Brindo hasta la cirrosis

27 Dic

¿Qué decir estas navidades, qué desear para el nuevo año? Tengo la impresión  de que no sólo han desaparecido las postales enviadas por correo (que alguna empresa despistada mandaba todavía en años anteriores) sino también esos esfuerzos de montajes de ‘power point’ con un arbolito de Navidad bailando o un Papa Noel fumando un puro. Casi todas las felicitaciones se han hecho sencillas, se han ido descargando de pomposidad y muchas veces han ganado en escepticismo… La crisis, los desastres naturales y artificiales (no creo que a Zapatero, sin ir más lejos, se le pueda considerar una catástrofe natural) y las pequeñas derrotas personales hacen suma: tal vez el dicho de que ‘las desgracias nunca vienen solas’ responda a nuestra natural tendencia a uniformar la realidad para verlo todo estupendo o todo irremediablemente desgraciado. Cuando algo no va bien surge de algún ‘más allá’ un angelito masoquista que hace recuento de todos nuestros males desde el día en que nacimos hasta el presente.

Se nota claramente en las ‘redes sociales’ que incluso los que habitualmente muestran mayor tendencia al escándalo no se atreven a poner, detrás de las ‘felicidades’, varios renglones de ansiosos signos de admiración.

Por días o por momentos parece que hubiera una puja por ofrecer postales de la decadencia de Occidente (así la llamaba Spengler bastante al principio del pasado siglo) o, lo que quizás sea, lamentablemente, lo mismo, la decadencia de nuestra civilización y de nuestro estropeado planeta. Por ejemplo, el nuevo casamiento del fundador de ‘Playboy’ con una niña de 24 años que ha querido demostrar que entre sus muchas cualidades no brilla la modestia: “Si me tuviera que definir en tres palabras –comentó- diría que soy espontánea, leal y encantadora”. Otra tétrica postal del fin de la década: que la CNN+ deje de ser emisora de noticias para convertirse en un canal temático sobre ‘Gran hermano’… ¡A ver si en alguno de estos casos he sido víctima de una inocentada! Por si acaso, una postal en la que no cabe el engaño: el último dominical del año de un periódico nacional nos ofreció los cien personajes iberoamericanos de 2010; los que ocuparon mayor espacio se llevaron dos páginas. La revista no tuvo sitio más que para ese ‘supertema’ y para sus columnas habituales. Pero al final surge una modelo despampanante luciendo ropa y joyas, y para ella hubo… ¡siete páginas!

Me debato entre la hipocresía de felicitar como si no pasara nada y la maldad de apuntarme a la energía negativa de mandar un mensaje que diga algo así como ‘Nos hundimos…En 2011 sálvese quien pueda…”  Pero de repente me llega una felicitación basada en Mafalda de Quino (aunque no está claro si su autor es Quino) que interpreta casi exactamente mis inquietudes. Mafalda empieza probando con un “Les deseo a todos un año de paz en el mundo”; pero, como le parece que eso no va a funcionar, acude a otras fórmulas que entre ella y sus amigos van descartando sucesivamente: tampoco va a funcionar el “Bueno, les deseo un año de prosperidad para todos”, ni el de desear “un año lleno de amor”, ni el de “un año de justicia y equidad”, ni el de “éxitos profesionales y recompensas por los esfuerzos”… Al fin, torturada por no encontrar la fórmula, grita “¡Basta!” y hace un nuevo intento: “les deseo a todos un mundo mejor en el que se cumplan las utopías”… pero después mira al globo terráqueo y le reprocha que no tiene “la menor intención de mejorar”…Por fin, concluye que se fastidió el brindis. Pero finalmente encuentra una fórmula que le resulta apropiada: brinda por las personas que trabajan por cambiar el mundo porque “trabajar por construir un mundo mejor es la felicidad más posible”.

Me adhiero a esa idea. Parafraseando a Andrés Calamaro diría que brindo por eso “hasta la cirrosis”.

Mientras WikiLeaks llueve

20 Dic

Mientras WikiLeaks cae exactamente como una llovizna suave, que lo empapa todo pero que nos permite seguir andando como si no nos mojara…Mientras Estados Unidos teje una trama que seguramente apelará a cualquier trampa para cazar a Assange, con la ley a favor, en contra o de lado (justamente, los papeles de WikiLeaks muestran crudamente que da lo mismo)… Mientras Assange deja ver su escepticismo, estoicamente angustiado (o eso solo nos lo imaginamos) frente a un sistema que no tiene alma ni límites morales…Mientras alimenta (sospechamos) la esperanza de que que sobreviva un resto de honradez en medio de toda la basura ‘ideológica’ que nos venden y pensando que de esa minúscula chispa puede depender su salvación…

(Dejemos a ese ‘mientras…’ todavía pendiente). Las inmoralidades constantes del sistema, en el mundo y en cada país –en Irak, en Afganistán, en Chechenia, en Gaza, en el Sahara- tienen su contrapartida, a pequeña y miserable escala, en las inmoralidades consentidas del mundo de lo frívolo, habitado por payasos sin gracia. Ejemplo: uno de esos oficiantes de periodistas de Telecinco confesó, sin vergüenza, que el señor Rodríguez Meléndez –presunto prófugo de delitos ya no presuntos- le había impuesto el veto a otro abogado, prohibiendo que compartiera plató con él, y justificó que la cadena de TV cediera ante el chantaje, no porque estuviera en juego la suerte de España o quizás una vida humana sino, simplemente, porque el programa hubiera sufrido una baja. Lo dijo así: “Si no aceptábamos, nos hubiéramos quedado…cantando villancicos”. La frase, la excusa, la inmoralidad reinante, me trajo a la memoria a esos cronistas deportivos que, cuando el defensor lanza una patada asesina al delantero que se mete ‘en su terreno’, comentan: “No tenía más remedio… se le escapaba”.

A imagen y semejanza de estas pequeñas anécdotas, funciona el sistema como realidad global. Con esa hipocresía absoluta en las proclamas y con ese cinismo absoluto en las confesiones. Aquel ‘no tenía más remedio’ viene a decir que el deportista puede renunciar a su propia vocación, a su razón de ser deportiva, convirtiéndose en verdugo de un compañero que se está ganando la vida (millón más, millón menos) del mismo modo que él. Y quedarse en la terrible situación de ‘cantar villancicos’ supone dimitir, aunque sea por un rato, de esa especie de ‘sagrada misión’ de revolver la mierda de una microsociedad que por ahora no representa al conjunto de la sociedad pero que pugna por contagiarnos a todos.

Recojamos ahora aquel ‘mientras…’ que había quedado en suspenso. Mientras WikiLeaks llueve sobre el mundo, la crisis parece instalada para siempre entre nosotros y hasta con cierto desafiante aire orgulloso. Palos y recortes por todos lados para las mismas víctimas, que somos todos, y premios y ‘ayudas’ para quienes la provocaron y siguen usufructuándola. Un politólogo, Sami Nair, nos ha ofrecido en estos días una explicación. Vino a decir que todo este ‘crash’ que nos aplasta nació de esta contradicción: querer agrandar hacia el infinito la bola de nieve del consumo con salarios cada vez más bajos, para alimentar los negocios más estupendos… como esta ecuación resultaba imposible (salarios reduciéndose, consumo creciendo) hubo que inyectar créditos, generando una creciente deuda… Incidiendo en una cuestión que varias veces hemos comentado (que absolutamente todas las naciones están endeudadas), añade Nair: “Es por eso que estos últimos 30 años han sido los de uno de los más apabullantes endeudamientos de la historia del capitalismo”. Solución, al menos en el plano teórico: reducir el consumo y aumentar los salarios… “Pero los mercados no quieren y los Estados son impotentes –cierra Nair su análisis- ¿Hasta que la calle se haga oir con brutalidad?”

Como ‘hacerse el sueco’

13 Dic

Se puede pensar en Suecia como ese lugar del mundo donde apareció un líder, Olof Palme, que se tomó tan en serio eso de la socialdemocracia que fue clavando banderas del Estado del Bienestar allí donde nadie había llegado. Por un momento hizo que mucha gente creyera que se podía fundar una sociedad realmente más igualitaria sin necesidad de revoluciones ni violencias. Después resultó que el experimento no se pudo completar, entre otras cosas porque mataron a Olof Palme. El crimen quedó en una nebulosa al estilo del de Kennedy, al punto de que los que somos empecinadamente descreídos de las versiones de la realidad que ofrece el poder seguimos alimentando dudas: tal vez hubo intereses muy poderosos que quisieron cortar el camino a un ensayo tan atrevido.

En los últimos tiempos parece que los suecos ya no se hacen notar tanto por sus ensayos políticos como por sus experimentos literarios: después de ‘Millenium’ cualquier escritor sueco aspira a fabricar ‘best-sellers’.

Sin embargo, algo conspira hoy contra la buena imagen acuñada por los escandinavos y es que han hecho tres grandes favores a Estados Unidos, justamente ahora que WikiLeaks ha dejado la imagen del superpoder norteamericano casi noqueada.

Uno ha sido convertirse en los grandes acosadores de Assange, con una acusación de ‘delitos sexuales’ que apenas se sostiene pero que de momento ha resultado suficiente para que el mago de WikiLeaks esté detenido en Londres.

Otro cable que le han echado al imperio ha sido darle el premio Nobel de la Paz a Liu Xiaobo, un luchador contra la dictadura china. Es obvio que el gesto de premiar a un disidente chino es positivo para todo el movimiento mundial a favor de los derechos humanos, pero haber clavado esta espinilla en el mismísimo talón de Aquiles de Beijing tiene un valor muy especial para el gobierno de Washington. Porque los norteamericanos quieren fastidiar al gobierno chino pero sin interferir con los buenos negocios y sin crear irritaciones políticas directas que puedan enconar demasiado a los ‘fondos soberanos’ de Beijing, que tienen cogida a la superpotencia por sus partes más sensibles. Siendo el parlamento noruego el responsable del premio, él es quien atrae sobre sí la furia ‘beijinesa’.

El tercer favor ha sido darle el Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa, un prolífico literato que ha repartido su tiempo casi exactamente por la mitad entre la literatura y una labor incansable de propagandista del sistema imperante en el mundo, a tal punto que puede resultar el último superviviente de un pensamiento tan subordinado al imperio que se ha quedado casi sin adeptos fuera del núcleo duro de intereses del sistema. Acusado de plagio, acusado de complicidad con militares peruanos que masacraron a un puñado de periodistas, acusado de no haber pagado nunca impuestos en su país (al menos hasta 1990, cuando fue candidato a presidente), ninguna de esas terribles dudas (que en Perú son menos dudosas: ver la página web del periodista español José Luis Morales) fue aireada en estos días. La unanimidad de los elogios, en toda la gama que va desde el azúcar más refinado hasta edulcorantes casi nauseabundos, es lo que más valoriza el golpe político: propagandista de Margareth Thatcher tanto como de los presuntos socialdemócratas españoles, por ejemplo (cualquier parecido con Olof Palme es mera coincidencia), según convenga en cada momento al imperio, Vargas Llosa parece estar en ese Olimpo de los intelectuales que pone a resguardo su papel de machacón portavoz imperial.

¿Gustará a los suecos haber perdido su papel de grandes reformistas del sistema para convertirse en ‘maitres’ de la gastronomía imperial? ¿Será eso, hoy, hacerse el sueco?

¿El mundo bajo censura?

7 Dic

Algunos grandes medios de comunicación pasan de puntillas sobre las revelaciones de WikiLeaks porque han quedado excluidos del selecto club que nos administra en cuotas el ‘cablegate’: el ‘quinteto’ de los supergrandes, una revista alemana, un diario de Estados Unidos, otro del Reino Unido, otro frances y otro español. El ‘quinteto’ se revuelca con indisimulado recochineo en esta enorme charca de cotilleos y revelaciones a medias: casi siempre confirman lo que ya sabiamos los que queriamos enterarnos; a saber, cosas como la guerra sucia, las torturas y los asesinatos selectivos que seguramente un proximo ‘cablegate’ nos confirmara que se siguen cometiendo, hoy como ayer, por ejemplo, en Afganistan o en Irak. (donde la curiosa ‘reitrada’ no incluye a un ‘reten’ de 50.000 hombres y otro paralelo de varios miles de mercenarios).

Se escuchan los ‘ayes’ anticipados por lo que van a sufrir los paises aliados cuando se sepa cuan mal opinan de sus dirigentes los funcionarios espias de las embajadas norteamericanas. Por su parte, los espiados confiesan, tambien anticipadamente, que ellos tampoco tienen una opinión muy buena de Hillary Clinton, pongamos por caso.

Pero si miraramos las cosas con un minimo de sentido comun, la primera gran sorpresa que ofrece el ‘cablegate’ es que el protagonismo es para los cotilleos: nadie parece estremecerse ante la continuidad de la guerra sucia, incluyendo asesinatos y torturas… ¿No se espanta, por poner ejemplos españoles, el presidente Zapatero, tan pendiente siempre de su amigo Obama? ¿O el ex presidente Aznar, que se encuentra en Estados Unidos, ese ‘nacionalista’ de pacotilla que solo sabe hacer reverencias al superpoder mundial?

La pasada semana criticabamos a Assange, el fundador de WikiLeaks, por no haber utilizado su material de un modo mucho mas contundente: revelando unas cuantas verdades demoledoras en lugar de miles y miles de pequeños episodios que el ‘quinteto’ de los supergrandes va desmenuzando y dosificando, con el visible peligro de que la saturacion vuelva a dejarnos a dos velas. Debemos reconocer que la critica era injusta porque presuponiamos en Assange una intencion militante contra el imperio, cuando lo unico que el ha asumido es una valiente lucha por la transparencia que supone boicotear cualquier información secreta. Y desde esa perspectiva Assange esta logrando sus objetivos, lo que le hace ahora esta rodeado y acosado. Se teme que este a punto de ser detenido por Scotland Yard, cual si fuera un nuevo Jack el Destripador, por el modo de destripar sin piedad los informes confidenciales y secretos (ojo: los ‘top secret’ permanecen guardados: podemos intentar imaginar las monstruosidades que se ocultan tras el cartel de maxima proteccion).

Pero el ‘quinteto’ famoso… ¿Cómo esta administrando ese caudal interminable de información? ¿Les eligio Assange porque le parecia que ofrecían ‘garantias’? Sin embargo, pueden alimentarse mas que sospechas de que todo lo de WikiLeaks esta sometido a censura previa. ¡Si, a censura! A lo mejor lo leimos mal pero el caso es que el periodico español del ‘quinteto’ explica asi las cosas: “Los medios informan a la Casa Blanca de que la información esta en su poder y esperan las objeciones que ponga la administración de Obama si considera que en algun caso se pone en riesgo la vida de personas. Cuando proceda, se tendran en cuenta sus recomendaciones. En unos casos se ignoran, en otros se aceptan”.

Ahí queda eso. Si este ‘quinteto’ es hoy, por decision de Assange, el que ha cargado a sus espaldas con la representación simbolica de la libertad de prensa, lo menos que puede esperarse es que haga suya la lucha por la transparencia: que numere y haga publicas las informaciones que ha sometido al control del poder mundial; que diga cuantas y cuales de esas objeciones ha rechazado y cuantas y cuales ha aceptado. Si: cuantas y cuales. Porque, aunque se sometan a mantener escondido su contenido, si deberian hacernos conocer a que temas se refieren. Asi cuando menos sabriamos cuales cuestiones tienen una importancia estrategica tan enorme como para justificar que los mas importantes medios de prensa del mundo acepten someterse a censura.