Se cierra el círculo: España campeona y Navarro, MVP
Hasta ahora, su figura era grande, tras su actuación en el Eurobasket de Lituania, será eternaSe acabó la batalla final y por tanto, la Guerra. Somos campeones y digo somos porque esta selección ha conseguido que todos nos sintamos parte del éxito, a todos nos corresponde nuestra porción de oro de Lituania. El torneo ha servido para plasmar lo que ya sabíamos: este grupo es inigualable, desde el jugador más importante y bandera del combinado, Pau Gasol; hasta el preparador físico, pasando por demás jugadores, cuerpo técnico, directivos y demás currantes de la FEB. A lo largo de estos años se ha creado una cohesión y unidad sin precedentes en este país y puede que del continente y no sólo en lo que respecta al baloncesto sino a la totalidad de los deportes colectivos. La selección ha demostrado que el Baloncesto (como recordó Pepu Hernández tras el oro en el Mundial de Japón) también es capaz de paralizar el pulso del país. Un deporte que en competición doméstica no es capaz de sentar en el sofá a más de medio millón de espectadores y que en la final de ayer congregó a casi cinco millones de espectadores, a los que hay que sumar los que siguieron el partido por radio e internet. Impresionante y probablemente algo irrepetible. Solo hay algo que podría superarlo el año que viene, si se bate al combinado estadounidense en la Final Olímpica de Londres. Pero si no se consigue, no pasa nada, nos queda el consuelo de haber disfrutado del juego de una selección que ha asombrado al planeta.
PABLO BALLORCA (@pabloakaballo)
El camino hacia el título ha sido largo, sinuoso y lleno de obstáculos. Acabó con una batalla ante nuestros vecinos y enemigos deportivos, Francia. Precisamente, contra el combinado galo comenzó toda esta andadura, ya que fue el primer amistoso de la fase de preparación. El círculo se ha cerrado con una Final, y con otra paliza, como en ese partido de principios de agosto en Almería. Un mes ha necesitado Scariolo, arquitecto de este proyecto, acompañado por su cuerpo técnico de ingenieros encabezado por Ricard Casas, para mostrar al mundo su obra. El italiano ha recibido en este tiempo muchos palos, pero nunca se vino abajo. Con trabajo y respeto de quienes realmente requería, sus jugadores, cuerpo técnico y resto de la FEB, ha demostrado que es el hombre adecuado para dirigir a este grupo de obreros de la canasta. Sí, obreros, auténticos currantes que desde la defensa han conseguido pasar por este Eurobasket a lo grande, consiguiendo victorias sin paliativos en partidos ante ‘casi’ todos los rivales. No se habrían conseguido los tanteos de los partidos de la 2º fase, cuartos, semis y sobretodo la final, sin apretar el culo en defensa: cerrando líneas de pase, 1×1, ayudas defensivas, tapones, intimidación, rebotes, robos,…
Haciendo un repaso rápido por los jugadores, uno se queda con la implicación de Calderón, liderando en estático al equipo, abriendo defensas con sus tiros y contagiando de defensa al quinteto. De Ricky, con sus contrataques, sus manos rápidas y sus faltas tácticas. De Sada, con su saber estar dado el papelón que tenía, aderezado con momentos de máxima intensidad (¡vaya minutos jugó en la Final!). Llull fue el escolta suplente que se esperaba, intenso en defensa y al correr, aunque falto de acierto en los tiros. Rudy asumió un papel feo que Scariolo le proporcionó, criticado por muchos (incluído yo), jugando de alero en vez de suplente de Navarro, lo que le habría dado más protagonismo en ataque pero, demostrado está, no hubiera funcionado tan bien. Se peleó con todos los aleros altos del campeonato y siempre redujo la aportación de estos anotadores, además, en ataque ha brillado con fuerza gracias a sus penetraciones y en los últimos partidos, su fusil. San Emeterio ha tenido sus momentos, llegando a ser importante en algunos partidos en los que Rudy no estuvo tan fino, y seguro que ganará protagonismo con el paso del tiempo. Víctor Claver ha disfrutado del Eurobasket desde dentro y el futuro dirá si ha aprendido lo necesario para en pocos años sea el relevo de Pau en la selección. Felipe Reyes ha cuajado un campeonato sensacional, aprovechando al máximo los minutos con que contó (pocos a mi parecer) y creciéndose en un mal momento gracias al apoyo de todos los que le rodearon. Ibaka por su parte ha conseguido con sus maltratos al aro, pinchos de merluza e intimidación (me pareció ver en algunos momentos el “not in my house” de Mutombo) ser uno más del grupo y ganarse el cariño y admiración de todos los españoles. Y por último, los Gasol, que han sido la pareja interior más determinante del campeonato. Si siguen a este nivel, también lo serán de las próximas Olimpiadas dado las deficiencias interiores del equipo americano.
Fuera de este ‘mini-análisis’ queda el único e irrepetible, Juan Carlos Navarro. Por mucha tinta que derroche en las palabras que voy a dedicarle, no conseguiré definir, analizar ni explicar qué es Navarro, cómo se construye su juego y la repercusión que tiene en los partidos todo lo que hace. Su figura era grande, ahora será eterna. Fue mi debilidad desde que a finales de los 90. Le vi debutar con la camiseta del Barça siendo un junior talentoso. Joan Montes fue el que se atrevió a darle la alternativa en un equipo que hacía aguas y anotó en su debut sólo 10 puntos en 10 minutos con apenas 17 años. Un año después, con la vuelta de Aíto fue entrando en las convocatorias más asiduamente en un equipo en el que Djordjevic, Xavi Fernández o Esteller eran las estrellas, pero en el que la luz comenzaba a brillar en torno a él. Su juego era explosivo y mantenía la frescura y osadía que le hacían un jugador especial entre los chicos de su edad, ahora entre profesionales.
El cambio generacional que introdujo Lolo Sainz en Sidney 2000 le dio la oportunidad de comenzar a trabajar con la Selección Española, un combinado con el que había ganado todo lo disputado en categorías inferiores. Junto a Raúl Lopez comenzó a vivir el baloncesto a niver internacional y profesional, aprendiendo de los Alberto Herreros, Alfonso Reyes o Roberto Dueñas, reales precursores de la situación actual. Fue ganando protagonismo en la selección y en el siguiente Eurobasket ya fue decisivo con canastas que ganaban partidos (como por ejemplo, aquel coast to coast contra Israel). En 2001 se colgó el primer metal de su prolífica carrera en el combinado español junto a su amigo Pau. En el Barça no le iba tan bien como a Pau, pese a seguir sumando títulos (doblete en 2001). Su importancia siempre quedaba minimizada por los Karnishovas, Jasikevicius o De la Fuente de turno. No fue hasta la llegada de Pesic cuando agarró el puesto de 6º hombre el año del triplete en 2003, año en que repitió metal en el Eurobasket que no fue de Oro porque España tuvo poco descanso y porque los árbitros tendieron una mano a los lituanos. Su importancia fue subiendo, sobretodo tras la salida de Jasikevicius y al bluff que fue Ilievski, teniendo que aprender a ejercer de base en muchos momentos en los que un Bodiroga cada vez más lento necesitaba de alguien en quien apoyarse para dirigir al equipo. Ese verano, Marbury e Iverson lo mandaron a su casa junto al resto del equipo español tras la esperanza que dio una fase previa impecable que parecía indicar que España podía llegar lejos tras ser los unicos en ganar a la campeona (Argentina), pero que los americanos se encargaron de destrozar jugando el único partido serio que disputaron en Atenas. El año 2005 fue el de su consagración en el Barça (18 ppp) tras la salida de Bodiroga. No ganó títulos con su club, pero sí con la selección al final de la temproada. Tras la decepción del Eurobasket de Belgrado (humillados por los franceses en la lucha por el bronce) alcanzó la gloria en Saitama al adjudicarse el Mundial de Japón 2006. Con los galones de estrella fue una amenaza constante para sus rivales. Tras el oro de Japón se atrevió a dar el salto en 2007 a la NBA a cambio de un bajo sueldo para encontrar nuevos retos y probarse ante los mejores. Lo hizo muy bien, promediando 11 ppp con partidos de 30 puntos ante escoltas mucho más poderosos. De camino, casi hace el record de triples para un debutante. Un suculento contrato firmado por un Laporta en malos momentos necesitado de vender ilusión a los culés hizo que volviera al Barça esta vez sin Bodiroga, Jasikevicius, Karnishovas, Djordjevic, Pau o Fucka que lo ensombrecieran. Esta vez era él la auténtica estrella no sólo del Barça sino de la ACB. Y lo sería también de Europa, alzándose primero con el MVP de la Euroliga (2009) y de la F4 de Paris (2010) tras ganar su segunda Euroliga. En España, otras dos ligas ACB y un par de Copas del Rey. Y con la selección, Plata en Madrid ´07, Plata en Beijing enchufando a los americanos del Redemption Team a diestro y siniestro, Oro en Polonia y por fin Oro en Lituania. ¡Qué carrera!. Lo mejor es que aún le queda mucho baloncesto en su cabeza.
Pero Navarro es mucho más que una ristra de títulos. Mucho más que unos folios de un scout donde se explica cómo juega y cómo se mueve, cómo ataca y cómo defiende. Navarro es magia, es patrimonio de todos los amantes del baloncesto y de aquellos que solo se asoman a anotarse una medalla. No les puedes dar ni un centímetro. Si lo haces, te mata; y si no se lo das, consigue ese milímetro necesario para desequilibrado y aniquilarte. No desmerece a ninguno de los grandes exteriores: Petrovic, Brabender, Valters, Gallis o Delibasic. Junto a E.T. ha creado una pareja, el 4 y el 7, que ha llevado a España a las mayores cotas de su historia en estos 12 años que han pasado desde que debutara, cimas jamás pansadas por los seguidores de este maravilloso deporte hace unos años. Una docena de años triturando el aro rival con un arsenal de bombas, lanzamientos inverosímiles estando desequilibrado, tiros en carrera, rectificados, triples de 9 metros, … haciendo levantar de los asientos a todo aquel que lo mira. Cuando está en esos días en los que ve el aro tres veces más grande, es una delicia. Puede con la presión. Es el único jugador que si no entra en la racha que todo tirador desea, sigue buscándola con más ansia aún. Y si llegan los minutos calientes y sus tiros no le han entrado, frótate las manos que cuando el balón quema, mayor confianza tiene para tirársela. Técnicamente es impecable. Uno sus movimientos más destacados para mí es ese paso hacia atrás con el que gana tanta ventaja… Nadie adivinaría que bajo esa apariencia de ‘esmirriado’, con un cuerpo que está en las Antípodas del deportista profesional actual, se esconde tanto talento.
En este Eurobasket se ha quitado de encima aquellos comentarios que decían que en los partidos importantes desaparecía, reventando los cuartos, las semifinales y la final (a eslovenos, macedonios y franceses, respectivamente). En la fase final, ha promediado casi 30 puntos, detonando su arsenal en terceros cuartos apoteósicos, acompañado de una rabia e intensidad que parecen impropias de un tío de su aparente serenidad. Proclamado MVP por KO técnico a sus rivales e integrante del quinteto ideal (junto a Parker, McCalebb, Kirilenko y Pau, todos partían en mis apuestas a candidatos al MVP), Navarro se ha coronado como Mejor Jugador de Europa alcanzando el punto más alto de una carrera que sin este campeonato ya era prolífica. Se lo ha merecido y él mismo lo reconoce. Ha llegado en un punto físico, mental y de confianza, que tenía que dinamitar en algún momento. Su tiro ha sido más efectivo que nunca, con un 45% de acierto desde la línea de tres (34 de 76). Pero no sólo es cantidad, también es calidad. La mayoría fueron patatas calientes en los momentos clave del partido.
Dicen que Dios reveló un día dos negativos: uno fue negro, llevaba el 23 y se llamaba Michael Jordan. El otro era blanco y llevaba el 7. No era ni Raúl ni Villa. Era el 7 de España. Era ‘la Bomba’ Navarro. Un día les podré decir a mis hijo que vi jugar a un tal Navarro. Por ahora me conformo con enseñar a mis niños de minibasket a desarrollar sus habilidades y destrezas, sus tiros y su manejo, su afán por mejorar en lo que peor hacía, defender; y ellos, que lo han visto en persona y han disfrutado este Eurobasket con su talento, lo miran como el espejo al que fijarse para mejorar.
P.D.1: Agradecer a todos los que han pasado por este blog aunque sea a echar un vistazo durante este apasionante mes. El apoyo ha sido brutal y es algo que no esperaba. Colaborar en esta sección ha sido una experiencia increíble que sin Javi Lerena no podría haber vivido. A él y al equipo de La Opinión de Málaga, mi agradecimiento por cumplir un sueño, que no es poco.
P.D.2: Navarro: “El año que viene estaremos en los Juegos Olímpicos, que es un premio para todos y lo vamos a intentar. Tenemos equipo para rato, muy compensado y aún con hambre. Este grupo es excepcional”. Allí nos vemos genio.
P.D.3: Como epitafio dejo unos videos para ayudarte, que estás intentando entender lo que Navarro significa, a comprender la magnitud del deportista que hay bajo la apariencia de un tío normal cuyo nombre es Juan Carlos Navarro.
Sus 35 puntos ante Macedonia (Semifinales)
Su duelo con Parker en la final
Un aficionado de CAI Zaragoza graba sus 30 de 30 en triples
Dos jugadas, una bomba y un triple, de Navarro en el Top 10 de la NBA
- Navarro: “Serbia es posiblemente el rival más peligroso”
- España gana a Portugal pero necesita a Pau Gasol y Navarro
- España mejora y gana con comodidad a Gran Bretaña (86-69)
- Llull: “Nosotros no especulamos con los posibles rivales”
- España, sin Gasol, se hunde en el último cuarto ante Turquía (57-65)








