Batalla municipal

7 May

La Casona, sede del poder municipal malagueño, espera al próximo regidor, que ya no podrá gobernar en solitario

 

Se vota en 8.116 municipios, donde levita la derrota popular, el alzamiento ciudadano, el aliento de VOX y la exaltación socialista. Málaga: una plaza a abatir

Carlos Pérez Ariza

Extrapolar las consecuencias de las elecciones generales a los ayuntamientos, no sólo es arriesgado, sino aventurado. Aun así, el peso de los resultados nacionales en Málaga, hace prever un cambio de escenario, del más radical: fin del mando del PP –tras veinte años con Francisco de la Torre–; a varias opciones de gobiernos en coalición, todos inéditos en esta capital. Los expertos, que a veces fallan, aseguran que en los comicios locales priva el gusto de los electores por el candidato. Si eso se cumple, aquí ganaría el alcalde, que es el más conocido y exhibe su obra de dos décadas malagueñas. Este regidor podría presentarse a título personal e intransferible sin necesidad del PP, lo suyo es el verso libérrimo. No hay aparato que pueda controlarlo. Como gana elección tras elección, ahí sigue. En realidad él solo se basta para nadar y guardar la ropa. Si de la Torre mantiene el bastón municipal será por méritos propios y no por las siglas a las que representa. La marca PP está devaluada por ahora. Invita a esconder sus letras para apoyarse en los nombres de sus candidatos. La adversidad política tiene esos recursos. Esta vez ‘Paco’ no podrá gobernar solo. La derecha distribuye el voto en tres frentes. El nuevo VOX  arañará algún voto al adalid de la derecha malagueña y a los liberales de Cs.

PP contra sus primos de Cs y Vox, que aprovechará el PSOE local como aspirante a ganar ese gobierno municipal esquivo, que se les niega desde hace ya tanto, que ni recuerdan el color del sillón. Cuanto candidato han presentado se ha estrellado contra ese escollo granítico llamado ‘Paco’. No es que lo tengan fácil, pero la ocasión la pintan probable. Tienen un candidato joven, la nueva camada de políticos nativos digitales. Este patea los barrios, pero va encorsetado por su aparato, rígido como coraza infranqueable. Sabe que, de obtener 9/10 concejales, podría gobernar con aliados a su izquierda o con los mismos liberales de Cs, que no harían asco a ocupar sillones de gobierno municipal. Socios mal avenidos del actual alcalde, han transitado por senderos bifurcados en esta legislatura. Gobernar con el PSOE les sería menos abrupto. Pero alcanzar esos diez concejales en Málaga capital, para poder formar gobierno con los otros seis necesarios, no se crea que es un paseo por el parque. El voto es esquivo, caprichoso y duerme en el centro espectral.

Socialistas y liberales, van con viento a favor. Les inflan las velas los buenos resultados del mes pasado. Pero los mosqueteros de la derecha se fagocitan pescando votos en sus propios caladeros. La imagen del candidato se impone, más que nunca, a las marcas respectivas, sobre todo en el caso del PP. Los otros, que navegan con brisa en popa, van confiados. Solo VOX, el púber político, sin aparato, sin candidato conocido fuera del ámbito empresarial privado, lo tiene más que complicado. Ellos afirman que tendrán, al menos dos concejales. La sumatoria (16 ediles, mayoría necesaria) va a ser una operación de alta aritmética.

Por Cs va en cabeza un tal Cassá, ya conocido por el público votante. Bronco, irreverente, irresoluto, con la firme idea personal de ser alcalde de una ciudad que conoce poco. Su partido se ilusiona con subir de tres a cinco o seis concejales. Los otros partidos a la izquierda son una amalgama de amplio pelaje, un grupete a la conquista del cielo malagueño, al que le placería pactar con el candidato socialista si llega a las puertas de la alcaldía. VOX es el menos agraciado, llega con escaso tiempo para implantarse en los anchos barrios de la ciudad, que es donde se ganan o pierden las elecciones locales. Sin olvidar que de los 12 diputados (sin piedad) que tienen sentados en la Junta andaluza, dos son por Málaga. Las municipales son diferentes. Un empate entre los dos bloques es posible, pero improbable, dado el número impar total (31 ediles) que forman el Consistorio malagueño.

Si de la Torre exhibe músculo electoral ante un panorama extenso de partidos concurrentes, no es menos cierto que será, de lograr gobernar, su más complicado mandato. Ha gobernado solo y en mayoría, hasta esta última legislatura municipal, donde se lo ha permitido el apoyo explícito, aunque no siempre total, de Ciudadanos. Ahora, no parece posible que pueda hacerlo en solitario. Su socio natural o más cercano en un cogobierno es Cs, incluso podría tener que aceptar el apoyo de VOX para formar mayoría. El malogrado bipartidismo también se acaba en los pueblos de España. El PSOE local se ha montado en la ola sanchista, que le augura entrar en el despacho de la alcaldía con mando en plaza, tras 25 años ausentes. Aun así, tendría que iniciar un gobierno en coalición. Ya nadie, excepto el PSOE de Pedro Sánchez, podrá gobernar en solitario en su Camelot posmoderno madrileño. El bastón de mandatario municipal va estar sostenido por varias manos. Es sorprendente que en esta ciudad (unos 600.000 vecinos censados) se presenten 15 partidos, incluidos los clásicos. Significa una notable dispersión del voto. Obtendrán representación los que ya están (cinco) y, tal vez, VOX. Mayo: Una Feria municipal para que siga la fiesta electoral.

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