La culpa fue de los bonsais

22 Mar

He visto el logo del PSOE del año 77 en una camiseta surfera muy moderna y me ha entrado una extraña nostalgia de color salmón. Tras comprobar lo bonito que era el dibujo de la rosa perfilada en negro, he llegado a la conclusión de que aquel PSOE de Felipe ha cambiado como Felipe y a la vez, hasta desdibujarse en lo que es ahora, un rojo en fraude de ley sobre blanco moderado, capaz de abstenerse de lo que sea. ¿Qué habría sido de Felipe si no se hubiese convertido en un consejero de éxito empresarial?, ¿si se hubiese ido al Uruguay, como en la canción, y se hubiese tomado unos tés fríos mirando pasar los camiones en el porche junto a Mujica?. Seguramente entonces, peinase ahora unas rastas trasnochadas, puede que barba, vistiese unos blue jeans roídos por el dobladillo y descoloridos en las rodillas, y calzase unas chanclas muy jipis durante sus largos paseos por las playas de Tarifa o el Cabo de Gata, leyendo a Murakami. Guapo como era, seguiría siéndolo mofletudo y barrigón, como un mesías de la divina transición con aroma a tabaco de pipa fino embotellado en París, subiéndose a una moto de las que daban ese aire misterioso al juez Garzón cuando huía de la prensa, y yéndose a liderar causas imposibles, ecologistas o veganas, o recibiendo premios de gran valor sentimental, dependiendo de los achaques y el reuma, o de si le pillase en el chalecito hipotecado de la sierra o en el piso obrero de Triana, con una muy pésima conexión a internet como para entretenerse en vez de así, escribiendo alguna que otra carta al director apuñalada con buena letra. Pero el tópico del viejo progre no se le puede colgar ni a González ni, presumo que, a ningún otro socialista de los que le acompañaron en las carreras de derecho y de izquierdas en los peores años de sus vidas, antes de representarnos. En vez de eso, juega al parchís con su amigo Zandi. Junto al porche. Viendo a los pobres pasar con un güisqui canadiense sin hielo en una mano y la corbata recién aflojada en la otra, al borde del colapso, de tanto rendir.

No queda pana nueva cuarenta años después. Cinco millones ya se han ido de esa izquierda moderada y hay tres candidatos a un logo nuevo que se parecen demasiado a ese rastro que les dejó González. Curiosamente, quien menos se parece a lo anterior, Pedro Sánchez, es lo propiamente anterior, el mismísimo Pedro Sánchez. El representante más moderado del PSOE más moderado, que sustituyó al moderado Rubalcaba, fue el más moderado que ninguno, Pedro Sánchez. Al que la gestora defenestró por poco moderado en la derrota. Pero ahora pone el puño en alto y canta la internacional en sus videos de precampaña, en las que vuelve a postularse como líder salvador de la izquierda, la militancia y el PSOE. Una vez ganó como moderado lo que después perdió en las elecciones y sus compañeros lo echaron simulando un accidente. Ahora se presenta como una nueva fórmula de la izquierda, a su izquierda misma, para proponerse como antagónico a lo que él mismo representó antes de la patada. El nuevo Sánchez socialista contra el antiguo Sánchez felipista será la dura batalla contra sus propios fantasmas. Con el pobre de Patxi López presentándose, obediente, para dividir el voto discrepante, a la izquierda de su derecha, o al revés, pero en el centro mismo de la polémica. No se apartará hasta el final. Porque si le quita un 10% al que viene con ánimo de revancha, se lo dará al aparato que representa la gestora susanista, a la que se debe. Y Susana Díaz, la hijastra de Felipe González, ya se sabe el camino. El que lleva al porche de Zandi directamente, sin pasar por la transición, sino sólo, y de puntillas, por los últimos años de los 40 de gobierno felipista en Andalucía.

Y lo demás, tontería

15 Mar

El otro día condenaron a Artur Mas por desobediente y aunque tanto se ha hablado de los dos años de inhabilitación que le corresponden, no sé por qué me da a mí que, será la otra cara de la sentencia, la pecuniaria, la que más le afecte personalmente. Sospecho que esa multa le interfiera el sueño tanto que ya haya cambiado el maquillaje antiojeras por el antiorejas y que sea por eso que se le resbalen así de grandes las gafas de siempre, ahora a media nariz como un traje prestado, cuando se queja de la particular injusticia a la que está siendo sometido por su apego al populacho. Cien euros diarios de contrafuerza en el canut, eso debe ser como una buena patada en sus fundamentos ultrademocráticos. Creo yo que, lo tercero que habrá hecho tras quitarse el sudor de la frente y comparecer en rueda de prensa para clamar sobre su desventura por causa de la justicia de media velocidad española, habrá sido el cálculo del porcentaje adecuado para poder seguir con su ritmo de vida actual que, con entre un 3 y un 10 por ciento de merma, será dificultoso asumir, me temo. Y si a eso le añades la mitad de las costas judiciales… Estará buscando equipación nueva de esquí, el pobre, para desconectar unos días en Suiza.

Menos mal que, al menos, le han caído los dos añitos esos de inhabilitación -durante los cuales no iba a presentarse elegible absolutamente a nada-, que le han salvado la vida, pensará Mas. Bendita condena que le permite reagarrarse al carro de los héroes de la política catalana con el PDE-Cat, cuando se despeñaba señalado desde las más alto de las cumbres andorranas. Pero algún empeño debe tener el poder ejecutivo que dirige Rajoy, y el poder legislativo que el PSOE le dio a Rajoy, y el ministerio fiscal que controla el gobierno de Rajoy, que le dan resuello a estos falsos mesías de la independencia como a Lázaro, de levantarse y andar. ¿Qué daño le causa esa condena a Mas y cómo le beneficia? ¿De verdad tenemos una Administración del Estado tan torpe?

Que no hay que saltarse la ley, ¡pues claro que no!. Para eso votamos cada cuatro años en las elecciones generales. Directamente para que legislen, no para otra cosa. Para que hagan las leyes que protejan nuestra convivencia, nuestra tranquilidad, a través de nuestro Estado de Derecho. ¿Qué mala ley es esa que da alas a quien pretende condenar?

Una ley que no permita un referéndum no debería caber en un Estado Democrático de Derecho. No creo que esa ley exista en nuestro ordenamiento jurídico, sólo cabrían interpretaciones. Ninguna ley orgánica, ni la Constitución siquiera, es una tabla de mandamientos divinos insuperable, incuestionable, irreformable. Que la soberanía resida aquí o allí, cuando afecte solo aquí o allí, es un argumento político que podemos cambiar con la mera voluntad ideológica de hacerlo, con los representantes adecuados y las mayorías necesarias, en el parlamento. Ojalá con el consenso necesario en lo razonable.

Sin embargo, este sinsentido político de negar los impulsos independentistas en nuestro país mediante el imperio político de la conciencia de turno, nos lleva a estos desatinos y a otros que nos hacen rozar el ridículo en nuestras relaciones internacionales.

Por ejemplo, España, junto a China, Cuba, Irán y Venezuela, entre otros pocos países, no reconoce al Estado de Kosovo, que se autodeclaró independiente de Serbia hace una década. EEUU, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia (hasta un total de 111 estados), sí. ¿Por qué estamos en el lado que no nos corresponde?

Otra más: ayer, desde Perú, nuestro ministro Dantis nos dejó ojipláticos, con otras declaraciones asombrosas: si Escocia decide separarse de Inglaterra mediante referéndum democrático para no formar parte del Brexit, España le impedirá seguir en la UE. Le dirá que se ponga a la cola. ¡Toma ya! No vaya a ser que le copien vascos o catalanes, claro… Esto sí que es política exterior y lo de Mas, enorme tontería.

A dos bandos

8 Mar

Hay teóricos de los dos bandos desde siempre. Tienen a los que aman, con los que se identifican en la verdad, y a los que odian, por ser diferentes, débiles o misteriosos, separados por una línea de justicia. Yo pertenecí a uno de ellos de pequeñito. Cuando el uso de razón se me tambaleaba, me costaba, por ejemplo, enfrentarme a una película del lejanísimo Oeste sin saber antes quiénes eran los buenos y los malos. No saberlo me causaba desasosiego. Sufrimiento paritario mal empatado. No me cabía el disfrute de la venganza sanguinaria de las buenas personas así, sin saber si iban ganando o perdiendo los que debían, sin conocer el recuento exacto de pena o gloria en la batalla, sin oler la pólvora en mi revólver, desfallecido ante tantas dudas de chamusquina.
Por tal necesidad, me las ingenié de varias maneras para averiguar con avidez si el asunto de las muertes de la tele iba bien o mal encaminado, para situarme en el lugar correcto. El recorrido más corto suponía preguntarle directamente a mi padre, que lo tenía al lado, pues solía compartir sus gustos con mis películas, pero sus disertaciones sobre el bien y el mal parecían orientalizantes. Yo creo que leía demasiado. También podía ser por culpa de Simon y Garfunkel. En algún caso pude quedarme dormido oyéndole, en medio de Little Bighorne, sin que me quedase del todo claro, ni mi bando ni el suyo. El camino más rápido era coger al vuelo a mi madre, que entraba y salía del salón como en el poema de Girondo, y pedirle ayuda. Observaba un segundo al protagonista. Indios, decía, aleteando. O vaqueros. Y acertaba. Siempre. O yo confiaba en ella. Casi siempre.
Con el devenir cinematográfico, fui advirtiendo nuevos detalles que me aportaban pistas y me afinaban los trucos. Si el indio hablaba en su propio idioma, era malo. Si gesticulaba, tonto. Pero si hablaba en español o con subtítulos, era buenísimo de llorar y de levantarse en armas. Eso servía también para los bárbaros mongoles, pero nunca para los japoneses de la II Guerra Mundial, que no levantaban cabeza desde su lado oscuro.
Alcanzada la edad suficiente, si eres lúcido, te orientalizas y duermes a tu sobrinito a tu lado, explicándole quiénes son los buenos, si los de Podemos, los de Ciudadanos, los de Izquierda Unida o el PSOE. Y quiénes los otros, que nunca gesticulan pero pueden curarse leyendo, hablando catalán en la intimidad sin subtítulos, o poniéndose en el lugar de los menos privilegiados, salvo alguna cosa. ¿Quién me mandaría escuchar a Simon y Garfunkel? Y, claro, te roncan.
O sucede eso, o si no alcanzas la lucidez con plenitud, si no has madurado a tu hora por algún defecto de serie, por un síndrome antiguo, o algún mal golpe juvenil en la cabeza, entonces continuas dividiendo las cosas en los terribles dos bandos irreales contra los apaches, el de los tuyos y el de los monstruos; el de las personas como dios manda y el de los enemigos peligrosos… A un lado los cristianos viejos y al otro los conversos, conmigo los españoles y contra mí los emigrantes que se tiran al mar; en el sitio correcto las asociaciones declaradas de utilidad pública que velan por la limpieza del alma y en el otro, los enfermos mentales que confunden su pene con su vulva. Buenos censurados contra niños malvados del lobby gay, que llevan al cole en la mochila todo el peso de nuestros prejuicios.
Algún autobús podrá salvarnos. Rezad por los malos, que no lo son tanto. Pero más aún por los buenos y los regulares.
Que no te engañen. Hazte oír.

Cuidado, que mancho

22 Feb

No es más limpio el que mucho se lava sino el que poco se ensucia. Con ese lema y un poquito de polvos de talco en las ingles y en los sobacos, el equipo de los más peperos del gobierno municipal intentará mitigar la incipiente crisis con la que les ha amagado el alcalde y sus reflexiones sobre Limasa. Municipalizar la empresa o continuarla en el ni sabe ni contesta mugriento actual, que nos avergüenza el culturetarismo analfabeto en las puertas de los museos frente a los cruceristas, son caminos ideológicos tan dispares como cercanos sus aconteceres. No creo que haya nadie capaz de encontrarle las siete diferencias transgresoras al plan que tenga el alcalde para nuestra basura. Ni ahora, ni cuando le dé tres vueltas, ni cuando lo lleve a los tribunales o lo suba al Metrobús. Si el sistema actual no es municipal de facto, que baje Belmonte del comité de empresa y lo bendiga. El problema es la teoría: la derecha privatiza, y hay que posicionarse ante lo que esté por llegar.

Ahora la empresa es mixta como un sandwich que se comen los socios privados y que pagan los reyes magos, que son los padres. Entre el engendro marrón poco eficiente de ahora y lo que propone la oposición de izquierdas, con Don Francisco de la Torre a la cabeza de las reuniones sindicales por su cuenta, está el canapé de jamón y malagueño fundido, los beneficios obligatorios por contrato, la asistencia técnica, los costes de estructura y los costes financieros, que nadie sabe lo que son, pero existen. Y engordan. Mucho. En los últimos diez años, 50 kilos de michelines a repartir entre las tres empresas de la Unión Temporal Estupenda. Con tal curvilínea estadística de la felicidad asegurada, échense a dormir tocándose la lira. Y, el uno por el otro la casa sin barrer. Desde 2003, se garantiza a los socios privados de Limasa unos beneficios del 2% de la cifra total de negocio sea cual sea la gestión y los resultados. Y, claro, es la que es. Málaga es la tercera capital de provincia de España que más gasta en limpieza por habitante, tras Madrid y Barcelona y la 52ª de 60 en satisfacción de sus habitantes al respecto. O sea, que en Málaga nos sabemos sucios y, lo peor, nos sospechamos poco cívilizados.

Porque la culpa de que nuestros barrios se alcen un metro al año sobre el nivel del mar -o dos- es de la costra que generamos, cochinos todos. De los icebergs derretidos por el cambio climático de nuestra peste achicharrada al sol. De nuestros sudores abandonados en las cunetas. De los excrementos de nuestros perros, que dispersamos con nuestra vieja máquinita de gotelé. De los papeles que tiramos al suelo sin leerlos.

Por eso, una campaña municipal pretende concienciarnos de que seamos cuidadosos y no manchemos nuestras maravillosas avenidas. Que no tiremos lo que nos traigamos traviesamente entre manos cuando nos subamos al autobús. Que no dejemos que el perro le deje regalitos malolientes a nuestros niños en los parques. La campaña que acabará con la suciedad en la ciudad, esta vez se llama “Mantén limpia Málaga”. #lodicetuvecino. Entre paréntesis, no escritos, el concejal responsable y sus amigos del consistorio que preconizan la continuidad del sistema mixto para Limasa, se lavan las manos. Málaga está sucia por los malagueños, las palmeras y porque llueve poco. Y si nada de eso sirve, por los trabajadores bienpagaos, huelguistas y traidores de Limasa.

Bueno, con De La Torre han topado y, lo peor, con su brazo a torcer. Como lo espoleen, anuncia que se presenta a la reelección.

Vistatriste II

8 Feb

La operación Tormenta del Desierto entre Iglesias y Errejón produce muy malas vibraciones. Otra vez la guerra televisada. La válvula derviche de la olla de Podemos silba un mal presagio con recurrente alarma y a mí no se me ocurre mejor salida de emergencia que observarlo todo atónito, repantigado y bescansando. Me temo que la curiosidad me deje con seis vidas imprudentes por delante. No sé si sobrará algo, pasado el bombardeo púrpura de la asamblea ciudadana, pero este asunto transparente me ha llevado de bruces, a encontrarme con una de esas noches perdidas frente a la CNN verdeoscura de 1991.

Aunque aquello era la guerra de verdad y esto, una gran mentira. Aquella fue la primera vez que vimos cómo se bombardeaba una ciudad desde el sillón, con una lata de cerveza y una bolsa de patatas fritas, para vergüenza del género humano y ahora, en cambio, los jefes, jefazos y jefecillos ególatras de Podemos se tiran los snacks sanísimos y la birra artesana para avergonzar a sus pobres solemnes de los sillones que les hemos regalado. Dan ganas de quitarle el pitorreíllo exprés al pucherazo. Y de darle el pésame a alguien. Pero no sé a quién. A Alberto Garzón, supongo. Alguna vez me ha abrazado un desconocido impulsivo en la plaza Uncibay, pero no sé cómo se tomaría otro que lo saludase con un cartel ofreciéndome a darle el pésame gratis. Sería triste y vegano. Y el colmo: mira que llamarse Vistalegre…

Yo no sé qué les habrá pasado a unos, a los otros, o a los otros de los otros, porque da para elucubraciones de todo tipo, pero enredados en tal ausencia de intimidad, lo que sea, supera cualquier escenario obsceno conocido. Y la primera fila es tan larga, que no te pierdes detalle de tamaña cadena de errores, por calificarlo educadamente. Desafinan tanto, que en vez de pataleta del simple disgusto por haber pagado la entrada, te rasgan las uñas contra todas las pizarras de la ESO juntas. Pura dentera. Y no sabes cómo hacer el gesto apropiado, a tan pésimos actores, para que comprendan lo de la retirada a tiempo, cuanto antes y sin despedirse. Puestos a arreglarlo, que les quiten los móviles, o les borren todas las cuentas de sus redes sociales para aliviarnos. Que los lleven a un ring de boxeo sin público y que empaten muchas veces, a ver quién gana qué, y que entre ellos también puedan aliviarse.

El nombre es mentira. No pueden. Quizá tenga que ver con que la habitación 237 del hotel del Resplandor, en la que se citaron para intentar llegar a un acuerdo a tiempo, no fuese el lugar más idóneo. Tampoco ayudaría que Íñigo se plantase allí con un triciclo bajo el brazo. Ni que Pablo desenterrara el hacha de guerra del jardín. Seguramente por el jaque pastor. El de la dama y el álfil traidor en cuatro movimientos. Llegados a este punto de transparencia hasta las damas y exdamas se conocen en Podemos. De uno, de otro, o de primero uno y después el otro. Esto sí que es nueva política. ¿por qué se airea? La figura de la exnovia en Podemos tendrá que ver con la del macho alfa, término que ellos mismos han traído al ruedo político, muy feminista. ¿Y los alfiles? Alegre, Monedero, Bescansa, Nacho Álvarez, Echenique ¿quién le pone la cordura? ¡Ni Carlos Jiménez Villarejo! Esto no es un jaque pastor, esto es el mate del loco. Dos peones se han metido un gol en propia puerta y el video se les ha atascado en las repeticiones.