Un nuevo filósofo chino (I)

30 Abr

La creciente presencia en Internet de un nuevo y misterioso pensador chino está dejando toda una estela de navegantes de la red que persiguen al nuevo y exitoso escritor cibernético, tanto para averiguar ‘quién es’ como para saber quién puede estar detrás, si es que logran algún asidero las teorías conspirativas que se están difundiendo, algunas de las cuales ni siquiera dan crédito a la existencia real, física, del nuevo personaje.
Ya Lotsé, que así se llama este filósofo estilo siglo XXI, lanza verdaderas proclamas, a veces de varios folios y en otras ocasiones tan breves como un proverbio chino tradicional, a los que no vacila en modificar a su antojo. Así lo ha hecho, por ejemplo, con el famoso “lo importante no es que el gato sea blanco o negro sino que cace ratones”; Ya Lotsé lo convirtió en: “lo importante no es que cace ratones sino que no se haga pasar por liebre”.
El primer problema que se plantea con este ‘nuevo filósofo’, que ha desplazado a los ya anticuados ‘nuevos filósofos’ franceses, es que muchos aseguran que en realidad está al servicio del gobierno chino, contra la tendencia inicial, propiciada por la propia CIA, que lo considera un poderoso enemigo del ‘stablishment’ de Pekín.
Los agentes norteamericanos, ‘inteligentes’ por definición –así se llaman los servicios a los que pertenecen- pero no por tradición (su porcentaje de aciertos se estima un 37% más bajo que el de los meteorólogos) se han tomado muy en serio que el gobierno chino intenta bloquear la difusión del pensamiento de Ya Lotsé. Por el contrario, los expertos de Google, Microsoft, Apple y otras filantrópicas empresas líderes de la red, que se consideran inteligentes ‘desde la punta de los dedos’ (inteligencia digital), piensan que Ya hubiera podido ser anulado en Internet muy fácilmente y también que pudo haber sido detectado sin mayores dificultades y hasta eliminado físicamente. Como es sabido, llegar a estos extremos es algo que hacen muchos gobiernos, incluso los más demócratas, cuando tropiezan con un enemigo peligroso, y que el gobierno chino considera como una prerrogativa suya para ‘proteger a nuestro pueblo’.
Sin embargo, Ya Lotsé ha continuado con sus filípicas cibernéticas desde un blogspot denominado “Aquí…puntura”, que tiene un espacio abierto para que los cibernautas pregunten lo que quieran. Sea por sí mismo, sea mediante un equipo de asesores, el ‘nuevo filósofo’ ayuda a superar dudas de todo tipo, incluyendo las referidas a ideologías políticas pero también las que tienen que ver con el sexo y los romances de sus seguidores. Ya Lotsé sabe de todo y tarda relativamente poco en evacuar consultas, incluso las que pueden relacionarse tanto con datos técnicos complejos como con complicadas cuestiones referidas al pensamiento especulativo.
A veces incluso se permite bromas que podrían considerarse irrespetuosas por los chinos, muy puntillosos en todo lo referido a sus tradiciones, como cuando dijo que en el mundo reina la confusión pero no es culpa de ‘Confucio’, o que él es continuador de Lao Tse pero que no puede superarlo porque éste le lleva una ‘a’ de ventaja. Alusiones como esta última son las que alimentan la sospecha de que en realidad el pensador cibernético procura influir en el público occidental (que es el que más está acudiendo a él en cuestiones amorosas y dietéticas), ya que esa referencia a una letra de nuestro alfabeto nada tiene que ver con los ideogramas que conforman la escritura china.
Los expertos de las empresas que pululan en la red no sólo le llevan la contra a la CIA por puro placer –que también- sino porque sospechan que las diatribas antioccidentales de Ya son las que a Pekín le interesa difundir pero que no pueden hacerlo oficialmente, porque les crearía grandes dificultades en sus relaciones con las naciones desarrolladas. El gobierno chino incluso teme desatar una andanada de críticas en los medios de comunicación del mundo entero, capitaneados por los de Estados Unidos y Europa, medios que hasta ahora han pasado de puntillas por las atrocidades del régimen chino y le han ‘bailado el agua’ en acontecimientos tan manipulados políticamente como las pasadas olimpiadas.
Cuando los medios occidentales ‘libres’ se lanzan a promover alguna campaña son rápidamente seguidos por empresas informativas del mundo entero, que ven con unanimidad sospechosamente repentina aspectos de la realidad que hasta entonces les habían pasado desapercibidos. Así, las lacras del régimen chino podrían emerger al primer plano, desplazando a las noticias que presentan a la República Popular China como la nueva ‘gran potencia’ y que ensalzan los vertiginosos avances económicos sin subrayar la escasa repercusión de esos progresos en las condiciones de vida de una población que por sí sola representa alrededor del 20% de los habitantes del planeta, como lo subraya frecuentemente Ya Lotsé en sus proclamas.
Es evidente que Ya explota la imagen de ‘sabiduría’ de que gozan hoy las civilizaciones más antiguas y también que se aprovecha del desconcierto moral y filosófico que reina en las sociedades occidentales. En suma: sus pensamientos no solamente son una especie de alternativa a la enciclopedia virtual Wikipedia sino también un habilidoso aprovechamiento del nuevo estereotipo occidental que pondera indiscriminadamente todo lo que viene de Oriente. Por cierto que una de las bromas de más efecto de las que lanza Ya Lotsé es la de hacer girar al globo terráqueo mientras una voz en off dice: “esté donde esté usted, nosotros somos su Occidente”, culminando el spot cuando aparece la silueta geográfica de China llenando y después desbordando la zona izquierda de la imagen.

De armas y venenos

26 Abr

Normalmente, una noticia se expande, hasta donde su interés y su atractivo la empujan, impulsada por los medios de comunicación, que la lanzan, le hacen un seguimiento, le buscan matices y derivaciones, la alimentan hasta que decae. Lo habitual es que los medios la ayuden a crecer o la vayan controlando y apagando (según los intereses que estén en juego). Pero en los últimos tiempos la manipulación de los temas apenas respeta la curiosidad o el interés de los lectores/espectadores: las noticias se apagan de golpe o se convierten en un interminable ‘incendio’ informativo; a veces son –o parecen- exclusivas de algún medio, que se las apropia y las convierte en ariete de un determinado juego político, al tiempo que otros medios la reducen a unos mínimos o la ignoran.

A nivel mundial, la información sirve al ‘pensamiento único’ dominante: se apunta a ‘filosofías’ homogéneas y monocordes, se hace constantemente opinión, para elogio de lo políticamente correcto y condena de lo ‘desviado’, y también aparece cada vez más compartimentada. En Latinoamérica, por poner un ejemplo, apenas si se tiene noticia de la cantidad de inmigrantes africanos que intentan llegar a Europa y se ahogan en el camino. Hay ocasiones en las que el resultado de esa manipulación creciente y sistemática se puede apreciar de repente como un enorme vacío informativo. En la noche del pasado domingo la 2 exhibió un extenso documental sobre la empresa química Monsanto. En distintas ocasiones habíamos conocido materiales denunciando las catástrofes promovidas por Monsanto con diversos productos a través del tiempo, culminando con sus transgénicos y su apoderamiento de patentes sobre semillas que van convirtiendo a muchos agricultores en sus rehenes ya que, por primera vez en todos los siglos de la historia humana, no son dueños ni siquiera de la simiente (en su día comentamos la cuestión, en el artículo ‘Las semillas tienen dueño’). Monsanto ha ido fortaleciendo la llamada ‘República de la Soja’, que ocupa gran parte de Argentina y se expande por Paraguay, Uruguay y Brasil… un territorio llamado ‘república’ porque allí, sea quien sea el que aparezca como titular del gobierno, la que gobierna de verdad es Monsanto. La pregunta que clama al cielo es ésta: ¿Cómo es que ignoramos casi todo acerca de Monsanto, cuando viene provocando desastres ambientales y envenenamientos y epidemias en distintas poblaciones? ¿Cuántas informaciones, cuántos reportajes y cuántas entrevistas nos están faltando para tener una idea clara de las tropelías de Monsanto?

Otro ejemplo es el de la nueva, fantástica y misteriosa arma de los Estados Unidos. El acento no está puesto en su capacidad destructiva sino en la enorme velocidad con que puede llegar a cualquier punto del planeta. Un arma insuperable para el Siglo XXI porque puede apagar cualquier ‘foco’, en cualquier sitio sin que apenas se note. Algo así como la nueva cirugía: se quita el ‘mal’, se restablece la salud, sin ‘internaciones’ (vale decir, sin salvajes invasiones como las de Afganistán o Irak) y sin que apenas quede cicatriz. Ahora se entiende que se hayan podido hacer ciertos recortes a los arsenales atómicos, una monstruosa fuente de destrucción del siglo pasado que, a la luz de los ‘maravillosos’ avances bélicos, bien podrían ser totalmente eliminados. Y ahí queda colgada la otra pregunta: ¿cómo es que no hay un seguimiento de grandes reportajes, largos minutos de la tele y un sinnúmero de páginas escritas, contándonos algo más sobre el nuevo invento y, si se sabe demasiado poco, haciendo la historia de los abundantes ‘progresos’ bélicos que han jalonado la historia del ser humano desde el principio de los tiempos? ¿Realmente no le interesa a nadie la gran ‘cirugía imperial’ para extirpar, casi sin dolor, las resistencias y las disidencias del Siglo XXI?