El pato en la escuela

21 Oct

Hace algunos años publiqué un libro titulado  “El pato en la escuela”. Más adelante verá el lector de dónde procede este  título. Pretendía reflexionar en esa obra sobre la necesidad de que la escuela comprendiese, atendiese y amase la diversidad de su alumnado. Lo cual exige  dar respuesta a los intereses, necesidades y capacidades de los alumnos y de las alumnas.

Dice Rosa Montero en su última obra, titulada “El peligro de estar cuerda”,  publicada en el pasado mes de abril  y de la que he leído la séptima edición: “Hay dos afirmaciones opuestas que sin embargo son igualmente válidas, porque la vida es contradictoria  y paradójica, y esas afirmaciones son:

Verdad número uno: Todos somos iguales.

Verdad número dos: Todos somos diferentes”.

La escuela tiene que tener presentes en su quehacer cotidiano estas dos afirmaciones que han de ser guía de sus concepciones,  actitudes y prácticas profesionales.

Cuenta Alejandro Jodorowsky, artista, cineasta y escritor de origen chileno, afincado en Francia, que una madre le cuenta a una amiga:

  • Tengo un problema con mi hijo. Me ha traído las notas del Colegio: una calificación sobresaliente en dibujo y un suspenso en matemático.
  • Y ¿qué vas  a hacer?, pregunta la amiga.
  • Le voy a poner a trabajar de inmediato  con un profesor particular de matemáticas.

– Yo creo que te equivocas. Lo que tienes que hacer es ponerle un profesor de dibujo. Desarrolla su talento. Todos servimos para algo especialmente, pero no todos servimos para lo mismo.

La anécdota nos lleva irremediablemente a la revisión de nuestras reacciones ante lo que sucede con nuestros hijos y alumnos a la hora de cultivar y desarrollar sus capacidades.

La reacción de la madre parece lógica desde una perspectiva, pero no lo es desde otra. Es lógica desde la pretensión de que el alumno  supere todas las asignaturas, no lo es si se piensa que lo más deseable es que el alumno alcance el máximo desarrollo en aquellas facetas en las que tiene más potencialidad. Es evidente, por otra parte, que el chico disfrutará más  haciendo aquello que le gusta y para lo que se siente mejor dotado.

Visité hace muchos años la escuela de Summerhill, fundada por Alexander Neill.  Era entonces como un faro que iluminaba el mundo pedagógico. Una escuela en la que los alumnos eran protagonistas, en la que se buscaba su felicidad y en la que la libertad estaba por encima de la rutinas y de la burocracia. Cuando visité Summerhill, después de haber leído todo lo que se había publicado sobre esa escuela (cómo olvidar “Corazones, no solo cabezas en la escuela”, escrito en 1978), ya no vivía  el fundador. Dirigía la experiencia su viuda. Hablé con ella durante una mañana. Lamentablemente era verano y no estaban los alumnos y las alumnas. Recuerdo la emoción al recorrer la sala donde celebraban diariamente las asambleas y todo el espacio donde se desarrollaba el trabajo y la vida. Los alumnos elegían a qué clases querían asistir y a cuáles no.

No mucho después, en la Universidad de Norwich, me encontré con una exalumna  de Summerhill que  estaba realizando su tesis doctoral.  Me contó que, cuando estudiaba en Summerhill había decidido no cursar matemáticas. No lo hizo en toda su escolaridad. Le pregunté si le había condicionado su trayectoria académica. Y me dijo sin dudarlo un momento que no.

Hay una tendencia en la escuela a la homogeneización. Todos  tienen que hacer lo mismo, llegar a los mismos objetivos, en los mismos tiempos, de la misma forma y comprobar que han conseguido lo pretendido a través de las mismas evaluaciones. Digamos que existe un prototipo que hace  que todos tiendan a ajustarse  a él.

En el libro citado hago referencia a la conocida fábula de la escuela de los animales. Dice así:

Cierta vez los animales del bosque decidieron hacer algo para afrontar los problemas del nuevo mundo y organizaron una escuela. Adoptaron un currículo de actividades consistente en correr, trepar, nadar y volar. Para que fuera más fácil enseñarlo, todos los animales se inscribieron en todas las asignaturas.

El pato era un estudiante sobresaliente en la asignatura de natación. De hecho, superior a su maestro. Obtuvo un suficiente en vuelo, pero en carrera resultó deficiente. Como era de aprendizaje lento en carrera, tuvo que quedarse en la escuela después de hora y abandonar la natación para practicar la carrera. Estas ejercitaciones continuaron hasta que sus pies membranosos se desgastaron y entonces pasó a ser un alumno apenas mediano en natación. Pero la medianía se aceptaba en la escuela, de manera que a nadie le preocupó lo sucedido salvo, como es natural, al pato.

La liebre comenzó el curso como el alumno más distinguido en carrera pero sufrió un colapso nervioso por exceso de trabajo en natación. La ardilla era sobresaliente en trepa, hasta que manifestó un síndrome de frustración en la clase de vuelo, donde su maestro le hacía comenzar desde el suelo, en vez de hacerlo desde la cima del árbol. Por último enfermó de calambres por exceso de esfuerzo y entonces la calificaron con un seis en trepa y con un cuatro en carrera.

El águila era un  alumno problema y recibió malas notas en conducta. En el curso de trepa superaba a todos los demás en el ejercicio de subir hasta la copa del árbol, pero se obstinaba en hacerlo a su manera.

Al terminar el año, una anguila anormal, que podía nadar de forma sobresaliente y también correr, y trepar y volar un poco, obtuvo el promedio superior y la medalla al mejor alumno.

Esta fábula nos ayuda a reflexionar sobre la diversidad infinita del alumnado y los riesgos que existen al exigirles que sus expectativas y exigencias se acomoden a un  alumno de tipo medio. Hemos visto en el cierre de la fábula quién recibió la medalla al mejor alumno.

El niño tipo es el varón, blanco, creyente, heterosexual, castellanoparlante, payo, sano, vidente, espabilado, que aprueba todas las asignaturas… En definitiva, un alumno normal para la institución, que castiga a quienes hacen las cosas a su manera. A ese alumno de tipo medio va dirigido el discurso y él es propuesto como modelo para todos (y para todas, claro).

Con estos criterios funciona la institución,  y  cada miembro de la institución los hace suyos. Lo hemos visto en la anécdota de Jodorowsky con la que he abierto el artículo.

Se ha vivido la diferencia como una lacra, no como una bendición; como una rémora, no como un estímulo; como una carga, no como una oportunidad. Curiosamente se  buscaba en la justicia  el fundamento de esta  uniformidad, sin caer en la cuenta de que no hay mayor injusticia que exigir lo mismo y de la misma manera y en el mismo tiempo a quienes son tan diferentes.

Si un centímetro cuadrado de piel nos hace diferentes a todos los seres humanos, ¿qué sucederá si tenemos en cuenta toda la piel,  con todo lo que contiene, con la historia, los sentimientos, las expectativas, las capacidades, los valores…?

Es importante conocer bien a los alumnos y a las alumnas. Aceptarlos como son, no pretender hacerlos a nuestra imagen y semejanza o a imagen y semejanza de ese prototipo de alumno  que se convierte en un modelo al que todos deben encarnar.

Eso significa también que los alumnos tienen que conocerse y aceptarse como son. Y no sentirse acomplejados ante la forma de ser, de saber del prototipo. No se puede alcanzar un buen desarrollo si no se parte de un buen conocimiento y de una buena aceptación de sí mismo..

Recuerdo un breve y significativo diálogo entre un elefante y una hormiga. Le pregunta una hormiga a un elefante:

  • ¿Cuántos años tienes?

– Tengo tres años.

El elefante le pregunta a la hormiga.

  • Y tú, ¿cuántos años tienes?
  • Yo también tengo tres años, pero yo es que he estado malita.

La hormiga no se siente bien en su tamaño. Por eso atribuye su pequeñez a una enfermedad que le ha impedido crecer  como es debido. Pobre hormiga. No por ser hormiga sino por compararse torpemente con el elefante.  Cité un libro al comienzo y cierro con otro que publiqué en la Universidad Uniminuto de Bogotá. “La gallina no es un águila defectuosa”. Para pensar. Y para actuar.

37 respuestas a «El pato en la escuela»

  1. Muy buenas Magister!
    Este magnífico artículo cum laude, más que comentar… merece un silencio meditativo…además de Compartir y Compartir.
    Será que estoy ahora en la oración de la mañana en el encuentro nacional de curas rojos ateos por la gracia de Dios.. ateos del Neoliberalismo y de la Injusticia.
    Aunque no ha habido tertulia con Gema ,me he llevado tu artículo a la meditación mañanera. Gracias Apóstol pedagógico humanista.
    Un fuerte Abrazo
    Besotes

    • Querido Miguel:
      Ya veo que tu compromiso con las ideas no tiene fines de semana. Ya veo que no descansas ni cuando hay que descansar.
      Es una alegría para mí saber que mi artículo semanal es objeto de un comentario familiar.
      Solo por vosotros merecería la pena el esfuerzo de buscar el tema y de escribir el artículo.
      El tema de esta semana es de los que deberían ocuparnos cada día en la escuela.
      La tendencia homogeneizadora de la escuela tiene que ser contrarrestada con reflexión y esfuerzo.
      Un gran abrazo y gracias por dedicar tiempo a la lectura en medio de ocupaciones tan importantes.
      Gracias, amigo.
      Un abrazo enorme de Málaga. donde estés, pasando por Almería.
      MÁS

  2. Querido Maestro:
    Hoy toca un tema que me llega en estos momentos de mi vida muy adentro.
    Hay que apoyar a las personas y a todos los alumnos sean normales o diferentes.
    Tengo un nietecito pequeño, aún no tiene los 4 años y que acaba de entrar en la escuela.
    Es un niño diferente, con altas capacidades.
    Me encanta su relato, porque de todos ellos aprendo.
    El pequeño ha entrado en el cole sabiendo leer perfectamente, hasta el inglés.
    Se le ha hecho por cuenta de mi hijo un test de inteligencia del que ha salido con bastante puntuación.
    Todo ellos se ha puesto a disposición del colegio para que el niño encaje lo mejor posible en él.
    Yo estoy aquí para ayudar en lo que pueda.
    Es un reto del que no estamos preparados ni sabemos que hacer.
    Mi hijo está muy en contacto con la escuela para que entre todos encontremos el bienestar para el menor.
    Como indica en su comentario puede ser un genio en unas capacidades y no en otras.
    Hay que estar muy atentos para que vaya progresando con normalidad y apoyar lo que verdaderamente sea su talento.
    Se que esta ahí y le pediré ayuda y consejos cuando lo necesite.
    Sin más me despido con un gran abrazo para todos.
    Que la semana sea feliz y leve.
    Muchos besos.

    .

    • Querida LOly:
      Sé lo importante que es tu nieto para ti. Y seguro que tú también lo eres para él.
      Por lo que me dices parece que el niño tiene unas cualidades extraordinarias.
      Cada vez hay más preocupación en la escuela por responder a las exigencias de la diversidad.
      Y la familia puede contribuir a que esa atención sea más eficaz.
      Ojalá que, juntos, podáis ayudar a que ese niño se convierta en un adulto inteligente y solidario.
      Besos y gracias.
      Feliz semana, como tú dices.
      MÁS

  3. Buenos días Miguel Ángel.

    Tema complejo el que tratas hoy, la atención a la diversidad. Y su dificultad estriba en muchos aspectos:

    – Cada alumno y alumna es diferente y resulta complicado atender a todos en función de sus diferencias.
    – Se requiere una gran formación del docente que no sé yo si la preparación universitaria y la posterior formación continua atienden convenientemente.
    – Se precisa una actitud del docente abierta, solidaria y respetuosa con la diversidad del alumnado que tiene a su cargo. No cabe duda que atenderlos a todos y a todas en su justa medida requiere mucho tiempo…
    – Se necesitan recursos e instalaciones que favorezcan esta atención múltiple e individualizada a la vez.
    – Hace falta que las familias colaboren activamente con los centros educativos para favorecer el desarrollo de sus hijos e hijas…
    – Muchas otras cuestiones que se nos pueden pasar por la cabeza…

    Si son muchos los obstáculos que pueden condicionar una adecuada atención a la diversidad, desde mi punto de vista hay una que es esencial, la actitud del docente, sin ella el resto no tiene sentido ni operatividad. De nada sirve tener todos los recursos a nuestro alcance si no tenemos intención de cambiar nada y tratamos a todo nuestro alumnado por igual. De nada sirve una formación completa si no mostramos ningún interés por la diversidad,…

    Con una actitud abierta, solidaria y responsable se pueden ir tapando otras carencias. Recuerdo cuando tuve que actuar en Educación física con alumnado con síndrome de Down o Prader Willi, niños con parálisis cerebral, niños Asperger, niñas con inteligencia límite,… Muchas son las casuísticas que te puedes encontrar en la escuela pública. Y ante ello, solo cabe mantener una actitud positiva para informarte y prepararte para poder formar y atender de la mejor forma posible a este alumnado tan especial.

    Recuerdo este verano, debajo de mi sombrilla, hablando con una docente de la enseñanza privada. Me decía que en su centro no había personal de PT (pedagogía terapéutica) ni de AL (audición y lenguaje) cuando en el mismo había más de dos mil alumnos y alumnas… ¿Cómo puede ser eso? Pues lo es… Como las familias del alumnado con algún tipo de trastorno o discapacidad sabían de antemano que sus hijos e hijas no iban a ser atendidas en esa institución pues los matriculaban en otros centros, públicos preferentemente…

    Es más, me decía que el profesorado no puede “perder el tiempo” en atender a este alumnado cuando el resto de la clase iba a un ritmo más rápido y superior. No entendía cómo el profesor de Educación Física podía atender a la vez al alumnado “normal” junto con niños y niñas que no pueden hacer deporte como ellos y ellas… Claro, tuve que darle un pequeño discurso de cómo atender la diversidad y en especial en Educación Física, indicándole cuál es la finalidad de esta materia y cómo se puede atender e incluir a los “diferentes” realizando las modificaciones oportunas…

    Afortunadamente, en la enseñanza pública, atendemos a todos y a todas de la mejor forma que sabemos y podemos. La inclusión de este alumnado no sólo les beneficia a ellos sino que también mejora la formación del resto de la clase.

    A mis alumnos les digo que todos somos especiales y que todos requerimos de una atención especial, pero que esa atención no tiene por qué ser la misma para todos…

    “No le digas al camaleón que no puede celebrar Halloween o los carnavales…” 😉

    Un abrazo.

    P.D. Disculpad este comentario tan largo…

    • Querido Juan Carlos:
      No hay nada que disculpar. Se trata de una cuestión compleja y a la vez importante.Como en muchas otras dimensiones del quehacer escolar, hace falta que los tres vértices del triángulo funcionen:
      Es preciso QUERER. Es lo que tú llamas actitud.
      Pero eso no basta. También lo planteas tú, Hace falta PODER. Es necesario que haya condiciones.
      Pero tampoco con estas dos exigencias es suficiente. Hacer falta SABER.
      Por eso es complicado dar una respuesta positiva a esta exigencia de atender la diversidad.
      Un abrazo, querido amigo jienense.
      Y gracias por el comentario en el que se aprecia que se habla desde dentro, desde el conocimiento de la realidad.
      MÁS

  4. Tan linda, tan clara y tan triste la fábula del pato. Estamos inmersos en un mundo extremadamente competitivo en todos los ámbitos. No se piensa en ser felices si no en ser los mejores y en tener más.
    Envidio a quien pudo cursar una escuela sin matemáticas. Siempre fueron mi pesadilla. Yo amaba las ciencias naturales y las letras. Aún hoy me pregunto para que sirven los logaritmos, las raíces cuadradas y también porque no, el análisis sintáctico.
    Cómo tantos otros, sueño una escuela para todos. Una escuela en donde se enseñe a ser felices, en donde todas las niñas y niños puedan permanecer, participar y aprender a sus ritmos y todo lo que puedan. En realidad sueño una sociedad así, ya que la escuela es parte de ella.
    Sueño un mundo mejor, dónde todos seamos compañeros de camino en esta bella aldea que es la Tierra.

    • Querida Vero:
      Creo que no hay señal más clara de inteligencia que desarrollar la capacidad de ser felices y de ser buenas personas.
      Parece mentira que la escuela olvide esta realidad en aras de una enseñanza repetitiva y homogeneizadora.
      Habría que tener una escuela feliz para que de ella salieran ciudadanos capaces de construir una sociedad feliz.
      La inteligencia humana fracasa cuando somos desgraciados. Y la sociedad fracasa cuando vivimos en ella triste e indignamente.
      Besos y gracias por tomarte la molestia de escribir.
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      • No es una molestia si no un placer. Dediqué muchos años a enseñarle a mis hijos a ser buenas personas, a hacerles entender que es todo lo que verdaderamente importa. Ellos lo aprendieron. Espero que el amor recibido en la familia les ayude a ser felices. Que ellos puedan cambiar el mundo desde el lugar que les toque. También trató de hacerlo en mi trabajo. He tenido la oportunidad de trabajar en muchísimas familias, sin duda mi vida y la de ellas será mucho mejor por habernos encontrado. La felicidad también se enseña y se aprende.

        • Querida Vero:
          Me parece magnífico el planteamiento que haces por dos motivos. El primero porque me parece muy cierto, muy valioso y muy eficaz. SER BUENAS PERSONAS Y SER FELICES. Esa es la pretensión. El segundo es más importante: Sé que lo llevas a la práctica con tus hijos y en tu trabajo. Siempre lo he visto así y estoy comprobando que, con el paso de los años, no solo lo has mantenido sino que lo has ido reafirmando.
          Besos y gracias por ser así.
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  5. La fábula de los animales es fantástica. Está cargada de enseñanzas sobre el trabajo de la escuela.
    – Está clara la relación con el proceso homogeneizador. Todos los animales se matriculan en todas las asignaturas, con los efectos horribles ye se evidencian.
    – Como se explica, tratar de hacerlo cada uno a su manera está mal visto y es castigado. Por eso hay alumnos problema.
    – Se observa cómo el pato es perjudicado.
    – Puede verse quién es el alumno más distinguido: el mediano, el mediocre, el que es medio bueno en todo.
    Gracias por el interesante texto.

  6. La anécdota de Jodorowski es fantástica. Creo que el 100% de las personas a las que se les haga la pregunta, responderían igual que la madre que piensa en poner a su hijo el profesor particular de matemáticas.

  7. Querido Miguel Ángel:
    Te diré que aunque conozco tus grandes cualidades siempre me sorprendes.
    A mí siempre me enseñaron que había que había que interferir, potenciar y cuidar al alumno en aquellas materias en las que iba más flojo. Vienes tú y dices que lo que hay que potenciar es precisamente en lo que va mejor. Lo aclaras y me parece que así debe ser. No todos servimos para todo, ni se nos pide que seamos buenos para todo. Cada uno hemos dirigido nuestras vidas hacia aquello que creemos que se adapta mejor a nuestros deseos y capacidades.
    Lo que creo que debemos perseguir para todos es la felicidad, y eso se consigue desarrolllando las facultades individuales, que va unido al desarrollo de la autoestima.
    Me quedo con esa hermosa idea: todos tenemos algo que hacer en el conjunto del mundo. Todos somos necesarios en ese tejido.
    Me ha parecido un maravilloso artículo, lleno de sensibilidad.
    Un abrazo y saludos a todos.

    • Querido Joaquín:
      Si se le hubiese hecho la pregunta de Jodorowski a cien personas creo que las cien hubieran respondido lo mismo que la madre de la anécdota. Pero creo que es muy lógica la réplica de la amiga.
      ¿Por qué no potenciar al máximo las capacidades de cada uno? ¿No es ese el mejor camino para sentirnos realizados? Incluso es lo mejor para la sociedad, porque ofreceremos para el bien común nuestra mayor potencialidad.
      Muchas gracias por tus amables palabras, siempre generosas.
      Un gran abrazo, querido amigo.
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  8. Me ha gustado mucho el título del artículo y la fábula de los animales. Es muy original para reflexionar sobre la cuestión que se pretende poner sobre el tapete.
    El pato que desgasta sus patas para poder correr es una metáfora magnífica. Tiene que ver con la anécdota que se cuenta al comienzo. El niño puede acabar siendo malo en dibujo para poder ser un poco bueno en matemáticas.
    Cuántas lecciones en la fábula. Gracias.

    • Querida María:
      Gracias por tus palabras.
      Me alegra saber que te ha gustado la fábula de la escuela de los animales. Se puede utilizar para reflexionar sobre una cuestión tan importante como la atención a la diversidad del alumnado.Besos.
      Besos,
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  9. Las clases se dirigen en muchas ocasiones para un alumno TIPO MEDIO que nunca está en la clase. Pero, lo que es fundamental, es que aprendan Pedro, Juan, María, Antonio y Luisa….

    • Estimado José.
      sí, eso es.
      NO HAY ALUMNO TIPO MEDIO. NI HAY UN ALUMNO PROTOTIPO.
      El problema es creer que hay homogeneidad en un aula. La heterogeneidad es enorme porque cada uno es diferente en sus expectativas, capacidades, intereses…
      Esa es la tarea: que cada uno, cada una aprenda.
      Un abrazo.
      Gracias.,
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  10. Estimado Sr. Santos Guerra:

    Me ha parecido de gran interés su artículo porque aborda un tema crucial para los que nos dedicamos a la docencia. No cabe duda de que debemos atender de la mejor manera posible la diversidad de nuestro alumnos.

    Advierte Vd. con gran acierto sobre la tendencia homogeneizadora del sistema educativo. Tendencia homogeneizadora a la baja, añadiría yo.

    Tras la lectura de su texto, no puedo evitar hacerme algunas reflexiones desde mi propia experiencia docente. ¿Atendemos a aquellos estudiantes que, sin ser especialmente brillantes, tienen interés por seguir aprendiendo en un contexto donde los protagonistas son los alumnos que boicotean la clase? ¿Dedicamos atención suficiente a aquellos que se esfuerzan y quieren dar lo mejor de sí mismos, a pesar de que saben que otros de sus compañeros, que no han hecho nada durante el curso, acabarán promocionando o titulando por medio de aprobados misericordiosos o por obra y gracia del imperativo legal?

    Creo que esos alumnos, generalmente olvidados, también merecen nuestra dedicación.

    Un cordial saludo,
    David Martínez.

    • Estimado David:
      Interesante cuestiones las que planteas. Cuestiones que te respondes con acierto. Esos alumnos son, cómo no, acreedores de nuestra atención. Cada uno, a su modo, lo es. Esa necesidad, para ser satisfecha, requiere la conjunción de tres verbos, QUERER, SABER Y PODER hacerlo. Los tres de forma simultánea. No basta uno solo. Ni dos.
      No puede haber olvidados en un sistema verdaderamente educativo.
      Muchas gracias y un abrazo.
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  11. Buena tarde estimado Dr. Santos Guerra
    Hace algunos años, me encontré con este cuento “El pato va a la escuela” en su libro. Desde entonces me gusta mucho utilizarlo en mis clases, cuando de cambiar de perspectiva y atender a la diversidad. Siempre hago la debido referencia al libro y a usted como su autor.
    Muchos países alrededor del mundo ya han iniciado cambios sustanciales en sus sistema educativos, en los que toman más en cuenta las potencialidades de sus alumnos y buscan maneras para impulsarlas de manera positiva. Casos como Finlandia, Japón y Singapur muestran experiencias exitosas que deberíamos tomar en cuenta países como el nuestro, que está en vías de desarrollo. Sin embargo es lamentable que los que toman las riendas de la educación, estén más interesados por preservar el poder, que por hacen cambios verdaderamente trascendentales en todos los aspectos que engloba el dirigir un país, empezando por la educación.
    Muy tristemente observamos como el pintor, el músico, el poeta, no sobreviven a la exigencia académica, porque aquí se trata de pasar materias, de sacar buenas calificaciones, en los cursos obligatorios, pero se está lejos de valorar lo que cada quien trae, lo que cada quien sabe hacer, que como bien dijo usted, es diferente el uno del otro.
    Simplemente todavía no nos ponemos de acuerdo sobre la importancia de trascender en la forma en la que evaluamos. Seguimos utilizando a la evaluación como un mero instrumento de medición, de saber quien es mejor que otro… y así, sinceramente estamos a años luz de tener cambios verdaderamente significativos. En fin, he acuñado esta frase como filosofía de vida y de mi propio trabajo “De antemano sabemos que no podemos cambiar el mundo, pero el día que lo dejemos de intentar, nuestra labor docente ya no tendrá ningún sentido”. Tenemos que seguir sumando esfuerzos, porque el cambio no llegará de la noche a la mañana y muchos menos llegará si no trabajamos de manera conjunta.
    Por cierto, un excelente libro el del “Pato va a la escuela”.
    Saludos cordiales.

    • Querido Misael:
      Ese libro tuvo una génesis peculiar.
      En época de vacas gordas de la economía, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) me pidió materiales sobre atención a la diversidad. Y lanzó varias ediciones. Si había un Congreso y pedías que hicieran 500 ejemplares se repartían gratuitamente.Tuvo una enorme difusión.
      El currículum es el mismo para todos, no solo en sus contenidos sino en su desarrollo y evaluación. Da igual en qué tienen más talento o más interés.
      Cuando fui Director de un Colegio en Madrid, además del curriculum reglado, ofrecíamos 50 actividades complementarias (teatro, cine, fotografía, juegos de mesa, música, literatura, macramé, cabuyería, baile, natación… y así hasta 50).
      Gracias por tu estupendo comentario.
      Un gran abrazo.
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  12. Estimado Maestro,
    Siempre es un gusto y de mucho aprendizaje leer sus historias y reflexiones. Vaya que es interesante, aun controversial y paradójico hablar de diversidad e inclusión. Controversial porque cuesta ponerse de acuerdo y aceptar las diferencias y paradójico porque, si bien reconocemos que hay diversidad en todos los ámbitos, cultural, sexual, lingüístico, religioso, etc., hasta hemos avanzado en la normativa, lo paradójico es que seguimos tratando de poner a todos en el mismo molde, enseñando a y para un prototipo de estudiante, y todo cuanto no se ajuste a esos patrones, es mal calificado, evaluado, considerado o mirado. Hemos agregado pronombre en nuestro lenguaje, como el “elles” pero seguimos discriminando en o concreto.
    Hablamos en educación de formar un estudiante integral pero, qué entendemos por un “estudiante integral”?, uno/a que cumple con el perfil o que encaja en un patrón o aquel que se reconoce y desarrolla sus propias capacidades e intereses?.
    Estoy de acuerdo en las dos verdades: “Todos somos iguales” y “Todos somos diferentes”, pero me gustaría que reflexionáramos y nos pusiéramos de acuerdo en qué y cómo ser coherentes y, por consiguiente, consecuentes con ello.

    Gracias maestro por este espacio.
    Un abrazo desde Monte Patria, Chile.

    • Querida Marcela:
      Muchas gracias por tu interesante reflexión.
      Da gusto tener lectoras como tú, que leen con criterio, asimilan y luego enriquecen el artículo con sus reflexiones.
      Es una tarea en la que todavía nos queda mucho camino por recorrer.
      Besos.
      MÁS

  13. Todo está dicho y bien explicitado en los otros comentarios, quiero subrayar que yo como padre, quise para mis hijos, una educación libre de pensamiento y sin tener que competir, pero fue una tarea difícil de conseguir.
    Enhorabuena por el blog

    • Querido Francisco:
      No es fácil. Porque supone avanzar contracorriente.
      Es más fácil dejarse llevar.Pero solo a los peces muertos los arrastra la corriente.
      Un abrazo.
      Gracias por las lectura y el comentario.
      MÁS

  14. Estimado Miguel Ángel
    Muchas gracias por publicar tan significativos temas y de manera tan simple. Soy profesor en Chile, escuela básica Lucila Godoy Alcayaga. Felicitaciones y energías positivas desde el Valle de Elqui.

    • Muchas gracias a ti y mucho ánimo para los docentes de la Escuela Básica Lucila Godoy.
      No existe un artículo si no hay unos ojos que quieran leerlo.
      Un abrazo.
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  15. Chapó, firmemente de acuerdo, cada alumno tiene un talento escondido pero la presión educativa de adquirir todas las competencias por igual, en ciertos casos conlleva al fracaso escolar. Alumnos dejándose la piel por aprobar todo, dedicando más tiempo a lo que peor se les da y dejando un breve periodo de tiempo haciendo lo que verdaderamente aman y les hace feliz. Hablo desde la propia experiencia, que desmotivada con las asignaturas del ámbito científico a las cuales debía dedicarles más tiempo, cuando me tocaba estudiar latín era como un soplo de aire fresco que se me quedaba corto, lo cual me frustraba todavía más. Somos diferentes y tenemos diversos talentos, talentos que muchos no descubren y los cuales, la educación nos debería facilitar.
    Un saludo Miguel Ángel.

    • Querida María:
      Es inquietante esa tendencia homogeneizadora de la escuela. Todos, todos lo mismo, todos de la misma manera, todos al mismo ritmo, todos con el mismo nivel… Tu caso no s ùnico. Creo que les sucede a muchos y a muchas. Un gran esfuerzo para lo que menos talento tienen y poco disfrute con aquello que nos gusta. ¿Por que cultivar al máximo nuestros talentos y, de esa forma, disfrutar al máximo?
      Gracias por leerme y por enviar el comentario.
      Besos.
      MÁS

  16. Estimado Miguel Ángel,
    Magnifico artículo, estoy de acuerdo con todo lo expuesto. Es decepcionante ver como la institución que se supone que debe sacar lo mejor de nosotros y nosotras mismas nos encasilla en unos moldes casi irrompibles. Hemos avanzado tanto en algunas cosas, y eso es bueno, pero que desalentador es encontrarte con que se siguen dando preferencia a ciertas asignaturas o facetas en la educación. Lo más bello del ser humano es la diversidad, se ve reflejada en todos los aspectos de nuestra vida. Si no sabemos trabajar con ello en la escuela y, en cambio, buscamos esa tediosa homogeneidad, ¿qué conseguiremos realmente? En mi opinión, solo obtendremos fracaso, desmotivación y descontento con el sistema escolar. La anécdota de Jodorowsky que nos contaba al inicio del artículo me ha resultado muy familiar, pues mi punto fuerte siempre ha sido el dibujo y mi peor enemigo, las matemáticas. Nunca nadie intentó potenciar lo que mas me gustaba, el dibujo; sin embargo, tuve incontables profesores particulares de matemáticas. Sé que si no hubiera sido por mi propia motivación, habría abandonado este talento para el dibujo y se habría quedado como una frustración más en mi vida.
    Este es sin duda un tema muy difícil de tratar en las aulas, pero estoy segura de que conforme sigamos avanzando, conseguiremos una mejora que nos permita apreciar que somos muy diferentes, pero también muy similares.
    Gracias por este interesante texto. Un cordial saludo.

    • Querida Andrea:
      Hermoso comentario. Se percibe en él una admirable pasión por la identidad del ser humano, por su diversidad, por su particular valía.
      Es verdad que la escuela tiene una peligrosa tendencia homogeneizadora. se dirige a un tipo medio de persona que es la única que no existe. Existen Juan, María, Antonio, Sara, Carla…
      Desde los avances conseguidos hay que seguir caminando.
      Me ha emocionado ver que ase ha dado tu vida lo que denuncia la anécdota con la que inicio el artículo. Qué bueno el que hayas recorrido tu sola el caminoque te podría haber ayudado a recorrer.
      Muchos besos.
      Muchas gracias.
      MÁS

  17. Buenos días Miguel Ángel,
    Soy Juana Mari, alumna de pedagogía de la universidad de Murcia.

    La diversidad, es un tema muy complejo y que sigue teniendo a día de hoy muchas complicaciones. Requiere del esfuerzo de todas las personas implicadas para que todas puedan generar nuevas situaciones educativas dentro del centro escolar.

    En un aula cada uno de los alumnos y alumnas es totalmente diferente y puede resultar bastante complicado atender a todos en función de sus diferencias. Hoy en día al docente se le forma con una idea, impartir clase y dar toda la materia que le imponen en el currículum, por eso se requiere de una gran formación para conseguir que vayan más allá.
    Es cierto que atender a todos como es necesario requiere de mucho tiempo, el cual no se posee, pero al menos el profesor debe ser atento y solidario con sus alumnos y alumnas. Los docentes son uno de los ejemplos a seguir más potentes que tienen los niños desde que son pequeños, por eso deben ser conscientes de que la actitud que muestren con los demás es esencial.
    Además, una de las cuestiones más importantes es la colaboración de la familia con la escuela, estos son los dos pilares de la educación, por ello deben colaborar activamente para favorecer al desarrollo de los niños y niñas.

    La educación no es perfecta pero tampoco es tan horrible como algunas personas la pintan, la inclusión es algo que nos favorece a todos, ya no solo a ese alumno o alumna con dificultades, sino al aula en general.

  18. Buenas tardes!!
    Hoy cuando no he sabido que hacer con mis propias diferencias, cuando he intendado encajar sin resultados, cuando he intendo ser lo que otros son sin lograrlo y me he llenado de frutración. Me encuentro con estas mágicas y amorasas palabras que han calado profundo en mi corazón…. gracias por este momento en que puedo mirarme tal cual soy…
    Cuán conciente soy de mí, para poder ser connciente de los otros con sus diferencias y sus fortalezas.

    Gracias maestro

  19. Buenos días,
    Me ha gustado mucho que haya tratado este tema tan amplio y complejo con tanta naturalidad y desde la postura tan clara y concreta. Es un tema del que deberíamos comentar mucho más, ya que como futura profesional de educación es importante recordar que no todos las personas son iguales. Todos somos diferentes pero tenemos algo de iguales.
    Como futura pedagoga también veo importante remarcar que el vínculo entre familias, alumnos y escuela ya que es algo fundamental en el correcto desarrollo del alumnado.
    Gracias por sus palabras.

  20. Querido Miguel Ángel.
    Este tema me suscita a la reflexión. Es increíble cómo la sociedad nos ha proporcionado un modelo tan cerrado de “alumno ideal”, cualquiera que no se acople a éste, es visto como un fracasado. Pobre Pato, que pudiendo haber sido un excelente nadador, tuvo que amoldarse a lo que la sociedad le exigía, quedándose en la mediocridad. Y sobre todo, pobre educación, que, sin darse cuenta, está yendo en contra de su principal propósito, proporcionar una educación que atienda a las diversas realidades de sus alumnos.

    • Querida Ana Gabriela:
      Ni siquiera es el alumno ideal sino el alumno “normal”. Lo que se salga de esa “normalidad” se considera defectuoso. La escuela tiene una peligrosa rutina homogeneizadora. Todos estudian lo mismo, de la misma manera, en los mismos tiempos… Todos son evaluados de la misma forma, en los mismos tiempos y en el mismo lugar.Sin embargo, cada alumno tiene su capacidad, su ritmo y su estilo.
      Imagino que hablas del “Pato en la escuela”. Es una metáfora que nos ayuda a pensar.
      Besos y gracias.
      MÁS

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