La mirada global de Zadie Smith

5 febrero, 2018

JAVIER GARCÍA RECIO

Nadie mejor que Zadie Smith, británica de madre jamaicana para escribir esta magnífica novela donde la amistad, la raza y los sueños se centrifugan con la mirada del mundo global que hoy se impone. Smith lo capta con perfección

 

Zadie Smith cuenta en Tiempos de swing la historia de una amistad: la de Tracey y una narradora anónima –Smith ha escogido, por primera vez en su carrera, escribir en primera persona–, que se conocieron durante su infancia en el norte de la ciudad de Londres, en una academia de baile. Han asumido presentes muy distintos –una, el éxito; otra, la más talentosa, el fracaso y la pobreza– y han roto su relación, lo que permite a Smith reflexionar sobre el talento, el arte, la amistad femenina y otras constantes en su escritura, como la política o la raza.

La escritora británica Zadie Smith.

Tiempos de swing marca el uso inaugural de Smith de la primera persona. La narradora no nos está contando una historia simplemente; en varios momentos nos informa de que está recordando todo y «escribiendo todo». De hecho, estamos leyendo sus memorias. El libro zigzaguea a lo largo de un cuarto de siglo, desde la primera clase de baile de las dos protagonistas a los 7 años hasta la finalización de la carrera que tiene lugar en 2008.

Nada en esta novela existe como conceptos absolutos. La raza, el color, la clase, incluso la felicidad, existen solo como conceptos relativos. En Londres, la narradora es mulata, en Gambia blanca; lo más importante, el triunfo de una de ellas, es una tragedia para la otra; la moneda de la felicidad no es el éxito objetivo sino la satisfacción subjetiva.

Esa comprensión discordante sirve como obertura de esta historia complicada que ofrece una serie de revelaciones inquietantes a medida que se mueve a lo largo de dos líneas de tiempo alternas. Una nos remonta a la infancia de la narradora en 1982, cuando vivía en el noroeste de Londres, junto a Tracey. Ella es la hija de un padre blanco poco ambicioso y una madre estridente y emocionalmente inasequible de Jamaica que está decidida a obtener su título y defender la causa de la justicia social. Su mejor amiga es Tracey, una chica que conoce en la clase de baile, con mucho talento, pero sin posibilidad de demostrarlo. «Nuestro tono de negro era exactamente el mismo», recuerda, «como si una pieza de bronceado hubiera sido cortada para hacernos a las dos».

Mientras la narradora avanza lentamente a través de la escuela secundaria y la universidad, Tracey –la talentosa, la atrevida– se aferra a su sueño que se estrella con una determinación corrosiva. Las dos se separan durante largos periodos, pero cada nuevo avistamiento reaviva esa sensación desorientadora de que no ha pasado el tiempo. Sus viejos sentimientos de afecto se anudan con celos e incluso desdén.

Smith deja que las historias de estas dos mujeres se desarrollen en sus respectivas etapas. Pero, finalmente, el contraste entre el éxito que consigue una y el tremendo fracaso que soporta Tracey se alinean como opuestos casi exactos, tan diferentes como el blanco y el negro.

El mérito de Smith es que la fuerza de la novela no recae sólo en un lenguaje poderoso y natural, sino en el atrevimiento de su estructura narrativa, un atrevimiento que nace en la libertad con que Smith concibe el propio hecho de narrar y que supone un salto estilístico, una novedosa utilización del lenguaje, todo ello en una novela compleja y difícil, lo que recalca más su apuesta por abrir nuevos rumbos a la novela. Una gran novela, escrita con mirada global, al ritmo de los tiempos.

FICHA
Tiempos de swing
ZADIE SMITH
SALAMANDRA
24
Traducción de Eugenia Vázquez

 

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