William Egginton: Cervantes y sus circunstancias

11 enero, 2018

El crítico William Egginton aborda en El hombre que inventó la ficción, la biografía de Cervantes, como la obra que dio paso a la ficción moderna.

ALFONSO VÁZQUEZ

William Egginton.

William Egginton.

El crítico literario norteamericano William Egginton aborda en El hombre que invento la ficción. Cómo Cervantes abrió la puerta al mundo moderno una sesuda y al mismo tiempo reveladora biografía sobre Miguel de Cervantes en la que desentraña la vida del escritor de Alcalá de Henares para encontrar las claves de su obra literaria. Una obra, por cierto, que como reza el subtítulo le convirtió en el creador de la ficción moderna, al aportar a la literatura un enfoque nuevo, que hizo oídos sordos a las estrictas pautas aristotélicas de la poesía y la historia.

Ya lo aventuró el propio Cervantes en su divertido Viaje del Parnaso, cuando presumió de los logros de sus Novelas ejemplares: «Yo he abierto en mis Novelas un camino/ Por do la lengua castellana puede/ Mostrar con propiedad un desatino». Las ficciones de sus obras, recalca el autor del ensayo, «presentan la falsedad como si fuera verdad y la poesía como si fuera historia» y de ese modo, no accedemos a la verdad general aristotélica sino a una verdad subjetiva.

Frente a los arquetipos de personajes de los libros de caballería, Cervantes nos presenta personajes de carne y hueso con los que los lectores, por primera vez, podían identificarse, porque como recuerda el crítico, en El Quijote los personajes se convierten en «algo bastante parecido a a nosotros los lectores: gente que, con los límites que impone lo que ve y lo que sabe, se afana en comprender el mundo que le rodea, reaccionando con emociones a esos mismos límites». La verdad subjetiva cervantina propicia la entrada en el libro de los propios lectores. Los libros, a partir de su obra, dejarán de ser objetos maravillosos, «dignos de admirarse a distancia».

William Egginton repasa de forma concienzuda la vida de Miguel de Cervantes –y se apunta, por cierto, a la tesis no demostrada documentalmente hasta ahora de las raíces judías del alcalaíno–, para concluir que fue su existencia la que forjó su obra. La huida a Italia; los cinco años de reclusión en Argel; el desprecio administrativo a su persona pese a batirse en Lepanto y el cautiverio; los años en los que recorrió leguas y leguas de caminos polvorientos, conociendo ventas, pueblos y personajes para recaudar impuestos; sus estancias en la cárcel; los desaires a su familia y a su persona… todo este cúmulo de sinsabores le predispusieron para un estilo de escritura que «yendo más allá de la sátira·, asimiló sus desventuras y conocimientos para lograr, «una capacidad nunca vista (…) para conseguir que los personajes cobraran vida en el papel».

FICHA
El hombre que inventó la ficción
WILLIAM EGGINTON
ALBA EDITORIAL
22 €

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