Ojeando

29 Jun

Este finde es el Ojeando. Una invitación a mirar despistadamente en gerundio que juega a ubicarte en un espacio geofísico incomparable. Ojén es el marco y la mejor excusa para darse un garbeo veraniego y dejarse seducir por la mejor música en directo. El Ojeando es un festi de verano al aire libre. Sin lugar a dudas, el festival de música “indie” más importante de la provincia de Málaga. Con un cartel de artistas que, habitualmente, no desmerece a ningún otro de los que se celebran a lo largo de toda la geografía andaluza. Y el de este año, atestigua lo que digo: Triángulo de Amor Bizarro, Pony Bravo, Nacho Vegas, Supersubmarina, Miss Caffeina, Dorian, Sexy Sadie y algunas de las mejores propuestas malagueñas –“El País Musicano” es mi debilidad-, conforman un programa de lujo en un increíble entorno callejero que invita a la fiesta.

Pero aún hay cosas mejores que el entorno o el cartel. ¡Es gratis! Sí, como en los ochenta. Todavía existen y están aquí. Me refiero a esos saraos que nos regalaban los modernísimos concejales de cultura de cualquier municipio, a la menor oportunidad, cuando creíamos posible e infinito el Estado de Bienestar y su música joven. Maldita crisis. Me pongo a buscar en el google y no encuentro otro de similares características que sea de organización pública y ¡gratuito!, en todo el país. Tampoco es que sea un hacha peleándome con los buscadores.

Un solo pero a tanta felicidad: el alojamiento. Supongo que no habrá sido posible inventarse una zona de acampada o habilitar un inmueble a manera de barracón. Ni sé, ni contesto. Pero reconozco que añadiría el último peldaño que le falta y que convertiría al de Ojén, en uno de los festivales veraniegos más populares de la Península, con los ingresos turísticos que esto aportaría. Toca sorteo de conductor abstemio que se pierda el brindis con una copita de ojén, qué se le va a hacer. Me sigue encantando.

Y al aplauso se une mi sorpresa cuando compruebo que la primera edición se llevó a cabo en el 2006, con las vacas gorditas, pero que su implantación y mejora se produjo a partir de la segunda, en 2008 –en el 2007 fue cancelado-, cuando apuntaban las flacas. A partir de entonces, y sumidos en plena crisis, el festival no ha parado de crecer hasta ofrecer esta quinta edición que todos presumimos, seguirá sumando, y de manera espectacular.

A mí, esto me da que pensar y mucha alegría. No sé cómo lo harán en Ojén pero clarísimo tengo que deberían de ofrecer un máster o regalarle su fórmula al resto de gestores, delegados, asistentes o directores de área con cargo de confianza y sueldo rebajado que pululan por nuestras instituciones culturales. ¿Por qué en Ojén se puede y en el resto del mundo y parte del extranjero no? Será cuestión de patrocinios bien puestos. O no, pues otro asunto que cautiva mi atención es que, a diferencia del resto de festivales que se anuncian cada verano, donde lo común es que se publiciten una veintena de marcas colaboradoras, en la publicidad del ojeando sólo se incluyen cinco logos: dos institucionales –Ayuntamiento de Ojén y Diputación de Málaga- y tres privados.

A partir de ahí, lo que me preocupa. Según consta en la web del municipio, “OJEANDO Festival está organizado por el Ayuntamiento de Ojén con la colaboración y apoyo inestimable de la Delegación de Cultura de la Diputación de Málaga”. Si se añade el cambio de gobierno y color político en la macroinstitución y que el de Ojén es uno de los municipios en los que seguirá gobernando el PSOE con mayoría absoluta, el futuro del último reducto del paraíso indie gratuito y su poción mágica se antoja complicado. Cruzo los dedos –salomónicamente-.

Fichajes

22 Jun

El verano está aquí y yo comulgo. Para mí esta época se identifica más con leer la prensa deportiva que con ir a la playa, de ahí mi decoloración. Es tiempo de fichajes y de sondear el mercado. Cuando la crisis aprieta, mejor a través de las ediciones digitales, claro está. Me ahorro el doble pues solía comprar un tapadiarios deportivo para disimular mi afición en la calle. Siempre podías encontrarte con alguien sospechosamente culto y aparentar ser otro y tener otros gustos, arraiga categoría en el mundillo cool de esta ciudad. Una revista de arte bien colocada sobre la noticia del último megacrack que va a fichar por tu equipo, te puede devolver credibilidad si le das el cambiazo a tiempo y a mí, más de una vez, me ha servido para transfigurarme. Pero ya no puede ser. No me da para pagar revistas de camuflaje. Estoy tras la invención de nuevas estratagemas y aprendiendo a amar la virtualidad de la prensa en casa. Peor desinformarme.

Pero aparte, este periodo estival no es distinto a otros en casi ningún aspecto. Una salvedad, y dando la razón, sin que sirva de precedente, a nuestro alcalde, en algo, nos acercamos un poquito a Barcelona: en el dineral que pueda llegar a gastarse el Málaga en las nuevas incorporaciones al equipo. El catarí no es un príncipe, es un rey mago. Qué rico y qué bueno indisolublemente. Yo creo que Don Francisco, a poco que se empeñara, conseguiría de él que se hiciera cargo de las nóminas de todos los altos cargos y puestos de confianza transparentes de nuestro Ayuntamiento. Cinco o seis millones y se le acaba el discurso de verano. Ya no se haría líos sobre cuántos son y en cuántos los deja, ni en cuánto reduce sus sueldos, ni tendría que inventarse extras de productividad y se podría ir a echar unas brazadas tranquilo a la playa de la malagueta hasta septiembre. Nos quedamos con Juan Gámez en el lateral derecho y, de suplente, algún alto cargo que no pueda colocar y que no le deja dormir por solidaridad fiel a tan buena persona, ¿para qué Azpilicueta?

Sí, este verano, además de los fichajes futboleros y las inconmensurables sumas que se manejan, que no me atrevo a criticar, están de moda los fichajes del alcalde y sus sueldos, que sí puedo, por el buen talante democrático de nuestras instituciones locales. Desde que hace un mes Don Francisco y su equipo apalizara en las elecciones a sus contrincantes, de lo único que se habla es de a quién colocará en cada sitio y cuánto les pagará. Es casi obsesivo y tan transparente, que a muchos, ni se les ve, y por eso no entran en sus cuentas. Si había setenta o sesenta y ocho altos cargos en abril, no lo sabe nadie. Sinceramente, creo que tampoco el alcalde. Y que se van a quedar en cincuenta y siete es un rumor afirmado y titulado en todos los medios de comunicación pero que no se puede contrastar por falta de personal o ganas. Ahora dice que rebajará el sueldo de alguno, entre un 40 y 50%, en algún momento. Y del resto, entre un 2 y un 5%, tampoco sabe cuándo. Y tampoco importa mucho, o eso parece, porque la anunciación constante debe de ser un acto de fe por parte de quien lo escucha y la sensación es la misma que si ya hubiese metido la tijera, sin haber dado un solo paso en la cruzada austera. Aunque, con transparencia, sin duda, casi invisiblemente, diría yo. Lo último, lo del Tribunal de Cuentas, que nos tiene manía –o no- y que apunta a largo culebrón de sobremesa.

Yo seguiré pegado al ordenador, atento al revival. Los exediles vuelven a casa con cargo de director, los futbolistas a pique del retiro, acaban su carrera en nuestras costas y la semana que viene ganamos el europeo sub 21.

Disfrute del verano.

13 a 1. Ni con Malta

15 Jun

Hace poco más de un mes, D. Francisco de la Torre desveló su intención de reducir, caso de ser reelegido, las áreas de gobierno municipal, e indicaba que la nueva reestructuración, entre otras razones, respondía al plan de austeridad y a la necesidad de aminorar el gasto. Fue durante la presentación del programa electoral del PP para la ciudad de Málaga y hablaba de 5 ó 6 “macroáreas”. Incluso, les puso nombres: Productividad, aglutinaría Economía y Empleo, Nuevas Tecnologías, Parques Industriales y Comercio; “Málaga Genial”, Cultura, Deportes y Turismo; “Málaga Participa”, Bienestar Social, Participación Ciudadana, Inmigración, Igualdad, Accesibilidad Universal y Juventud; Sostenibilidad, Medio Ambiente, Parques y Jardines, Playas y Energía; “Málaga Capaz”, Urbanismo, Vivienda, Seguridad, Movilidad y Aparcamientos.

De aquella idea bosquejada en el marco de las mejores intenciones y tras reunirse y sopesar reestructuraciones con quien creyera conveniente, ya reelegido, resultó que de 5 ó 6, se ha pasado a las 8 ó 9 actuales -porque Educación, no sé si es macro o mini-.

A mí no me cuadraba el número con el recorte y, por si acaso, recurrí a la página web del ayuntamiento para averiguar cuántas áreas de gobierno -¿macroáreas?- constaban como tales en el organigrama municipal durante el mandato anterior (2007-2011): nueve. A razón de: Presidencia, Asuntos Sociales, Economía y Empleo, Seguridad, Movilidad y Ordenación, Deportes y Turismo, Sostenibilidad y Servicios, Vivienda y Cultura.

La nueva reestructuración no ha cambiado el número de áreas de gobierno, aunque sí su nombre, ahora son macroáreas y también, la distribución. Por ejemplo, Juventud, que dependía de “Deportes y Turismo”, ha pasado a Cultura. Bien mirado, no está mal pensado. En realidad, por la cultura malagueña sólo se había preocupado el área de Juventud durante la última década. Lo malo, que pase a engrosar el Área de Museos y Visitas Guiadas para Cruceristas, como casi todos los creadores malagueños nos tememos.

Así las cosas, me temí que aquella otra promesa de programa, que se refería a reducir el número de cargos de confianza en nuestro Ayuntamiento, quedase en agua de borrajas. Pero debí de ser un mal pensado porque ayer mismo, nuestro Alcalde anunció que se pasaría de los 70 actuales -68 según los datos ofrecidos en la web municipal-, a ¿sólo? 57 para este mandato. Se comprometió a reducir un 10% y ha cumplido de sobra. O eso parece. Lo que no me cuadran, de nuevo, son los números. Leo en La Opinión de Málaga que se ha anunciado que de los cuatro coordinadores y diez directores generales que había, se pasará a doce. Pero remitiéndome de nuevo a la web del Ayuntamiento se habla de un solo coordinador y diez directores generales. ¿Había once y ahora doce o es que la información que ofrece el Consistorio sobre la estructura retributiva de los órganos directivos del Ayuntamiento de Málaga era inexacta? En cuanto a los directores técnicos, se habla de una reducción de los veintiuno que había a dieciséis que habrá, pero dieciséis son los que ya reconocía la web para el período anterior, no veintiuno, con lo que seguirían los mismos. La última reducción afectaría a los “Asesores”, que pasarían de trece a seis. Aunque en la web sólo reconocían nueve. Sumando y restando con los dedos, me salen tres menos.

Por último, una subida: se anuncia que los directores de distrito pasarán a ser once en lugar de diez, y diez señalaban durante el pasado mandato.

Mis matemáticas señalan que de 68 cargos de confianza, se pasará a 67 pero, lo que se anuncia es que de 70, pasarán a 57.

Realmente anonadado. Qué torpe –soy-.

http://www.malaga.eu/opencms/export/sites/default/aytomalaga/portal/menu/ayuntamiento/menu/item0004/descargas/estructura_directiva_15042011.pdf

Azul marino, casi negro

8 Jun

No me salen las cuentas e intento consolarme con el refranero y la compañía, agarrándome, en lo que puedo, a lo del mal de muchos. Atontado llevo más de dos años, haciendo el máster práctico de cómo sobrevivir con menos de la mitad de lo necesario y esperando a que amaine la crisis y sepa reconducirme. Como tantos. Pobre se vive bien cuando te cuidan y yo me cuido. Muy pobre, debe de ser más complicado. Los 80.000 malagueños que vivían con 4€ diarios hace seis meses deben de ser algunos más a día de hoy, prefiero no saberlo, pero ayuda a esforzarse en los mejores pensamientos el averiguar que a algunos afortunados, dependientes del sector público en su mayoría, les ha ido mejor interinamente o a dedo.

El sector audiovisual, que es el que mejor conozco, anda de capa caída desde que el balance de resultados obligó a las grandes compañías a rebajar sus inversiones en publicidad. En Málaga, un buen número de profesionales se dedicaba a cubrir las “service” de las constantes campañas publicitarias, sobre todo anglosajonas, que elegían nuestra provincia como mejor localización. Lo que quedó de ese mercado se fue con los precios a otro sitio, hacia Sudamérica o el Norte de África hace más tiempo del deseado y aquel sector especializado tuvo que despecializarse y agarrar una bandeja o adherirse solidariamente a las largas colas del paro.

Pero no todo está tan negro. Ayer descubrí la otra cara de la moneda. Se trata de la generosísima inversión municipal en materia audiovisual: Onda Azul TV.

Ni idea tenía de que el presupuesto de la cadena era de dos millones de euros para este año ni que fuera de dos millones y medio el pasado ejercicio. Ya me extrañaba a mí que fuese tan excelsa en sus contenidos. ¡Menuda programación! Sólo por buscarle una pequeña crítica, se me ocurre mencionar que emitían en formato de cuatro tercios, ese que vuelve loco a los televisores de nueva generación, tan planos y altamente definidos, y que no logran entender una señal con tanto vestigio arqueológico por desentrañar. Pero aparte de eso, todo fabuloso.

Lo que más me gusta son los sueldos de los trabajadores. A mí, me tenían engañado. Los siete que conozco, me aseguraban que no llegaban a los mil euros mensuales, qué bromistas. Acaban de salir las cuentas fresquitas y los datos ofrecidos señalan que se dedica 1.133.000€ a pagar el sueldo de los 34 trabajadores en plantilla. Casi 2.800€ al mes por cabeza. A no ser que siete o veintisiete cobren esos mil euros –si llega- y los otros se repartan el pastel. Que no creo. Eso sería nuevo en la forma de gestionar las cosas públicas por parte de nuestro Ayuntamiento. Imposible.

Luego están los quejicas y protestones de siempre, que ven mal que el déficit generado por Onda Azul TV en los dos últimos años sea de 4 millones de euros. Vamos a ver, listillos, si a una empresa que va a generar 279.000€ de ingresos, se le asigna un presupuesto de dos millones de euros, se sabe que va a perder un pastón impresionante. ¿Qué más dará, si en vez de perder un millón ochocientos mil euros, que está asumido, se gastan cuatro, si para eso está el contribuyente, que por más pobre que sea, lo terminará pagando tarde o temprano?

Además, ya lo ha explicado la gerente de la empresa, la señora Ana Benavides: es que ha tenido que pagar el alquiler de las oficinas. A todas luces, injusto, como si se tratase de un vulgar ciudadano. Y no sólo eso, también, se tuvo que incorporar a varios trabajadores autónomos como fijos, por sentencia judicial y readmitir a varios despedidos de forma improcedente, por causa de esa misma justicia tan poco ahorrativa. Así, ¿cómo van a cuadrar las cuentas?

Mañana me llevo el currículum, qué chollo.

Sumar

1 Jun

Descubrí lo del 15-M a partir de una invitación virtual a asistir a una manifestación a través de un evento del facebook. Me produjo casi tanta curiosidad como desconfianza. Busqué convocantes, portavoces, pretendiendo encontrar una mano negra detrás de tanta indignación. Debió de ser porque estoy acostumbrado a valorar a los congregados según la opinión manifiesta de sus líderes, ya sea por su locuacidad literaria o por su provechoso don de oratoria ante los medios de comunicación. En cuanto a que decida si el prohombre me cae bien o peor, más o menos tiempo le dedicaría a indagar en sus intereses o incluso a asimilarlos a los míos. Así ha sido hasta este movimiento invisible que ha conseguido removerme pues cuenta con mi agrado y no le pongo cara. Tal vez sí, pintas. El 15-M es un poco perroflauta pero en el sentido más piadoso. Aquél que incluye a los que serían capaces de dedicar su tiempo libre a dar clases de inglés gratuitas en Nicaragua. Pero esto no lo hace especial. Lo que sí, su espontaneidad en el día a día y su tenacidad a la hora de reivindicarse sobre la marcha.

Me gustan. De entrada, que alguien se queje me atrae mucho más a que se conforme pero, lo que me suma, tiene más que ver con que sus críticas comulguen con el mínimo común múltiplo social. Hay que mejorar. Hay que humanizar. La democracia no está por encima de la ciudadanía, es la ciudadanía. No ha estado de más que nos devuelvan aquel recuerdo vago, casi desmantelado de los ideales entre tanta crisis y más necesidad de encontrarle culpables. Reunirse o manifestarse en democracia, acto saludable y cívico, convertido en derecho fundamental por Perogrullo, no se sustenta en el hecho puntual discrepante, como algunos se empeñan en señalar. Es justamente lo contrario: la gente se reúne –como bien dice la palabra- cuando tiene algo en común.

Por último, si a los espontáneos del llamado movimiento del 15-M y a sus propuestas mínimas, comunes y democráticas, le unimos su metodología pacífica, aparte de rellenar todos los campos necesarios para que en cualquier estudio científico los previeran como ejemplo de cómo pasar desapercibidos en sus demandas ante la opinión pública, resulta una reivindicación intachable.

Sin embargo, un asiduo a leer los comentarios a los artículos de prensa a través de internet puede encontrarse a una legión de detractores de los acampados. Algunos muy airados. Con argumentación sensible cuando se trata de comerciantes que aprecian menoscabo de sus ingresos; irracional cuando se exige el desalojo por provocadores, drogadictos y/o alcohólicos; y una mayoría destacable, que muestra su disconformidad con las demandas por cuestiones de índole política o práctica y que suele poner en duda el valor de cualquier iniciativa ciudadana de participación democrática, o lo que es peor, que pueda llegar a algún sitio.

Pero sí puede. Es democrático. Es legal: la Asamblea de la Acampada de Málaga presentó ayer en el Parlamento de Andalucía la primera Iniciativa Legislativa Popular que se ha impulsado desde el movimiento 15-M y que tiene como fin aumentar la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas. Entre las propuestas, que se rebajen de 75.000 a 10.000 las firmas necesarias para admitir a trámite las iniciativas populares y que las materias económicas y de política de empleo puedan ser reformadas a través de este sistema.

Y a mí, de todo esto, lo que me gusta es sumar.