Antimoho Natur: El primer conservante natural andaluz

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La empresa malagueña Campo Bética ha creado el primer aditivo ecológico a partir del maíz

Lo natural está de moda. Si atendemos a las últimas tendencias gastronómica para 2018 encontramos que todo lo relacionado con productos saludable causará furor este año. Sin embargo, no para todo el mundo la corriente healthy es algo novedoso, sino más bien, una filosofía vital y empresarial en la que trabajan desde hace tiempo. Aquilino Castaño, biólogo de profesión y gerente de la empresa familiar Campo Bética, fabricante de productos intermedios para la industria agroalimentaria, artesana e industrial, decidió hace cinco años dar un giro a la empresa y trabajar en productos ecológicos y con procesos más naturales. Fruto de este trabajo nace el primer conservante andaluz natural que dice adiós a la parte química y que apuesta por la conservación proveniente de fermentos lácteos. «Este proceso es algo más caro que el producto químico, pero hay mucha industria agroalimentaria que lo demanda porque a su vez el cliente final, lo solicita», asegura Castaño.

El conservante natural desarrollo por Campo Bética se denomina Antimoho Natur, es una combinación de ácidos grasos procedentes de una fermentación natural, que actúan como inhibidores del crecimiento microbiano. Se trata además de una formulación que está ausente de alérgenos y es «no OGM» (Organismos Genéticamente Modificados) de acuerdo con la normativa europea. «Este conservante natural tiene un doble impacto, por un lado, al no derivar de una síntesis química, sino de un cultivo natural, es más saludable. Y de otro, tiene menor impacto medioambiental por generar menos residuos y contaminación», incide Aquilino.

Este conservante pionero a nivel regional que según sus creadores siguen en continua mejora, tiene múltiples beneficios que lo hacen único. Además, de ser ecológico y certificado, está libre de gluten y se mueve dentro del llamado Clean Label (etiquetado limpio). Un movimiento que pretende ofrecer al cliente final una información útil y transparente sobre los alimentos que se adquieren. «El consumidor ha cambiado en los últimos años y va por delante de la administración pública. Ahora es más exigente sobre lo que come y esto está forzando a la industria agroalimentaria a que sea más específica en su etiquetado», asevera el gerente de Campo Bética.

Natural, rico y de vida larga
Este tipo de conservante que comercializan en toda España para empresas de la industria agroalimentaria proviene de la fermentación natural del maíz. Entre sus propiedades se encuentran la reducción de la sal y potenciador del sabor y es un agente antimoho natural lo que lo hace idóneo para sustituir a los conservantes químicos garantizando la vida útil de alimentos como bollería, panadería, pasta fresca, salsas o flanes.

Según la empresa, en su laboratorio propio han demostrado con pruebas de vida real en productos como bizcochos y magdalenas, entre otros, que su efecto conservante dura más de 60 días gracias a su valor antimoho. Algo que contribuye a que los alimentos procesados sean más sanos y con una longevidad mayor de la actual.

El conservante como punto de partida
Si bien es cierto que esta empresa malagueña nació en el ámbito de la conservación de los productos de pastelería de forma química, permitida por las administraciones públicas, casi treinta años después dieron un giro. «Cuando empezamos a modificar la visión de la empresa lo hicimos motivados por una inquietud personal y también para adelantarnos a las nuevas tendencias que están orientadas hacia un consumo más natural, tanto de productos artesanos como procesados», comenta Aquilino. Sin embargo, una vez comenzaron a trabajar sobre los componentes de las elaboraciones para sus clientes, se dieron cuenta de que debían dar un paso más. «Poco a poco vimos la necesidad de introducir lo natural en productos tradicionales de Campo Bética. Queremos ser más sostenibles y saludables», añade Castaño. Y así nació su gama de productos ecológicos comercializada bajo la marca Biobética. Actualmente cuentan no sólo con dicho conservante, sino también con otros productos que chefs y la industria más concienciadas por lo natural pueden usar como los aromas naturales, colorantes, gasificantes, stevias, etc.

Lo eco como estilo de vida
No contentos con eso, decidieron dirigirse al consumidor final con el jugo de aloe vera de la zona de Estepona, la cosmética natural o la producción de aceite de oliva virgen extra de su propia finca ubicada en la localidad sevillana de Herrera. «Lo que empezó siendo de consumo familiar ha acabado como un producto más que ofertamos», comenta con sorna Aquilino. Desde el pasado año tienen una modesta producción de 13.000 litros de aceite de variedad arbequina de su finca ecológica, biodinámica y con molino propio.

Sin embargo, su producto estrella es biochoc. Gama de crema de cacao sin grasa de palma, sólo con aceite de oliva virgen extra, sin gluten y sin lactosa e incluso libre de alérgenos, en su variedad sin frutos secos, que es una alternativa sana y malagueña a las actuales marcas comerciales. Una visión personal que se refleja en lo comercial, ya que el objetivo de Aquilino es que la tendencia se vuelva conciencia.

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