Un potosí que podíamos habernos ahorrado

19 Abr

El Ayuntamiento se ha tenido que gastar 373.000 euros en cambiar el piso a dos parques de Teatinos por no atender hace años los consejos de los vecinos.

Como informó este periódico, la Asociación de Vecinos Parque Teatinos ha estado repartiendo 1.500 folletos, y preveía llegar a los 2.000, con lo que considera una larga lista de asuntos pendientes en el barrio, en algunos casos sin resolver desde hace un mínimo de veinte años.

Las cuadras que usan los cocheros de caballos en la calle Mesonero Romanos son, quizás, el asunto que más tiempo lleva coleando -nunca mejor dicho- pues por lo que se evidencia, da la impresión de que resulta más fácil mover de sitio El Escorial que las cocheras. El gran obstáculo, señalan los cocheros, es que los caballos no pueden hacer el Camino del Rocío en cada desplazamiento al Centro, y por tanto el Ayuntamiento no puede mandarlos donde Franco perdió el mechero.

Los vecinos, a su vez, lo que quieren es una solución cuanto antes, pues llevan dos décadas con malos olores, con la presencia de caballos muertos de higos a brevas y teniendo como vecinos unas construcciones, muchas de ellas levantadas en un pispás y con la Gerencia de Urbanismo observando con detenimiento la luna de Valencia.

Otra demanda vecinal, esta sí, cumplida por el Ayuntamiento, ha costado a los bolsillos de los malagueños 373.000 euros. Si la asociación la incluye en el folleto de quejas y peticiones es porque el Consistorio se podía haber ahorrado la importante cantidad, de haber escuchado en su día a la asociación de vecinos.

Hablamos de un asunto recogido en estas páginas en alguna ocasión y que tiene que ver con ese invento llamado aripaq, una suerte de arena compactada que iba a dar un aspecto mucho más natural a nuestros parques y jardines.

La idea, de haber sido un éxito, habría sido buena porque se trataba de una vía intermedia entre, por un lado, el puro terrizo -amigo de transformarse en enemigo polvoriento o en barro- y por otro, en el hormigón puro y duro.

La Junta de Compensación de la zona optó por el aripaq para los parques, uno a continuación de otro, entre las calles Carril del Capitán y Orson Welles, dedicados a Fernando de León y a la Virgen de Araceli.

Y eso, con el visto bueno del Ayuntamiento, que hasta eligió el color, pese a que la asociación de vecinos desaconsejó el invento. El resultado fue que en estos dos parques en pendiente el aripaq se fue escurriendo con las lluvias y en su lugar quedaron durante años huecos dignos de torcer tobillos y provocar caídas.

La sustitución de lo que quedaba de aripaq por hormigón ha llegado, pero a cambio de 373.000 euros que podían haberse destinado a otro fin.

Gracias

Además de brillante, sagaz y humano, Manolo Alcántara tuvo siempre el tenaz empeño de apoyar a compañeros de profesión más jóvenes que él con ánimos y consejos. Gracias de corazón. Descanse en paz.

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