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Se quita importancia al lenguaje sexista, a las costumbres discriminatorias, a las bromas machistas, a las religiones androcéntricas, a las afirmaciones infames

Triunfantes perdedoras

11 Mar

El pasado día 8, miércoles, se celebró el Día Internacional de la Mujer. Todos los días del año serían pocos para recordar esta discriminación sistemática y profunda que sigue arraigada en la entraña de la sociedad patriarcal. Más de la mitad de la humanidad sigue sumida en condiciones de injusta desigualdad.

Cuando muere una mujer a manos de su pareja, todo son lamentos, exclamaciones de dolor, minutos de silencio, sentidas condolencias, sentidas manifestaciones, condenas contundentes€ Pero se piensa poco en las causas que han llevado a la dramática situación, se analiza con escaso rigor el origen de esos hechos crueles, se reflexiona con poca profundidad sobre las concepciones, actitudes y costumbres que los provocan.

Hay otros hechos igualmente atroces, no menos condenables, no menos inquietantes que la muerte de una mujer a manos de su pareja. Hay mujeres enterradas en vida, perseguidas, castigadas, discriminadas, amenazadas, vejadas, ninguneadas por el hecho de ser mujeres.

Tampoco en esos casos se suele ir a la raíz enferma que produce esos frutos podridos, a los manantiales de esas aguas envenenadas, que lo contaminan todo; es decir, al origen de tanto daño, de tanta injusticia, de tanta miseria moral.

Se quita importancia al lenguaje sexista, a las costumbres discriminatorias, a las bromas machistas, a las religiones androcéntricas, a las afirmaciones infames. Ahí están las declaraciones mendaces del diputado polaco Janusz Korwin-Mikke que acaba de decir en el Parlamento Europeo que las mujeres deben cobrar menos que los hombres «porque son más débiles, más pequeñas y menos inteligentes». O sea que hay que cobrar en función del tamaño o de la fuerza física. Qué estupidez. Y qué infundio afirmar que las mujeres son menos inteligentes. Cuando se han escolarizado los niños y las niñas en igualdad de condiciones, en todos los países las niñas han tenido mejores resultados. En definitiva, no se conectan las causas con los deplorables efectos.

Cuando veo un ataúd con el cuerpo sin vida de una mujer siempre pienso en las causas (ninguna intrascendente) que alimentan el sexismo que ha acabado con su vida. Todas sumadas arman al asesino. Va a la cárcel el maltratador de una mujer inocente, pero este caballero polaco se va a cenar tranquilamente a su casa después de cobrar un buen sueldo por hacer estas delictivas manifestaciones. Recibe el castigo el asesino pero el que hace burlas por el uso no sexista del lenguaje recibe el aplauso de los puristas lingüísticos y de los machistas recalcitrantes. Es rechazado el violador de una mujer, pero Monseñor Cañizares Llovera es venerado por sus files después de denostar de manera furibunda la ideología de género.

Voy a referirme a continuación a una causa de esos nocivos efectos. Me refiero a las innumerables ocasiones en las que la mujer es felicitada por perder, por renunciar, por ceder, por someterse, por callar.

Hace algunos años dirigí la tesis doctoral a una acendrada feminista, lamentablemente fallecida poco después de hacerse doctora. Era compañera, amiga y mujer comprometida con la causa de la igualdad de oportunidades y derechos de las mujeres. Inolvidable Gloria Arenas Fernández. Vaya este artículo en tu memoria.

El foco de investigación, como no podía ser menos tratándose de Gloria, se puso en cuestiones relacionadas con la igualdad. A ella le parecían cuestiones esenciales, de la más rigurosa racionalidad y la justicia más elemental. Quiso saber cómo se aprende el género en una Escuela Infantil. Es decir, cómo se aprende a ser niño o a ser niña en esa etapa educativa en la que cristalizan muchas concepciones y actitudes. Las maestras eran profesionales excelentes que se ofrecieron generosamente para colaborar con el trabajo, persuadidas de que su visión femenina y feminista ayudaría a desentrañar la realidad y a responder con rigor a los interrogantes planteados.

Se sorprendieron cuando vieron su imagen reflejada en el espejo del estudio: lenguaje, costumbres, expectativas, estereotipos, relaciones, cuentos, comportamientos teñidos de un sexismo, muchas veces inconsciente.

Voy al núcleo de la cuestión que estoy planteando en estas líneas: al hecho reiterado de premiar a las mujeres por perder, de felicitarlas por fracasar. Recuerdo que en una ocasión varios niños jugaban a las sillas. Todo el mundo conoce el juego. Una silla menos que el número de niños y niñas que juegan. A la señal del organizador cada uno y cada una ocupa una silla, Y el que sobra o la que sobra tiene que irse. En una ocasión un niño y una niña se sentaron en la misma silla. Ella analizó la situación y se levantó aceptando ser la perdedora. La maestra la felicitó:

– Muy bien, las niñas ceden.

¿Por qué tienen que ceder las niñas? No. Ceden las personas. Las niñas y los niños. La habían felicitado por perder

En otra ocasión la maestra pidió a los niños y a las niñas que limpiaran su mesa. Una niña hizo diligentemente su tarea. A su lado, un compañero remoloneaba distraídamente. La maestra le dijo a la niña:

Muy bien. Enhorabuena. Has terminado muy pronto tu trabajo. Ayuda a limpiar la mesa a tu compañero.

Fruto de aquella investigación, la profesora Gloria Arenas escribió un libro que publicó primero el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga y luego hizo suyo la Editorial Graó. (Barcelona). El título tiene que ver con la idea matriz de este artículo: Triunfantes perdedoras. Tengo que reconocer que tiene inspiración en el de las feministas Daleh y Sara Aprender a perder (Editorial.

Eso sucedía en aquella escuela. En la familia también se felicita a las niñas muchas veces por «perder».

– Así me gusta. Las buenas niñas ayudan a poner y quitar la mesa.

La sociedad también ve con buenos ojos que la chica renuncie a una carrera para atender a la familia y a los hijos, que renuncie a un ascenso para dedicarse a las tareas domésticas. Y le hace sentir a la mujer feliz por haber cumplido esa misión. En mi libro El harén pedagógico. Perspectiva de género en la organización escolar escribí un artículo titulado Yo tengo que hacer la cena. En él explicaba cómo algunas mujeres renuncian a tareas de dirección en aras de las obligaciones familiares.

La Iglesia honra a la mujer por ser perdedora. La mujer ha de ser humilde, pura, hija amorosa, madre solícita, mujer sumisa, servidora fiel, súbdita obediente€ Por todo ello se la honra, se la venera, se la felicita.

La Iglesia niega a la mujer el acceso al poder, a la unción sacerdotal, a la jerarquía eclesiástica. Y ella es elogiada por ser una persona obediente y sumisa. Y no es que no sean buenos atributos, pero creo que es negativo el hacerlos propios (casi exclusivos) de la mujer.

Los obispos manejan como magos estas perversiones. Ellos dicen cuál ha de ser la misión de la mujer en la Iglesia y en el mundo. Por qué se la ha de premiar y felicitar. Ellos aplauden a la mujer de su casa, relegada a la esfera privada. ¿Por qué no puede haber una obispa que les diga a los hombres cuál es su papel en la Iglesia y en el mundo. ¿Por qué?

30 thoughts on “Triunfantes perdedoras

  1. En la carta encíclica “Mulieris dignitatem” de septiembre de 1988 el Papa Juan Pablo II expreso con suma claridad y concisión, la concepción antropológica de la mujer a la luz de la cosmovisión católica; en ella se trata el tema en forma explícita y exhaustiva : “La dignidad de la mujer y su vocación, objeto constante de la reflexión humana y cristiana, ha asumido en estos últimos años una importancia muy particular” siempre asociado y vinculado a su entrañable e irrenunciable misión en el orden de la plenitud del amor humano y cristiano. Invito a su lectura respetuosa y reflexiva a fin de evitar opiniones descontextualizadas sobre el tema.

  2. Querido Horacio:
    La dignidad de la mujer, como la de cualquier ser humano, no es real porque la reconozca ningún Papa. La tiene por el sencillo hecho de ser, como el hombre, un SER HUMANO.
    No se puede dejar de reconocer que es un hombre quien firma la encíclica sobre la dignidad de las mujeres. No es una mujer la que firma la encíclica reconociendo la dignidad de los hombres. ¿Por qué?
    La encíclica Mulieris dignitatem , querido Horacio, es un argumento más a favor de la tesis que defiendo y que creo que es irrebatible. La iglesia es una institución androcéntrica, misógina. Y el tiempo acabará confirmando que se ordenará a las mujeres y que accedieran al sacerdocio, al episcopado y al papado. Se impondrá la racionalidad y la justicia.
    El argumento de que Jesús elige varones para el apostolado no tiene peso alguno. También los eligió casados.
    No me voy a remitir al concilio de Trento en el que se pone en cuestión que las mujeres tengan alma.
    No hay institución cultural, deportiva, científica, musical, turística, educativa… que redacte hoy unos estatutos en los que se diga que las mujeres, por el hecho de serlo, no pueden acceder al poder, no pueden precio la institución, no pueden formar parte de su junta directiva. ¿Por qué sele permite a la Iglesia católica?
    Tengo delante de mi dos artículos de Monseñor Cañizares Llovera titulados Contra la ideología de género que son para enmarcar. No he visto una sarta de falsedades y de estupideces juntas nunca. Pero, claro, Monseñor, es depositario de la verdad y, aunque sea un artículo, para muchos tiene el carácter de “palabra De Dios”.
    Reconozco a la Iglesia valores inmensos y admiro su tarea social en el mundo, pero en esta cuestión no debería seguir ni un minuto más manteniendo en su seno una postura discriminatoria tan descarada, tan injusta.
    Dios es Padre, los ángeles, los profetas, los padres de la Iglesia, los papas, los obispos, los sacerdotes son hombres.
    Qué decir de las cartas de San Pablo sobre la mujer en las que expresamente se dice que debe callarse, que debe estar sometida a sus marido…
    Te lo digo desde el mayor respeto a tu condición de creyente.
    Creo que reconocer esta importante lacra honraría a los fieles.
    Por eso me preocupa mas la postura de las mujeres que aplauden estas concepciones y estos comportamientos machistas. No hay mayor opresión que aquella en la que el oprimido, mete en su cabeza,los esquemas del opresor.
    Un gran abrazo en esta discrepancia.
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  3. QUERIDOS LECTORES Y LECTORAS:
    SIENTO MUCHO NO HABER ACUDIDO A LA CITA SABATINA PO PRIMERA VEZ EN 13 AÑOS.
    EL ARTÍCULO SE PUBLICÓ EN EL PERIÓDICO LA OPINION DE MALAGA, PERO NO FUE POSIBLE COLGARLO EN EL BLOG.
    SIENTO HABER RITO, COMO ME HABEIS DICHO ALGUNOS, LA COSTUMBRE DE DESAYUNAR EL SÁBADO CON LA LECTURA.
    ESPEROQUE EL SÁBADO TODO ESTÉ NORMALZADO.
    Cordiales saludos.
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      • Querido Juan Carlos:
        Echaba de menos los comentarios de los habituales a ese artículo. Y tenía preocupación por dos motivos:uno, por si las dificultades técnicas del fin de semana estaban impidiendo la lectura o los comentarios.Y, sobre todo, `por si nao había sido de interés el tema. Veo que no fue así.
        Gracias.
        Un abrazo.
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  4. Querido amigo y maestro: la invitación que he hecho en tu blog, nace de la lectura de tu artículo; una invitación a conocer por medio de la carta encíclica sobre “la dignidad de la mujer” la cosmovisión católica sobre este tema…se trata simplente de eso; de una invitación al conocimiento consciente del tema…no se trata de una invitación a la confrontación de ideas … todo lo contrario….es una invitación a la lectura reflexiva para poder tener una idea… mi invitación no es a sostener una polémica o una discusión sobre su contenido, como tampoco cuestionar el pensamiento catolico expresado en “Mulieris dignitatem”… simplemente se trata de poder conocerlo en su fuente pristina para no hablar desde supuestos, hablar de oidas, o de dimes y diretes por más purpurados que estos sean.
    Te mando un sostenido saludo.
    Horacio

    • Querido Horacio:
      Leeré la encíclica. Prometido. Con el respeto que se merece.
      Pero yo no hablo en mi artículo de la encíclica Mulieris dignitatem. Lo que cuestiono es que, consideradas todas las profundas reflexiones sobre esa dignidad, no tienen la suficiente para estar en el puesto de los hombres dentro de la institución.
      Tienen una gran dignidad, igual (o mayor) inteligencia, igual (o mayor bondad), igual (o mayor) capacidad de gobierno.
      La cuestión que yo planteo es por qué están excluidas del sacerdocio y del poder. Te diré más, la pérdida fundamental no es para las mujeres, es para la Iglesia.
      Un abrazo de orilla a orilla del mundo.
      Y besos para Daniela.
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  5. ¡Querido Maestro!
    Ni que decir tiene que su comentario ha calado muy dentro de mi.
    Las mujeres, entre las que me encuentro, son luchadoras y fuertes hasta cansarse;pero la sociedad las ha juzgado injustamente haciendo que muchas sufrieran en sus propias carnes las más desoladoras críticas.
    Nos han puesto zancadillas para que cayéramos, por todos lados.
    Nos han hecho creer en ideas falsas de comportamientos en aras de tener un matrimonio feliz siendo sumisas y sin rechistar lo más mínimo.
    Pero ahí estaba yo en lucha incesante por los derechos que me correspondían, sin vulnerar los de los otros,y eso me ha costado muchas lágrimas.
    He pasado por grandes luchas y a día de hoy puedo decir que las he ganado.
    ¡A veces la vida nos hace ver que después de un tiempo aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma!Y es lo que hago! El tiempo es mi aliado !
    Aprendo de las lecciones y eso me hace creer en que es posible conseguir los retos.
    Tengo la suerte de contar con buenas personas a mi lado y eso me hace ser más optimista.
    ¡Estoy muy agradecida de estar viva!
    ¡Mantengo cerca lo que me conforta y pienso que a pesar de todo la vida es bella!
    Envejece más la cobardía que el tiempo.No voy a ser mayor nunca porque la valentía forma parte de mi ser.
    ¡Gracias en nombre de muchas mujeres sin voz!
    Sin más me despido con un cordial saludo para todos.

    • Querida Loly:
      Creo que la lucha por la liberación de la mujer la tenéis que hacer las mujeres. Todo lo que se ha avanzado han sido logros vuestros. Veo que tú has estado y sigues estando comprometida en esa lucha.
      Se ha avanzado muchísimo pero queda muchísimo también por conseguir.
      Los hombres nos podemos quedar al margen porque tenemos que cambiar muchas cosas y tenemos que colaborar con l conducción. La bandera es vuestra.
      Si no fuese sí se podría pensar: estos que hn estado tantos siglos oprimiéndonos, ¿por qué ahora quieren liberarnos?
      Hombres y mujeres debemos ser feministas.
      Un beso y gracias por tu ejemplo y por tu comentario.
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  6. Buenos días Miguel Ángel.¿Podrías pasarme un correo donde pueda comunicarme contigo sin hacer un comentario público? El año pasado me la pasaste pero indudablemente lo perdí. Gracias.

  7. El artículo no puede ser más necesario y oportuno..
    Suscribo punto por punto lo que en él se dice. Porque va a las causas de los problemas que luego nos encontramos en la realidad de cada día.
    Creo que ya hay cansancio sobre la condena de esta injusticia. No se detiene nunca.
    Es muy triste y muy indignante.
    Gracias por poner el tema sobre el tapete de la reflexión.
    Gracias. Saludos.

    • Querida Luisa:
      Muchas gracias por leerme y por comentar el artículo. Sí, a veces resulta pesado ver que los problemas siguen, que las víctimas siguen sufriendo, que siguen muriendo mujeres…
      ¿Hasta cuándo?
      Ya se saben muchas cosas. Esas, al menos, se podrían llevar a la práctica. Pero no. Todo sigue como si fuera una maldición.
      Hay que reaccionar.
      Gracias por estar ahí.
      Besos.
      MAS

  8. Nadie se mete con la Iglesia. Parece que son intocables. Solo ellos tienen la razón. Y solo ellos pueden decirle a los demás lo que tienen que hacer. Yo creo que en este asunto su postura deja mucho que desear. La Iglesia es una institución androcéntrica. No se puede negar. Pasan los días y todo sigue igual. Pasan los años y todo sigue igual, Pasan los siglos y todo sigue igual.
    No se debería consentir.
    Un abrazo.

    • Estimado José María:
      Me parece importante que los hombres estemos en esta causa. En muchos sentido. El primero, reconociendo nuestras limitaciones y nuestros viejos errores, que repetimos una y otra vez. La segunda, ayudando en la causa de la liberación de la mujer. Y le tercera participando en la coeducación de los niños y de las niñas.
      Gracias.
      MAS

  9. Cuánta falta hacen artículos como este.
    Cuando se tienen hijas y se vive su discriminación resulta desesperante la pasividad de las instituciones.
    Creo que aquí hace falta un puñetazo sobre la mesa para decir basta.
    No podemos seguir así.
    Porque mientras no se haga nada seguirá habiendo viíctimas.
    Saludos y gracias.

    • Querido Carlos:
      Has tocado un tema que para mí es muy importante. Me preocupa mi hija Carla. Recuerdo que la llevamos cuando solo tenía un año a una manifestación contra la violencia de género. Y ese día escribí en su diario sobre los temores que me asaltaban sobre su condición de mujer.
      Es terrible pensar que una hija puede convertirse en la víctima del machismo. No lo quiero ni pensar.
      Un abrazo.
      MAS

  10. Me sorprende mucho que este artículo tenga tan pocos enlaces y tan pocos comentarios. Lo digo porque me parece un tema fundamental. Fundamental para las personas, para las familias, para las escuelas y para la sociedad. Sobre todo para las mujeres.
    No sé si habrá influido el hecho de que haya salido tarde. De hecho no han aparecido comentaristas habituales.
    Yo me sumo con entusiasmo a la causa que defiende y a al contenido.que plantea.
    Un gran abrazo a todos los lectores y lectoras.

    • Querida Carmen:
      A mi también me ha sorprendido. NO sé si ha sido el tema, el retraso inicial o alguna dificultad técnica. Lo cierto es que ha habido muy pocos enlaces. Hasta el momento, solo 1, mientras que el artículo anterior superó los 200.
      Pero este problema me parece de gran importancia.
      No tengo datos para explicarlo.
      Un abrazo y gracias.
      MAS

  11. Me ha parecido extraordinario. Sencillamente.
    Qué importante es abrir los ojos.
    Nunca había pensado en estas cuestiones.
    Y creo que son importantes. Porque están en el origen del problema y de los efectos nocivos que padecen las víctimas.

    • Querida Daniela:
      Creo que esta es una cuestión que lo inunda todo. Mientras más pensemos, más descubriremos. Todo está vinculado a esta lacra. Todo.
      Es bueno que, cuando alguien descubre una vertiente nueva, una nueva faceta, la comparta con todos y con todas.
      La comparta y la denuncie.
      A veces, yo mismo, me pregunto: ¿cómo no he sido capaz de ver esto mucho antes?
      Hay que seguir en la brecha.
      Besos y gracias.
      MAS

  12. Hola, buenos días,

    Va por delante que estoy en contra de cualquier violencia. Pero, respecto del contenido que leo aquí, y

    Por mi experiencia durante más de 15 años llevando conflictos de pareja, en el ámbito legal y de hecho. Y por tanto, por mi experiencia en el conocimiento del comportamiento habitual del hombre y de la mujer.

    Por la inconstitucionalidad y desigualdad de las leyes y de la práctica en la aplicación de éstas respecto de la mujer y del hombre.

    Por el contenido del art. 14 de la Constitución española.

    Por el silencio que se guarda del hombre que sufre violencia en el hogar.

    Afortunadamente, los juzgados están poniendo atención a los errores legales, que tanto han tenido que ver en la relación directa con la violencia hacia las mujeres. Éstas, usaban y usa a los hijos como moneda de cambio, o mejor dicho, de daño.

    Y por no extenderme más,

    Opino: Que este artículo, tal y como está tratado, por los silencios que guarda, NO ayuda a la mujer, le hace aún más daño. Lo siento, Sr. Guerra. Estos silencios tienen tintes hembristas, que tando dañan a la mujer. Solicito que se hable de todo, también de la raíz de la violencia. Insisto NO JUSTIFICO NINGUNA VIOLENCIA.

    http://www.hombresmaltratados.eu/artículos/

    • Estimado Quintiliano:
      No comparto tu posición respecto al artículo. Un articulo no puede abordarlo todo,noi puede dejar de omitir MUCHOS OTROS ASPECTOS, muchas otras dimensiones.
      Aun compartiendo preocupaciones que a ti te inquietan, aun pensando que tienes razón al plantearlas, no creo que el artículo sea dañino para las liberación de las mujeres, ya que señala y analiza una de las causas de la opresión.
      ¿Hay otras causas? Claro que sí. ¿Hay otras víctimas? Claro que sí. NO mencionarlas a todas, no quiere decir que unas no lo sean.
      Gracias, de todos modos, por abrir esa nueva dimensión al debate.
      Saludos.
      MAS

  13. Hola a todos.

    Cada vez que muere una mujer es un día triste. La muerte de cualquier ser humano lo es también. Pero creerse un ser superior por el hecho de ser muscularmente distinto a una mujer, me parece fuera de lugar. No me dan pena las mujeres ni los discapacitados, son seres iguales que otros y que muchas veces tienen una capacidad de trabajo superior a las otras personas. ¿Por qué le intentan colocar la etiqueta de inferior? ¿o de ser menos que quién? Desde aquí un fuerte beso a todas las mujeres que viven una situación así, o que tienen que escuchar comentarios similares.
    La educación es la base de todo Miguel Ángel, y a la escuela acuden niños que no reciben una verdadera educación en valores, que empieza en la familia, en el respeto a los padres, en el cariño. Esos desgraciados que agreden a las mujeres no empatizan lo más mínimo con ellas, y se olvidan que su vida se la dio una mujer, y que en muchos casos, la mujer ha sido la que le ha dado lo mejor de su vida: SUS HIJOS.
    Lo malo es que estas personas ni se quieren y ni se respetan a ellos mismos.

    Un abrazo
    Oscar

    • Querido Oscar:
      Interesante comentario, nacido de dos fuentes complementarias. Por una parte de la cabeza que analiza. Por otra parte, del corazón que siente.
      Tienes razón. Es irracional e injusto pensar que las mujeres son inferiores como seres humanos. Desde esa perspectiva se justifica la discriminación.
      Hay que iré a las raices para solucionar el problema.
      Un abrazo,
      Nos vemos.
      MAS

  14. Señoras y señores, muy buenos días. Dentro de muy poquitos minutos conoceremos los rivales de los equipos españoles en la liga de campeones. Esperemos que no les toque eliminarse entre ellos.

    Perdón. Nuestros compañeros de informativos nos piden paso con una desgraciada noticia de última hora.

    Un pequeño avión ha caído frente a la costa gallega. “Milagrosamente”, el piloto y el copiloto solo tienen alguna herida leve. Pero la azafata y la totalidad del pasaje han fallecido. Veinte mujeres entre los 18 y los 91 años. Se desconoce la causa del accidente y habrá que esperar a ver qué nos dice la caja negra. Contamos con que esta vez no esté en blanco, como en las ocasiones anteriores, y podamos conocer y resolver estos enigmáticos “accidentes” que vienen ocurriendo a lo largo y ancho de todo el mundo, que acaban con muerte de mujeres.

    (Basado en las enseñanzas de Miguel Ángel Santos Guerra, en concreto, en su artículo “El síndrome de la rana hervida”).

    De nuevo con ustedes. Ha habido suerte desigual en el sorteo. Pero estamos en cuartos y no hay rival pequeño.

    • Querido José Antonio:
      Eres un comentarista de la vida. Y, en la vida, hay de todo. Hay fútbol, hay accidentes, hay violencia, hay emociones, hay análisis, hay comportamientos.
      Ya veo que estás a pie de realidad analizando y tratando de comprender y de tomar una posición crítica.
      Saludos.
      MAS

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