El escritor azul

8 enero, 2013

GUILLERMO BUSUTIL

DE TODOS LOS ESCRITORES QUE HE CONOCIDO, sólo de dos recuerdo su risa. Grande, abierta, azul, como el agua de una piscina en la que hundirse sin miedo y emerger con la sensación de que a su lado nunca sería víctima del naufragio de la rutina. Uno fue Félix Bayón. El otro, Félix Romeo. A los dos se les cansó de golpe el corazón y ambos fueron, al igual que su nombre, el abrazo feliz de la literatura, la amistad y los placeres sencillos. Uno vivió en el sur y el otro en el norte. Nunca se cruzaron sus trayectorias en el periodismo y en la literatura, pero puedo imaginarlos elevando la calidad de una charla, compitiendo con esas risas de ogros buenos que sus amigos seguimos escuchando cuando alguien los nombra. Hace un año, un mes y diez días que Félix Romeo dejó de llamar por teléfono, de escribir sms y mandar emails que acababan con el diminutivo aragonés de un beso cariñoso o con el lema que nos une a sus amigos: todos los besos del mundo. Ese es precisamente el título que Eva Puyó y Chusé Raúl Usón han elegido para enmarcar un buen puñado de excelentes relatos que FR voló durante años en revistas y suplementos. Un género que le apasionaba como lector y crítico, lo mismo que le apasionaban los escritores suicidas, los oradores locales, la gente con un pasado aprisionado entre sombras, las historias a las que sus amigos novelistas o cuentistas le estaban dando vueltas o ejercer de guía de su querida Zaragoza. La ciudad, el afecto y el equipo de fútbol que aparece y desaparece en muchas de las piezas breves de Todos los besos del mundo, publicado por Xórdica.

LOS CUENTOS DEL AUTOR de Dibujos animados, Discothéque, Amarillo y Noche de los enamorados, su novela póstuma, retratan el universo y los temas preferidos de Félix Romeo. Son historias cortas, contundentes, abiertas la mayoría en sus finales, definidas por una poesía de lo cotidiano, por un extrañamiento frente a la realidad. Son cuentos repletos de ese humor con retranca que caracterizaba a este tipo entrañable e irremplazable, y también llenos de literatura. Una literatura que se derrama en referencias a Raymond Carver, a Wolff, a Handke, a Claudio Magris, a James Ellroy y otros escritores, cuya esencia literaria o guiños están implícitos, pero sobre todo una literatura que muestra el brillante estilo con el que Félix Romeo compone la estructura de la frase, alimenta el ritmo, suaviza las atmósferas y tensa la escritura en un bucle, en un eco del lenguaje que se mueve por una carretera invisible. Las historias de Todos los besos del mundo nos enseñan que Félix Romeo nunca llevó americana, aunque una vez se la puso para perder al blackjack en un casino; que su padre apuntó dos veces con una pistola a la cabeza de un futbolista del Zaragoza y de un actor alemán al que le hizo de guardaespaldas. Una vez apuntó por una apuesta, la otra para salvarlo de un suicidio. En otros cuentos colecciona locos, juega con su pareja a descubrir un cadáver bajo una piscina, ajusta cuentas con el pasado, homenajea a su héroe Homer Simpson o recuerda al boxeador Perico Fernández. Igual que hay desiertos, islas, físicas o metafóricas, poetas con los que fotografiarse y amigos cómplices. Y no podían faltar los viajes, la cárcel, los días de vino y amor como la morena Sonia merlot y la rubia Natalia Chardonnay porque a Félix Romeo le gustaban las películas y las novelas en las que se bebía, se comía y se amaba. También hay acrobacias en camas de hotel, escenas de caza, noches de tambores, lecciones de francés, placeres sencillos, peripecias vitales y la figura presentida en la portada de su compañera Lina Vila. Cada una de estas historias encierra la risa grande del escritor, la forma con la que miraba la complejidad del mundo, su amor por los libros y el corazón de un escritor azul en que uno se hundía feliz cada vez que se compartía con él un abrazo. Es un libro de amistad, es evidente, pero también es literatura en estado puro que volará entre las manos de sus lectores.

FICHA
Todos los besos del mundo
FÉLIX ROMEO
XÓRDICA EDITORIAL
13,95 €

Tras su temporana muerte Félix Romeo deja cuatro obras publicadas: Dibujos animados, Discothèque, Amarillo y la póstuma Noche de los enamorados. En ellas encontramos su personal voz de escritor, el riesgo y la honestidad que animó toda su producción y la sensibilidad y pasión que marcaron su vida. Su producción cuentística ha pasado algo desapercibida quizá debido a que, aunque fue abundante y estable, se encuentra dispersa en periódicos, revistas y libros colectivos.

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