Un abuso de la estadística

26 Abr

Cuando Borges definió a la democracia como ‘un abuso de la estadística’, tal vez no sabía hasta qué punto estaba marcando a fuego el lugar hacia el que se deslizaba el sistema, convertido en un letrero de neón clavado encima del escaparate de Occidente. Pero Borges le temía a la democracia con el mismo sentido elitista con que, mucho tiempo antes, nos prevenía contra ella Alexis de Tocqueville, quien cantaba a las virtudes de los pueblos gobernando, al tiempo que exhibía, con la misma sinceridad, su preocupación ante la probable avalancha de mediocridad, grosería, ruido, escándalo, incluso de torpeza por falta de experiencia en el manejo del poder. Ambos protestaban desde el mismo ángulo pero el francés reconocía la bondad esencial de ese proceso de ascenso popular, además de considerarlo inevitable.

Lo que ni uno ni otro podían prever era la gradual perversión de la democracia: ese lento proceso de manipulación mediante el cual los pueblos han ido dejando de ser soberanos. El sencillo mecanismo de elección de los gobernantes se convierte en un artefacto para impedir todo cambio, en manos de unos partidos que se insultan, gesticulan aparentando grandes controversias y se turnan en los cargos sin dejar nunca de obedecer al auténtico poder, el que está –dicho en sentido literal- detrás del trono. Javier Batanero, actuando el otro día con el compañero y amigo Ángel Idígoras, le advertía al público que en realidad no estaban improvisando sino que seguían un guión. Tal vez fuera así, pero lo tomamos como una broma: imaginamos que ellos se ponen a charlar un rato antes, aconsejándose chistes mutuamente; haya o no guión , los dos son capaces de escaparse de él. Los políticos no pueden: sería el fin de su carrera.

¿Y cuál es el poder detrás del trono? No hay mucho misterio porque al verdadero poder lo hemos visto actuar desembozadamente al comenzar la crisis y lo vemos ahora desafiar y provocar al respetable público con sus balances, sus ‘bonus’ para los gerentes y sus despidos masivos para los trabajadores. Nadie disimula ya: para qué vamos a buscar explicaciones conspirativas. El poder está en las multinacionales, los bancos y el capital especulador… y en la casta política, al servicio de aquellos poderes pero participando de ellos, como lo hacen igualmente los trust que dominan los grandes medios de comunicación.

Hay otra realidad que está empezando a hacerse ver: en todos lados las webs, los blogs y lo propios cibernautas organizados en red se mueven en su propio mundo, dándose unos a otros noticias sobre ese ‘otro’ mundo, el que domina el poder planetario. Pero el mundo del poder y sus estructuras (sus seudo democracias, sus ‘partitocracias’, sus grandes cadenas de televisión…) casi no nos da noticias del otro: prefiere ignorarlo, considerarlo como una moda pasajera. Y cuando este otro mundo, casi siempre subterráneo, estalla y emerge –como ocurre en muchos países árabes- se entregan un par de ‘piezas’ al pueblo enfurecido y se ponen a punto todos los mecanismos de control para monitorear una vuelta a la ‘normalidad’.

En España el mundo subterráneo pugna por dejarse ver el próximo 15 de mayo. Una cantidad de organizaciones populares, casi todas nacidas al amparo de la red, han convocado a la gente a ‘tomar la calle’. Son una profusa mezcla de ideologías y creencias porque la cita nace más que nada de una amplitud de protestas de todo tipo (desde el paro y las hipotecas hasta la corrupción y el poder de los bancos) asociadas entre sí por una desconfianza ampliamente compartida hacia los partidos y los sindicatos.

Así, pues, el 15 de mayo será interesante ver si este mundo subterráneo se va a hacer notar tanto como para que el otro, el mundo del poder, les eche aunque sea una mirada despectiva. En cualquier caso el poder volverá a ignorar al día siguiente todo lo que se mueve fuera de su guión. Habrá que ver si la movida del día 15 tiene algún efecto de rebote sobre la del día 22… ¿se acuerdan? Es uno de esos días señalados como para el cambio de guardia: cuando un partido da un pasito atrás y otro ocupa su lugar.

Esto es ‘verdazzzz’

18 Abr

En varias ocasiones he sostenido que la Ciencia es la nueva religión, de modo que el optimismo será la nueva superstición. Todo va bien, o todo va a ir bien, a poco que repitamos el ‘tú puedes’ o bien ‘somos los mejores’. Hoy debo tener el día malo (alguien en el ‘feisbu’ cita a Bukowsky: “No era mi día. Ni mi semana, ni mi mes, ni mi año. Ni mi vida. ¡Maldita sea!”… ) porque todo se me antoja irremediable. La remanida imagen de la orquesta tocando y la gente bailando en el ‘Titanic’ ocupa por completo la pantalla interior de mi mente.

Nos engañan siempre. Desconfiamos de todas las dietas de información que nos ofrecen. Tendríamos que tener al polígrafo en casa, mirando la tele, escuchando la radio, leyendo los periódicos y ojeando los post que salpican las redes sociales para decirnos con esa voz pausada de dios de entrecasa: “eso es…verdazzzz…eso es…mentira”.

Pongamos por caso: el planeta sigue en órbita pero está absolutamente intoxicado, como un yonqui en estado terminal que gira empecinadamente en lugar de buscar en el universo un agujero blanco de desintoxicación. ¡Todavía hay quien quiere seguir hablando sobre centrales nucleares!… ¡Por Dios! Si la central japonesa de Fukushima seguirá contaminando al menos durante el próximo año… Y eso lo ha dicho la empresa, presionada a tope por el gobierno japonés para poner un teórico punto final futuro a ese espanto. El polígrafo dice: “eso no me lo creo ni aunque el electrograma me diga que es verdazzzz”

Seguirá contaminando… Ya hay cerca de 30.000 entre muertos y desaparecidos. Gente que espera volver a sus casas pero que ya sabe que, si eso ocurre, tendrán que importar la comida y el agua porque por allí todo está intoxicado.

Lo he escrito tres o cuatro veces y he pensado que algún economista recogería el guante pero no fue así: ¿cómo es posible que todos los países del mundo estén endeudados y a algunos se les exijan terribles medidas de restricción, en tanto otros siguen tan campantes? ¿Cuál es el misterio de que unas deudas sean lápidas y otras fastidien como un mosquito zumbón? Alguien  me preguntó hace poco si China también estaba endeudada y le dije que sí… pero después fui al polígrafo y quise confirmarlo: me recordó que la deuda china sobrepasaba los 400.000 millones de dólares a finales de 2010. Pese a eso, en cinco años serán la mayor economía del mundo, superando a Estados Unidos.

Entonces… ¿Estados Unidos dejará de ser la superpotencia?

Y esto sí que lo tengo dicho hasta el aburrimiento (mío y de algún lector asiduo de mis artículos, si es que tal persona existiese): una superpotencia depende sobre todo de su poder tecno-militar. Estados Unidos está al borde de la suspensión de pagos, a menos que los republicanos accedan a autorizar un margen de deuda pública aún mayor que la actual… Pero militarmente el famoso escudo antimisiles (nueva versión de la ‘guerra de la galaxias’ que inició Reagan, una carrera espacial que hundió a la URSS) representa nada menos que contar en exclusiva con el espacio como enorme panoplia de armas que pueden destruir cualquier objetivo en tierra, mar o aire. O sea: que el espacio es una todopoderosa plataforma militar que solo controlan los norteamericanos.  De ahí que en media hora puedan atacar cualquier punto del planeta. Para seguir por ese camino de dominio planetario total deben mantener un enorme ritmo de inversiones y la justificación de ese enorme gasto se alimenta de falsos enemigos. ¡De ahí que haya que mantener siempre vivo el miedo al terrorismo y repartir guerras por todos lados!

¿Será que tengo un mal día, realmente? ¿O será que esta vida ‘maravillosa’ que se saborea desde la enfermedad consumista se nos disuelve entre las manos? ¿Y que el planeta mismo está más enfermo que sus habitantes? El polígrafo mira para otro lado y sé que mis amigos/as optimistas/tos me van a regañar: aunque sean verdazzzz, estas cosas no se dicen.

El planeta está chocando

11 Abr

Es como si nos anunciaran que se aproxima un meteorito que va a provocar una colisión de consecuencias imprevisibles… pero en realidad es nuestro propio planeta que está ‘chocando’ con la realidad. Y no nos queremos preocupar demasiado. Algún técnico habrá que acomode las cosas para que no haya demasiadas desgracias y para reparar los daños. Pero estos ‘técnicos’ son los que gobiernan. Y si miramos a las cabinas de mando vemos, por ejemplo, a ‘nuestro’ inefable ZP con sus gracias: solamente él se toma en serio a sí mismo. ¡Qué desolación! La rellenita señora Merkel travestida de ecologista (igual sufrió una catástrofe electoral); o el inflamado Napoleón de Sarkozy, aprovechando, el ataque a Libia para bombardear también Costa de Marfil. Debe ser buena gente pero unos miles de muertos más o menos no le preocupan demasiado. Suceden cosas cada vez más aberrantes, como esos tunecinos que son héroes de la lucha por la democracia en su país y se convierten en tristes emigrantes, perseguidos y encerrados, si pisan tierra italiana.

Sabíamos desde hace unos años que se había acabado el pleno empleo y que el ‘estado del bienestar’ habría que defenderlo en cada trinchera, mientras la sociedad de mercado se lo iba devorando. Pero quizás no imaginábamos que también la democracia iba a perder fuelle hasta el punto de que hoy está tanto o más amenazada que las conquistas sociales. Creíamos que estábamos en un ‘piso’ democrático que iba a costar mucho elevar… pero no calculábamos que el seísmo del mercado agrietaría el suelo bajo nuestros pies.

De todos lados llegan noticias de este choque del planeta con la realidad. En Islandia se ha puesto al timón el pueblo mismo, dando un volantazo: no van a pagar las deudas que contrajeron ávidos inversores que decidieron correr el riesgo con la esperanza de lograr intereses muy altos. Los gobiernos de Holanda y el Reino Unido han compensado a esos inversores pero ahora quieren arrancarle a los islandeses 4.000 millones de euros, una cifra más alta que el presupuesto del país de todo un año. En Islandia han vuelto a rechazar en referéndum que el pueblo pague las deudas de la banca y han dado un ejemplo al mundo: perdieron el miedo a las amenazas de que no podrán ingresar en la Comunidad Europa (¿castigo o premio?) y de que el FMI no les va a dar créditos (¿desgracia o suerte?). Cuando las democracias europeas se resquebrajan, la gente de pensamiento liberal mira hacia Estados Unidos. Pero la democracia está gravemente enferma allí también. Hace algunas semanas hubo grandes manifestaciones en tres estados del medio oeste (Wisconsin, Illinois y Ohio) pero no impidieron, en Ohio, una nueva legislación para que los sindicatos de los empleados públicos no puedan negociar sobre seguros de salud y pensiones: solo podrán firmar convenios sobre salarios. Por añadidura, les prohibieron el derecho de huelga. En Madison, capital de Wisconsin, hubo diez días de manifestaciones durante las cuales medio millón de personas desfilaron pacíficamente por el Capitolio del estado. Por teléfono, un cibernauta se hizo pasar por el señor Koch, un millonario que financió la campaña del gobernador, y le preguntó a éste si no iba a enviar a provocadores a que cometieran actos violentos: el interpelado respondió que “lo había pensado” pero no lo hizo por temor a que hicieran destrozos y esto incitara a la gente a presionarle… para que negociara. Hay que tener presente este dato porque dependemos de una ‘información’ que viene  tan contaminada como los alimentos que consumimos.

Estamos chocando con la realidad y mirar para otro lado no nos va a servir. Parece que van a tener que ser los mismos pueblos los que den un volantazo, como lo hicieron en Islandia. Tendremos que poner gestores pero bajo la vigilancia de todos. Eso que se llama participación: algo que se convoca como si fuera un espíritu inaccesible y que, si de repente aparece, provoca pánico. No debería dar tanto pavor porque es el espíritu mismo de la democracia.

El ‘periodista amigo’

4 Abr

Frente a la posibilidad de escribir el 101 –o el 1001- artículo sobre la retirada de Zapatero pienso que quizás tiene más sentido reflexionar sobre el panorama que aportan tantas miradas sobre este presidente que “se irá pero no se va”, como dice uno de sus más persistentes periodistas enemigos. Que esa es una especie  (la de periodistas amigos y periodistas enemigos) que parece dominante hoy en la ‘fauna’ de nuestro gremio y que ni siquiera debería existir: habría que proclamarla ‘especie de necesaria extinción’. Porque… ¿desde cuándo los periodistas, en vez de analizar y comentar la realidad, hemos de estar alistados en uno u otro bando y desde allí juzgar a cada uno? En vez de informador e intérprete, juez y parte.

Cuando un relator nos cuenta un partido de fútbol, no esperamos que esté todo el tiempo opinando sobre los integrantes de uno de los equipos.

Antes las películas se ‘vendían’ casi exclusivamente por sus actores pero ahora ha aumentado la gran minoría que se preocupa más que nada por saber quién es el director; en el fútbol lo único importante eran los jugadores, en tanto hoy las miradas apuntan también al ‘Mister’. Parece que buscamos con más ahínco a los ‘responsables últimos’. ¿Somos más maduros por eso? ¿O simplemente hemos aumentado la disponibilidad de mitos, ya que tanto nos apasiona tener un podio en el que, además, héroes y villanos estén numerados?

El problema con el PSOE, ahora que ZP ha dado un paso atrás, es que no tiene ‘Mister’. Tiene el podio casi desbordado: el uno, pero con fecha de caducidad, es Zapatero; el dos (¿no tendrá también fecha de caducidad, como cualquier conserva de ‘faisán’?) es Pérez Rubalcaba; y el tres, Carmen Chacón, que tiene a favor su condición de mujer y aparentemente en contra su condición de catalana.

¿Cuál será el técnico hasta las presidenciales del año próximo?

A primera vista sería Zapatero. Pero de ser así pronto entrará en el ‘jardín de los senderos que se bifurcan’: ¿seguirá recortando a diestra y siniestra, aprovechando que no será candidato? ¿O tratará de recuperar capacidad de demagogia –otra tanda de promesas que atará y desatará- en beneficio de su sucesor/a? ¿Seguirá pegado a las guerras de Obama, buscando su propia foto de las Azores?

¿O el ‘Mister’ será Rubalcaba, sintiéndose ya candidato, con el aparato del PSOE respaldándolo? ¿Y cuál sería su fórmula mágica, tocado, como lo está, por su confuso y semioculto –cada vez menos oculto- papel en las negociaciones con ETA? ¿O tendremos en el banquillo estratégico por primera vez a una mujer?

Algún humorista podría retratar esta ‘guerra’ interna del PSOE como una desigual batalla entre la policía de Rubalcaba y las fuerzas armadas de Chacón… pero en tal choque volvería a ganar ZP, que tiene detrás suyo a la banca.

Por ese camino nos acercamos a ‘pinchar en hueso’. Comentaristas, intérpretes, analistas y demás colegas en este terreno resbaladizo de la política (que a veces parece realmente un lodazal) hablan de Zapatero como si él, personalmente, estuviera respaldado por los banqueros. Parece que realmente creen que la banca es algo distinto de las multinacionales y que ambas ‘abstracciones’ son algo diferente de la gran abstracción: ‘los mercados’.

Si el silenciamiento del caso de Islandia (a los islandeses les están echando un pulso desigual para que reculen), la reducción a minúsculas informaciones de las movilizaciones populares en Inglaterra y en Alemania, el increíble ‘ninguneo’ de las grandes movidas populares en Estados Unidos… si todo eso no nos confirma, de modo abrumador, como se ‘forma’ el pensamiento único, dónde está el poder y cómo se las gasta…es que estamos faltando a nuestro primer deber como observadores de la realidad: el de observar.

Si hubiera algo que agradecer a ZP sería que haya sido transparente cuando dejó ver –sin vergüenza- la trama de poderes europeos y mundiales que le imponía sus decisiones. En esos superpoderes planetarios están las auténticas ‘primarias’. Ellos quitan y ponen a los técnicos y colocan al 1, al 2 y al 3 en el podio. Y, además -¡eso es habilidad!- nos hacen creer que lo hicimos nosotros.