Alhambra Nievas: «He conseguido sacar adelante dos carreras a la vez: el arbitraje y teleco»

Entrevista a la árbitra profesional de rugby y exalumna de la UMA. Designada como mejor árbitra del mundo en 2016 por la World Rugby, Alhambra Nievas tuvo que hacer un gran esfuerzo para compaginar sus estudios en la Universidad de Málaga con su prometedora carrera en el mundo del rugby profesional.

Nievas prometió al Club Deportivo de la UMA, en cuyo equipo de rugby comenzó a jugar, que algún día volvería a defender su camiseta junto a sus excompañeras

Nievas prometió al Club Deportivo de la UMA, en cuyo equipo de rugby comenzó a jugar, que algún día volvería a defender su camiseta junto a sus excompañeras

Alhambra Nievas (Granada, 1983) lleva nadando a contracorriente desde bien pequeña. El recorrido que la llevó a ser elegida mejor árbitra del mundo por la World Rugby en 2016 –y a ser la primera mujer en arbitrar un encuentro de selecciones masculinas absolutas el año pasado– comenzó hace mucho tiempo. Probablemente, cuando decidió compatibilizar su carrera deportiva con el grado en Ingeniería de Tecnologías de Telecomunicación en la Universidad de Málaga. La granadina comenzó a cursar el grado en 2001, pero no pudo entregar el trabajo final del mismo hasta el pasado mes de diciembre –aunque ya había superado todas las asignaturas–. Durante el tiempo que, de forma paralela, estuvo matriculada en la carrera y seguía dando pasos en su carrera como árbitra de rugby, Nievas obtuvo el reconocimiento de Estudiante Deportista de Alto Nivel. ¿Fue realmente útil dicha consideración? ¿Qué papel desempeñó la UMA en su carrera profesional? A esas y otras muchas preguntas nos responde Alhambra Nievas.

Su carrera profesional como árbitra de rugby comenzó durante su época universitaria. ¿Cómo fue compatibilizar los estudios con la actividad deportiva?
Fue fácil, porque ya desde pequeña en el colegio y el instituto lo había compatibilizado. Siempre he cuidado mis estudios y eso no ha impedido que haya seguido haciendo deporte. Aunque es cierto que si le quitas tiempo a la carrera de teleco, una carrera dura, apruebas menos asignaturas por año. De hecho, el primer año que solo estuve dedicada a estudiar aprobé 13 o 14 asignaturas. No me arrepiento porque he conseguido sacar adelante dos carreras a la vez.

Obtuvo el reconocimiento de Deportista Universitario de Alto Nivel. ¿Cómo le ayudó esto a sobrellevar sus estudios?
Resultó útil, pero también tuve que renunciar a algunos exámenes porque algún profesor no entendió que una convocatoria con la selección española era motivo suficiente para hacer una excepción. Con el tiempo la UMA ha mejorado ese marco para que la gente que está compitiendo a cierto nivel pueda hacer ambas cosas. Es fundamental y se agradece. Es el camino para que los estudiantes puedan formarse y desarrollarse deportivamente.

Conoció el rugby en la UMA. ¿Cómo fue ese descubrimiento?
Lo defino como un amor a primera vista. En ese momento el rugby no era olímpico, salía muy poco en televisión y yo no lo conocía. Me picó la curiosidad, me acerqué al pabellón y me enganché desde el primer entrenamiento.

El pasado 7 de abril se celebró el VI Torneo de Rugby-7 Femenino contra el Cáncer, organizado por el Club Deportivo de la UMA. ¿Qué significó para usted como madrina del mismo?
Fue una mezcla de sentimientos fuertes. El cáncer se llevó a una compañera nuestra, Estela, y entendimos que en el rugby los valores de solidaridad, trabajo en equipo, esfuerzo y superación de barreras son fundamentales. Teníamos que echar una mano a esas asociaciones que están luchando contra el cáncer y creo que fue una gran iniciativa.

Se ha hecho hueco en un mundo muy masculinizado como es el deporte, más aún el arbitraje. ¿Se considera un icono feminista?
No le doy mucha importancia, pero es cierto que ahora mismo soy referente. Asumo la responsabilidad de forma positiva porque creo que la visibilidad que está teniendo mi historia es positiva para que otras mujeres se atrevan a hacer cosas que a lo mejor hace algún tiempo parecía que estaban vetadas. Si ayudo a que algún día estemos en una situación de igualdad real y natural, pues encantada.

En alguna ocasión ha comentado que el machismo no ha zancadilleado su carrera como árbitra. ¿Cree que el rugby es una excepción en ese sentido?
Creo que también hay otros deportes en los que se convive en igualdad. En el rugby quizá más por diversos factores. Chicos y chicas juegan juntos hasta los 16, mientras que en el campo arbitral tenemos las mismas condiciones económicas y de exigencia, estamos en el mismo panel y podemos ser designados tanto para partidos masculinos como femeninos. Pero aún tenemos que mejorar, no somos un mundo ideal ni una utopía.

Con respecto a la polémica derrota que la selección masculina sufrió contra Bélgica, no quiso valorar el arbitraje. ¿Qué opina de los sucesos que ocurrieron al final del encuentro?
Creo que ese día el rugby español perdió mucho más que la clasificación para el Mundial. Fue algo desastroso. Lo que pasó al final del partido es injustificable, no se puede permitir. El camino correcto hubiera sido denunciarlo a través de las instituciones, hacer una declaración formal como se ha hecho, y que el rugby tome medidas. No me meto en la justificación de los jugadores, pero creo que siempre hay otra manera de expresar la frustración.

Una árbitra, al igual que una jugadora, necesita ser ambiciosa. ¿Sigue teniendo ese hambre por crecer?
Sí, sobre todo porque mis objetivos no son diferentes a cuando tomé la decisión de ser árbitra profesional de rugby. Fue una decisión arriesgada. Ser ingeniero era el camino fácil y estable. Mis objetivos siguen siendo aprender de cada oportunidad, de cada partido, ser mejor árbitra y disfrutar haciendo lo que hago. Por supuesto que sigo con hambre y queriendo ser mejor. Las designaciones siempre llegan como fruto de haber hecho las pequeñas cosas bien.

¿Dónde se ve en un futuro a medio plazo?
Me veo en Granada, rodeada de mi familia y mis amigos y mejorando la estructura del arbitraje, no sé si en Andalucía, España o a nivel internacional. Quiero ayudar en ese proceso de seguir rompiendo barreras.

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