Directores en tiempos de pandemia

29 May

Este artículo nace de una sugerencia que me ha llegado de muy lejos. En efecto, he recibido un largo correo de un amigo argentino, director de una escuela mendocina llamada El Molino en el que me habla de las vicisitudes inherentes a su cargo. Hace años tuve el honor de ser nombrado padrino pedagógico (por decreto ministerial) de otra escuela que él dirigía en El Sosneado, barrio humilde situado en las afueras de San Rafael, población de la provincia de Mendoza.

Recuerdo que, después de la ceremonia de nombramiento, planté un árbol del paraíso en el patio de la escuela y  recorrí emocionado sus modestas instalaciones. En la puerta del despacho de dirección pude leer un pequeño cartel que decía: “Esta puerta está cerrada solo para que no se vuelen los papeles”. Sobre su mesa escritorio había colocado el siguiente pensamiento: “No me las sé todas”. Ambas iniciativas, de alguna manera, definen la figura de este peculiar director.

Piensa Horacio Muros (así se llama mi amigo) que es el momento de hacer visible el esforzado, angustioso y complejo trabajo que tienen que realizar hoy los directores y las directoras de las escuelas al frente de su equipo directivo y de su comunidad educativa. No habla solo de tareas y exigencias de diversa índole, se refiere también al enorme cúmulo de emociones que requiere la relación con todos los miembros de la comunidad educativa.

La verdad es que solo la  lectura del correo te deja extenuado. Voy a dejar constancia, sin ánimo de ser exhaustivo, de algunas tareas porque estoy seguro de que muchas personas no son conscientes de la enorme responsabilidad y el enorme esfuerzo que supone hacer frente a todas las exigencias, unas habituales y otras extraordinarias que impone la gestión educativa en esta prolongada pandemia, tan llena de vaivenes,  de angustia y de incertidumbre.

Horacio habla de “rutinas tan complejas como delicadas y extenuantes”. He de añadir que muchas de ellas han tenido que improvisarse y llevarse a cabo en un clima de perplejidad y temor. Enumeraré solo algunas: respeto de las distancias tanto entre alumnos como entre docentes, ventilación  de las aulas, uso de mascarillas (en Argentina se llaman barbijos), agrupamiento mediante burbujas,  docentes aislados esperando resultado de pruebas trabajando de forma remota, docentes de baja por enfermedades preexistentes,  docentes o alumnos que han dado positivo y que movilizan toda la organización, reuniones virtuales por meet o zoom, uso de WhatsApss para comunicarse con docentes, alumnos y familias, promoción acompañada, flexibilidad curricular, adaptaciones curriculares…

Otra tanda de tareas se aglutinan en torno a los protocolos sanitarios de diverso tipo (teniendo en cuenta que los directores y directoras poco o nada saben de cuestiones técnicas relacionadas con el virus): interpretación,  puesta en marcha y control de protocolos escolares, protocolos jurisdiccionales, protocolos nacionales, plan Covid institucional, referentes Covid de las escuelas, referentes Covid del sistema de salud, sala Covid  de aislamiento para alumnos y alumnas   con síntomas…

A una escuela acuden muy diverso tipo de alumnos y de alumnas. La brecha digital ha exigido de la dirección de los centros unas respuestas apremiantes. El equipo directivo se ha encontrado con alumnos y alumnas que no tenían conexión a internet, o que no disponían de ordenadores, tablets ni móviles, y alumnos que no sabían manejarlos o que no encontraban en la casa el lugar adecuado para la necesaria concentración que exige el aprendizaje.

En un contexto vulnerable como el de la escuela El Molino hay que añadir a todas estas funciones y tareas “el ejercicio de la solidaridad con aquellos familias que necesitan una atención especial, dada la situación de aislamiento que  presentan y la necesidad de asistencia alimentaria y hasta humanitaria”.

Horacio hace referencia también a la disputa entre las opciones de presencialidad/no presencialidad que “se disputan los políticos como si se tratase de un botín de guerra”.

Téngase en cuenta que la presión social sobre la escuela es siempre muy grande. Por otra parte, hay también presión administrativa ya que las normas suelen ser abundantes y minuciosas. La escuela está sometida a un fuego cruzado y en la primera línea se encuentra el equipo directivo. Todo ello en un clima de enorme incertidumbre, sin saber lo que irá a suceder la semana próxima, el mes próximo, el curso próximo.

Súmese a  ese cúmulo de tareas y preocupaciones  (y eso no lo dice mi amigo Horacio), la actitud de algunas familias negacionistas que han declarado la guerra a la dirección de la escuela por el simple hecho de estar dándolo todo por defender a la comunidad educativa del contagio. De eso ya hablamos hace unas semanas en este mismo espacio.

“Organizar la escuela en tiempos de pandemia, dice Horacio, podría asemejarse a armar un fino mecanismo de relojería muy delicado de protagonismos en un contexto que muta cada día hacia nuevas circunstancias determinadas por nuevos emergentes, inventando nuevas estrategias para garantizar el desarrollo de la vida institucional en condiciones saludables y a su vez atender las distintas fricciones que aparecen cada día entre los miembros de la comunidad”. 

El Director de El Molino habla de la tristeza de la despedida de personas queridas para los miembros de la escuela que el virus  “se ha llevado con la mayoría”, como dicen en algún país que ahora no recuerdo para hablar de la muerte.

“Tiempo de gestiones complejas si las hay, tiempos alterados, de vacilaciones, inseguridades, perplejidades, con la Covid amenazando con olas de naufragios; sin embargo, las escuelas  sostienen -como siempre- el timón con toda su fuerza dando respuestas al mandato y demanda social, evitando encallar en la desilusión y la desesperanza, desplegando e hinchando sus velas frente a la incertidumbre de los vientos…”,  dice este Director comprometido desde hace muchos años con el liderazgo de su institución.

La escuela es una organización compleja  en la que se cruzan variables de tipo ideológico, político, económico, ético, sociológico, filosófico, pedagógico… Pero hoy es aun más compleja por las imprevisibles  y novedosas exigencias que impone la pandemia. 

Los directores y las directoras de las escuelas comparten con el profesorado unas exigencias novedosas, delicadas y problemáticas para las que nadie y nunca les había preparado.

En mi libro Las feromonas de la manzana, hablo de los verbos de la dirección.  Los divido en dos grupos: verbos de contenido pedagógico rico y de contenido pedagógico pobre. Horacio menciona algunos, que yo sitúo en el primer grupo: coordinar, administrar comunicar, integrar, promover, acompañar, contener, tomar decisiones que trascienden las maneras organizativas, los vínculos y las comunicaciones tradicionales. Muchas rutinas han saltado por los aires al contacto con la nueva realidad.

Sirvan estas líneas de reconocimiento, admiración, gratitud y afecto a estos profesionales que, sin una compensación equiparable al esfuerzo y a la responsabilidad que tienen, están en el epicentro de la transformación de las personas y de las sociedades en estos tiempos de crisis. Quiero, con este artículo, rendir tributo a tantos y tantos directores y directoras que han tenido que navegar en tiempos de tan poderosa y prolongada  tormenta. 

24 respuestas a «Directores en tiempos de pandemia»

  1. Muy buenas Miguel Ángel!
    Aunque me da un poco de pudor comentar a estas horas quisiera unirme al homenaje merecido a las directoras y directores de los centros. Son la piedra angular para que un centro funcione y participe toda la comunidad.
    Del liderazgo pedagógico al liderazgo burocrático-sumiso tan habitual hay mucho trecho. La actual inspección es experta en elegir a estos últimos…no dan problemas.
    Creo que las direcciones de los centros necesitan más autonomía, reconocimiento social y una formación especial. Para esto último eres un experto!!
    Cómo me encantaría ver una escuela de dirección “Guerrera y Santa” a la vez…menos mal que tenemos tus libros y tus encuentros.
    Querido Amigo, con este artículo de hoy…otro dardo en la diana! me temo que contigo solo voy a jugar a las cartas…a los dardos ni loco!!
    Un gran abrazo fraterno para toda la familia.
    Besotes de Gema y míos también.

    • Querido Miguel, querida Gema, querida familia:
      Esta vez sí que has batido el récord. Casi aparecen comentario al mismo tiempo que el el artículo. Lo hago visible a la 1. Y tu comentario ha salido a la 1.36. Aquí te pillo y aquí te mato.
      Con ideas tan interesantes y tan sugerentes, como la diferenciar el liderazgo pedagógico del burocrático. (Los teóricos ablande muchos estilos de dirección, pero estos dos son paradigmáticos.
      He intervenido en algunos cursos de formación de directores y directoras después de algún inspector. Se han producido situaciones curiosas: después de escuchar que iban a ser el brazo de la administración en el centro, llegaba yo diciendo que su tarea era analizar la ley y combatirla si era estúpida o injusta. Dos visiones.
      Contigo sería yo el que no jugaría a nada, porque me ganarías a todo.
      Un abrazo.
      Y las debidas gracias.
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  2. Hola MÁS.

    Como miembro de equipos directivos y como soldado de infantería durante muchos años, he convivido con múltiples directores, cada uno con sus fortalezas y debilidades, como cualquier persona. Pero todos se enfrentan a situaciones comunes: el asumir responsabilidades, tomar decisiones y aguantar la respuesta que puedan provocar las mismas. Con frecuencia, una decisión puede ser muy positiva para unos y, sin embargo, negativa para otros…

    Como si se tratara de un “confesionario”, todos los días los docentes pasan por el mismo para contar sus quejas, penas, dificultades y problemáticas de diverso orden al equipo directivo, en especial a la dirección. Cuanto más profesorado cuente el centro se multiplican las visitas. Y como buen “cura”, la dirección debe dar la “penitencia” a todos, una penitencia, a ser posible, que calme y sosiegue las almas de sus feligreses…

    Efectivamente, organizar la escuela , con o sin pandemia, podría asemejarse a armar un fino mecanismo de relojería. Este mecanismo puede rodar con precisión si está bien engrasado, es decir, si el profesorado, las familias, el alumnado, la administración educativa,… adoptan una actitud favorable, si, por el contrario, ponen obstáculos, el engranaje se seca y saltan las piezas por los aires.

    Recordando algunos de tus dichos, si todos ponemos de nuestra parte, el techo del colegio será sólido y aguantará cualquier adversidad, pero si sólo plantamos quejas y dificultades, el tejado será quebradizo y no podrá aguantar las piedras que lancemos sobre el mismo. Al final todos quedaremos “achichonados”…

    Los finales de curso suelen ser los momentos más complicados del año escolar, una parte por el calor y otras por el cansancio (y este año el esfuerzo ha sido más duro con la pandemia) dando lugar a múltiples conflictos entre el profesorado, y entre el profesorado con el equipo directivo. Paciencia para todos que ya llegará el verano para reparar las heridas y empezar un nuevo curso con fuerzas renovadas. ÁNIMO!!!

    Un abrazo.

    • Querido Juan Carlos:
      Ya sé que eres de infantería y que también has tenido responsabilidades directivas.
      Por eso hablas de lo que has vivido.
      Con la misma ley hay tantos directores y directoras diferentes como directores hay. Y sí, todos tienen que hacer frente a realidades muy complejas.
      La pandemia ha añadido nuevas tareas y exigencias.
      Estos profesionales merecen el reconocimiento de la sociedad.
      Un abrazo.
      Y gracias.
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  3. Bueno…, la guerra de Vietnam me parece más llevadera, al menos a los caídos se les homenajea con coronas al soldado desconocido.
    A los profesores… que piense cada uno.
    Un abrazo, Miguel Ángel, y saludos a todos.

    • Querido Joaquín:
      Siguiendo tu metáfora de la guerra yo cuento la historia de un soldado que cavó una trinchera tan profunda, tan profunda, que le declararon desertor.
      Es lo que les pasa a algunos directores y directoras.
      Su suerte debería ser otra porque realizan un trabajo admirable.
      Un abrazo, querido amigo.
      Y gracias.
      MÁS

  4. Querido Maestro.
    Hoy nos habla con bastante afecto de la tarea que tiene que realizar un buen director/a para llevar la institución de la escuela hacia adelante en estos tiempos de pandemia.
    Yo creo que hacen una labor impresionante!
    Lo relaciono con otros ámbitos de la sociedad y de las familias que hacen un brillante bordado para salir adelante.
    Porque todo está relacionado y a veces me da tristeza ver cómo de difícil nos resulta vivir.
    El destino quizás se ceba con los más débiles y los más necesitados y cuesta tela salir adelante.
    Hay que apostar por salir de este atolladero con la más dignidad posible, con la imaginación más fuerte, con el deseo y la esperanza de un mundo más igualitario, con las expectativas más altas, con la fe y la fuerza de todos los que queremos mejorar el mundo y las escuelas de países necesitados.
    No es nada fácil pero si es posible si todos remamos en la misma dirección para que siga flotando el barco.
    Unidos lo conseguiremos,no tenga dudas!
    Solo hay que mirar al horizonte y movernos hacia un fin, luchar por la humanidad y en especial por los niños, nuestro motor de vida.
    Espero disfruten del día tan hermoso que tenemos, yo en la playa, y pasen una feliz semana.
    Me despido con un cordial saludo y besos para todos.

    • Querida Loly:
      Como siempre, tu comentario rezuma buenos sentimientos.
      Me parece admirable esa actitud de superación de la adversidad que ha sido una característica de tu vida.
      Por supuesto que juntos podemos salir mejor de las crisis.
      Besos y gracias.
      MÁS

  5. Imposible no emocionarme con tu lectura…gracias por tan noble reconocimiento a quienes están en primera fila…ha sido un proceso complejo, con dificultades, carencias, errores y frustraciones, pero a la vez, un proceso que ha venido a transformarnos, a movernos, a inspirarnos y a permitirnos tomar el control de lo que nos mueve y nos inspira…Y eso es mejorar y redireccionar el sentido y propósito de la enseñanza que estamos sosteniendo…

    Que la vida te regale muchos años más para seguir leyéndote, escuchándote y empapándome de tus bella y nobles pensamientos…

    • Querida Katherine:
      Lo que es emocionante es leer comentarios como el tuyo. Es de esos comentarios que te animan a seguir escribiendo porque ves que tus palabras llegan a personas que las mejoran y enriquecen con su actitud de compromiso y de superación.
      Es verdad que las dificultades nos pueden enseñar, unir y fortalecer.
      Ojalá que pueda contar siempre con lectoras como tú.
      Gracias por tus hermosas palabras.
      Besos.
      MÁS

  6. Estimado Profesor, después de haber estado en su clase el día de hoy y luego ponerme a leer esto, me ha convertido en un mar de lágrimas de emoción, ha sido difícil el trabajo en pandemia y la bandera de lucha diaria se lleva en solitario por más que promovamos el trabajo colaborativo y las modificaciones que hagamos a los procesos sean consensuadas por los equipos, igualmente la labor de un director es solitaria y en estos momentos es cuando más necesitamos estar acompañados.
    Quisiera hacer tanto y siento que hago tan poco. Me he vuelto un mar de lágrimas porque hay días en que quiero dejar todo hasta acá reconociendo que no soy la lider que todos esperan que sea, que me falta conocimiento, experiencia y tantas otras herramientas y habilidades necesarias para seguir haciendo mi trabajo sin decaer.
    Pero al leer esto me doy cuenta que no estoy sola, que lo que siento es propio de la situación que estamos viviendo, por intentar resolver, mantener y continuar con todo lo que demanda el proceso educativo en general y en especial por las necesidades de nuestros estudiantes, por ellos sigo y seguiré dando mi mayor esfuerzo.
    Gracias por sus palabras.
    Gabriela Jeria
    Chile

    • Querida María Gabriela:
      Deduzco de tus palabras que eres una de esas directoras que se deja la piel en la tarea.
      Ojalá hubiera muchas personas como tú en el liderazgo de las escuelas.
      Estoy seguro de que las feromonas que desprendes hacen madurar a tu comunidad. (Espero que conozcas mi libro LAS FEROMONAS DE LA MANZANA. EL VALOR EDUCATIVO DE LA DIRECCIÓN ESCOLAR).
      Es lógico que haya momentos de cansancio, de desánimo y de tristeza. Pero ahí la fuerza que nos hace superar las dificultades: el amor a lo que se enseña y a los que se enseña.
      Tus lágrimas son la mejor selas del gran corazón que hay en ti.
      Besos y gracias.
      MÁS

  7. Hola Miguel Ángel, comparto plenamente, cada una de las afirmaciones dadas por mi colega mendocino. Desde la gestión directiva, la pandemia dejó al descubierto, aún más, muchas miserias éticas, partidarias, profesionales y humanas. El tenis pedagógico, al que haces referencia en algunos de tus escritos, aparece en distintos sectores: presencialidad, no presencialidad; padres vs docentes; gremio vs gobierno; gobierno vs docentes. En el medio de cada extremo la grieta, grieta que hoy más que nunca , excluye, lastima ,corrompe, no deja espacio para la construcción colectiva, en los tiempos que corren, para introducir mejoras en lo educativo en esta situación compleja.
    Aquí ha surgido una asociación ” padres organizados ” que brega por la presencialidad, espero que la preocupación no esté puesta solo en esta variable. Me encanta la idea de que los padres se organicen, se interesen por la calidad de los aprendizajes, por el currículum, porque entiendo que no es de un lado, ni del otro, “es, todos juntos”. Cuando esto pase, espero que esta organización persista atendiendo a lo planteado.
    Los directivos en estos tiempos difíciles estuvimos y estamos, 7/7, 24/24 organizando la escuela a partir de indicaciones intempestivas, contradictorias y desprolijas; gestionando para que las cosas sucedan golpeando puertas, con recursos propios, extendiendo nuestros tiempos laborales de manera desmedida, postergando tiempos familiares, ocupándonos de lo pedagógico, de lo afectivo, de cuestiones asistenciales y tratando de llegar a cada estudiante para que el vínculo pedagógico no se fracture. En mis veintinueve años de servicio, nunca pensé en abandonar este barco, el amor por el oficio siempre fue mi norte. Esta vez, este fantasma asoló al sentir que tanto esfuerzo era en vano, en ocasiones, al percibir un esfuerzo denodado de algunos sectores por defenestrar esta profesión insistentemente. Somos un país pobre, teniendo tantas riquezas materiales, pero somos pobres también en empatía, en creernos que cada uno tiene la verdad absoluta, en utilizar la cultura del prosumo para instalar injurias y violencia. Esta pandemia dejó al descubierto muchas miserias materiales, pero también las humanas que son las más tristes.
    Que me hizo no saltar del barco, pequeños detalles, faros con gestos de estudiantes, familias y reconsiderar a la educación como un acto ético y político que debe luchar por otros mundos posibles.
    ENSEÑA-RESISTE-AMA-SUEÑA

    • Querida Laura:
      Qué magnífico testimonio.
      Qué emocionante comentario.
      Describes con precisión lo que hacéis las directoras y los directores de escuela. Gracias por compartirlo de forma tan clara y emotiva.
      Gracias por el ejemplo que nos das al no dejarte superar por las adversidades.
      Hacen falta personas como tú para liderar las escuelas. Con pasión, con inteligencia, con amor, con fortaleza.
      Gracias por lo que nos han contado y, sobre todo, por lo que estás haciendo contra viento y marea.
      Besos.
      MÁS

  8. Querido maestro :
    Es un placer leerte!
    Palabras oportunas, humana , clara y tan necesaria en este contexto complicado.
    Acompañar sosteniendo lazos y encuentros con nuestros alumnos y alumnas.
    Necesitamos muchos Horacio que puedan mirar màs allà y que dedican tiempo
    de acompañamiento a la comunidad.
    Un gran abrazo.
    Saludos.

    • Querida Leonor:
      Conozco desde hace más de veinte años a Horacio Muros. Es un director ejemplar.
      Estoy de acuerdo que que hayas muchas personas como él.
      También es un placer leerte a ti.
      Besos y gracias.
      MÁS

  9. Querido profesor. Son tan ciertas sus palabras que llegan siempre al alma. Vaya mi reconocimiento tanto a docentes como directivos, así también a todos los niños y niñas que han tenido que afrontar esta terrible pandemia, tan inhóspita, tan desigual.
    Ojalá estas palabras las leyera el ministro de educación en Chile, quien amenaza a sostenedores de no pagar las subvenviones si no regresan a clases presenciales este 12 de julio, siendo que estamos llegando a una 3era ola de contagios.
    Esperaré leer sus sugerencias y continuar llenando mi alma con vuestra sabiduría.
    Lo amo!

    • Querida Denisse:
      Gracias por tus generosas y hermosas palabras.
      Efectivamente, muchas personas con autoridad deberían reflexionar y escuchar a quienes estamos metidos en las prácticas docente y de dirección. Muchas veces gobiernan desde los despachos.
      Besos y gracias.
      MÁS

  10. Qué importante hacer visible ante la sociedad el esfuerzo de estos profesionales que trabajan con tanto esfuerzo en tiempos de tantísima adversidad. Digo esto porque creo que pasan inadvertidos los muchos retos que tienen que afrontar los directores por una escasa recompensa económica.
    Como dice una comentarista por su propia experiencia, entregan muchas horas extra y, en ocasiones, a costa de su vida familiar.
    Está bien que les rindamos un tributo de gratitud y afecto.
    Gracias a todos por escribir, especialmente a MÁS.

    • Querida María Jesús:
      Yo fui director de un Colegio en Madrid y sé el pozo de horas que es la dirección. Tiempo para la organización, para el profesorado, el alumnado, las familias, la administración…
      Todas las horas del día (y parte de la noche) eran pocas.
      Qué decir de estos tiempos complejos en los que los directores y las directoras tienen que hacer frente a nuevos retos, algunos de carácter sanitario, que son completamente novedosos.
      Y todo en un clima de incertidumbre extraordinario.
      Gracias por el comentario.
      Besos.
      MÁS

  11. Hola, sin tener relación con el texto, quería decir que ahora (ya soy maestra de verdad) he comprendido la importancia de sus clases. Ha sido imposible trasladar contenidos sin añadir mi corazón en ese proceso. Tenía pensado que con una buena metodología era suficiente pero menudo error… no ha sido hasta que sentí ansiedad cuando me acordé de sus maravillosas clases y probé a añadir mi corazón al aula. Ahora mis niños aprenden felizmente y yo me siento satisfecha de mi labor docente, ahora si me llena mi trabajo y entiendo éste como un conjunto de acciones que favorecen el desarrollo de los niños, bien sea académico o personal. Es necesario llegar al nivel intrapersonal (no sé si existe) para que todos los aprendizajes sean interiorizados. Gracias por compartir su sabiduría.

    • Querida Ana:
      Me han emocionado tus palabras.
      Creo que has descubierto la importancia del amor en esta profesión. Cuestión esencial.
      Yo digo que gana autoridad la profesión docente por el amor a lo que se enseña y el amor a los que se enseña.
      Tu comentario ha sido para mí una inyección de optimismo.
      Besos y gracias.
      MÁS

  12. Estimado profesor y maestro.
    Tuve el agrado de escucharlo en la clase del día sábado 29
    Mientras transcurría la clase, despertó en mí la esperanza dormida , con aires de decepción o quizás, rutina o monotonia…no se. Pero con su enseñanza ese día descubrí este sentir y usted cambio rápidamente, por motivación. Gracias!
    Que me recordara lo que realmente hacemos quienes creemos que los seres humanos somos inherentemente buenos y que tenemos la oportunidad de ser mejores, re avivo mis ganas y centro mis objetivos, recuperando el sentido y el significado que me ha hecho dedicar años a este sistema.
    No soy docente, sin embargo por muchos años he trabajado en el sistema, capacitando y en mi corazón tenía la esperanza de aportar, en esto de que podemos construir juntos y aportar a este rol tan significativo y fundamental para todos .
    Al escucharlo y leerlo, me ha quitado esa sensación de haber abandonado el sueño y la motivación de comprometerme en el cambio, de aportar a caminar , sentir que lo podemos hacer mejor y me di cuenta que estaba ya sin ilusión, había que hacerlo y es trabajo.
    He leído y pensado, porqué?
    Me deje llevar por ese sentir que los sistemas a veces contagian, de qué no se puede . Me he re enfocado en siempre se puede si haces con Amor verdadero.
    Muchos en el sistema sentimos la resistencia y la comodidad a patrones que no nos han permitido mover las alas y cada docente y profesional del sistema puede y debe mover las suyas y enseñar a que otros lo hagan.
    No por el sistema o las políticas, porque el modelo cambia y cambiara si nos enfocamos en el objetivo real , enseñar a enseñar, amando sin cesar.
    La esperanza que si aportaremos siempre , a nosotros y otros y que ese granito de arena…es y será par muchos su esperanza y objetivo también.
    He buscado su correo, ese día ofreció escribirle, pero no lo he podido encontrar, porque me encuentro en medio de la realización de mi tesis y si usted me permitiera contactarlo a través de su correo, ya que quiero incorporar sus enseñanzas, se lo agradecería mucho
    Desde ya , tantas Gracias
    Reciba un gran abrazo y mi profundo agradecimiento, desde mi hermoso país. Chile
    Nuvia

    • Querida Nuria:
      Un correo como el tuyo justifica toda una carrera profesional.
      La gratitud es mía hacia ti, querida Nuria.
      Es maravilloso saber que tus palabras, como semillas, caen en una tierra tan fértil y se fecundan al calor del amor renacido por la profesión.
      Hoy me has dado una enorme alegría.
      Muchas gracias.
      Te dejo aquí mi correo: arrebol@uma.es
      Muchos besos.
      Mucho ánimo.
      Mucha fuerza.
      Y sé feliz en en el camino recuperado de la ilusión.
      MÁS

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