La gaviota de la II Guerra Mundial y otros paseos

19 Sep

La zona verde de Parque Litoral tiene la inmensa suerte de encontrarse en una de los pocos rincones de Málaga en cuyo desarrollo urbanístico los responsables políticos no manifestaron serios síntomas de perturbación mental autóctona, vulgo majaronez, ya sea transitoria o perpetua.

De hecho, muy cerca se levantarán los únicos rascacielos de la Ciudad del Paraíso que no ofenden la inteligencia de los malagueños al no estar incrustados en áreas excesivamente pobladas como la Carretera de Cádiz o Martiricos.

El hecho de encontrarse en la periferia de la ciudad ha evitado que nos encontremos con un barrio-colmena en el que se perpetren «nuevas centralidades» para hacer más atosigante la vida a los vecinos.

Pequeños cipreses hacen guardia en este parque, algunos de ellos inclinados, como si hubieran sido sorprendidos por un viento huracanado. Los pórticos de piedra del parque, con forma de trapecio, recuerdan los del egipcio-madrileño templo de Debod. Se nota la influencia de la vecina urbanización Las Pirámides en estas puertas, repelladas de cemento después de las denuncias vecinales, pues la mayoría de las piedras que lo forman estaban sueltas no hace poco.

Podemos constatar un soplo de esperanza en el hecho de que algunas de las pérgolas del parque tengan unas pocas enredaderas que, pasadas unas décadas, darán sombra a estas estructuras que en la mayoría de los parques permanecen como el técnico municipal las trajo al mundo, sin dar puñetera sombra.

La gaviota oxidada que preside el parque –y que dio lugar a muchos chistes sobre la gaviota del principal partido de la oposición– parece un avión de la II Guerra Mundial olvidado en algún rincón de la isla de Guadalcanal. Aunque seguro que en los Mares del Sur el aparato no tendría de recuerdo en sus alas restos de pintadas de Paula, Adri, Javi, Xio´s y Thais, como ostenta la gaviota malagueña.

El parque infantil del Parque Litoral, por cierto, luce una romántica pintada en la chorraera, aunque un servidor ignora si, en realidad, no se trata de una diatriba contra la dieta Dunkan: «Michelin,je t´aime». Lo que sí necesita cuanto antes es cambiar el suelo protector de caucho, cuyas descoloridas planchas tienen la textura de la mojama tiesa.

Pero sin duda, lo más llamativo de este parque, en el que no faltan pinos ni plantas aromáticas, es ese cerro coronado por un molino de viento y que se asemeja a un parque acuático de secano ya que del cerro parten varios sinuosos toboganes para una experiencia rápida y deslizante.

En resumen, un bonito parque para una zona de Málaga no desquiciada por las hordas aborígenes de la planificación.

Fiebre del oro

La apertura en los últimos tiempos de nuevos establecimientos del ramo elevan a 11 las tiendas de la calle Carretería especializadas en la compra y venta de oro. En Carretería, por obra de la crisis, sí es oro todo lo que reluce.

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