Minutos no regalados.

14 Mar

Que el Unicaja esté inmerso en una racha positiva es una gran noticia. Teniendo en cuenta la temporada que se está desarrollando, plena de circunstancias no deseadas, que el equipo haya encadenado cuatro victorias consecutivas (las dos ante Bayern, más las de Bilbao y Joventut) nos muestra cierta solidez que se nos había olvidado, o mejor, que nunca había aparecido.
La regularidad buscada es algo que puede estar apareciendo ahora, en el momento más indicado, en la situación de la temporada que requiere una mejor respuesta del conjunto y que va a poner a prueba si hay plantilla para completar una temporada decente, o si el final del curso va a tener demasiados meses insustanciales.
¿Ha bastado ganar en Múnich para que el equipo mute en algo fiable? Creo que sería simplificar en exceso. Hay varios factores, el principal para mí es que se reconoce el grupo que es útil, la reducción de la rotación durante los partidos a ocho/nueve jugadores, dependiendo del acierto en la aportación por parte de Dani Díez, ha ayudado (dejar de lado ese baloncesto de «reglas pasarela», que obliga en categorías inferiores a que todos los jugadores estén al menos un cuarto en la cancha, sin poder ser sustituidos). Abandonar esa versión de juego cooperativista, asegurando minutos para cada uno de los jugadores del plantel,ha dejado fuera primero a Vini Okouo y más tarde, casi de forma definitiva, a Oliver Lafayette, de largo el fiasco mayor de la temporada, una apuesta fallida que ha provocado la orfandad de liderazgo y dirección del equipo en cancha durante gran parte de la temporada. Simplemente por algo muy sencillo: el tiempo no pasa en balde, y el jugador de Louisiana ya jugó los mejores 25 partidos de su carrera, la pena para todos es que no han sido con la camiseta del Unicaja.
La campaña da la oportunidad, que, como ocurrió el pasado domingo frente al Divina Seguros Joventut, Joan Plaza emplease a todos los miembros del equipo, quedando claro que los objetivos a cubrir no permiten ciertas alegrías y que el entrenador catalán tiene claro cuáles son las piezas útiles.
Así se encara la eliminatoria ante el Lokomotiv Kuban Krasnodar, que empezó fatal la temporada al mando de Fotis Katsikaris y que tras la llegada al banquillo de Sasha Obradovic remontó el vuelo. De hecho, pasó la fase previa en el mismo grupo que Hapoel Jerusalén y Valencia Básket, ya en el Top16, en el grupo D con los tres equipo españoles, hizo casi pleno al caer sólo ante el Herbalife Gran Canaria de Luis Casimiro en Rusia, cuando ya tenía la clasificación asegurada. En el cruce de cuartos, el Zenit San Petersburgo fue presa fácil, resolviendo por la vía rápida. Por cierto, para que veamos cómo cambian las circunstancias: si hemos tildado de decepcionante el inicio de temporada de Unicaja, el «Loko» ganó un partido menos que los malagueños para clasificarse.
Llegados a este punto, el rival del plantel cajista no iba a ser fácil. Lo que ocurre es que tiene más hombres que nombres, dejando aparte de lo duro del viaje de casi 5.000 kilómetros (al tener que ir vía Moscú), el equipo radicado anteriormente en Mineralnye Vody y en Rostov, y que en 2011 entrenó Bozidar Maljkovic, quiere volver a la Euroliga que tan magníficamente disputó el pasado año. Y tiene claro que el camino va por la Eurocup, ya que en la VTB están cuartos tras CSKA, Zenit y Khimki. Está claro que la plantilla del pasado año pertenece a la memoria, que la diáspora tras el éxito fue casi total, empezando por el ahora cuestionado Giorgos Bartzokas, y que la reconstrucción necesitó su periodo de adaptación, pero ahora, está dónde imagino que querían al diseñar el equipo.
Gente como Ryan Broeckhoff, Taylor Rochestie, Kevin Jones, Matt Janning, Andrei Zubkov o Dmitri Khvostov están bien entrenados y son favoritos para meterse en la final, pero igual que ante el Bayern tenía una sensación de ir en franca inferioridad; esta vez, el mejor argumento es ue el equipo no ha estado mejor en todo el año, y que ya ha inaugurado lo que se le requiere: está más sólido ahora que antes -en casa mucho más-, ha vencido a domicilio en lugares complicados y ya va teniendo claro a qué juega. Si además los minutos están convenientemente reasignados sin regalarse y la afición hace su trabajo el viernes, sólo cabe esperar sacar el primer partido en la ciudad que originalmente se llamaba Iekaterinodar (el regalo de Catalina, en referencia a la zarina Catalina la Grande) y rematar en Málaga.

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