«Sólo encontré rentabilidad económica dibujando para el mercado francobelga»

24 febrero, 2012

El ilustrador Rubén Pellejero está muy reconocido internacionalmente.

JUAN IGNACIO RANDO

Rubén Pellejero (Badalona, 1952) es uno de los autores españoles más reconocidos internacionalmente y su  peculiar trazo es especialmente destacable en sus colaboraciones con el guionista argentino Jorge Zentner. El dibujante de El silencio de Malka y de la serie del detective privado Dieter Lumpen se inició en el mundo profesional del cómic a finales de los 70 trabajando para el extranjero por medio de agencias. En 2010 recibió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona en reconomiento a toda su trayectoria.

¿Qué se siente al recibir un premio a toda una carrera?

De entrada un sentimiento de… ¡Uf!, ¡Cuántos años ya que llevo en eso! Pero muy contento porque aún tengo muchas ganas de dibujar. Además, saber que mi trabajo a lo largo de los años es valorado con un premio que tiene cierto prestigio me satisface mucho.

¿Cómo fueron sus comienzos en el noveno arte?

Mi primer contacto con la historieta fue en el estudio de Joan Boix. Allí descubrí mi afición por el medio. Estudiaba al mismo tiempo en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Barcelona y mi vocación inicial era la de ser dibujante de ilustración publicitaria (hoy en día sería diseñador gráfico). Ya más tarde, y con un poco más de seguridad en lo que hacía, empecé a trabajar para Italia.

¿Cómo es un día de trabajo para Rubén Pellejero?

No tengo en absoluto una disciplina de horarios. Dependo mucho de las ganas con las que me enfrento al tablero. Suelo estar más inspirado por las tardes. Las mañanas las dedico a labores de internet: correo, búsqueda de documentación y asuntos varios. Las musas en mi caso existen, si bien es cierto lo que se dice que lo mejor es que te pillen trabajando.

Trabaja normalmente para el mercado francobelga ¿Es imposible vivir del cómic en España?

Encontrar rentabilidad económica sólo me ha sido posible trabajando para Bélgica y Francia. Además, un estilo cómo el mío, de tipo realista, y dando yo mismo el color, requiere de una producción que te garantice un mínimo de estabilidad y eso el mercado y los precios de aquí no me lo garantizan en absoluto.

Es de los pocos dibujantes que sigue empleando el color directo, sin utilizar el ordenador.

He llegado tarde generacionalmente al uso del ordenador, pero me he puesto rápidamente las pilas. En lo último que he hecho para Dupuis, L’Impertinence d’un été, y que pronto publicará Astiberri en España, el color lo he dado por ordenador. Es cierto, no deja de ser una excepción en mi carrera y seguramente nunca haré el blanco y negro por ordenador. Yo aún me extasío contemplando un original. Además eso te permite también abrirte al suculento mercado de venta de originales.

¿Qué proyectos tiene?

Ahora estoy finalizando un álbum dentro de una serie que se llama Destins y luego tengo un proyecto de Western con Jean Dufaux… Borax, una novela gráfica con guión propio.

Aconseje a nuestros lectores un cómic de siempre y un cómic actual.

Podrían ser tantos… Mort Cinder, concretamente el episodio de la batalla de las Termópilas. El arte de volar, imprescindible, de obligada lectura.

FICHA
El silencio de Malka
JORGE ZENTNER / RUBÉN PELLEJERO (ILUS.)
EDITORA DE TEBEOS
15 €

El choque de dos culturas en la Argentina de principios de siglo es el telón de fondo para una historia en la que el folclore y la magia se entremezclan hasta distorsionarse. La historieta relata la gesta de los inmigrantes judíos que huyeron de los pogroms de Besarabia y se radicaron en Entre Ríos. Una idea original del estupendo texto de Zentner es introducir en el ámbito provinciano la tradicional leyenda judía del Golem. En este álbum Pellejero trabaja el color directo por primera vez en su carrera.

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