Como un grafiti

16 May

Ayer me retrasé con la escritura de la columnita porque me entró un Bic en el ojo que no se me quitaba con nada. El tembleque en el párpado superior izquierdo me asaltó poco después de apartar un Bien de Interés Cultural de mi vista, justo en el instante en el que desayunaba unas páginas del diario La Opinión de Málaga, leyendo las tostadas matutinas. Perdónenme el desorden, es que aún estoy nervioso por lo que me ha sucedido, incidente que en seguida, intentaré contarles, en cuanto me haga efecto un relajante y consiga calmarme.

Un paréntesis antes, si me lo permiten, y así pierdo el hilo, el miedo y la concentración: les confieso que las mañanas de los martes, que nadie utilizaría en su sano juicio ni para cazar ni para embaucar a nadie, suelen coincidir con mi ratito de esparcimiento semanal. Lo uso de retiro espiritual. Como desconexión, que diría cualquiera en un supuesto vital con más excitantes que el mío. Así que me siento en una terracita con la escopeta cargada, dispuesto a contrariar, junto al tic del Palacio Episcopal (ayer sin las dos esculturas pecaminosas de la Fundación Cajasol que debían permanecer expuestas en la sala Ars Málaga pero que han sido censuradas por la gracia de dios); frente al tac de la Catedral como segundero apacible, mostrándose orgullosa ante los irresponsables que proponen hoteles colosales, torres infinitas o rotondas althaneras, como único camino posible hacia el progreso; y a un sólo toc de mi pequeño local alquilado en un Bic naranja de la calle Salinas. Suelo decidir de un bocado a quién atizar o a quién aplaudir, y les dejo la propina. Aunque ayer, la noticia de una carta con membrete municipal, de los eficaces que gestionan el Urbanismo para más señas, conminando a los propietarios de los big tics a que retirasen ellos mismos los mosaicos que el artista Invader había colocado, sin permiso, en sus fachadas BIC de Tourette, consiguió atragantarme la mañana desde el primer mordisco.

Una gitanilla y un pulpo de un añito sin fu ni fa, que me han acompañado los últimos martes con hábito fiel sin que, a penas, reparase en ellos, tienen la culpa y demasiado cemento cola. Lo cierto es que a mí me extrañaba que lo que afirmara Fernando Francés sobre su valor, en su día, fuese real. El tiempo ha confirmado mis sospechas. Dijo, posiblemente ofuscado en un arrebato de egolatría, que los azulejos que había colocado Invader con nocturnidad podrían ser más valiosos incluso que los edificios BIC violentados. Yo dudé porque, de otra cosa no sé pero, de finanzas debe saber un montón él y su canon de 3,35 millones anuales y prorrogados que le concede Francisco de la Torre por la gracia artística que tiene. Pero dudé poco. Creo que la faceta más inocente -si la tuviera o tuviese- de nuestro alcalde fue la que le llevó a creérselo y comentar también el asunto. Ni corto ni perezoso, sostuvo que las obras de arte que Invader colocó por asalto podían enriquecer la ciudad porque el artista era famoso. Pues ya nada de eso. Ni Francés ni de La Torre hablan de la magnificencia. El alcalde dice que las Comunidades de vecinos tienen quince días para echar abajo esos guernicas, o pagar casi 3.000 euros para que lo haga algún empleado de los Servicios Operativos designado por la señora Porras.

De La Torre habrá hecho sus cuentas y con quince obras por tirar a la basura, a 3.000 euros cada una, no le salen. Pero, presuntamente, Invader colocó las obras por algún acuerdo expositivo alcanzado con Fernando Francés y su Centro de Arte Contemporáneo. O, ¿no fue así y nos vendieron la burra, el pulpo la gitanilla, y su ruda madre? Un Bic que no se me quita tengo, desde ayer. Ay, dios mío, que Paquito mira para otro lado…

Ojos que no van

8 May

El pasado lunes, el Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga presentó la exposición “25 siglos. La Escultura en la Colección Cajasol” que podrá visitarse en Ars Málaga-Palacio Opiscopal hasta el 1 de julio. Según los comisarios, Iván de la Torre Amerighi y Juan Ramón Rodríguez-Mateo, esta muestra abarca “desde una Cabeza de Astarté púnico-fenicia del siglo V antes de Cristo, hasta la instalación Prototipo de cosa inútil (2006), de Javier Arce… en un proyecto expositivo que explora los frágiles límites del arte de la escultura, en sus procesos, materiales, objetivos y justificaciones conceptuales, desde sus orígenes históricos hasta la actualidad”. La muestra estaba compuesta en un principio por un total de 30 obras seleccionadas de los fondos de la colección de arte de la Fundación Cajasol, sin embargo dos de ellas, finalmente, no podrán contemplarse en Málaga ya que han sido censuradas y retiradas por los responsables de la sala elegida, perteneciente al Obispado de Málaga, por no considerarlas acordes con el lugar.

A mi modesto entender, con toda razón, pues justifican tan drástica medida en un acuerdo suscrito entre la Diócesis de Málaga y el Ayuntamiento, que les concede la última palabra en cuanto a las obras que se puedan exponer en su espacio. Sabiamente. ¡Es una sala de la Iglesia! De la Iglesia con mayúsculas. La misma que tiene unos valores estrictos que preservar, de hecho, es su única razón de ser y esos mismos cuestionamientos morales que promueve no tienen por qué coincidir, dios les libre, dios nos libre, con los de un artista o con los que pretenda plasmar en cualquiera de sus obras. ¿Acaso son los límites invisibles del Arte los mismos que los bien definidos de la Iglesia? Por eso, la Diócesis quiere y debe tener la primera y la última palabra en cuanto a lo que se va a exponer sobre sus muros, lógicamente, y, además, cualquier reproche en este sentido, sobraría.

Ahora bien, en Málaga tendremos que conformarnos con visitar la exposición cercenada y nadie pedirá disculpas desde el Ayuntamiento. A ver, si nadie hace ruido, nadie se enterará. ¿Esta no era la ciudad de la cultura, Don Francisco, por qué entonces hay tanto palurdo dirigiéndola en su equipo de gobierno? ¿Con qué dos dedos de la frente de quién, se firma un acuerdo artístico con los representantes de una fe religiosa para ofrecer arte sólo hasta la puntita? ¿para exponer qué cosas? ¿Sujetos a qué contrato moral? ¿Con qué límites divinos? ¿Los de la ciudadanía o el de las cosas como dios manda? ¿Esto qué sería, un espacio para las exposiciones bajas en calorías, para las poco transgresoras, para las que nos hacen mejores cristianos, católicos, apostólicos y romanos? ¿Por qué esta exposición en esta sala? ¿Quién lo decidió?

Según la descripción de las obras censuradas y apartadas que hace el diario la Opinión de Málaga, la primera, La custodia del cubata, de la Richard Channing Foundation, recrea con vasos de vidrio la forma del receptáculo donde se coloca la hostia en la liturgia católica y la segunda, Swimming pools, de Dionisio González, muestra tres desnudos femeninos en una fotografía retroiluminada. En definitiva, impensable que se pudieran exponer en una sala dependiente de la Iglesia. Pero inimaginable, también, que pudieran ser censuradas en cualquier exposición municipal, especialmente en esta ciudad que asegura apostar por la cultura.

Concluyendo, una sala de exposiciones seleccionada para celebrar una muestra municipal debe ser laica porque si no, puede pasarte exactamente esto que nos ha ocurrido. Vergonzoso. De Perogrullo. Aunque, afortunadamente, con lo poco que nos interesa el arte, con lo poco que visitamos las exposiciones o los museos, con lo poco que leemos, pocos nos enteraremos también de que faltan dos obras, ni dónde.

Venga, así que no hay que decaer, a por la noche en blanco, lumbreras.

Seis grados

11 Abr

Me pregunto qué llevaría a los ministros a cantar, a pulmón emocionado, el himno de la legión el Jueves Santo. Reflexionando sobre esto e intentando ponerme en su lugar, para elucubrar sin remordimiento de conciencia alguno, recordé que a mí me sucedió una vez algo parecido, y acabé aullándolo a coro, sin que pudiera tampoco evitarlo, por culpa del ron que me suministraba, a poco que me descuidase, José Luis González Vera en un bar, este sí, de mala muerte. Afortunadamente, nadie nos vio, creo o, mejor expresado, nadie nos oyó, supongo, que no fuese el camarero amigo, posible incitador del arrebato patriótico etílico. Perdería el Málaga ese día. O el Unicaja. O hablaríamos de la Isla de Perejil. No me acuerdo. Pero no creo que los ministros conozcan ese bar. Ni a José Luis. Tal vez, ni el ron, pobres míos. Puede que sea una tontería pero quizá su caso tenga más que ver con Marta Sánchez o Puigdemont. Aunque no deja de sorprenderme que conocieran la letra. ¿De qué? A mí me produjo vergüenza cómplice, que es como llamo yo a la ajena cuando no puedo despegármela del cuerpo. Porque una cosa es que un legionario cante su himno orgulloso, entre misión y permiso, preparado para jugarse la vida en cualquier momento y otra, que lo haga un señor con mi barriga, en la retaguardia de su traje, con un montón de correos electrónicos que responder cuando vuelva a su despacho, menudo novio de la muerte. Yo les recomendaría a los señores ministros que hiciesen como yo el día después del ridículo. Como si fuese yoga. Que se asomasen en ropa interior a su espejo de cada día, y ni falta haría que volviesen a entonar el estribillo de la canción, sino que meditasen sólo con dolor y rudeza, ¿a qué lazo fuerte voy a unirme yo con qué leal compañera, con estas pintas y este dolor de espaldas traicionero?

Yo no sé cómo se atrevieron a cantar en público desde tal profundidad de las entrañas, y sin encenderse después como lámparas de un restaurante chino de sólo pensarse, con ese desgarro y sin atisbo ni de una pizca de arrepentimiento que pudiese frenar esos bemoles a tiempo. Zoido, el reprobado en el Congreso por haber incumplido las cuotas de acogida de refugiados comprometidas con la Unión Europea y Catalá, reprobado también por obstaculizar la acción de la Justicia en las causas judiciales por delitos relacionados con la corrupción, se autoproclamaron novios de la muerte sin que les temblase el pulso. Cospedal, la de los pagos a Bárcenas en diferido, se considera también novia de la muerte. Y Méndez de Vigo, el portavoz cantante, otro, cuando ya no se duda de la financiación en “b” de su partido sino de la titulación en “c” de sus miembros. ¿Cuántos masters de la Universidad Rey Juan Carlos les quedarán por defender entre los cuatro? ¿Le molestará a Froilán que se mencione tanto a su abuelo rodeado de tal escándalo o ya estará acostumbrado a eso?

Que Froilán cantase el novio de la muerte durante la Semana Santa malagueña no sería ni noticia. Ni que fuese hermano mayor o portase algún estandarte, tampoco. Lo raro de él sería que llamase flojo a Eduardo Zorrilla en un tren. Leí algo de que había seis grados de separación para conectarse a cualquier persona del planeta a través de conocidos y aquí está la prueba palpable: Zoido, Catalá, Cospedal y Méndez de Vigo cantando, Cifuentes con un máster falso, y Zorrilla en un tren, seis grados y Froilán. El mundo al revés. No le pongo cara a Froilán pero hay algo de él que me recuerda al pequeño Nicolás. ¿Le daría asco el bueno de Zorrilla por ser comunista? Pero, ¿cómo va a estar Froilán tan al tanto de la política malagueña como para reconocer a un comunista como Zorrilla, que no se pone ni el rabo ni los cuernos los días laborables? Y, si estuviese al tanto de la política malagueña, ¿le diría flojo a Zorrilla pudiendo llamarle pesado? Froilán también aprobó varios cursos en un año, creo, ¿se sabrá el novio de la muerte?

A mi bella sonrisa

3 Abr

Hay un estudio por ahí de un señor danés que debe saber mucho sobre el asunto, que afirma que los malagueños sabemos sonreír mejor que nadie. O que lo hacemos durante más tiempo. O que más veces. O quizá sea que con más ganas. No me atrevo a ser más preciso porque he leído el breve del breve en español que recorre internet copiado de una página a otra con la misma precisión que desconfianza me genera. Esto me ocurre desde hace poco por culpa de los rusos, y su Brexit, y de su elección de Trump, y de todo lo malo que nos pase manipulado seguramente por sus matrioshkas trileras. Lo paradójico es que de tan crédulo que era sobre esta supuesta desinformación conspiranoica, me haya convertido en este incrédulo obtuso, que campa con cuidado entre las webs, como si todos los días fueran 28 de diciembre en Siberia. Así que he acudido a la fuente, como me enseñaron con paciencia de santo, para intentar enterarme bien de lo maravilloso de nuestras sonrisas según dicho estudio, pero tampoco es que pueda fiarme demasiado de lo que haya resuelto mi “google translate” pues a veces sus traducciones podrían suponerse directamente realizadas a mala leche desde el Kremlin.

Sea como fuere, el análisis del señor danés –Meik Wiking, por si lo quisieran buscar en wikipedia y fiarse- llega a la conclusión de que las personas más sonrientes del planeta vivimos en Málaga. ¡Qué alegría! ¿Tendrá esto que ver con la felicidad? Antes de continuar con la disertación sobre lo felices que somos en Huelin y sus alrededores, un paréntesis para recordar lo mal parados que salíamos en cualquier estudio comparativo en que nos incluyesen los sabiondos de cualquier universidad de renombre hasta hace bien poco. Al César, lo que es del César, así que hay que arrogarle el mérito entero a Don Francisco de la Torre. ¡El cartón piedra funciona, Paquito, ole! Ahora somos siempre los primeros o los segundos en todo, hasta para “lonely planet”, casi seguro, tras las Islas Salomón. A lo que iba, el señor Wiking, probablemente de nacionalidad danesa aunque de origen ruso, ha acertado con nosotros de pleno. Sonreímos como nadie. Y esto corrobora los estudios de otros cuantos expertos que afirman, a veces desde Suiza, que el dinero no da la felicidad. Ni ayuda. Los malagueños seríamos la paupérrima prueba palpable y sonriente de eso.

Cinco son los niveles de felicidad según Seligman, el Hawking de la psicología. Del mínimo al máximo: la vida placentera, la vida comprometida, las relaciones, la vida significativa y el sentido de logro. Y cinco también, los ejercicios que Laurie Santos, la profesora de moda en Yale, enumera para ser más feliz:

  1. Escribir, cada noche, una lista de agradecimientos. Como darle las gracias a nuestro alcalde por sus museos efervescentes y burbujeantes, o a nuestro jefe, por el empleo precario con el que nos ha bendecido.
  2. Dormir 8 horas. Muy fácil de realizar para un malagueño, que trabaje dos o tres días, dos o tres horas, sin contrato alguno o con dos o tres a ratos, para intentar componer medio sueldo digno.
  3. Meditar. Se puede con una cañita.
  4. Compartir el mayor tiempo posible con la familia y los amigos. La sal mediterránea corre por nuestras venas.
  5. Menos redes sociales y más conexiones reales. Chupao. Nos conectamos, y nos tocamos, y nos hablamos a un volumen muy alto, aunque atentos al whatsapp para quedar con más familiares y amigos.

Pues va a ser que sí, que cumplimos con esos ejercicios antes de que la profesora los inventase. Y en cuanto a los niveles de Seligman, disfrutones somos, y comprometidos, y nos relacionamos muy bien, y conseguimos significarnos, y luchamos por alzanzar nuestras metas, y nos encanta generalizar.

Y, además, tenemos unos museos maravillosos… Normal será entonces que sonriamos tan bien, ¿no?

Otra cárcel

28 Feb

El Ministerio de Interior ha inaugurado la cárcel de Archidona, tras cinco años de abandono y pérdidas millonarias, casi para celebrar el día de Andalucía. Parece una advertencia de esas que tramaban los señores feudales, aunque el sur de Despeñaperros no sea tierra de sublevaciones. Como signo de que corren nuevos tiempos, aquella tradicional ejecución del reo con motivo de alguna fecha señalada, se ha cambiado por un tour guiado para quienes deseen ver las instalaciones, niños y niñas incluidos, como parte de un fructífero programa didáctico. Quizás el paseo incluya alguna broma de esas de dejar a alguien encerrado durante un rato en la celda, o esa tan clásica de arrojar una pastilla de jabón al suelo cuando lleguen a las duchas. No sé, algo efectista. No imagino por qué alguien querría perder su valioso tiempo descubriendo los vericuetos de un recinto vallado y con rejas. Puede que el visitante imagine sus días futuros tomando el sol en aquellos patios y quiera saber la pared donde más calienta, o el escalón más cómodo para sentarse. Hay personas que son muy previsoras y prefieren tener todos los cabos bien atados, con sus reservas de habitación hechas de antemano. No encajan esos sobresaltos con los que el destino castiga al hombre. Lo mejor en estos casos es echar un ojo a la futura residencia para que el posible ingreso no se traduzca en nervios y prisas de esas que inducen a errores. Sería interesante saber cuántos políticos han ido de excursión por allí.

El caso es que la sombra de la prisión es muy alargada sobre aquellos campos de Archidona y el norte de la provincia de Málaga, zona que presenta graves problemas de un desempleo siempre ligado a la estacionalidad del campo y a su falta de lluvias o de lluvia de subvenciones. Pero es lo que tenemos. En lugar de cortar la cinta de una fábrica, como se hace en el norte peninsular con cierta frecuencia, en nuestro sur nos debemos conformar con que el dinero público alce pabellones de traza industrial, aunque se trate de recintos penitenciarios. Nos falta iniciativa privada y visión de mercado a pesar de que tenemos los productos. Hasta hace poco tiempo, grandes cubas llegaban desde Italia para comprar el aceite en esas mismas tierras; luego lo vendían envasado al extranjero e, incluso, a España. No sé si alguna botella regresaría al lugar donde nació su contenido, pero con el precio multiplicado en la etiqueta. Negocios coloniales: te compro por 5 y me lo tienes que comprar por 500. Los franceses, muy amantes de su tierra patria, construyeron los centros de internamiento en sus colonias; luego, los americanos, con mayor instinto comercial, realizaron películas y best-sellers con los episodios de fugas; ahí está “Papillon”.

Un buen amigo malagueño, harto de comer en bares y restaurantes, encarga la comida mensual para él y su pareja, a una de esas compañías que la sirven por transporte rápido y envasada sin conservantes. Unos minutos de microondas y listo. Discuto con él por el daño medioambiental que ese tipo de hábitos provoca, pero reconozco que la vida de ambos escenifica una locura diaria. Acudir al mercado, comprar producto fresco y preparar el almuerzo, significan suplicios añadidos a sus circunstancias. La compañía tiene su sede en Madrid y la cocina más próxima en Sevilla. La nueva prisión está rodeada por unos extensos olivares, como ya he dicho, y a pocos kilómetros se halla la Vega de Antequera, una de las zonas más fértiles de esta provincia que aún importa alimentos procesados desde más allá de sus fronteras. Falta un planteamiento empresarial que evite esa dependencia de la meteorología que Málaga sufre tanto en el campo como en la playa. Si así hubiera sido, puede que este centro llamado Málaga II no habría tenido que ser inaugurado por falta de una clientela que, en su mayor parte, se halla recluida por delitos relacionados con el narcotráfico, dada la falta de perspectivas de futuro que ofrece el panorama laboral. Málaga, una tierra repleta de posibilidades que despega hacia otra cárcel.