Aforismos de vida

12 junio, 2016
El poeta, profesor y escritor José Luis Morante.

El poeta, profesor y escritor José Luis Morante.

La Isla de Siltolá publica Motivos Personales, un bello libro de aforismos del poeta y escritor José Luis Morante

JOSÉ ANTONIO SAU

El aforismo es a la literatura lo que un soplo de viento fresco a la vida: ambos acarician y, con el paso del tiempo, curan el alma. Y es eso precisamente lo que ha tratado de hacer el poeta, profesor y escritor José Luis Morante en su último libro de aforismos, Motivos personales, publicado por la editorial La Isla de Siltolá con una factura formal impecable.

El aforismo como soplo de vida, como cápsula de reflexión, como summun de la filosofía vital, como arista transversal que profundiza en distintas disciplinas revelando verdades personales mutables, jugando al equívoco, clarificando, hablando de vida, de literatura, de amor, de vacío, de plenitud, de existencia.

«Cada náufrago reclama para sí la madera raída», inicia Morante su extenso repertorio aforístico, incitando al lector a ir acariciando cada una de sus perlas con la minuciosidad de un joyero que envuelve su perla preciosa en un delicado pañuelo de algodón. Y, a la vez, surgen las preguntas, inevitables, en mil direcciones: ¿Quién o quiénes son los náufragos? ¿Sólo hay una madera raída? ¿Es posible la salvación cuando nadie es inocente?

La luz, el ocaso, el amor inquebrantable por la vocación literaria y sus aristas, el lenguaje, la inteligencia, el ruido y otra vez el «náufrago; heterónimo del pesimista». Morante traza en las páginas que componen este afortunado trabajo toda una propuesta literaria y vital que ambiciona captar al lector, abrazarlo como lo haría un panda gigante, hacerlo suyo, zaherirlo, hacerle reflexionar, desgranando una a una las pepitas de un fruto delicioso que nos es dado por un exquisito artesano de las palabras. No en vano, además de profesor y escrito, Morante es ante todo un poeta hondo y puro. La antología Mapa de Ruta (Maillot Amarillo, 2010) compendia sus siete libros de poesía, y sólo un vate esté, tal vez, en posición de medirle el alma a la semántica y cargarla de sentido, de hacer pensar con sus pensamientos íntimos sobre el ser y las circunstancias. Nada se escapa al francotirador literario, nada: «En la casa común de la escritura ni sectas, ni enjambres ni cofradías. Sólo la compañía de un yo cómplice».

Y también hay búsqueda y adiós, una mirada a uno mismo desde la madurez literaria – «Al reeditar primeros libros, la honestidad intelectual no permite operaciones de cirugía estética»–, melancolía de una tarde de contrastes, certezas únicas e inquebrantables, el rumor de los pasos perdidos y ataques, a veces viscerales, contra lo malo que tienen las nuevas tecnologías – «Bandidos y bucaneros digitales, que practican el plagio libre en cualquier mar escrito». O: «Internet concede un carácter volátil a la demagogia»–. Pero donde hay literatura hay vida y en esa caleidoscópica mirada de Morante, un poeta total que abarca el todo con la humildad de quien dice para hacer pensar, se entremezclan la ternura y el miedo y, sobre todo, la lucidez del artista que señala para que otros vean, si es que alguien quiere ver: «Los aforismos son tablas de ejercicios para mantener activo el pensamiento».

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