Escribir

La magia de la escritura

23 Dic

Hay que escribir. No como quien cumple un castigo. (“Como te has portado tan mal, escribe cien veces…”). No como quien hace una tarea ingrata a la que se ve obligado (Escribe cómo fue tu Navidad”). No como quien no tiene otra cosa mejor que hacer (Si no haces otra cosa mejor, escribe). Hay que escribir como quien hace magia. Hay que escribir disfrutando.

Todos tenemos cosas que decir, ideas que expresar, sentimientos que compartir, historias (propias y ajenas) que contar. Para expresarse uno a sí mismo, para sacar fuera lo que se lleva dentro, para verse reflejado en el espejo de la escritura. También se puede escribir para otros. Para que los demás conozcan lo que alguien piensa, siente, desea o hace. Digamos que todo autor necesita un lector.

Para escribir hace falta leer. Los escritores son como los cerdos: según la calidad de lo que comen, así es el jamón. Quien no lee mucho, no puede escribir bien.

No es difícil. Verán qué sencillo: sujeto, verbo y predicado. Una y otra vez. Hasta terminar de contar lo que se quiere contar. ¿Quién, si está alfabetizado, no puede hacerlo?

Se suelen poner excusas diversas: no tengo nada que contar, no sé para qué, no sé para quién, no sé cómo, no tengo tiempo. Simples excusas, no verdaderas razones.

Hay en la enseñanza experiencias magnificas, pero pocos las cuentan por escrito. Algunos piensan que lo que hacen en su aula o en su escuela carece de importancia o interés, otros piensan que nadie va a interesarse por lo que han escrito.

He visto realizar experiencias magníficas que solo ha conocido quien las hecho porque nadie se atrevió o se decidió a contarlas, Una pena. Una pena para quien no escribe. Una pena para quien no puede leer esos testimonios extraordinarios.

– Escribe tú, me han dicho después de realizar una experiencia maravillosa sobre evaluación en un colegio de Melilla durante un año entero.

– Pero tú nos lo corriges, me han dicho en otra institución, después de hacer una investigación sobre agrupamientos flexibles.

Afortunadamente, en este último caso, los profesores siguieron mi consejo y acabaron publicando un libro en la Editorial Díada, de Sevilla. (Agrupamientos flexibles. Un claustro investiga).

Los niños y los jóvenes tienen que escribir. Y tienen que escribir bien. Porque estilo es precisión. Hoy existe el peligro de la forma abreviada de escritura de los washapps. Y el peligro de la brevedad de los mensajes impuesta por la limitación de caracteres. Las cartas, prácticamente, han desaparecido. Como las tarjetas de Navidad. Ahora te felicitan por escrito Endesa, El Corte Inglés o el Banco Santander. Se escribe poco. Se escribe mal.

Los niños y las niñas tienen que aprender a contar historias. Con gusto. Tienen una enorme creatividad. Recuerdo cómo empezaba su relato uno de mis primeros alumnos (¿cuánto hace ya, Señor?): “Aquella mañana, el príncipe salió cabalgando en todas las direcciones”.

Me ha llegado hace unos días uno de esos mensajes que agradeces (aunque no siempre tengas bien acreditada su fidelidad documental). Se sitúa el texto en el Museo Pedagógico de París. Es la redacción que hace un niño (no se especifica la edad) sobre la cuestión que se le había planteado. El tema propuesto era escribir sobre un mamífero o un ave. El niño dice por qué descarta el ave y por qué prefiere explicar lo que es una vaca.

“El pájaro del que voy a hablar es el búho. El búho no ve de día y de noche es más ciego que un topo. No sé gran cosa del búho, así que continuaré con otro animal que voy a elegir: la vaca. ¿Qué es una vaca?

La vaca es un mamífero. Tiene seis lados: el de la derecha, el de la izquierda, el de arriba, el de abajo. El de la parte de atrás tiene un rabo del que cuelga una brocha. Con esta brocha se espantan las moscas para que no caigan en la leche. La cabeza sirve para que le salgan los cuernos y además porque la boca tiene que estar en alguna parte. Los cuernos son para combatir con ellos. Por la parte de abajo tiene la leche. Está equipada para que se le pueda ordeñar. Cuando se le ordeña, la leche viene y ya no para nunca. ¿Cómo se las arregla la vaca? Nunca he pedido comprenderlo, pero cada vez sale con más abundancia.

El marido de la vaca es el buey. El buey no es mamífero. La vaca no come mucho, pero lo que come lo come dos veces, así que ya tiene bastante.

Cuando tiene hambre, muge y cuando no dice nada es que ya está llena por dentro. Las patas le llegan hasta el suelo. Las vacas tienen un olfato muy desarrollado, por lo que se le puede oler desde muy lejos. Por eso es por lo que el aire del campo es tan puro”

El texto es una cortesía de Marc Peguera. Yo se la agradezco efusivamente. Creo que puedo hacerlo en nombre de todos mis lectores y lectoras. Porque el texto es una joya.

A escribir se aprende escribiendo. No basta saber las reglas gramaticales y respetar las normas ortográficas. Hay que escribir mucho para poder escribir bien. No digo solo con rigor. Digo con elegancia.

Hace algunos años escribí con dos colegas del Departamento de Didáctica de la Lengua de mi Facultad (Benjamín Mantecón y Cristóbal González), un “Libro de estilo para universitarios”. Disfrutamos mucho escribiendo, haciendo magia con las palabras.

Hay que construir bien las frases, conocer el significado de las palabras y utilizar bien los signos de puntuación. Tengo delante un libro que parece esconderse en mi biblioteca cada vez que lo necesito. Su autor es el filólogo José Antonio Millán. Su título: “Perdón, imposible”. Ha querido el autor hacer patente en el título la importancia de la colocación de una coma. En efecto, de su ubicación en la frase, depende la vida de un reo. Carlos V, explica en el Prólogo del libro, cambió el sentido de una sentencia trasladando la coma de lugar. La suerte del reo quedó prendida de esa coma salvadora. La sentencia decía: “Perdón imposible, que cumpla la condena”. La modificación del Emperador supuso la salvación del condenado: “Perdón, imposible que cumpla la condena”.

Otro botón de muestra sobre la importancia de la correcta puntuación. Se cuenta de un señor que, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente testamento, falto de todo signo de puntuación:

«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás páguese la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo». Se leyó el documento a las personas aludidas en el mismo y cada cual se atribuía la preferencia; mas, a fin de resolver estas dudas, acordaron que cada una de las personas o de los grupos interesados en la herencia presentara el escrito con los signos de puntuación cuya falta motivaba la discordia. Y, en efecto, el sobrino Juan lo presentó de esta forma: «Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo”. Como se ve, el favorecido era Juan; pero, no conformándose Luis, éste lo arregló del siguiente modo: «¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No: a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo”. El sastre, a su vez, justificó su reclamación como sigue: «¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo». De este modo, el sastre intentó cobrar su cuenta; pero se interpusieron los jesuitas, reclamando toda la herencia, sosteniendo que la verdadera interpretación del escrito era ésta:«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Páguese la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo». Esta lectura motivó gran escándalo entre los concurrentes y para poner orden acudió el juez. Éste consiguió restablecer la calma y, después de examinar el escrito objeto de la discusión, exclamó en tono severo: «Señores, aquí se está tratando de cometer un fraude; la herencia pertenece al Estado, según las leyes en vigor; así lo prueba la verdadera interpretación del escrito, que es la siguiente: “¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.
En virtud de esta interpretación y, no resultando herederos para la herencia, yo, el Juez, me incauto de ella en nombre del Estado. Queda terminado el asunto”.

La magia de la escritura nos va a salvar de muchos momentos de aburrimiento. Va a cautivar y a entretener. Y va a constituir para los hijos y alumnos un ejemplo y un estímulo. A escribir, que son dos días.

54 thoughts on “La magia de la escritura

  1. Querido amigo y maestro:

    Muchas gracias por este artículo. Es muy probable que empiece a escribir…

    En todo caso, muchísimas gracias por haber escrito y publicado 73 libros, más de 1.000 artículos, tantísimos prólogos y un larguísimo etcétera. A mí -aún quedándome mucho por leer de tu prolífica obra- me ha resultado de una utilidad enorme en mi vida.

    Aprovecho estas líneas para desearte a ti, a tu familia y a quienes comparten sus escritos habitualmente en El Adarve, una muy feliz Nochebuena, Navidad y nuevo año 2018.

    Estimado Miguel Ángel, un gran abrazo para tu maravillosa familia de parte de la mía.

    Y no dudes que seguiré leyendo MÁS. (Entre el último vocablo y el verbo precedente, solo a ti te correspondería añadir un signo de puntuación).

    • Querido Juan Miguel:
      Qué alegría verte por estos pagos.
      Siempre me gusta saber de ti.
      Claro que tienes que escribir. Porque puedes compartir muchas experiencias, muchas ideas y muchos sentimientos maravillosos…
      A mí me gusta escribir. Es como una necesidad.
      Felices fiestas para ti y para los tuyos y que 2018 esté lleno de todo lo que deseas.
      Gracias infinitas por leerme y por compartir tus impresiones sobre lo que has leído.
      Un gran abrazo.
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  2. Buenos días, Miguel Ángel:

    Insisto. No me gusta inaugurar el espacio, pero menos me gusta verlo vacío.

    Está claro que tienes la habilidad de meternos cosas en la cabeza.

    No puedo seguir. Me tienes liado con José Antonio Millán y su puntuacións.

    No ahora, pero en otro momento explicaré por qué me salen tantas comas, y no es por la colaboración de las moscas ( divertido e ingenioso texto).

    ¿Se nota que estoy escribiendo con móvil y al estilo móvil?

    A escribir se aprende escribiendo, gran verdad, pero la parte práctica es esencial en todo aprendizaje para que éste sea realmente tal. Creo.

    Ya es suficiente, y suficiente es más que suficiente, con tu permiso Miguel Ángel.

    Os dejo cancha libre para la práctica, por mí que no sea. Y usad mucho la paradiña, a mí me gusta, me gusta marcar la forma y el ritmo como quiero que se me lea, pues, creo, esa es la manera como pienso, con mucho lío.

    Abrazos.

    • Querido José Antonio:
      Ya ves que se te adelantó mi querido amigo Juan Miguel. Pero está bien que estés aquí desde el sábado porque siempre surgen nuevas oportunidades e interpelaciones.
      Ya nos dirás de dónde viene tu afición a las comas. Me intriga.
      Felicidad para ti y para los tuyos en estos días y SIEMPRE.
      UN ABRAZO Y GRACIAS.
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  3. Miguel Ángel, ¡qué persuasivo eres! Tú ya me entiendes.
    Hoy tu artículo me viene como anillo al dedo. Bien sé yo que lo tuyo es la palabra oral o escrita, y si a eso se añade la convicción sobre lo que se escribe, el efecto es formidable.
    Yo sé que para ti leer y escribir es como respirar, pero para muchos no es tan sencillo, no porque no se tenga nada que decir, sino porque no se está seguro de decirlo adecuadamente tanto en el fondo como en la forma.
    Recuerdo yo que en mis tiempos de estudiante los profesores de lengua nos ponían ejercicios de redacción cada semana. ¡Qué buena costumbre! Y que sacrificio para los profesores corregir todo eso cada semana. No creo equivocarme si digo que hoy en día pocos maestros están dispuestos a ese esfuerzo semanal.
    Recuerdo que cuando fui a la universidad, aquí en Barcelona, el primer ejercicio que nos pusieron fue una redacción cuyo título era:” A río revuelto ganancia de pescadores.”
    Lo primero que nos exigían era escribir correctamente y sin faltas. Bueno, no sé si he sido muy buen estudiante.
    Desde Cataluña, aunque polarizada, pero en paz, os deseo a comentaristas y lectores de Miguel Ángel unas felices fiestas. Todos podéis venir a visitar la hermosa Barcelona que estoy seguro que constitucionalistas e independentistas os recibirán con los brazos abiertos. ¡FELIZ NAVIDAD!

    • QUERIDO JOAQUÍN:
      Me alegra mucho haberte recuperado.
      Tu experiencia por una parte y tu honestidad por otra son dos elementos fundamentales para la participación.
      El blog sois más los lectores y los comentaristas que el artículo de origen. Es solo una ocasión para pensar y dialogar.
      Para ti, para María Luisa y los tuyos mucha felicidad en estos días, en el próximo año y… SIEMPRE.
      UN GRAN ABRAZO.
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  4. Buenos días maestro Miguel he regresado después de varios sábados, hermoso artículo, es maravilloso el poder que tiene la escritura, es transmitir tantas emociones , ayer escuche que nos apropiamos de la cultura atraves de la emoción… que reconfortante recibir una carta, una tarjeta con colores , un telegrama con pocas palabras y muchas intensiones, mágico leer y mágico escribir… y má mágico ún compartir.
    Un cariño grande para tu familia y todas la personas que participan del blog. Marisa

    • QUERIDA MARISA:
      Me alegra mucho verte de nuevo por aquí.
      Elblog lo construimos todos con nuestras aportaciones.
      Cada uno pone un poquito y así se hace algo mucho más grande.
      Para que alguien lea, para que a alguien le llegue una carta, alguien tiene que escribir.
      Muchas felicidades en estos días y en el próximo año.
      Besos y gracias.
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    • Querida María Teresa:
      Soy yo el privilegiado al tener lectoras como tú. Muchas gracias por la lectura, por el comentario y por tus desvelos en la educación.
      Y felices fiestas de Navidad.
      Besos.
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  5. Aunque mi campo de trabajo es la imagen, desde siempre me ha apasionado leer. Recuerdo que cuando era estudiante en Sevilla, incluso en los días anteriores a las fechas de los exámenes de Arquitectura, me dormía leyendo, lo que me ayudaba a alejarme de la tensión que generaban esas pruebas anuales y en las que te jugabas todo el trabajo de un curso completo.

    Y no era precisamente literatura (esta aparecería después), sino ensayos, fueran de filosofía, psicología, religión o política. Siempre he tendido a la reflexión, por lo que me inclinaba más hacia aquellos libros que podían aclararme las multitudes de dudas que me asaltaban cuando la vida se entendía y sentía como un largo camino sin que atisbáramos el final de ella.

    Por entonces, el libro tenía un enorme prestigio. Comentar con los amigos que habías leído a determinado autor era una especie de pequeño orgullo personal que no te importaba exhibirlo.

    Con el paso del tiempo, nacieron los artículos y capítulos de libros. Pero sería con el primer libro publicado, “Signos y cultura de la violencia”, cuando apareció una alegría similar a la que tuve cuando se acabó de construir el primer edificio que había proyectado, el mismo que se encuentra en una barriada del centro de Sevilla. Es la alegría que te da comprobar que el fruto de tu trabajo se ha hecho palpable, que está ahí presente, y que uno lo contempla con enorme satisfacción.

    Saltando al presente, Miguel Ángel nos invita a escribir en un tiempo en el que internet forma ya parte de nuestras vidas, habiéndose configurado como un instrumento que ha facilitado enormemente la tarea de la escritura, sea como forma y como posibilidad de publicación, pues, como todos sabemos, ahora hay múltiples modalidades de dar a conocer nuestros escritos.

    Por otro lado, en el artículo de esta semana incluye la breve y encantadora descripción que hace un niño de una vaca, lo que, sin lugar a dudas, hace que la sonrisa acuda presta a nuestro rostro.

    De todos modos, la ingenuidad y la fantasía infantiles las he conocido desde siempre en mi ámbito docente, pues ver los dibujos que niños y niñas realizan, cuando se encuentran en un espacio de libertad creativa, es un auténtico placer, un disfrute comprobar cómo nos narran visualmente aquello que se encuentra en sus nacientes mentes. Y todo ello a pesar del escaso conocimiento y atención que en las aulas se le presta a esta faceta creativa que se desarrolla en la infancia.

    Para cerrar este escrito, quisiera felicitar tanto al titular del blog como a todos los que semanalmente le siguen, sean como lectores o participantes con comentarios, adjuntando el enlace del artículo “Los niños y la felicidad” que hoy, día de Nochebuena, sale publicado en los diarios digitales.

    http://www.montilladigital.com/2017/12/aureliano-sainz-los-ninos-y-la-felicidad.html

    Así pues, que un trozo de felicidad acompañe a los lectores y lectoras de El Adarve, con el deseo y la esperanza de que entre todos seamos capaces de construir un mundo más fraternal y humano a través de algo tan relevante como es la educación.

    • Querido Aureliano:
      Sé que eres un gran lector y, fruto de tantas lecturas, es tu escritura llena de interrogantes, de respuesta y de sugerencias hacia nuevas preguntas.
      Todos los escritos se podrían titular: PREGUNTAS Y RESPUESTAS Y PREGUNTAS…
      GRACIAS POR EL ARTÍCULO QUE YA HABÍA LEÍDO A TRAVÉS DEL CORREO. Enhorabuena.
      Un abrazo y Feliz Nochebuena con los tuyos.
      Feliz Navidad también a través de ti a todos los lector5es y lectoras de El Adarve.
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  6. Hola Miguel Ángel y a todos aquellos que os acercáis por estos lares…

    Yo diría, de un modo más genérico, “las magia de las palabras…” Las palabras pueden expresarse por escrito, en ese sentido te has pronunciado esta semana, o bien de forma oral, un consumado orador como tú sabe bien de la magia de la palabra hablada…

    Cuando escribimos disponemos de tiempo. Tiempo para una reflexión más profunda. Tiempo para la rectificación. La magia en este caso está en la capacidad cognitiva necesaria para ordenar adecudamente las palabras para que puedan transmitir lo mejor posible nuestras ideas.

    Cuando utilizamos la palabra oralmente, este tiempo se reduce, hay que pensar con más agilidad, la posibilidad de error es mayor,… No siempre logramos utilizar las palabras adecuadas para darle un sentido completo a lo que pensamos. Pero el discurso, cuando está bien construido, resulta sumamente atractivo, seductor, fascinante, misterioso… MÁGICO.

    Por ello, los niños y las niñas tienen que escribir y hablar. La magia de las palabras hacen que nuestro entramado neuronal se diversifique… Con ello favorecemos el desarrollo de la imaginación, la creatividad, la memoria, la flexibilidad cognitiva, la atención… A escribir y a hablar se enseña y se aprende. Para ello existen múltiples recursos específicos que un docente debe conocer. Como bien apuntas, si queremos que el alumno se ilusiones por la palabra escrita habrá que buscar estrategias que les permitan disfrutar con el uso de la palabra. La copia o la redacción sin ton ni son no suelen ser los medios más provechosos.

    Los adultos también tenemos que escribir. En la línea que apuntas (dar a conocer experiencias, buenas praxis, estudios, investigaciones,…) desde hace nueve años edito una revista especializada en Educación Física, “EmásF”. A ella se acercan los profesionales de esta materia para divulgar sus trabajos. Para escribir sólo se necesita una “pluma” y un papel, pero para expandir y propagar lo escrito se necesitan también plataformas de lanzamiento.

    Espero haberme expresado con corrección. He tratado de utilizar los signos de puntuación de modo preciso, especialmente las comas. También he intentado utilizar un vocabulario amplio y variado que permita describir de la forma más acertada las ideas que os quería trasmitir.

    Pero todo lo dicho, este juego de palabras, no es más que un mero pretexto para desearos a todos y todas unas felices fiestas.

    Abrazos y saludos repartidos.

    • Querido Juan Carlos:
      Sí, tienes razón. La magia de la palabra. Pero hoy quería destacar la importancia de la escritura.
      Sé que diriges una revista. Y eso te honra. Sobre todo mantenerse en el tiempo. Sé que no es fácil pasar del número 0. Me gustaría conocer su formato y contenidos. No sé si tenéis edición digital.
      Un gran abrazo y Feliz Nochebuena.
      Y Feliz Navidad.
      Gracias por tu presencia.
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      • Miguel Ángel.

        Este es el enlace a la página principal de la edición digital.

        http://emasf.webcindario.com/

        En esta pághina se encuentan los últimos artículos publicados de forma separada y de forma conjunta, en este caso se corresponde con el nº 49. En estos días empiezo a editar el número 50 que lo tengo cerrado.

        Si uno quiere ver todos los artículos publicados puede verlos separados por temáticas en el apartado ARCHIVO.

        http://emasf.webcindario.com/Archivo_EmasF.htm

        Y si se quiere accede a todos los números completos en este caso hay que ir al apartado ANTERIORES.

        http://emasf2.webcindario.com/

        Es cierto, nmo es nada fácil consolidar un revista y mantenerse en el tiempo. Esta revista nació de manera casi artesanal, y así persiste, pero su verdadero potencial es el capital humano que de forma desinteresada compone la comisión científica de la revista. Actualmente se sobrepasan las 90 personas. Algunas de ellas autenticas eminencias en este campo y otros más jóvenes que serán lo futuros referentes en nuestra disciplina. Tú estás invitado a forma parte de ella, si quieres, como referencia en el campo pedagógico, ya tengo a Rafael Bizquerra desde casi los comienzos. Apenas si lo he molestado porque lógicamente los artículos que llegan a la edición suelen tratar temáticas referidas a la actividad física y al deporte. No obstante, desde el ámbito didáctico también se cuelan autneticas perlas que son extrapolables a cualquier otra materia curricular.

        Si tienes tiempo y ganas puedes echarle un vistazo.

        Un abrazo.

        • Querido Juan Carlos:
          He dado un vistazo<o a la revista de la que eres editor. Enhorabuena. Es un esfuerzo que merece aplauso. Y más cuando estás a punto de llegar al número 50.
          Conozco personalmente a algunos de los autores, como Miguel A. Delgado, con quien coincidí en algún tribunal de tesis. También conozco mucho a Rafael Bisquerra. Puedes contar conmigo, por supuesto.
          También he visto tus colaboraciones. Es importante, a mi juicio, esta faceta de las profesión que consiste en investigar y escribir sobre ella.
          Hace muchos años prologué un libro sobre Educación Física coordinado por F. Corpas y publicado en Aljibe. Si mal no recuerdo titulé el Prólogo así: El cuerpo, plataforma de nuestro encuentro con el mundo.
          Hay que mantener esta palestra de reflexión y de intercambio de ideas, experiencias e investigaciones.
          Un gran abrazo y Feliz Navidad.
          MAS

          • Miguel Ángel.

            Gracias por aceptar mi invitación. En breve te incluiré dentro de la comisión científica. Los datos de tu CV los sacaré de este blog.

            Como te decía, más que para valorar artículos, es posible que te requiera para elabores alguna editorial de la revista. Si has navegado por ella habrás visto que al principio era yo quien las escribía, pero, posteriormente, esta tarea se la he estado derivando a mis colaboradores. Y, con las personalidades que cuento, han salido auténticas perlas. Entre ellas, las refleciones de mi otro querido Miguel Ángel, en este caso de Delgado Noguera. Ambos compartís además de nombre, mucha experiencia y un gran conocimiento de la docencia. También él, como tú, dispone de una gran capacidad oratoria y resulta muy ameno tanto para su alumnado (ya está jubiloso como tú) como para el que lo escucha una conferencia.

            En cuanto a tu contribución al libro de Corpas, ya me gustaría leerlo. Alguien que pone un título así al prólogo demuestra tener un gran conocimiento y respeto por la motricidad y su repercusión en el desarrollo integral de la persona.

            Ya te enredaré para que me escribas algo para la revista en plan reflexión sobre lo corporal. Ve apuntándolo en tu agenda… Una colaboración contribuiría a darle prestigio a la revista.

            Ya ves que ni en un día tan señalado como el de hoy uno deja de trabajar. Acabo de recibir un artículo y de enviarlo a revisión. Y aquí me veo conversando contigo. Cuando las cosas se hacen con gusto no plantean ningún tipo de malestar ni sacrificio.

            Ya te felicité la Navidad y me espero a tu entrada de la semana que viene para hacer lo mismo con el año nuevo…

            Un abrazo.

          • Querido Juan Carlos:
            Me sentiré honrado con la inclusión en el Comité Científico.
            En la página de PRÓLOGOS DEL AUTOR verás el libro de copas para el que escribí aquel prólogo hace ya muchos años.
            Encantado de colaborar contigo.
            Parece mentira que M.A. Delgado esté ya jubilado.
            Sí, para esto de la lectura y la escritura solo hay días laborables, es decir festivos. Porque leer y escribir puede ser una fiesta.
            Un abrazo. Feliz Navidad de nuevo.
            MAS

          • Juan Carlos:
            Se me olvidó decirte si necesitas un CV más largo. Lo tengo hecho, no es más que el envío. Dímelo y lo remito a tu correo. No será molestia.
            Saludos.
            MAS

        • Con el perfil que tienes en el blog es más que suficiente. En ello estaba. Cogeré una imagen tuya del blog igualmente.

          En cuanto al libro de Corpas lo he estado mirando en la red, si he visto que era del 1991. Ya ha llovido… Pero seguro que lo que decías en aquel momento está candente.

  7. Buenos días a todo el mundo.

    Hay que escribir, dice el Sr. Guerra. Y yo digo, “¡¡Ay!!, ¿qué escribir?. Tengo la pantalla en blanco en el ordenador. Tengo el folio en blanco en la mesa. ¿Y ahora cómo relleno esto?. Tengo el miedo a que se duerman con mis letras. No sé si tengo imaginación para escribir algo que merezca la pena leer. No sé si tengo experiencia para contar algo nuevo. No quiero hablar al detalle de mí, así juzgaran menos sobre mi arrogancia. Va, y qué más da, adelante, me digo. No quiero hablar de los que escriben por aquí para que no se sientan fisgoneados, además, como saben, soy duro de palabras. Y cuando no lo soy, me meto una china en el zapato para agriar un poco mi carácter. No me olvido de que he de ser agradecido de quien escribe. La escritura para mí es la mayor fuente o herramienta de conocimiento. Es emoción, es valor, es ternura, es incluso llanto. Casi lloré de emoción cuando Pascualillo Duarte tomó el tren en Don Benito, Provincia de Badajoz, para evadirse de la rabieta con su suegra, y así no matarla. Y aquel otro que debido a una ráfaga de viento hizo que Remedios subiera al tejado por el hueco de la chimenea, y se perdió para siempre volada por el viento. A así tantas y tantas vidas compartidas a través de la escritura. Gracias escritores. Gracias, Sr. Lema; gracias, Sr. Muñoz; gracias, Sr. Aureliano; gracias, Sr. Del Pozo; gracias, Sr. Guerra; etc. etc. Gracias a todas las personas que se animan a contarnos cómo son. Me contáis cómo sois, aunque os parezca que no. Voy a hablar un poco de mí. Porque me siento en la obligación personal de agraceros a quienes escribís, por favor tomad estas letras solo como una forma de agradecimiento, no más. Tenemos algo de animales, tenemos costumbres adquiridas a lo largo de muchos miles de años. Sin lugar a dudas esta vida de estrés que nos asalta, es antinatural a como ha vivido nuestra especie. Nos atraerá la novedad de la modernidad, pero será momentáneo, volveremos siempre a nuestras raíces naturales. Eso para decir que la escritura perdurará, y sus razones, búsquenlas mejor en el escrito del Sr. Guerra de esta semana, y en los de los demás participantes. Mi padre, ahora que en paz descanse, cuando mis hermanos y yo nacimos, era un “asalariado campesino”, en la Andalucía rural de entonces, una dura Andalucía rural. Mi padre trabajaba y se ganaba la vida, como tantos padres de aquella época. Éramos felices, sin lugar a dudas. No pasábamos hambre, no teníamos juguetes, no íbamos de viaje ni de excursión, éramos felices, no me quejo. Cuento que somos lo que hemos vivido, cuento para que sepan quien soy, porque estoy aquí, y posiblemente me estén leyendo. Cuento sobre mí porque tal vez ahora me falte la imaginación para contar algo mejor. Cuando lo vivido es natural a nuestra especie, la añoraremos con más fuerza. La escritura es un invento tan antiguo que la considero natural a nuestra especie. De niño, trabajábamos en las tareas de casa y campo, cuando no íbamos a “perder el tiempo” a la escuela. No prestábamos interés ninguno en la escuela. Jugábamos a hurtadillas, sin juguetes, buscábamos nidos de pájaros, echábamos el hurón de furtivo a los conejos, competíamos por subir al árbol más alto. Costrones en mis rodillas siempre. Apedreábamos perros vagabundos, cuando nos peleábamos, nos apedreábamos entre nosotros. Cicatrices de muerte en mi cabeza. Niños salvajes, niños canijos, niños vivos, niños despiertos, niños traviesos, niños felices. Con 14 años, compartí aquel camino con algunas letras a leer, con consentimiento y cariño de mis padres. Empecé a estudiar algo para civilizarme. Trabajé en el sector privado burocrático, luchando contra administraciones, jueces, abogados. Defendiendo los derechos fundamentales y los que no lo son tanto. Vivo y trabajo en el campo, lleno de añoranza de mi niñez en todo momento. He vuelto a mis raíces y agradezco a la escritura el poder contarlo también por aquí.

    Tengan un buen día. (Y felices fiestas).

    • Estimado Quintiliano:
      Qué maravilla la escritura. Ese puente por el que transitamos los unos hacia los otros. Aquí lo estamos viendo. Tú has construido un puente hermoso y seguro y por él has caminado hacia los lectores y lectoras. Yo te he leído con no menor respeto que admiración. Hasta mí han llegado tus experiencias de la infancia, y tus actividades de hoy.Todas ellas amasadas en los sentimientos y en las emociones que le son propios. Claro que somos, en buena parte, lo que hemos vivido. Ya te he contado yo también que mís dos abuelos (y mi padre) fueron agricultores acomodados en un pueblo de la provincia de León (Grajal de Campos). Había felicidad en aquella forma de vivir la infancia, apegada a la familia, dependiente de las faenas de la sementera, de la recolección, de la vendimia, de las ovejas, de las mulas, de los perros… Mi padre llevó al pueblo la primera cosechadora, causando una tremenda conmoción. Y la escuela, y la iglesia, y las fiestas patronales y las pequeñas trastadas… Había en mi pueblo un convento de monjas de clausura y un día metimos por el torno un perro con una cadena de latas atadas al rabo…
      ¿Hacia dónde vamos hoy? ¿Qué mundo estamos construyendo? ¿Qué es el progreso?
      Yo tomé un camino distinto al tuyo y, aunque conservamos las tierras y el huerto, yo no he sentido esa atracción imperiosa hacia las labores del campo. Mi única hermana se ha mantenido más cerca del pueblo y de sus quehaceres y ha cuidado siempre la vivienda familiar, que conservamos,
      Yo también añoro mi infancia, pero de otro modo. De un modo más nostálgico que efectivo. Voy por el pueblo. Me gusta ir al pueblo, opero siempre de paso.
      Gracias por compartir tu experiencia, larga y rica.
      Feliz día de Navidad.
      Un cordial saludo.
      MAS

      PD: Las escasas lluvias te mantendrán alejado del riego. Bueno es el descanso también. A disfrutarlo.

    • Don Quintiliano, créeme si te digo que me emocionó leer tus vivencias infantiles. No solo porque sean entrañables, que lo son. Tampoco porque estén muy bien escritas, que lo están. Es que mis experiencias infantiles son un calco de las tuyas, aunque yo no habría sabido expresarlas con tanta potencia evocadora en tan pocas palabras:

      Yo tampoco pasé nunca hambre, pero se comía lo que había, sin caprichos. Yo también cacé pájaros con trampas para, al final de la tarde, venderlos en los bares. Yo también jugué con un palo, una lata o una caja vacía. Mis primeros juguetes estuvieron manufacturados por la paciencia de mi padre, un trozo de madera y su navajilla. He apedreado y sido apedreado. Postillas en las rodillas y en los codos permanentemente. En vacaciones, ir a mi casa solo a comer y dormir; todo el tiempo entre la calle y el campo. En verano, cazar lagartijas y jugar en la calle hasta las tantas mientras los mayores tomaban en fresco en tertulia con los vecinos. Yo también he formado parte de esas turbas de “niños salvajes, niños canijos, niños vivos, niños despiertos, niños traviesos, niños felices” que abundaban en nuestra Andalucía rural.

      Cuando empecé a ir a la escuela, ya sabía leer, pues mi madre me había enseñado las letras y yo me había soltado leyendo por mi cuenta cuanto caía en mis manos. Un periódico atrasado, los carteles de la calle… Uno de los pocos libros que había en mi casa, una Historia Universal a la que le faltaban las portadas y unas cuantas hojas del principio y del final, me la debo de haber leído más de cincuenta veces. Recuerdo que me gustaba sobre todo la parte de Historia Antigua: la Guerras Médicas, las Guerras Púnicas, el antiguo Egipto… Afortunadamente nunca me abandonó desde entonces la pasión por leer.

      Tus palabras hicieron estallar en mi memoria una burbuja de recuerdos felices, que lo son más ahora que sé que son compartidos. Muchas gracias, amigo

      Un fuerte abrazo

      • Gracias a tí, Sr. Del Pozo. Evidentemente la escritura es maravillosa. Me da mucha alegría que sepas de que hablo. La escritura une y comparte emociones. ¿Se puede pedir algo más valioso?.

        Un fuerte abrazo.

        • Ya que se ha abierto la veda de la ortografía, “ti” se escribe sin tilde, don Quintiliano (no tiene homónimos de los que distinguirse). Se suele acentuar erróneamente por analogía con “mí”. Por otra parte, el “qué” lleva tilde siempre que tenga sentido interrogativo o exclamativo, aunque no vaya entre signos de interrogación o exclamación (“que sepas de qué hablo”).

          Autocorrección: en primer el párrafo en que mencioné el oráculo de Delfos, a la palabra “MORIRÁS” de la primera cita le falta la tilde. En la segunda cita, aunque tiene su correspondiente tilde, habría quedado el más claro el sentido si la hubiera puesto entre signos de exclamación:
          IRÁS. ¿VOLVERÁS? NO. ¡MORIRÁS!

          Al mejor cazador se le escapa una liebre 😉
          Tengan todos buena noche

          • Agradezco las correcciones, Sr. Del Pozo. Sinceramente.
            Espero que los que habéis sido o sois profesores (Sr. Guerra, Sr. Del Pozo, Srta. Loly, Sr. Aureliano, Sr. Muñoz, Sr. Lema, etc. etc.) no os dé un patatús ortográfico al leer alguno de mis escritos. No quiero ser causa del deceso de nadie.

            Tengan un buen día.

  8. Querido Maestro!
    Alejada un poco de este blog por algunos motivos personales me incorporó de nuevo con el interesante comentario de esta semana.
    Me gusta escribir, y me complace en el alma decir de esta manera lo que siento. Es todo un placer infinito leer y escribir.
    Será la magia de expresar con palabras sentimientos,afectos,sabiduría y hacerlos llegar al corazón de las personas.
    Increíbles relatos los que cuenta y además entretenidos,que hacen dibujar una sonrisa al que los lee.
    Escribir es creer en los sueños y esperar que de alguna manera se cumplan.
    Espero que haya pasado una Feliz Navidad!
    Para el año próximo desearles a todos,salud y que sigan escribiendo y leyendo mucho más.
    Sin más me despido con la gratitud de contar siempre con su amistad.

    • Querida Loly:
      Siempre que se producen ausencias prolongadas de comentaristas habituales (como es el caso tuyo) me asalta el temor de que se deban a problemas de salud. Ya veo que no ha sido así.
      Siempre digo que tiene que haber libertad para leer y para no leer, para escribir y para no escribir.
      Al ver tu nombre me he alegrado y, más aún, al leer tu comentario y saber que estás bien.
      Gracias por leerme y por escribir.
      Aprovecho la ocasión para felicitarte la Navidad y deseare un 2018 lleno de todo aquello que desees.
      MAS

  9. Pues si Joaquín, fondo y forma. Tus preocupaciones son las mías. Yo doy más importancia al fondo, pero claro, en un lugar como éste, lleno de maestros y maestras con el boli rojo presto para corregirte una falta ortográfica gorda o leve, o una forma verbal mal empleada, pues, lo queramos o no, hace que nos guardemos bien escondido lo que queríamos decir. La culpa la tiene, sobre todo, el cabecilla de esta banda de locos de la educación, su manía por hacer las cosas bien. Y tienen razón. Si podemos hacerlo más o menos bien, por qué hacerlo mal, ¿por no aprender? Noto que he progresado adecuadamente, pero me sigo acojonando.

    Claro que sí, Marisa. Lo único que he escrito de forma voluntaria antes de cartearme con Miguel Ángel y el resto del barrio, fueron unas incontables cartas de amor (creo) que enviaba a la que hoy es mi mujer. Salía tarde de trabajar y siempre escribía de noche. Me encantaba escribirlas y la proporción a mi favor debería de ser de unas cinco a una, y del número de folios por carta ya ni os cuento.

    Comento esto para recalcar la alegría que da (o daba) recibir una carta, recibir sentimientos escritos de los que puedes disponer cuando necesites.

    Creo que me he dado cuenta de que sigo escribiendo cartas y recibiéndolas, pues la alegría, la sonrisa es la misma.

    Gracias, Quintiliano. Pero gracias a ti por escribir. Es cierto que, de forma directa o indirecta, siempre hablamos de nosotros mismos. Comparto contigo y con Antonio la rabia que me da hablar de uno mismo. Pero como muchas veces sí soy gallego cabreado, mejor meterme conmigo que molestar a nadie. Además, creo que escribo para conocerme, para saber realmente cómo pienso, para fisgonear en mi interior. (Lo siento, pero, al leeros, sin mala intención, también fisgoneo en vosotros, que no deja de ser otro modalidad de fisgonear en mí).

    Para no seguir con el yo, de forma directa, ahí os dejo esta graciosa explicacion. Ahora entiendo por qué muchos escritores y escritoras dicen que les gusta estar en sitios tranquilos, buscan lugares retirados, como el campo. No nos dicen que necesitan la sabia colaboración de las moscas para que sus creaciones, sus palabras cobren un sentido u otro.

    CAGADITA (DE MOSCA), s.

    Prototipo de puntuación.

    Garvinus sostenía que los sistemas de puntuación en uso en las diversas naciones letradas dependían, en su origen, de los hábitos sociales y la dieta general de las moscas que infestaban cada país.

    Estas criaturas, que siempre se han distinguido por una cercana y amistosa familiaridad con los escritores, embellecen, generosa o cicateramente, los manuscritos en proceso de crecimiento bajo la pluma, según sus necesidades corporales, resaltando el sentido de la obra mediante una especie de interpretación superior e independiente de las habilidades del autor.

    Los ‘viejos maestros’ de la literatura, es decir, los escritores antiguos cuya obra es muy estimada por plumíferos y críticos posteriores en su misma lengua, no puntuaban nunca, sino que escribían de corrido, sin las bruscas interrupciones del pensamiento que provoca el uso de los puntos. (Observamos la misma práctica en los niños de la actualidad, cuyo comportamiento, en este sentido, es un ejemplo asombroso y bello de la ley de que la infancia de los individuos reproduce los métodos y fases de desarrollo que caracterizan la infancia de las razas.)

    En la obra de estos amanuenses primitivos, el investigador moderno, con sus instrumentos ópticos y sus pruebas químicas, ha descubierto que toda la puntuación ha sido insertada por la ingeniosa y servicial colaboradora de los escritores, la mosca doméstica común, Musca maledicta.

    Al transcribir estos antiguos manuscritos, con el fin bien de convertir la obra en propia o bien de preservar lo que consideran revelaciones divinas, los escritores posteriores copian con reverencia y cuidado todas las marcas que encuentran en los papiros o pergaminos, para así realzar más aún si cabe la lucidez del pensamiento y el valor de la obra.

    Los escritores coetáneos de los copistas se aprovechan naturalmente de las obvias ventajas de estas marcas para su propia obra y, con la ayuda que les quieran proporcionar las moscas de su propia casa, con frecuencia igualan y en ocasiones hasta superan las composiciones más antiguas, al menos por lo que se refiere a la puntuación, lo que no es poca gloria.

    Para entender la magnitud de los importantes servicios que las moscas prestan a la literatura sólo hay que colocar una página de algún novelista popular junto a un platillo de crema y melaza en una habitación soleada y observar ‘cómo el ingenio brilla y el estilo se refina’ en proporción precisa a la duración de la exposición.

    Gracias.

    • Querido José Antonio:
      Todos los días son buenos par escribir. Y las noches. Hasta el día de Navidad es bueno para la escritura.He visto que has enviado tu interesante comentario a las 6.30.
      Me gusta mucho que seas asiduo a los comentarios de los que escriben en el blog. Y que te dirijas a ellos y a ellas directamente. Son los colaboradores quienes hacen rico y variado en perspectivas este blog.
      Invito a escribir pero, sobre todo, invito a escribir BIEN. Porque no es igual decir las cosas de unas maneras o de otra. Estilo es precisión, es rigor.
      Me indigna cuando oigo o leo: APRENDA INGLÉS EN QUINCE DIAS. ¿CÓMO ES POSIBLE? No basta una vida para dominar un idioma. Hay palabras que me encuentro y que a estas alturas de la vida desconozco… ¡Quince días!
      Un cuñado mío ha escrito un libro titulado LAS PLANTAS DE LA ALHAMBRA. Un libro precioso. Ayer leí el GLOSARIO. Y le dije:
      – ¡Dios mío, las palabras que desconozco! ¡Qué maravilla interminable es el idioma!
      La mosca inteligente ha de saber dónde deja su firma.
      Un gran abrazo.
      MAS

    • jeje, al hilo del ejemplo que ponía el Sr. Guerra en el artículo, se deduce sin dificultad, que un testador no muy versado en gramática, un patrimonio abundante, un testamento manuscrito y una mosca con diarréa, pueden ser cóctel perfecto para empezar la tercera guerra mundial…..

    • José Antonio, te dije que me había conmovido leerte y ahora que te releo tengo que decir que, además me ha encantado.

      Cuando te digo que me has conmovido, lo hago en el sentido etimológico de la palabra (con-moverse, ‘moverse con alguien o en la misma dirección’). Lo que cuentas sobre los orígenes de tu afición a la escritura, es algo que comparto plenamente. Escribir cartas -y más si son de amor- es la forma más placentera que se me ocurre de escribir. Se trata de un diálogo en el que se elimina la timidez o vergüenza inducida por la presencia física de la persona amada; es como una especie de monólogo con un destinatario singular, donde el yo más profundo emerge sin censura ni cortapisas.

      Cuando estaba en la guerra (como diría don Quintiliano) me eché una novieta con el único propósito de escribirle y que me escribiera. Tengo que confesar, no sin rubor, que me carteaba con varias chicas a la vez, además de con los amigos y la familia. A la hora de la correspondencia, yo era el más envidiado de mi compañía, pues casi todos los días recibía una o varias cartas. Por supuesto, pasaba todas las horas “de estudio” leyendo y escribiendo cartas. Luego llegaban los exámenes de “teoría del tiro y topografía” y los suspendía, claro. Eso implicaba que me tenía que quedar arrestado el fin de semana, cosa que yo aprovechaba… ¡para escribir cartas!

      Para terminar, la parte que titulas “Cagadita de mosca” me ha parecido una especie de relato-ensayo delicioso. Destila ironía de la fina, ingenio y buena literatura. A partir de ahí, no volveré a hacer ningún caso de tus protestas de modestia. Ya me gustaría a mí tener de escritor “la gracia que no quiso darme el cielo”.

      Un abrazo

      • Érais, pues, Donjuanes, Sr. Lema y Sr. Del Pozo. Con las cartas. Jeje.
        Cuando yo estaba en la guerra, también tenía la novia que luego sería mi mujer. La cual la tengo aún. En unas maniobras en San Gregorio, provincia de Zaragoza, que estuvimos 14 días, y no podíamos llevar las cartas al Pueblo, o era algo complicado, empecé a escribir en un cuaderno tamaño cuartilla de esos de cien hojas unidas con muelle. Los primeros días solo escribía en los ratos de ocio por la tarde. Pasados unos días, me lo llevaba a mi punto de observación y estaba casi todo el día con el cuaderno en la mano. Cuando terminaron las maniobras, fui a arrancar las páginas de las cartas para enviarlas por correo, y en realidad no quedaba ninguna vacía en el cuaderno. Mandé por correo certificado el cuaderno entero, con pastas y muelle, recuerdo que me costó una fortuna aquel certificado de correos. La fortuna no sé si por mi limitada economía, por lo lejos, o por el peso del envío, que llevaba incrustado no sólo cagaditas de mosca, algún sudor, alguna mancha de aceite de las latas de conservas, tierra, barro, polvo, y puede que algún minúsculo insecto de los campos aragoneses.

        Tengan buen día.

  10. Queridos co-lectores y co-escritores del Adarve:

    Mucho me gustaría estar tocado por las musas de la literatura para poder escribir como don Quintiliano, José Antonio o nuestro anfitrión MAS. Tengo que reconocer que, aunque me defiendo en la corrección escrita y me considero capaz de transmitir un par de ideas más o menos estructuradas y coherentes, en lo que se refiere a la escritura creativa, tengo que hacer mías las palabras de Cervantes en el Parnaso:

    Yo que siempre trabajo y me desvelo
    por parecer que tengo de poeta
    la gracia que no quiso darme el cielo…

    Es decir, que la creación literaria no es lo mío (ya me gustaría). De todas formas, y dentro de mis limitaciones, sí que me gustaría glosar algunas ideas sobre el tema candente.

    Es innegable la estrecha relación que existe entre lenguaje y pensamiento, de tal manera que cada uno requiere del otro para desarrollarse. No se puede hablar (menos escribir) sin pensar, pero tampoco se puede desarrollar un pensamiento estructurado sin el lenguaje. La lengua es el instrumento que tenemos para entender la realidad y para explicarla. La lengua escrita surgió como una manera de dar trascendencia a las palabras, que, sin ella, se perderían en el tiempo (“verba volant, scripta manent”). Aunque ese fue su probable origen, ya desde muy antiguo la escritura cobró vida propia y llegó, en algunos casos, a independizarse de la lengua oral. El chino literario clásico, por ejemplo, es prácticamente una lengua diferente de su equivalente oral. Más cerca de nosotros, algo similar ocurrió con el latín, donde entre la lengua literaria culta y la lengua coloquial había una enorme distancia. Incluso en el español moderno abundan los giros y expresiones escritos que sonarían pedantes en una conversación y, a la inversa, muchas expresiones coloquiales resultarían zafias o incoherentes en la escritura.

    Y es que la lengua escrita, al carecer de todo un aparato de apoyo no verbal (inflexión de la voz, gestos, expresiones faciales, contexto extralingüístico, etc.), tiene que esforzarse en ser más precisa. En una conversación es frecuente dejar las frases inacabadas, señalar en vez de nombrar, mostrar simpatía, antipatía e indicar matices de ironía o de humor mediante expresiones de la cara. Por escrito todo esto es más difícil y funciona de otra manera. La escritura nos obliga a depurar y ordenar lo que queremos decir. Normalmente, frente a la espontaneidad de lo hablado, la escritura requiere un proceso de reflexión previo, por mínimo que sea. Yo me atrevería a apuntar que la escritura eleva la calidad del producto lingüístico resultante.

    Precisamente por esta razón estoy convencido de que la expresión escrita debería ser el eje vertebrador de la enseñanza de la lengua en todos los cursos de la secundaria obligatoria y postobligatoria. Los tradicionales contenidos teóricos de sintaxis, por ejemplo, se entenderían mejor y se valorarían más si los hacemos trabajar en beneficio de la expresión escrita. En la actualidad ocurre generalmente al revés. La propia literatura se comprendería mejor y se acercaría mucho más al interés de los alumnos si se pone al servicio (como modelo o como antimodelo) de la propia expresión escrita. Por mi experiencia, trabajar la expresión escrita, debidamente planificada y con una fuerte motivación, seguramente sea la actividad más rentable tanto desde el punto de vista del aprendizaje como, sobre todo, de la satisfacción personal de alumnos y profesores. Tengo la inmensa suerte de contar entre mis exalumnos con algún escritor más o menos consagrado y con numerosos autores de blogs literarios. Me gusta pensar que algo les influyeron los ejercicios de redacción que les propuse en su día.

    Voy a ir terminando aportando una pequeña anécdota que añadir a lo apuntado por Miguel Ángel y José Antonio sobre los signos de puntuación. Supongo que la mayoría la conoce:

    “Un hombre que se disponía a hacer un viaje largo y azaroso se dirigió al Oráculo de Apolo, en Delfos, para preguntarle sobre el resultado de dicho viaje. El Oráculo le respondió con la siguiente frase:

    IRÁS VOLVERÁS NO MORIRAS

    Confiado en la infalibilidad del Oráculo, el hombre partió hacia unas tierras lejanas, donde hizo grandes negocios. Cuando volvía a su casa, cargando las riquezas que había ganado, fue asaltado por unos bandidos, que le robaron todo y lo mataron. La familia, encolerizada, acudió al Oráculo a reclamar un engaño tan terrible. Los sacerdotes de Apolo, se encogieron de hombros y contestaron que no habían sabido interpretar el auspicio, que en realidad era:

    IRÁS. ¿VOLVERAS? NO. MORIRÁS

    Don Quintiliano y José Antonio: por distintas razones, vuestros escritos me han conmovido profundamente. Gracias. Otro día intentaré responder a cada uno de vosotros.

    Un fuerte abrazo a toda la comunidad y, en especial, a MAS, nuestro gurú favorito.

    • Estimado Antonio:
      Cómo se nota tu condición de profesor. Tener que enseñar es la mejor manera de aprender.
      Comparto tus reflexiones sobre la reciprocidad de influencia entre pensamiento y lenguaje. No se pueden dar uno sin el otro.
      Enseñar a escribir, a expresarse por escrito o reflejar el pensamiento en la escritura. Importante tarea. Compleja tarea. Emocionante quehacer.
      Y pienso que ese cometido no es solo del profesor/a de Lengua sino de toda la comunidad educativa. Recuerdo que, cuando fui Director de un Centro educativo en Madrid, confeccionado un pequeño y sugerente LIBRO DE ESTILO para el profesorado y el alumnado. En él se ponía de manifiesto ese compromiso de toda la comunidad. Vimo, por ejemplo, que en 40 palabras se cometían el 90% de los errores. Y fue un empeño de todos que se escribiesen correctamente. También teníamos criterios compartidos para corregir las faltas…
      Gracias por compartir la sugerente anécdota del Oráculo.
      Un cordial saludo.
      MAS

  11. Buenos días a todo el mundo.

    Sr. Lema, coincido con el Sr. Del Pozo en la calidad e imaginación de tu escrito. No así, quiero decir que no coincido tanto, respecto de lo que dice del mío.

    Sr. Del Pozo, coincido contigo en la necesidad de la precisión escrita. Y sobretodo en la necesidad de elevarla a prioridad como material de enseñanza. El lenguaje no verbal, que es tan rico como el verbal o más, se pierde en su mayor parte con la transcripción de lo expresado -de presente- a lengua escrita. Bueno, algo queda siempre, creo. Pero poco. Creo que lo llaman el tono de la escritura. Ese que está en el texto pero no se ve a primer golpe de vista. Tales como el humor negro, la ironía, el doble sentido, etc. La verdad es que hay que ser muy observador del escrito o escritor para captar estas emociones que, al menos aparentemente, parece que no están en las palabras escritas. Gracias por tus enseñanzas. Aprendo.

    Tengan buen día.

  12. Ya puestos, y para que no se sienta mal el Sr. Lema cuando escribe mucho, o dice él que escribe mucho, adjunto lo que sigue, que viene a ser una historia “casi” real de cuando yo tenía otro trabajo, Ya digo, trata de antes de tener este tan dignísimo que me eleva a la categoría de Don, pero que es tan rabioso que me obliga a regar casi todos los días. Siento la losa, Sr. Guerra, has abierto “la caja” de los testamentos. Aquí, la segunda lectura/mensaje sería de cómo es el ser humano, o eso pretendo.

    “LA HERENCIA DE DOÑA EUVIGES”.

    Doña Euviges era una viuda sin descendencia y sin familiares de sangre. Su marido había muerto con un gran patrimonio en tierras. Se suicidó, sin dejar testamento. Las malas lenguas dicen que se suicidó para descansar de su esposa, que por ley era su única heredera. A la muerte del marido, ella, con sesenta y cinco años, decide vivir con los sobrinos de aquél. A cada hospitalario sobrino, promete dejarle en testamento, una buena tajada de su patrimonio.

    Patrimonio que va creciendo con las recalificaciones urbanísticas, aunque no vende nada. Esta anciana de un carácter rayando lo demoníaco, exigía vivir a cuerpo de reina, pero no tenía dinero en efectivo. Los sobrinos políticos, ante la esperanza de riqueza prometida, ceden y se interesan en convivir con ella.

    Los períodos de tiempo de la Sra. con sus familiares políticos oscilan entre 3 meses y un año, y no más en una misma casa. En este tiempo, sus anfitriones visitan al Psiquiatra, al Abogado para que les divorcie, y sobretodo al Banco para que les conceda crédito y así sostener el tren de vida de la invitada. A todo van accediendo bajo la idea de una buena herencia futura y con un poco de suerte, cercana; hasta que los malos ratos van venciendo a la ilusión futura, estallan, y la echan, o doña Euviges se va por temor a su integridad física.

    Cada vez que cambia de domicilio, hace el mismo ritual, pide un taxi y va a visitar al Sr. Notario, y viene halagándose con todo lujo de detalles sobre el cuantioso patrimonio que acaba de dejar al nuevo anfitrión. Así vive de sobrino en sobrino sus últimos 34 años. Los últimos años son los peores, algunos domicilios los pisaría por segunda vez en el mismo año.

    Ya con 99 años, muere doña Euviges, en plenas facultades físicas y se supone que psíquicas; y de acuerdo los sobrinos entre sí, encargan abrir testamento. Previos trámites legales, el día 1 de Febrero de 2008, lee el Sr. Notario el único testamento cerrado y manuscrito de Doña Euviges a todos los 27 sobrinos, que oyen embobados en un sepulcral silencio:

    “”””””””””””””””””En Málaga a dieciséis de febrero de 1974. Mi nombre es Euviges López López, esta es mi voluntad, de a donde han de ir mis bienes una vez ocurra mi gloriosa muerte:

    Todo el patrimonio que tengo lo he recibido de mi marido. En vida de matrimonio fuimos ricos, viniendo desde la miseria. Mi marido, en 1950, siendo jóvenes aún, hizo una estafa en documentos mercantiles y se apoderó de todo el patrimonio de terrenos de la empresa AZÚCAR DEL GUADALHORSE, S.L., que iba a la quiebra. Los trabajadores de la empresa quedaron desamparados y hambrientos. Él era un avaro y no gastaba nada. Lo único que gastó fue mi juventud y mi corazón de mujer. Cuando cumplí 65 años, o sea hace unos días, me iluminé de venganza, le dormí y le ahorqué. Y juré vengarme de su sangre, que le besó sus pies en vida, y que tanto se parecen a él.
    No tengo familia carnal, solo unos buitres sobrinos políticos.
    Ahora, Instituyo herederos de todos mis bienes, a todos los trabajadores perjudicados por la quiebra de aquella empresa. Si ellos faltan que cobren sus herederos, o los herederos de estos.

    Firma Euviges López “”””””””””””””””””””””””””

    • Estimado Don Quintiliano:
      Me ha intrigado lo de la “historia casi real”. ¿Casi? Aquí viene a cuento la expresión italiana (si mal no recuerdo, se empieza a utilizar ya en el siglo XUI) : “se non è vero, é ben trobato”. Aleccionadora historia, que va más allá de la dimensión lingüística.
      Viviendo en Málaga tiene un significado más profundo. Conozco personas que trabajaron en esa empresa.
      Por cierto, en mi pueblo existía una tal Eduviges, pero no conocía el nombre de Euviges.
      Gracias.
      Con toda prudencia y casi pidiéndote disculpas, voy a corregir una palabra que usas reiteradamente de forma incorrecta. Me he resistido hasta hoy para decírtelo. Cuando se usa la expresión “sobre todo” para decir principalmente o especialmente ha de separarse en dos palabras. Cuando se utiliza junto (“sobretodo”) significa prenda de vestir larga y con mangas, es decir, un abrigo. Perdona la intromisión.Te expresas con rigor, soltura y elegancia. Es una pena que ese error sea un borrón en un escrito magnifico. Espero que me disculpes. Es un tic de profesor. Me ha parecido más amistoso decírtelo que silenciarlo.
      Un cordial saludo.
      MAS

      • Estimado Sr. Guerra,

        1.- Hoy tengo un motivo más sincero, más veraz, que me incita a responder de inmediato, y es que te agradezco que me corrijas. No sabes cuanto. Para que me creas más, te diré que me servirá para compensar un poco la euforia de tantos halagos que me brindáis. Me servirá, una vez más, para saber que yerro; y que yerro más cuando voy de rápido.

        2.- El error en “sobretodo” junto, con función de adjetivo calificativo, es muy común, creo. Aseguraría que ya que hablamos de herencia, creo que lo es de la recibida de mis maestros, la autodidáctica. O dicho de otra forma, me da que este error figura hasta en publicaciones e incluso libros de texto. Una vez más para aplaudir el que me lo digas. Seguro que servirá también a muchos que lean por aquí.

        3.- Euviges, es un nombre inventado. Recuerda que dije del texto que era “casi” real. No sé, hay nombres que me vienen como ideales al contexto descrito. No sé, es como algo musical, aunque no tengo ni idea de música. Si hubiese sido varón el protagonista del texto hubiese usado Eufolio. Todo es percepción mía. Recordemos, y ensalcemos un poco al realismo mágico, hablamos de escritura.

        4.- El texto tiene muchísimos más errores, detallo unos cuantos. Y agradezco al que me aporte algunos más:
        4.1.- Primer párrafo. “Se suicidó, sin dejar testamento”. ¿Quién se suicidó?, Doña Euviges o su marido. Error menor, pues se aclara en la siguiente oración del texto.
        4.2.- Primer párrafo. Penúltima oración: “aquél”. Error menor. Según la actual Rae, últimamente no es necesaria la tilde. Antes sí. Pienso que si lo acentué también es que por herencia recibida. En cualquier libro de más de cincuenta años vendrá con tilde.
        4.3.- Primer párrafo. Última oración. Error menor. Las comas de la oración se pueden suprimir. Para mi gusto, conservaría la primera, eliminaría la segunda.
        4.4.- Tercer párrafo. El “sobretodo” nombrado, que sería: “sobre todo”. Error grave.
        4.5.- Último párrafo. Error grave. GUADALHORCE es con “C”, y no con “S”. Pero ese error no es mío, es de Doña Euviges, pues lo dejó manuscrito.
        4.6.- Además creo que se pueden detectar algunos errores de comas y puntos a lo largo del texto, que no sé identificarlos. Tal vez algo hayan hecho las moscas del Sr. Lema.

        5.- Error de género. Cuando digo sobrinos, debo decir sobrinas y sobrinos. Pero, me es harto difícil ir siempre diciendo sobrinas y sobrinos. Creo que actualmente la RAE, me daría la razón sobre como está escrito usando el masculino para referirme a ambos géneros.

        6.- Una vez más señalo el error de dejarme llevar por el mensaje y no por la forma. Ambos pueden ser igual de importantes. El mensaje, como dije antes por aquí, es dejar constancia de la condición humana, algo exagerada. Tal vez no fuesen 27 sobrinos, tal vez fuesen algunos menos. Tal vez no le ahorcó, solo le ayudó a él lo hiciera. Tal vez sí tenía algo de dinero en efectivo. Tal vez no fuese una empresa azucarera.

        Gracias.

        Tengan un buen día.

  13. No, no, no. Antonio y demás vecinos, no es así. Y la culpa la tengo yo y mi móvil canijo, en donde tengo grandes dificultades para poder escribir y manejarme.

    Cuando vi cómo había quedado el texto pensé: esto no ha quedado nada claro.

    Si Miguel Angel me menciona a un autor (José Antonio Millán), yo indago sobre él. Y en alguno de sus blogs aparece el gracioso escrito que dije que os dejaba (para ayudar a los perezosos en la búsqueda). Pertenece al libro “Diccionario del Diablo” de Ambrose Bierce.

    No, no, no y no. Yo no tengo la magia de la escritura. Yo me doy por satisfecho si consigo hacerme entender, si consigo comunicar mi mensaje sin faltas ortográficas y con cierta claridad. Si se está de acuerdo o no con lo que digo es otro cantar. Si se me duerme el personal es otra historia.

    Es cierto, Antonio. No me acordaba yo de las cartas de guerra. Será que hay cosas que mejor olvidar. Ostras, y mira tú por dónde de nuevo me veo carteándome con el Sr. Guerra.

    ¿José Antonio escritor? ¿A lo Ambrose Bierce? Me tomas el pelo, ¿no Antonio?

    • Querido José Antonio:
      Tienes ideas. Sabes expresarlas.Y lo haces con ingenio y buen estilo.¿Es eso ser escritor? Sí y no. No eres un escritor profesional. Escribes. Y lo haces bien. Todos tenemos un estilo PERFECTIBLE. Todos podemos mejorar la forma de expresarnos, aumentar el número de palabras, evitar las incorrecciones, incrementar los recursos literarios…
      Hay que reconocer lo que se hace bien y, desde AHÍ, tratar de mejorar. Y esa mejora se produce a través de la buena lectura, del entrenamiento constante en la escritura y de la corrección de algunos errores que pueden hacer profesores y amigos…
      Dos palabras de síntesis. ENHORABUENA Y MEJORA.
      UN ABRAZO.
      MAS

  14. DOCTOR
    MI-RECONOCIMIENTO-Y-ADMIRACIÓN
    Me.desempeño.como.docente.en.una.escuela.formadora.de.docentes.y.estoy.aprendiendo.mucho.
    GRACIAS-DESDE-DURANGO-MÉXICO

  15. Tranquilos. No se na ha calentado la cabeza ni la muñeca. Pero ya, como va esta semana, de perdidos al río. Prometo quedarme mudolas siguientes, para compensar.

    Si tuviese que reencarnarme en un escritor gallego no tendría dudas, éste sería el elegido.

    (Solo el final traducido).

    https://m.ara.cat/opinio/Farts-Catalunya_0_1930606925.amp.html?__twitter_impression=true

    Los hartos de “esto de Cataluña”, los profesionales del cansancio, no han querido plantearse preguntas para las que no tenían una respuesta prevista. Su cansancio es, en realidad, puro conformismo. Una pereza intelectual que recuerda aquella película en la que, después de cerrar la maleta de cualquier manera, Charlot cogía unas tijeras y cortaba las mangas y las perneras que habían quedado por fuera. Un conformismo servil y acrítico con la política del Estado, pilotado por un gobierno sectario, que lo ha fiado todo a la propaganda y en una maquinaria intimidatoria. Se dirá que los otros pilotos, los del Proceso, han cometido errores y causado averías. Pero conviene no olvidar nunca la lección de Edmund Burke, que no era un revolucionario sino un lúcido conservador: “Cuanto más poder se tiene, más peligroso es el abuso”.

    • Lo siento, José Antonio, no has conseguido cabrearme.

      El artículo de Moreno se comenta solo y no merece ni el más pequeño de mis desprecios. Gracias por compartirlo, porque probablemente nunca lo habría leído “motu proprio”.

      Saludos cordiales

  16. Amigo José Antonio: Puede ser que a partir de ahora me tomes una gran inquina por lo que voy a decir, pero en aquello que se escribe conviene indicar si lo que se incorpora es personal o se ha obtenido de algún otro lado.

    Como bien sabes, pues ya lo he dicho en otras ocasiones, escribes con bastante corrección, imaginación y sentido del humor, por lo que no necesitas acudir a otros autores, ya que basta con los zapatos que cada uno calza para caminar por la vida; más aún, caminar por las intrincadas y numerosas sendas que en la actualidad ha abierto internet y que nos tientan con infinidad de aclaraciones y aportaciones.

    Me explico: El texto que adjuntabas con el título de CAGADITA (DE MOSCA) (en realidad es CAGADA DE MOSCA) resulta ser una de las numerosas definiciones que van de la A a la Z y que aparecen en “El diccionario del diablo” del gran escritor estadounidense Ambrose Bierce (pp. 46-47, El Cid Editor, 2009).

    Y digo definiciones, puesto que así se ha construido esta obra de Bierce; algunas de ellas muy cortas y, otras, muy extensas, como esa “cagada de mosca”.

    Bien es cierto que tú dices “ahí os dejo esta graciosa explicación”. Quien te haya leído puede pensar que es un pequeño relato humorístico tuyo, dado que no indicas nada al respecto.

    Y ahora yo me pregunto: ¿Te sientes molesto? ¿Yo debería haber silenciado lo que he comentado? Sobre la segunda interrogante, sinceramente, creo que no; a pesar de que puedas pensar que yo soy también un personaje cargante/pedante o, peor aún, “una cagada de mosca que ha venido a posarse en El Adarve”.

    Sobre esto, pienso, puede haber alguna pequeña explicación cuando en uno de tus escritos te interrogas, ante las propuestas que se te hacen, si finalmente tú vas a ser “una especie de Ambrose Bierce” (ahí sí apuntas al autor; al tiempo que lo que indico entre paréntesis es un añadido mío).

    Bueno, me gustaría recibir un comentario tuyo al respecto desde esa Galicia ahora lluviosa.

    Mientras tanto, recibe un abrazo desde Córdoba.

  17. (Valgan estas líneas como muestra de amor y agradecimiento a una de mis maestras navideñas, siempre acude a mi rescate, siempre me enseña y me muestra su cariño, siempre dispuesta a ayudar. Las escribo también porque creo que a escribir y a leer se aprende antes de “saber escribir y leer”, comenzamos por querer contar algo y también que nos lo cuenten, es necesario darse cuenta de que no es un mero acto mecánico).

    Me llamo Lucía y tengo tres años.
    Voy al colegio Les Vessanes en Denia.
    Mi profe se llama Roser.
    Mi clase es la de Bruixes y Mags. Yo estoy en el grupo de La Granera. Los otros grupos se llaman Barret, Batera y Gat. Creo que me falta uno, pero ahora no me acuerdo.

    Mi novio-amigo sé llama Aimar, pero no nos vamos a besar en la boca hasta que seamos mayores, hasta que tengamos 8 años.

    Todos son mis amigos menos Carlos que me despeina y además hició siempre rayones. A veces también es mi amigo porque me dice Lucía buena.

    Lo que más me gusta del cole es abrazar y darle besos a Roser, jugar en el patio, cantar las canciones y darle abrazos a Aimar.

    Un beso para todo el mundo, especialmente para Bruixes y Mags.
    Ah, y para el tío más guapo que se podía tener.

  18. Querido Aureliano:

    Me gusta mucho más este escrito que cuando me dices cosas bonitas que me ablandan y debilitan. Debo ser un poco masoca.

    Para nada me siento molesto. De ti siempre espero una buena buena intención, o algo que sea de justicia. Y espero que nunca te autocensures.

    He dicho que era culpa mía, pero también creía que había dejado pistas suficientes con el lenguaje empleado desde mi primera intervención. Las voy a recordar:

    1.- Intervención del día 23, el mismo de la publicación de Miguel Ángel:

    No puedo seguir. Me tienes liado con José Antonio Millán y su puntuación.

    No ahora, pero en otro momento explicaré por qué me salen tantas comas, y no es por la colaboración de las moscas ( divertido e ingenioso texto).

    2.- Y el 26, después de hablar de mis cosas dije:

    Para no seguir con el yo, de forma directa, ahí os dejo esta graciosa explicacion. Ahora entiendo por qué muchos escritores y escritoras dicen que les gusta estar en sitios tranquilos, buscan lugares retirados, como el campo. No nos dicen que necesitan la sabia colaboración de las moscas para que sus creaciones, sus palabras cobren un sentido u otro.

    El ahí os dejo y el ahora entiendo, creo que da a entender que no nace de mí en el sentido creativo.

    Te dejo el enlace en donde encontré el texto. Lo único que le hice fue modificar su presentación para facilitar su lectura tal como me enseñaste.

    http://jamillan.com/perdonimposible/lectopun.htm

    Yo siempre te voy a querer, Aureliano. No necesito plagiar a nadie porque no tengo nada que demostrar. Por desgracia, algún que otro rector sí lo hizo y , me imagino, ahí sigue.

    Me has hecho gastar otra semana de participación, pero, tratandose de ti, bien gastada está.

    Aprovecho ya para desearte un feliz y laborioso 2018. Por supuesto, lo hago extensivo a todo mi barrio favorito: El Adarve.

  19. EL CHIRIVEJE
    Pimpollo, rey de tu madre,
    miagirrinina de la gloria mesma
    que cayó de los cielos desprendía
    del botón reluciente d’una estrella:
    no me jagas pucherinos
    cuando yo te jaga fiestas;
    ponme los ojillos tunos,
    relámbiate con la lengua,
    jame’l angó, muchachete,
    que voy a dalte la teta.
    Míala, túmbate a la larga,
    chachino, chuperretea
    jasta qu’el cholro del pezón rebose
    los bujerinos de tus tragaeras.
    Asín, con genio, mu juerte,
    manque t’aplastes las narices mientras
    y endispués, de muchacho, te se note
    que las tiés porrillúas y retuertas,
    qu’a esos que tienen la narís picúa,
    sus madres ajuyéronle las tetas.
    Lucero, pan y condío,
    espiguina de carne de mis eras,
    suerbe p’adrento remetiendo juncia,
    larga chupones atizando yesca
    pa que aluego, cuando mozo,
    naide te moje la oreja.
    Rempuja tú con genio, chiriveje,
    chupa jondo y bochinchea,
    chiquenino de tu casa,
    muñequino jormao de miel y cera
    que derritió’l aliento de tu padre,
    que yo cuajé con sangre de mis venas,
    que Dios jizo al igual que semos dambos
    pa que tos devinaran tu nacencia:
    remete’l jociquino bien p’adrento,
    rempuja con töa tu juerza,
    que asín el chipitón saldrá seguío
    con dos gorpes tan sólo qu’arremetas.
    Descudia tú, preciosino,
    no te acagaces y aprieta,
    manque te ringuen tus narices guapas
    y te se pongan retuertas,
    que por estas señales se conocen
    los muchachos castúos de tu tierra,
    los hijos de las madres que son madres
    tan äina que Dios las jace jembras;
    porque aquí, pa nusotros, tos sabemos,
    com’una cosa mu cierta,
    qu’a esos que tienen la narís picúa,
    sus madres ajuyéronle las tetas.

    Temas: luis chamizo, poemas de luis chamizo, poesía española

  20. Iñaki Gabilondo:
    “Tarde o temprano habrá que modificar el actual statu quo, y no solo para Cataluña, lo que obligará a revisar la arquitectura autonómica general. Decir esto es hoy un sacrilegio, pero ocurrirá.”

    No quiero faltarle al respeto, Sr. Gabilondo, pero tu planteamiento no puede ser más simple ni más maniqueo.

    ¡Anda ya!

    (Con cariño, Sr. del Pozo, no lo dude bo por un momento.)

    • Lo siento de nuevo, José Antonio, pero no entiendo qué quieres decir con tu cita de Gabilondo y la posterior apostilla. Percibo cierta ironía, pero no lo acabo de pillar. ¿Podrías ser un poco más explícito con este pobre jubilado de facultades menguantes? 😉

      Gracias y saludos

  21. COMPUERTA
    Corre’l tren retumbando por los jierros
    de la vía. Retiemblan
    los recios arcornoques qu’esparraman
    al reor del troncón las hojas secas.
    Juyen las yuntas cuando’l bicho negro,
    silbando, traquetea.
    S’esmorona un terrón, y el jumo riñe
    con las ramas d’encinas que l’enrean…
    Vusotros qu’ajuís pa no sé onde,
    no queändo’n los jierros ni las juellas;
    vusotros qu’asomaos a las ventanas
    guipáis las foscas y arrogantes jesas
    y las jondas colás con sus regachos
    y la tierra e labor enjuta y seria
    donde rumian su pan unos gañanes
    del coló de la tierra.
    Vusotros qu’atendéis a las lerturas
    y séis tan sabijndos de las cencias
    que quizás nus larguéis de carrerilla
    y en romances jazañas extremeñas
    que los nuestros ejaron sin contaglas
    endispués de jaceglas.
    Vusotros, los que vais drento del bicho
    que juyendo retumba y traquetea,
    ¿no sentís al pasá junto por junto
    al mesmo corazón de nuestras tierras
    argo asín com’argún juerte deseo
    que s’eschanguen del chisme toas las rueas
    pa queäros aquí, junt’a nusotros,
    pa endurzá una mijina nuestras penas,
    pa rumiá nuestro pan y p’ampaparos
    en la sal del süor que nus chorrea?
    Vusotros qu’atendéis a las lerturas
    sin queär en los jierros ni las juellas,
    qu’asina como’l tren vais por la vida,
    retumbando y depriesa…
    Si n’os podéis pará, meté pal bolso
    este cacho e libreta,
    y al pasá por aquí mirá pal cielo,
    y endispués pa la tierra,
    y endispués de miranos con cariño,
    prencipiar a leegla;
    porqu’ella sus dirá nuestros quereles,
    nuestros guapos jorgorios, nuestras penas,
    ocurrencias mu juertes y mu jondas
    y cosinas mu durces y mu tiernas.
    Y sus dirá tamién cómo palramos
    los hijos d’estas tierras,
    porqu’icimos asina: jierro, jumo
    y la jacha y el jigo y la jiguera.
    Y tamién sus dirá que semos güenos,
    que nuestra vida es güeña
    en la pas d’un viví lleno e trebajos
    y al doló d’un viví lleno e miserias:
    ¡el miajón que llevamos los castúos
    por bajo e la corteza!
    Porque semos asina, semos pardos,
    del coló de la tierra,
    los nietos de los machos que otros días
    trunfaron en América.

    Temas: luis chamizo, poemas de luis chamizo, poesía española

  22. “Si oyes que fui llevado ante un muro mexicano y fusilado hasta convertirme en harapos, comprende que para mí esa sería una excelente manera de dejar esta vida. Es superior a la vejez, a la enfermedad, o a caerse por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en México… eso sí es eutanasia”.

    Esto es parte del escrito que en 1913 dejó Ambrose Bierce (1842 – ¿1914?), cuando ya había superado los setenta años y decide enrolarse en las tropas de Pancho Villa, revolucionario mejicano de todos conocidos, aunque en algunos casos por su parte folclórica.

    ¿Te das cuenta, José Antonio, que introdujiste un breve texto de un autor estadounidense de apasionante (?) y trágica vida que merece ser conocida?

    Su tragedia comienza con su familia: ser el décimo hijo de una familia calvinista… Y si otro gran pesimista, Emil Cioran, era hijo de un cura rumano ortodoxo, cabe preguntarse: ¿es una ventaja nacer en familias de religiosidad estricta o pertenecer a padres de talante abierto y liberal?

    Por otro lado, te agradezco que no te hayas molestado cuando, tras la sorpresa de ver el escrito de incorporabas, “Cagada de mosca”, me planteé hacerte ver que habría lectores que podrían pensar que era algo de tu cosecha.

    No, no soy un inquisidor discípulo de Tomás de Torquemada (estas expresiones son mías), que va detrás de los textos para coger ‘in fraganti’ a supuestos plagiadores o autores de erratas. Sucede que estaba leyendo “El diccionario del diablo” para realizar un artículo dentro de la serie “Aforismos y pensamientos” y, cuando llegué a la C, para mi sorpresa me topé con la expresión “Cagada de mosca”, que coincidía con la errónea “Cagadita (de mosca)”.

    Para que veas por dónde camina el personal “diccionario” de Bierce, adjunto algunas de sus irónicas y desencantadas definiciones:

    ABANDONADO, s. y ad. El que no tiente favores que otorgar. Desprovisto de fortuna. Amigo de la verdad y del sentido común.
    ACADEMIA, s. Escuela antigua donde se enseñaba moral y filosofía. Escuela moderna donde se enseña el fútbol.
    ALIANZA, s. En política internacional la unión de dos ladrones cada uno de los cuales ha metido tanto la mano en el bolsillo del otro que no pueden separarse para robar a un tercero.
    AMISTAD, s. Barco lo bastante grande como para llevar a dos con buen tiempo, pero a uno solo en caso de tormenta.
    FILOSOFÍA, s. Camino de muchos ramales que conduce de ninguna parte a la nada.

    Como podrás comprobar, sus definiciones son una mezcla de creatividad, sarcasmo y desencanto… Pero es que, vuelvo a insistir, hay que leer su vida para entender su obra literaria.

    Para cerrar, quisiera apuntarte que de Ambrose Bierce tengo, desde hace tiempo, “El monje y la hija del verdugo”, de la editorial Libros del Zorro Rojo, libro que contiene unas maravillosas ilustraciones de Santiago Caruso. Y serían esos magníficos dibujos los que me inclinaron a comprar el libro.

    Voy cerrando. Un gran abrazo, y que la lluvia que bendice tu tierra se acuerde de los otros territorios de la Península.

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