Niños: A callar

12 Dic

La algarabía del baloncesto guarda silencio. Los balones han dejado de rebotar. Los políticos estudian las multas

 

Las multas, impuestas a colegios de Málaga porque los niños hacen mucho ruido, dice mucho de los vecinos aledaños y de las excesivas ordenanzas municipales

Aunque el Ayuntamiento de Málaga y su delegación de Medio Ambiente están considerando quitar las multas de 12.000 euros a cada uno los colegios Lex Flavia Malacitana y Revello de Toro, la decisión ha sido tarea periodística en toda España. El tono de la sanción está en que se produce exceso de ruido en las actividades extraescolares, o sea cuando practican deportes. Olvidadizos los munícipes de la máxima romana, Mens sana in corpore sano, prefieren la otra: Dura Lex, sed Lex. El origen de este ‘callen a los niños’ está en las denuncias de los vecinos, que sí votan, mientras los niños aún juegan a meter el balón en la cesta. No obstante, decisión tan severa se toma tras recibir las denuncias vecinales desde 2014, hacer mediciones acústicas en las fachadas de los inquilinos molestos. En uno de los centros educativos el ruido sobrepasaba en 7 puntos lo máximo permitido (60 decibelios) y 15 en el otro. Conclusión: multazo 2, colegios cero. Las autoridades escolares, los padres y los entrenadores han levantado la protesta sobre la extrema medida. Los chicos forman parte de los equipos juveniles de baloncesto de Málaga. Una red de futuras promesas de ese juego, de grande repercusión en la afición de la cesta colgante. Mientras, los pequeños gigantes han dejado de hacer rebotar la pelota en los patios de esos colegios. Han contado con la solidaridad de todos los demás centro educativos y de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, que ha clamado al cielo y va a recurrir las multas.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre ha quitado hierro al asunto. ‘Son cosas de la maquinaria administrativa’. Pero él sabe, antes le ha sucedido, que esa máquina técnica y ciega, aplica la normativa sin calcular su costo político. Él, deportista de toda la vida, le debe haber sentado muy mal este embrollo innecesario. ¿Se puede creer que un concejal de su equipo actúe en medida tan comprometida sin consultar al jefe?, pero los pasillos del Consistorio están plagados de sombras y ocultas intenciones, tan previsibles en esta política municipal. Al tener protagonistas tan indefensos, acusados por los vecinos votantes, la noticia explotó en los titulares. Niños, que hacen deporte, multados por hacer ruido por las tardes y primera horas de la noche. La sensibilidad ciudadana no está con esos vecinos heridos en sus oídos. Como era predecible los héroes aquí son esos pequeños. Los malos están instalados en su sordera institucional y ciudadana.

El primer edil está por solucionar ese nuevo marrón que le han encestado desde fuera del área. Es conocido que su Medio Ambiente no es precisamente un florido jardín de entendimiento con la alcaldía. Es uno de los baches que flotan en la Casona del Parque. Sin contar a su aliado íntimo, el Ciudadano, Juan Cassá, siempre alerta para poner palos en la rueda municipal del regidor. El brazo ejecutor es el concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, quien defiende la sanción porque ‘hay que cumplir la ley’. Recuerda que las multas las deberá pagar la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, ya que los colegios dependen de esa entidad pública, y éstos no tienen personalidad jurídica. Una nueva brecha entre las dos administraciones, donde los locales ponen multas al poder político regional, que ha manifestado su sorpresa ante el balonazo de 24.000 euros rebotados en su propia cesta.

Está en marcha un convenio con la Junta para atajar con equidad tales situaciones, donde el bienestar de los vecinos aledaños a Colegios y la algarabía propia de niños entrenando sus deportes se hagan soportables. El tema es que puedan entrenar en esos colegios los equipos integrados en la Federación Andaluza de Baloncesto, ya que no existen suficientes campos para tales actividades en la ciudad. Por aquello de que derechos y obligaciones deben estar compensados. El alcalde ha declarado que está por la labor de llegar a un acuerdo sólido y confía en que las multas serán evitadas. En este caso, algunos de los denunciantes, ante la avalancha de críticas y alarma social creada, decidieron dar marcha atrás. Tal vez visitar esos entrenamientos, y ver la cara de los niños que gritan de alegría al encestar, aligeraría sus ultrajados oídos.

El colegio Lex Flavia Malacitana, lleva el nombre de la primera ley municipal romana que regía a la Málaga en aquella época imperial. Formada por cinco tablas, contienen los estatutos jurídicos que establecen a Malaca (Málaga) como ciudad federada a los municipios romanos. Una copia preside el salón de plenos del Ayuntamiento malagueño. No estamos seguros de que los funcionarios multantes (no mutantes) conozcan bien el significado histórico de la Lex Flavia Malacitana. El Revello de Toro, lleva el nombre de un pintor malagueño, cuyos retratos llevan la magia del maestro que es. Tiene un Museo público con una extensa muestra de sus cuadros en el centro de la ciudad. Los niños esperan que los adultos se entiendan. Ellos lo único que piden es seguir entrenando y encestando a más no poder.

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