Alicia Giménez Bartlett: Un nuevo caso delicado

18 diciembre, 2017

GUILLERMO BUSUTIL

El espejo nunca miente. Es un chivato sin conciencia. Directo, contundente, confiesa de frente las edades de la edad del rostro: los párpados, las sienes, los labios, el cuello. Un retrato policial al que se enfrenta la inspectora Petra Delicado en silencio discrepante. Igual que tantas mujeres que un día deciden que no son ellas, que no tienen los años ni la imagen que le devuelve ese enemigo que las nombró reinas en otro tiempo de pájaros en vuelo. Así se siente esta profesional de ley, feminista sin militancia, con aires de izquierda combativa a la vez que desencantada y escéptica –creada por Alicia Giménez Barlett, nuestra dama del crimen– que ha ido madurando durante veinte años, con inteligencia sagaz, mucho carácter e ironía, (por ambas partes: criatura y autora) y tres matrimonios, en diez novelas y un libro de relatos en los que ha dejado sin resolver ningún delito. Talento, pericia y la inestimable ayuda del subinspector Fermín Garzón a quien también el tiempo mantiene a raya y a disgusto. Una estricta dieta en su caso, y la complicidad con sorna para cubrirle a su jefa unas necesarias horas en esos laboratorios para la metamorfosis estética y de autoestima. Un relax que saltará en pedazos con una llamada demandando su presencia a pie del cadáver de Paulina Armengol asesinada en su propia casa, desfigurada con arma blanca la mejilla y el vientre del deseo, y con una carta de desengaño sobre su muerte abandonada. No intuye Petra Delicado que el mando de la investigación lo llevará el joven inspector de los Mossos d’Esquadra, Roberto Fraile. Así comienza el último asunto de la inspectora en Mi querido asesino en serie.

Tres personajes protagonistas que Alicia Giménez Barlett talla con un dominio orfebre del lenguaje y la psicología, los entornos de lo real y los interrogantes íntimos, que combina el perfil policial, la relación conocida entre Petra Delicado y Fermín Garzón, pareja de ficción que se complementa como piezas de un formidable mecanismo psicológico, desde Ritos de muerte, aparecida en 1996, y también el mundo secundario de sus vidas cotidianas que le permiten a la autora crear un relato humano y cercano a sus lectores. Esa especie de sub tramas con la que identificarse emocionalmente a través de rutinas que indagan en las exigencias de las relaciones afectivas; los fracasos del corazón; los golpes de la vida; las manías personales; las ambiciones laborales; las responsabilidades domésticas; los peajes que pagar a diario a cambio de una pequeña o inestable sensación de felicidad; el comportamiento machista de Fermín, su contrapunto quijotesco en la acción y en las brillantes como verosímiles conversaciones de usted, tanto personales como policiales, en los márgenes de los crímenes y de las sospechas, y también en su habitual territorio noir: La jarra de oro, su refugio frente a la jornada policial.

También afina Giménez Barlett el mundo emocional de la inspectora, con sus sombras, vacíos y cambio de humor, en vínculo con su último marido, y las situaciones de la sociedad que ha ido evolucionando con ella, y no escapa de su mirada crítica. Enfocada también, en esta nueva novela, en la soledad de las víctimas que enhebra el argumento con orfandades emocionales y la búsqueda de compañía que no resuelven las agencias matrimoniales ni la red que favorece el peligro. Especialmente en las grandes ciudades donde empieza a ser habitual la invisibilidad de los que están solos, y son excluidos del falso paraíso del bienestar. Ingredientes que sazonan la trama alrededor del asesino en serie que Giménez Barlett, y cuya novedad es la presencia del impertinente inspector de los Mossos –tanto como su heroína– con un perfil caricaturizado por su frialdad, su adicción a los donuts y sus maneras estiradas. Sin olvidar el personaje de Elvira, la divertida suegra de Petra, aficionada a meter las narices y colaboradora indirecta con su sentido común y su singular olfato.

Termina de nuevo Alicia Giménez Barlett sorprendiéndonos con la resolución del caso, otra vez acertadas sus impecables pesquisas y deducciones, y esa sensación de habernos contado una historia creíble y normal, al alcance cotidiano de nuestras vidas y de nuestros monstruos. Sin duda, un sello Alicia y delicado que deja buen sabor de boca.

FICHA
Mi querido asesino en serie
ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT
DESTINO
18,50 €

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