Alberto Llamas: “Nos perdemos muchas de las cosas hermosas de África”

2 junio, 2018

ALFONSO VÁZQUEZ

El periodista malagueño de Canal Sur publica en ediciones del Genal Taxi al desierto, la historia de su viaje a África, mochila al hombro, coincidiendo con la primavera árabe de 2011. La experiencia de un mes le condujo por tierras de Marruecos, el Sáhara Occidental, Mauritania y Senegal. Un retrato de paisajes y personajes únicos en una tierra olvidada, a dos pasos de Europa, sólo recuperada por los noticieros occidentales cuando hay guerras o sucesos sangrientos.

 

Después de internarse en la novela policiaca con El asunto Melkano, la segunda obra del periodista malagueño

Alberto Llamas, con su crónica de viajes por África, en la librería Mapas y Cía.

Alberto Llamas, con su crónica de viajes por África, en la librería Mapas y Cía.

Alberto Llamas es un viaje al corazón de África, con un pequeño cuaderno de notas y una mochila de equipaje. Cuatro países en cuatro semanas y como resultado, recuerdos imborrables que ahora perduran y comparte en Taxi al desierto, de ediciones del Genal.

¿Qué es Taxi al desierto?
Una invitación al viaje, un libro de aventuras porque no tienes control sobre todo lo que ocurre y otras veces sí. Y la aventura es eso, decisiones y cosas que no están de tu mano. También está un poco en el género de la crónica porque habla también de personajes y un personaje es en sí mismo el narrador, que cuenta cómo sale el sol y está loco por hablar con alguien, cómo se fascina por una chica muy guapa, se indigna ante una situación y que te hacer ver África como algo más cercano.

¿Cuándo decidió liarse la manta a la cabeza y lanzarse a la aventura africana?
Esto surge de un reto personal importante desde que estuve estudiando con una beca en Cuba, en la escuela internacional de cine y televisión. Estuve viviendo un año en mitad del campo. Allí coincidí con estudiantes de Burkina Fasso, Ghana, Angola… Me encantaron los africanos. De alguna forma África es algo misterioso, lo tenemos enfrente y sin embargo es una especie de agujero blanco en el mapa.

Pero no quiso conocer África como un turista al uso.
No quería llegar en avión a un par de hoteles, sino ver qué tiene que ver España con Marruecos, cómo va cambiendo la forma de alimentación, el paisaje, cómo va siendo el Sahara Occidental, Mauritania, Senegal… quería entender un poco más la transición paisajística, geográfica y cultural.

¿Cómo se movió?
Fui con una mochila pequeñita, moviéndome como fuera surgiendo, acompañado por un cuadernito para tomar apuntes y cuando se terminó compré otros. En cuanto a los medios de transporte: a dedo, en autobús, en tren, en taxis colectivos…

Y va usted y resulta que viaja en mitad de la primavera árabe de 2011.
Además, ocurrió lo del secuestro de cooperantes en Mauritania y lo de Al Qaeda se puso muy gordo. Llegué a llamar al consulado de Nuadibú, en Mauritania: Me convencieron para no ir. Me decían que los pocos extranjeros que había estaban atrincherados en sus casas y sólo salían con una fuerte escolta. Luego resultó que no era así. De todas formas, sí que es verdad que era un situación extraña. Si África es un sitio olvidado, con toda esta historia del terrorismo ha quedado como si ya no existiera.

No interesa en las noticias.
Nunca hay noticias de Mauritania, muy pocas veces del Sáhara Occidental, del Senegal tampoco. En realidad sólo sabemos de África si hay una guerra, con lo que nos perdemos muchas de sus cosas hermosas, de su aprendizaje sobre la vida.

El libro comienza en realidad en Marrakech, el último punto turístico. ¿Cómo fue su paso por el Sáhara Occidental, la antigua colonia española?
Si dices que trabajas como periodista no te van a dejar entrar. Si les da la gana, pueden hacerte lo mismo en alguno de los treinta controles que hay. Hay dos o tres capítulos de Ifni, las calles todavía tienen los rótulos en español, hay abandonados muchos edificios oficiales. A partir de ahí comienza la aventura, por los personajes maravillosos que empiezas a conocer, cuando te metes en El Aaiun y luego en la antigua Villa Cisneros.
¿En Taxi al desierto ha pesado más el paisaje o el paisanaje?
El libro cuenta por un lado el paisaje, las ciudades… pero son muy importantes los personajes que te encuentras, cómo viven.

¿Quién ha sido el personaje que más le ha impresionado?
Una vez estuve perdido en un oasis en Mauritania. Pero resulta que de 3 a 7 allí es la siesta, no había nadie en el oasis y me iba a morir de sed. Fui caminando por un arroyo, con cuidado con las serpientes, me subí a una duna y de pronto me encuentro con un hombre mayor, muy oscuro de piel, alto y vestido con unas telas. Me llevó a una cabaña de paja, llamó a un muchacho y me invitaron a un té y me contaron cómo se ganaban la vida. Fueron ellos, a su vez, los que me hablaron de un italiano que vivía en el oasis. Llevaba tanto tiempo sin hablar con extranjeros que decidí ir.

¿Y cómo fue ese encuentro?
Unos niños por el camino me guiaron por un oasis hasta unos acantilados y por fin me llevaron a casa de este italiano, Guido. El encuentro fue un poco como el de Stanley y Livingstone. Me salió sin pensar lo de «el señor Guido, supongo». Tenía unos cincuenta y tantos años, por un lado decía que era nazi fascista, pero estaba casado con una africana, y luego el hombre se enternecía mucho con cuestiones que tenían que ver con el país. Tenía un lado terrible, insoportable y por el otro un lado enternecedor. Un personaje como de novela, con muchos contraluces.

¿Qué país le ha dejado una huella más intensa?
Como país extraño, de aventuras, Mauritania. Tiene miles de kilómetros de dunas, no vive casi nadie, no hay gente de fuera visitándolo y tiene un montón de culturas extrañas, además de ciudades primitivas perdidas en el desierto. Para visitar el país, comer bien, bailar y reírte, Senegal es un sitio encantador.

¿Le ha ayudado el ser periodista a escribir?
El oficio de periodista te sirve para fijarte en los detalles. Nuestra mente se estructura para transmitir al lector en qué lugar nos encontramos y a lo mejor no lo ponemos con siete adjetivos… El periodismo muchas veces se adapta para ofrecer una estructura clara.

¿Tuvo miedo alguna vez?
Lo que me da miedo es no vivir como quiero vivir.

¿Recomienda la experiencia?
Especialmente en Málaga, porque África la tenemos enfrente.

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