Bombones para el alma

13 Nov

Hace ya muchos años (exactamente en 1980, hace casi medio siglo)  escribí un artículo en la Revista Española de Pedagogía titulado “La cárcel de los sentimientos”. Hablaba de la escuela.  Esa era la cárcel a la que me refería  en el título. Decía entonces: “Es de temer que se produzca en la escuela lo que Heimann denomina “catástrofe de sentimientos”. ¿Ignora, inhibe, erosiona la escuela los sentimientos de las personas? Parece claro, cuando menos, que en la escuela se privilegia el desarrollo de aspectos intelectuales. El sentimiento se relega a un plano secundario, a veces vergonzante. ¿Domestica, acalla y esteriliza la escuela los sentimientos de profesores y alumnos que viven – ¿conviven?-  en ella?”. En el artículo trataba de dar respuesta a estas inquietantes preguntas. Ya entonces. En el año 2020 he publicado “Educar el corazón. Los sentimientos en la escuela”.

Afortunadamente, las cosas han ido cambiando, pero no lo suficiente. Hoy no le sorprende a nadie hablar de educación emocional, aunque todavía la escuela está centrada casi de forma exclusiva en la transmisión o la búsqueda del conocimiento. Se decía antes que la letra con sangre entra. Sí, con la sangre de quienes enseñan también, no solo de quienes aprenden. Se achaca a la pedagogía crítica, de forma totalmente falsa e injusta, que no potencia el esfuerzo, que no lo exige, que no lo valora. Y no es cierto. En un ambiente emocional reconfortante el esfuerzo se hace con sentido y  facilidad. También para el aprendizaje intelectual es necesaria una disposición emocional positiva. No se aprende bien con el corazón descuidado. (Hermoso libro el de mi querido amigo argentino Alejandro Santander: “Un corazón descuidado”).

El día 6 de noviembre impartí una conferencia en el Máster sobre Educación emocional y neurociencia que organiza la Fundación Liderazgo Chile, con sede en Santiago. Como es habitual, la última parte de la sesión se destina a acoger las intervenciones de los asistentes. Los organizadores suelen decir que, al final, los asistentes podrán formular preguntas al disertante. Y yo suelo corregir ese planteamiento. Porque da a entender que los que escuchan solo tienen preguntas y el disertante tiene todas las respuestas. Nada más inexacto. Yo también tengo muchas preguntas y los asistentes muchas ideas, experiencias, sentimientos (y algunas preguntas, claro) que formular. Pero no solo preguntas. Lo he visto también en la solicitud de conferencias. Te dicen: Una hora y media de intervención y media hora de preguntas.

Pues bien, fieles a la sugerencia que había hecho, una profesora de las asistentes, responsable de convivencia en el Colegio Los Ángeles, al sur de Chile, pidió la palabra y compartió con los asistentes una experiencia que había realizado recientemente en su centro. Estaba emocionada mientras nos informaba de la iniciativa y de sus resultados.

Le pedí que me escribiese contándome lo que habían hecho y qué resultados había tenido la iniciativa. Quedó en hacerlo. Hace unos días cumplió su promesa. Y es algo que quiero agradecer porque hay muchas promesas de este tipo que se incumplen, por motivos diversos: falta de tiempo, falta de ganas, falso pudor, miedo a la escritura, temor a hacer el ridículo… 

Reproduzco el correo de Lorena porque ella describe mejor de lo que yo pudiera hacerlo, la experiencia que puso en marcha en el Colegio Los Ángeles el equipo de convivencia. Estas son sus palabras.

“Hola, es un gusto saludarle. Le  escribo para compartir la experiencia que vivimos este viernes pasado en nuestro colegio.  Mi nombre es Lorena San Martín, soy la encargada de convivencia de un colegio en Los Ángeles, en el sur de Chile. En nuestro colegio contamos con un equipo de convivencia conformado con profesoras representantes de pre básica, básica y media.  
Entre muchas actividades, se nos ocurrió al ver lo centrados en sus tareas que estaban nuestros colegas y más serios, el sorprenderles con un  quiebre y hacerles un pequeño regalito, un mensaje positivo impreso con una frase y un bombón. La frase decía: "Hoy es un buen día para ser feliz". 
 Partimos en la mañana con todo el entusiasmo y felices de lo que nuestros colegas recibirían, pero esto se fue transformando desde la primera persona que lo recibió, que fue el portero don Sixto, al entregar el regalo, él se sintió tan agradecido que nos dijo a cada una lo bueno que hacemos por él y nosotros reconocimos lo mismo en él, nos abrazamos y reímos. Fue hermosos el inicio.
 Luego seguimos por el pasillo y venía llegando una colega de 21 días de licencia médica, la recibimos con saludos y vítores, ella se emocionó tanto que lloró de alegría. Luego fuimos a la enfermera Bernardita  y pasó lo mismo. Sabemos que su mamá estuvo muy enferma y está sensible. Luego a la secretaria Claudita, quien nos aplaudió, agradecimos todas las veces que nos ayuda, nos salva con las copias, las cartas, etc.  A esta altura ya nuestro corazón estallaba de alegría. Seguimos a informática, contabilidad (las “arañitas” les llamamos, porque les encanta tejer), llegamos a la sala de profesores y saludamos casi con un grito de alegría. Todos se sintieron felices, a cada uno le entregamos su bombón, la tarjeta, reconocimos en cada uno sus aspectos positivos y ellos de regalo hacían lo mismo de regreso.
Somos 137 personas adultas en el colegio. Con cada uno hicimos lo mismo, todos se alegraron, se sintieron conmovidos, vistos, reconocidos, valorados, alegres, queridos.  Después de esto mi puerta se llenó de posits de agradecimiento y mensajes positivos en mi whatsapp, entre ellos también comenzaron a abrazarse y reconocerse, entregarse mensajes de cariño. Fue un día hermoso, porque los profesores hicieron lo mismo en los cursos con los niños y adolescentes.  fue una espiral de amor, se amplificó el bombón, con el amor que lleva de regalo.  Muchas gracias por leerme y deseo de todo corazón, pueda seguirle enviando mis experiencias para que las conozca”. 

Lorena se emocionaba cuando compartía con los asistentes al Máster de la Fundación Liderazgo Chile la experiencia que había realizado el día anterior. Todavía estaban presentes en ella los ecos de una iniciativa sencilla,  hermosa y emotiva.

Un iniciativa que no solo pone en evidencia la creatividad  y el compromiso de la comisión de convivencia sino que muestra de forma inequívoca que la comunidad educativa supo acogerla y multiplicarla (los profesores extendieron la iniciativa a sus alumnos, dice Lorena) de manera entusiasta y agradecida. Hay instituciones en las que este tipo de iniciativas se considerarían innecesarias e inoportunas. El terreno en el que cuajan este tipo de iniciativas es un terreno fértil para el cultivo de la convivencia.

El bombón no solo endulzó el paladar de los integrantes de la escuela, endulzó también el día, el quehacer y la vida de quienes recibieron ese pequeño y significativo regalo. Bombones para el alma. La micropolítica de la escuela está atenta a las pequeñas iniciativas que mejoran la comunicación. (¡Cuánto nos ayudó a comprender las instituciones educativas el libro de Stephen Ball titulado “Micropolítica de la escuela”!).

La cultura de los detalles propicia una convivencia armoniosa, alegre y respetuosa. Pensar en los demás, hacer un pequeño regalo, ofrecer una sonrisa, felicitar por un trabajo, preguntar por un familiar enfermo, invitar a un café, compartir una noticia, saludar con afecto, celebrar un cumpleaños, animar ante un fracaso, escuchar con atención, ofrecer ayuda… Con estos hilos se teje el hermoso tapiz de la convivencia.

Estoy seguro de que el equipo de convivencia del Colegio Los Ángeles no se limita a poner en marcha una iniciativa de este tipo. De hecho, Lorena dice literalmente que emprendieron esta iniciativa “entre muchas otras actividades”.  Y, por supuesto, todas esas actividades cobrarán sentido en el marco de un proyecto compartido en el que está implicada toda la comunidad.

La escuela es una institución en la que se aprende a convivir. Y la convivencia no solo exige tolerancia sino empatía. Los pequeños gestos de la vida cotidiana ayudan a pensar en el otro como un ser depositario de la mayor dignidad. Sea cual sea su raza, su credo, su sexo, su filiación política y su capacidad intelectual.  Para todos los miembros de la comunidad educativa, como cada día,  quiero repetir el lema de los bombones: “Hoy es un buen día para ser feliz”.

25 respuestas a «Bombones para el alma»

  1. Muy buenas Magister!
    Gracias por este artículo que meditaré durante estos días para hacerlo mío.
    Un buen regalo, de verdad, gracias por esta caja de bombones, bombón!
    La referencia a los libros que haces son una buena brújula en nuestro navegar y aunque no nos quita el viento y las olas nos llevan a buen puerto.
    Hoy solo saludarte y darte las gracias desde nuestra Asamblea general de Ceapa en Murcia,(tierra de misión) que hemos empezado hoy a las 8,30h. Ojú!
    Mil abrazos y besos. Te queremos!!!

    • Querido Miguel, querida Gema:
      Sois admirables. Siempre en la brecha. Da igual que sean días laborables o festivos. ¡Y madrugando!
      ¿Cómo se puede rechazar una visión optimista de la educación con militantes como vosotros?
      Y hay tiempo para leer y para escribir.
      Ese es el regalo de la vida: tener amigos como vosotros.
      Un gran abrazo, mis felicitaciones y mi gratitud por estar siempre ahì.
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  2. Querido Maestro:
    !Me ha encantado su comentario!
    Bombones para el alma en la escuela y en todos los ámbitos de convivencia.
    Que feliz hace al ser humano intercambiar pequeños gestos de cercanía a los demás.
    A mí me hace tremendamente importante poder trasmitir afectos a todas las personas que por algún motivo se me acercan.
    Desde llamarlas por su nombre, conocer su estado de salud o de algún familiar cercano, ir a visitar a alguna persona mayor, saludar por las mañanas, tender mi pequeña mano como gesto de acercamiento y de amistad.
    Ahora utilizo mi estado de Wasapps para comunicar cada día mensajes positivos.
    Hay algunas personas que los leen y eso me hace sentir que ayuda a salir de las tormentas, de los malos momentos, de la adversidad, de la tristeza.
    Sin pequeños detalles de amor hacia los demás, esperando que lo que a mí me sirve puede ser un puente de salvación y de lucha.
    Y esos bombones del alma me hacen tener paz y creencia de que vivir es lo más necesario e importante y que cada día es un milagro que hay que celebrar con la mejor actitud.
    !Para mí leerlo supone otro milagro!
    Gracias por ofrecernos tanta ternura en tan poco espacio, tanta dulzura y tantos sentimientos.
    !Leerlo llena el espíritu!
    Ya sin más me despido con un gran abrazo para todos.
    Que la semana os sea leve.
    Besos.

    • Querida Loly:
      A veces pensamos en grandes gestos, en acciones heroicas, en esfuerzos gigantescos… Y nos olvidamos de los pequeños detalles, de los gestos pequeños, de las sencillas iniciativas…
      La cultura de los detalles mejora la calidad de la convivencia en las instituciones. Por eso me he hecho eco de la iniciativa que tuvieron estas profesoras desde la comisión de convivencia de la escuela.
      Gracias por tu hermosa y sensible aportación.
      Besos.
      Buena semana también para ti.
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  3. Querido maestro y entrañable amigo…

    Que hermosa la figura del tapiz para figurar y expresar de alguna manera poética a la convivencia institucional…
    No se trata solo de combinar colores, tonalidades o de entre cruzar tramas con la urdimbre, configurando distintas formas y figuras…el tapiz se sostiene desde lo que no se ve…. desde su revés….es allí, donde se anudan, vinculan y sostienen los hilos…es en su revés – en lo que no se ve- donde se amalgama la convivencia desde ese entramado misterioso de valores, afectos, emociones, sentimientos, conflictos, fricciones, amores, desamores, celos, envidias, toxicidades, alegrías, gozos, ilusiones, esperanzas, intereses, negociaciones , juegos de poder, paciencia, empatía, identidades y subjetividades que se ligan por un entrecruzamiento de vínculos y relaciones peculiares… en pocas palabras…se trata “un tapiz”.

    Un sentido abrazo desde Argentina

    • Querido Horacio:
      Comparto contigo la eficacia y la belleza de la metáfora del tapiz.
      Ya la utilicé hace algunos años en el prólogo de un libro sobre convivencia. Tanto es así que lo titulé de esta forma: UN HERMOSO TAPIZ.
      Las metáforas nos ayudan a comprender y expresar la concepción sobre la realidad.
      Tú mencionas más de 20 hilos para confeccionar la urdimbre de ese tapiz.
      Y aun te falta el que es objeto de este artículo: los regalos.
      Un gran abrazo.
      Y gracias.
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  4. Querido Miguel Ángel:
    En los tiempos de nuestro periodo de enseñanza lo que contaba eran los conocimientos, hasta había lo que se llamaba cuadro de honor, donde estaban los que mejoras notas sacaban. Yo siempre lo vi desde fuera.
    Hoy todavía se sigue dando importancia al conocimiento, pero creo que no tanto. Los conocimientos hoy están al alcance de todos. La educación emocional, los valores, la convivencia, la voluntad, el dominio personal las considero claves para la felicidad propia y para moverse en la sociedad. Cuanto más pequeño es el alumno más importancia, creo, tiene está educación.
    Miguel Ángel, yo aunque no comente siempre leo tus artículos, también los de todos los que escriben y tus comentarios: Siempre me hacen pensar y me enseñan muchas cosa. Sé que aunque tuviera cien años seguiría aprendiendo porque lo que sé es muy poco y lo que no sé, infinito.
    Un gran abrazo y saludos a todos.

    • Querido Joaquín:
      Siempre que no apareces te echo de menos, porque tus comentarios tienen contenidos sensatos, ricos y estimulantes.
      Lo que dices del conocimiento que tienes es una clara muestra de sabiduría. Suelo decir que los sabios son humildes y que los ignorantes son petulantes.
      Uno que no ha leído ni una página de psicología es el que llega al bar y dice que es un psicólogo nato y que sabe lo que le pasa a alguien sin necesidad de que abra la boca. Sin embargo, alguien que ha estado toda la vida estudiando psicología es el que dice: el ser humano es insondable.
      Un abrazo y gracias por el comentario y por la lectura.
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  5. Hola Miguel Ángel.

    Recientemente he estado de baja por una operación de rodilla (artroscopia de menisco). Al cabo de unos días, cuando podía caminar con cierta soltura, iba por al colegio donde trabajo cada día a recoger a mi hija pequeña que se encuentra allí escolarizada (se llama Carla como la tuya…). Entraba al centro y se observa un ritmo acelerado que no es perceptible cuando tú estás inmerso en el mismo, sino que se ve desde fuera, desde la inactividad.

    Ese ritmo rutinario marcado por horarios, cambios de clases, multitud de tareas a realizar a prisa y corriendo, que si coger la fotocopiadora libre para imprimir un documento, que si ha llamado una madre o un padre solicitando información, que si se ha de llamar por teléfono a la familia porque el niño o la niña se ha indispuesto, que si la jefatura de estudios pide que le entregues cuanto antes algún documento, que si tienes que sustituir al que ha faltado… Se vive acelerado, a un ritmo no agobiante, pero si ligero. Eso hace que cada cual vaya a lo suyo, solamente en el recreo dispones de un momento de charla con algún profesor/a, charla que generalmente se circunscribe a cuestiones de la vida del centro…

    Recuerdo que antes de la pandemia celebrábamos comidas de feria, de Navidad, de fin de curso, de jubilaciones,… Eran buenos momentos para parar, salir de la rutina, para hablar de otras cosas sin mirar el reloj. Era un buen momento para hacer “equipo”. Porque en un grupo humano como un claustro hay que hacer equipo fuera del “estadio”.

    Ante tanto trabajo, responsabilidad, estrés y, en muchos casos, sin sabores, no está demás buscar estrategias para mejorar la autoestima, enriquecer las relaciones y gratificar el alma de los docentes. Sin duda, un bombón, un polvorón, un pastel hecho en casa, unas cerezas, una palabra de aliento,… mejora nuestras emociones y repercute positivamente en la vida del centro. De lo cual se favorece toda la comunidad educativa.

    Buen finde.

    Un abrazo y cómete un bombón de mi parte…

    • Querido Juan Carlos:
      También me hice hace años una operación similar del menisco de la pierna izquierda.
      Por ser un mal esquiador. Me alegra saber que estás recuperado.
      No sabía que tu hija llevase el mismo nombre que la nuestra. Esas pequeñas coincidencias también nos unen.
      Has descrito muy bien ese frenesí de la acción escolar que no facilita la existencia de espacios de calma y sosiego.
      Coincido contigo en la necesidad dd buscar esos momentos y espacios de encuentro.
      Un gran abrazo.
      Y gracias
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    • Querida Lorena:
      Muchas gracias por compartir vuestra hermosa iniciativa. Ya ves que tú eres coatora del texto.
      Espero haber sido fiel al espíritu de la iniciativa.
      Ya sé que la realidad es más profunda, más viva y más emocionante que un relato.
      Me alegraría saber que tu comunidad ha disfrutado del artículo.
      Besos y gracias.
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  6. Soy del sur de Chile, Puerto Montt, mi área actual de labores es la terapia natural, por ese motivo ingresé al diplomado y tuve ocasión de conocerle. Si bien, cada clase tenía su gran aporte, uno de lo que más me resuena, junto a las neurociencias, es el poder de la metáfora. Quedé asombrada por cada una de las historias y el nexo a lo académico en su más pura esencia. Me alegró mucho tenerlo en la ceremonia de graduación y extender la iniciativa del Colegio de los Angeles, de Chile. Como terapeuta natural, creo que es un gran complemento tener cada una de estas herramientas , y en su ponencia pude vislumbrar que este camino, ya lo ha recorrido y con ese sentir, lo trae a las exposiciones. Las letras, cuentos, la poesía, área en que también me desarrollo a menudo, nos muestran y enseñan en sí mismas. Un gran saludo y agradecimiento por su cercanía con estas dinámicas.

    • Querida Rosa:
      Alguien ha dicho que la distancia más corta entre una persona y la verdad es un cuento.
      Esta afirmación no tiene demostración cíentífica, pero yo la doy por buena.
      Como has visto utilizo muchas metáforas en mis clases y conferencias. Y también en mis libros. Y, por supuesto, en este blog.
      – La metáfora del caballo y otros relatos para trabajar en el aula.
      – La casa de los mil espejos y otros relatos para trabajar en el aula.
      – La pedagogía contra Frankenstein y otros relatos contra el desaliento escolar.
      Muchas gracias por tus palabras. Fue un placer estar en la ceremonia de graduación.
      Besos.
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  7. Estimado Maestro Miguel:

    Soy del sur de Chile, Puerto Montt, mi área actual de labores es la terapia natural, por ese motivo ingresé al diplomado y tuve ocasión de conocerle. Si bien, cada clase tenía su gran aporte, uno de lo que más me resuena, junto a las neurociencias, es el poder de la metáfora. Quedé asombrada por cada una de las historias y el nexo a lo académico en su más pura esencia. Me alegró mucho tenerlo en la ceremonia de graduación y extender la iniciativa del Colegio de los Angeles, de Chile. Como terapeuta natural, creo que es un gran complemento tener cada una de estas herramientas , y en su ponencia pude vislumbrar que este camino, ya lo ha recorrido y con ese sentir, lo trae a las exposiciones. Las letras, cuentos, la poesía, área en que también me desarrollo a menudo, nos muestran y enseñan en sí mismas. Un gran saludo y agradecimiento por su cercanía con estas dinámicas.

    Un abrazo desde Chile.

  8. Miguel Ángel, te escribo desde Buenos Aires, Argentina. Te cuento, tengo 27 años, soy Profesor de Historia y, actualmente, estoy finalizando la Lic. en Gestión Educativa. Además, soy papá de Isabella de un año y tres meses.
    Llegué a tu blog por un sitio que lo compartió y mí curiosidad me llevó a leer varios de tus posteos. (Apenas publique el comentario sigo con el resto) y te agradezco por renovar en mí la vocación de ser docente. Cuando leí una entrevista que te realizaron el año pasado en plena pandemia volví a recordar por qué elegí está hermosa profesión.
    Te confieso, esta búsqueda de material relacionado con el quehacer docente y con las prácticas educativas que me trajeron hasta aquí, es la misma que la que me llevó a estudiar historia. Fue esa insatisfacción, el identificar problemas en la educación que recibí y el pensar en que tenía que ir por otras lecturas, nuevos caminos y nuevos desafíos.
    A lo largo de mí corta, pero intensa, vida laboral he recorrido escuelas urbanas y rurales, de gestión pública y privada y, a la fecha, sigo intentando y aplicando diferentes estrategias didácticas y emocionales para que hagan de mis asignaturas una experiencia significativa.
    Hace unos días vi la película “El niño que domó el viento” y, como te decía anteriormente, es un renovar y reafirmar la vocación. William Kamkwamba llegó a su invento gracias a dos libros que encontró en la biblioteca de su escuela. Esto me lleva a pensar en la responsabilidad que tenemos cada uno de los docentes cuando ingresamos al aula. Pareciera que nuestros problemas quedan del otro lado de la puerta y hasta el tono de voz nos cambia. Es mágico. Si bien hay días y días. A veces, entrar después de una evaluación o de una clase intensa de dos horas obstaculiza la predisposición de los alumnos pero, creatividad, innovación y perfeccionamiento son tres de los vértices del triángulo del aula diaria. Saberlos combinar es un arte y un desafío y yo, desde mí lugar, te agradezco a vos y a todos los profesionales que siembran en nosotros una semilla, una inquietud o una reflexión. Créeme, llegan y se hacen carne dentro de nuestras secunciencias didácticas.
    En fin, seguiré tus posteos de ahora en adelante. Y desde ya que traeré a mis colegas.
    Saludos,
    Ezequiel.

    • Querido Ezequiel:
      Qué hermoso comentario. Y cuánto te lo agradezco.
      Un comentario como el tuyo justifica el esfuerzo de cada sábado.
      Me has conquistado con tus inquietudes y con tu perfil docente y familiar. Tener una hija es dejar el corazón fuera del cuerpo de por vida. Yo tengo una hija de 16 años a quien estoy escribiendo un diario desde el día de su nacimiento.Voy a empezar el Tomo X. Se titula Déjame que te cuente.
      Qué maravilla leer: “sigo intentando y aplicando diferentes estrategias didácticas y emocionales para que hagan de mis asignaturas una experiencia significativa”.
      Tr aseguro que haré lo posible por ver la película El niño que domó el viento. Me encanta el título y el tema que apuntas. Como Diplomado en cinematografía, tengo una especial atracción por el cine.
      Seguiremos dialogando si lo tienes a bien.
      Un abrazo y muchas gracias.
      MÁS

  9. La experiencia es sencilla y hermosa.
    Estoy segura de que en muchas escuelas existen costumbres que pretenden crear un clima de confianza, de afecto, de ayuda.
    Sería estupendo que las compartiésemos por dos motivos; primero para que pudiéramos imitarlas. Y segundo, porque tendríamos una fuente de optimismo impagable.
    Gracias a Lorena por compartir la experiencia.

    • Querida Raquel:
      Estamos más dados a dar noticias malas que a comentar noticias buenas.
      Es más, parece que solo son noticias los hechos desagradables.
      Podemos verlo en los telediarios y noticieros
      de radio.
      Por eso me decidí a publicar esta humilde historia.
      Me llamó la atención la enorme emoción con la que Lorena contó la experiencia.
      Gracias, Raquel, por leer y escribir.
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    • Querida María Rosa:
      Gracias a ti por la amabilidad que has tenido al leer el artículo y al escribir este comentario elogioso.
      Me alegra saber que te ha gustado.
      Muchos besos.
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  10. Semana de los bombones….
    Cada semana tratamos una temática institucional a fin de desarrollar y promover la inteligencia emocional en nuestros alumnos….y también en toda la comunidad escolar.
    Esta semana la dedicaremos a “regalar bombones para el alma” … “La cultura de los detalles propicia una convivencia armoniosa, alegre y respetuosa. ( ….) Con estos hilos se teje el hermoso tapiz de la convivencia.”
    Convocamos a la idea por medio de un fliyer en las redes y los grupos de la escuela; de esta manera la comunicamos desde la gestión, propusimos tener nuestra experiencia semanal e hicimos llegar la iniciativa a docentes, preceptoras, orientadoras, celadoras y a los alumnos; también acompaño la iniciativa de un breve resumen del pasado blog sabatino.
    Transcurrido el primer módulo de clases, me cruzó en el patio escolar con un grupo de alumnos de 4to año de nivel medio…. y francamente me sentí sorprendido, interpelado…”¿ director que bombones nos va a regalar esta semana? ”… “ya veremos, lo estoy pensando”, fue mi respuesta intuitiva y seguí con mi camino… ”director se le cayó un papelito” osó decir una de las alumnas del grupo a mis espaldas….al darme vueltas observe que no había en el piso ningún papel…y temí que fuera una broma…”no veo ningún papel en el piso le dije”… “mire bien director me dijo la alumna” …”fíjese bien, debe haber algún papel, porque acaba de pasar un bombón caminando….”
    Yo feliz…. mi primer bombón de la semana.

    • Querido Horacio:
      Muchas gracias por el envío de este comentario en el que cuentas la hermosa iniciativa de la semana.
      Se nota que hay mucho ingenio entre los alumnos de El Molino.
      ¡A disfrutar de la convivencia!
      Un abrazo.
      MÁs

    • Querido Horacio:
      Me ha gustado tu forma de darle vida propia a la idea de los bombones para el alma en tu escuela de El Molino.
      En primer lugar, ha durado una semana.
      En segundo lugar, le habéis dado cada día una original modalidad.
      En tercer lugar habéis utilizado con más propiedad la metáfora.
      Un abrazo.Gracias. Enhorabuena.
      MÁS

  11. La escuela argentina El Molino, que dirige mi querido amigo Horacio Muros, ha celebrado la semana de los bombones para el alma.
    Cada día me han ido enviando los sugerentes mensajes que enviaban a la comunidad educativa.
    Ha sido una estupenda idea que ha llenado de detalles la vida y las relaciones entre los integrantes de la institución.
    Cordiales saludos.
    MÁS

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