Era la única mujer en la llamada lista negra de los 104 nazis reclamados en 1947 por los aliados a España pero la dictadura de Franco nunca reconoció su relación con ella y vivió impunemente hasta que murió octogenaria en su cama de Madrid en 1984. Y con ella otros criminales como León Degrelle y Otto Skorzeny. No solo vivieron y murieron tranquilamente en Madrid o en Buenos Aires, sino que se enriquecieron gracias al tráfico de todas las obras de arte que robaron en sus años de dirigentes nazis.

Con la posguerra ya avanzada, los dos protagonistas de la historia entran a formar parte de un plan para infiltrarse en esa red que busca acomodo para los nazis. De esa forma, el primero pasará a ser un antiguo boxeador que combatió en la División Azul y el segundo un oscuro trabajador de una agencia de transportes y descubrirán todo el entramado que de poco sirvió pues los aliados solo tenían ojos para combatir a Stalin.

Por su enorme contribución y ayuda a los miles de malagueños que protagonizaron la ‘desbandá’ huyendo del bombardeo franquista por la carretera de Almería, resaltamos el homenaje que la novela hace al médico comunista canadiense Norman Bethune. Bethune se trasladó a Madrid al poco de comenzar la guerra y puso en práctica su gran descubrimiento: el primer servicio móvil de transfusiones de sangre que hasta entonces solo era posible conectando al donante con el receptor. Él descubrió que era posible refrigerar la sangre y llevarla en unidades móviles donde fuera necesario. Con ello salvó miles de vida en el frente de Madrid.

Los pacientes del doctor García es una novela de plenitud. Su maduración, se vislumbra en el pulso narrativo. Es ese tono el que permite que la historia se vaya desplegando y cogiendo a cada paso mayor fuerza. También el estilo, que se une a la intensidad inconfundible del tono, la graduación del ritmo y la densidad de muchas de sus imágenes.

Todos estos elementos son parte del mundo literario que siempre ha expuesto Grandes. Ella sabe que en literatura lo más importante es la autenticidad y los sentimientos que permiten descubrir el alma humana; las ideas cambian, pero los sentimientos son universales y son los motores de la creación narrativa. Junto a ello, la originalidad está en el tratamiento que da a la mezcla de historias y personajes reales con otros de ficción. Dándole a todo un escenario comprensible y verosímil.

FICHA
Los pacientes del doctor García
ALMUDENA GRANDES
TUSQUETS EDITORES
21,75 €
 Tras la victoria de Franco, el doctor Guillermo García sigue viviendo en Madrid bajo una identidad falsa, regalo de su mejor amigo, Manuel Arroyo Benítez, un diplomático republicano al que salvó la vida en 1937. En 1946, Manuel vuelve del exilio con una misión secreta. Pretende infiltrarse en una organización clandestina, la red de evasión de criminales de guerra del Tercer Reich que dirige una mujer alemana y española, nazi y falangista, llamada Clara Stauffer.

 

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